sábado, 12 de octubre de 2024

RESPUESTA A LING ALMÁNZAR

  • Julio Ramírez Amadísimo hermano Ling Almánzar

    El centrismo jaculatorio facturado por las negociaciones contra-conflictivas, suele terminar, como manda La Ley de Dios, entregándole la pasta a quien más saliva envenenada alcance a poner al plato ajeno. 


    Esas oraciones tras las que se procura alimentar complejos de culpas repartidas, bien pueden servir para cultivar un campo de frustraciones colectivas capaces de posponer las beligeraciones crecientes y múltiples que se generan en los desafueros y retorcimientos contra la Constitución contra la decencia cultural del respeto a la Ley Mayor. 

    Mediar de nuevo lo que ya costó tanto mediarlo, es descuartizarlo. Es lo que ha hecho Danilo Medina al haber logrado consensuar una mediación sobre las mediaciones que al país le habían costado ya seis meses de mediaciones para lograr colocar en la Constitución la línea que aparece como acápite 2), del Art. 18 de la Constitución:

    "Quienes gocen de la nacionalidad dominicana antes de la entrada en vigencia de esta Constitución;"

    Mediación que fue traicionada arteramente bajo los más desafortunados predicamentos por la autoridad del Tribunal Constitucional, prevalido de uno de esos absurdos eufemísticos, propios de un cinismo gansteril. ¿Qué se busca mediar, conciliar, negociar, resolver con la truculencia y brutalidad de un poder arrogado y respaldado con todas las fuerzas del hecho abusivo? Solución pragmática y universalmente certificada: la denuncia, la rebeldía, el enfrentamiento moral y material. 

    "137-11, el Tribunal Constitucional dicta decisiones que son definitivas e irrevocables, que constituyen precedentes vinculantes para los poderes públicos y todos los órganos del Estado. "

    Este absurdo constitucional, impropio e impracticable en el buen sentido de la razón y la sensatez humanas, pretende que el nuestro es un regimen de dictadura legal fundada en un absolutismo capaz de decidir la inexistencia del Estado de Derecho en nuestro País, la inexistencia del Estado mismo y hasta la inexistencia de Dios. Ojalá se les ocurriera decidir con toda la fuerza de su vinculación total, la inexistencia de ellos mismos, -a lo que bien están más que autorizados-, y permitir que este país busque su rumbo sin el susto de que si estos siguen actuando como locos de poder, declaren al fin, la inexistencia de la isla, incluída los unos y los otros.

    Menos mal que existen consensos mundiales e internacionales que no estarían dispuestos a tragarse todos sus caprichos, Si bien no sería yo mismo el mejor abogado de esos consensos, admito que ante la posibilidad de que nos ahoguemos todos al tenor de la avalancha de poder arrogado por el TC, en función del viciado articulado que lo crea y protege, cedo ante la necesidad de sobrevivirle a sus truculencias e insensateces humanas de sus decisiones harto amañadas desde intereses políticos y empresariales deshumanizados completamente.

    "Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;"
  • Julio Ramírez EL ERROR CONCEPTUAL DE LOS COME-HAITIANOS

    El desarrollo y crecimiento de cualquier industria fundada en el beneficio capitalista, para acumular sus bienes capitales, precisa de beneficiar esfuerzos de terceros, aun estos fueran animales, robots o bienes naturales que no sean beneficiados en condiciones equilibrio social sino con ventajas basadas en algún modo de ruptura del equilibrio social.

    Republica Dominicana, un Estado organizado siguiendo los métodos y reglas más primitivos del capitalismo universal, no puede hacer, para seguir tratando su inserción atropellada al mundo del capitalismo, no puede hacer otra cosa que seguir los principios básicos del origen feudal que sirve al desarrollo de capitales fundados en sangre, humillaciones y truculentos atropellos contra los más elementales conceptos de humanismo y derechos humanos. 

    Asì, pues, quienes ni siquiera alcanzan a entender estos conceptos, terminan estrellados de cabeza contra el suelo de la realidad que buscan definir como desventajas y perjuicios para el desarrollo de la economía dominicana.

    Lilliam Oviedo, quien nos sirve muestras de avanzado dominio de estos conceptos, sirvió lo mismo que trato de decir pero en paños pasados por agua tibia.

    La economía dominicana, esa que todos los años del último siglo y los del presente, puede jactarse de su continuo crecimiento, lo viene logrando, desde sus fundamientos agrícolas exportadores de caña de azúcar en forma de crudos, que es lo mismo decir, exportación de esfuerzos plusvalorados rendidos por la mano de obra haitiana (y también dominicana), hecho que hoy se traduce en los servicios de mano de obra en la que se fundan las conveniencias competitivas de nuestro turismo, nuestras construcciones y nuestra industria agropecuaria. 

    En cuanto a nuestras exportaciones del plus valor traducido en los esfuerzos obreros algo especializados de las Zonas Francas, ha de entenderse muy claramente, que sus servicios baratos dependen absolutamente, del hecho de que contamos con una abundante mano de obra haitiana que de lo contrario, colocaría nuestras necesidades de mano de obra en los rubros ocupados por la mano de obra haitiana en un momento de escasez que obligaría a unos costos de la misma imposibles de competir con el entorno internacional en que se mueven los capitales peregrinos de las zonas francas y la industria turística, ni decir de los precios exportadores de productos agrícolas.

    ¿Acaso se le ocurre a alguien pensar que la aceptación de la migración haitiana hacia República Dominicana es por piedad, por caridad, por solidaridad humana, histórica o cualquier otra? 

    Tontos, tontos, tontos. tontos, tontos, todos quienes se expresan pasando facturas de ayudas en salud, educación, acogidas, etc.....

    Tontos unos, los vocingleros, mal educados, mal formados, sin escuela, otros lo hacen por demagogos y sinvergüenza política porque conocen muy bien la verdad. 

    Acaso ha escuchado alguien a algún auténtico empresario, llamando a deportar o restringir la importación de mano de obra haitiana?

    Tontos, tontos, tontos y locoviejos los que no hacen por comprenderlo y salen a las calles a vociferar estupideces.

    Lo que si buscan los empresarios, es ralentizar la regularidad de la migración porque el empleo de irregulares los libra de cumplir con las obligaciones de conceder las legales reivindicaciones laborales. Por eso si respaldan la ilegalización de los dominicanos de ascendencia haitiana porque con ello les limitan su capacidad de accionar en derecho para el reclamo de esas reivindicaciones.

    El juego aplicable a las matemáticas económicas, es uno de prueba y error, muy complicado hasta para los economistas más agudos del mundo, así que no es de esperarse que cualquier diletante de Facebook entienda estas reflexiones en su justa medida, por cuanto aprovecho para aclarar que tampoco es tan sencillo como lo he expuesto que, como advertí, el juego implica esos "calculitos" de prueba y error, fundados en otras variables no citadas hasta aquí, pero, obviamente, más complicadas para el entendimiento de las mismas por menores de edad que combaten en facebook. 

    Aprovecho para contar que me han motivado a intentar abrirme espacio en esta conversación, sin dudas, las académicas notas servidas por Liliam Oviedo, con quien, por estos medios, creo que más han sido las desavenencias que nos han desunido que las coincidencias que pudieran aparecer, pero la verdad es que no puedo menos que saludar sus entregas en esta puesta de mi amigo Ling Almánzar, por sabias y contundentemente afirmadas en las ciencias económicas y polìticas.

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