Hoy, día este que media entre la fecha de la muerte del paradigmático Nelson (Madiba) Rolihlahla Mandela, ícono del valor político, histórico y social de las grandes concertaciones conocidas en el mundo moderno que aun mantienen como marco las transacciones políticas terminadas entre colosos como Josef Stalin, Winston Churchil y Harry S. Truman, lograron disponer de sus mejores dotes de inteligencia para derrotar el poderoso imperio Nazi de Adolfo Hitler, así como la gran alianza táctica concertada entre las antagónicas direcciones de los acerados dirigentes de la resistencia china, Chan Kai Shek y Mao Tse Dong, como ejemplo mundial de los valores implicados en las grandes deciciones políticas cuando las condiciones objetivas lo aconsejan en el marco de la racionalidad, el respeto irrenunciable a los fundados principios que nos reúnen, el reclamo de un comportamiento marcado por la retaliación como objetivo devenido de un simple fanatismo emocional, es propio de pensamientos tan cerrados como atrasados, propios de religiosos cruzados, fundamentalistas empedernidos, políticos inmaduros con objetivos y metas personales distorsionadas, contrarias a los intereses de las mayorías humanas y ciudadanas. La concertación completada entre sandinistas y Arnoldo Alemán, entre Joaquín Balaguer y el PLD, resultaron fructificar en materia de su intención política, tanto como la alianza Hipólito Mejía y PRSD.
Isaías Ogando no es el primer dirigente político que circunstacialmente pierde la fe y la perspectiva en un proyecto político que a nadie se le ha propuesto como milagro capaz de asaltar el solio presidencial como paracaídas deportivo. Hatuey De Camps ni quienes le acompañaron en la concepción del Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del toro, han mostrado inclinaciones hacia la práctica del arte político del paracaidismo. Rafael Gamundi Cordero, Dionisio Soldevila, Amadeo Lorenzo, Fanny Bonilla, muestra de la dignidad de la militancia que junto a Hatuey De Camps, conducen nuestro partido y su política de alianzas con sumo cuidado a la observación de la ética e inteligencia política, tanto así que afirmamos con total seguridad que son los dirigentes y militancia de este Partido del Toro, el cuerpo político que cuenta con el mayor grado de respeto social en todo el universo de nuestro espectro político.
Hipólito Mejía ostenta en estos momentos políticos un marcado grado de respeto entre sus seguidores y la mayoría de la dirigencia de su Partido Revolucionario Dominicano. Toda concertación que implique al gran pueblo votante ha de contar con el concurso irrestricto de Hipólito Mejía y sus seguidores contados en millones de votantes, lo demás es segregacionismo imprudente, es torpeza isaíasogandista, recalcitrante, anacrónica, trágica y frustratoria.
En el Gran Acuerdo Revolucionario, Socialista y Democrático, que hemos de conformar bajo la orientación del más autorizado dirigente de oposición y reconocido sustento histórico, moral y polìtico del mismo PRD, Hatuey De Camps, Presidente a la vez del Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, ha de cuidarse escrupulosamente todas las expresiones internas tanto del PRD así como la de todos los partidos que han de constituir ese Gran Acuerdo Revolucionario, llamado a recuperar el poder político a propósito de los comicios próximos a celebrarse en el 2016.
La conformación de este Gran Acuerdo Revolucionario, Socialista y Democrático, debe completarse en un plazo que no deberá sobrepasar las fechas críticas que marcan los necesarios aprestos para la consolidación de los programas estratégicos de trabajos políticos electorales, incluida la selección de candidatos a los poderes legislativos y municipales.
Manifestaciones imprudentes, impolíticas y torpes como las de Isaías Ogando, han de ser despreciadas, rechazadas y condenadas por perniciosas y contrapuestas a la inteligencia, al racionalismo del proyecto de triunfo electoral que avecina el futuro de los partidos y la militancia de nuestro propuesto e inevitable Gran Acuerdo Revolucionario, Socialista y Democrático.
domingo, 13 de octubre de 2024
RESPUESTA A CLAUDIA, (TERTULIA ENTRE DILETANTES DE FACEBOOK)
Bienvenida siempre, Claudia. Tus bien cuidadas y aleccionadas palabras me merecen una atención especial. En primer lugar hemos de comenzar recordándote la historia de la presencia de los ciudadanos haitianos en el este de la Isla Hispaniola de la que la República de Haití hoy forma parte ocupando el tercio oeste de la misma. Durante el período colonial, Millones de africanos fueron importados como mercancía de trabajo por los colonos franceses para que sirvieran en los campos de la industria azucarera fomentada muy exitosamente en aquella parte de la isla. Muchos esclavos solían huir de sus dueños hacia las montañas y llanos de esta parte este de la isla, muchas veces estimulados abiertamente por los propios colonos españoles de esta parte que así obtenían a precio nulo esas máquinas de trabajo para emplearla en sus propios provechos y por lo general en condiciones de trato menos desgastador que el recibido en los campos franceses. Desde ahí comienza la llamada inmigración ilegal. Más tarde, luego de la unificación forzada de la administración política entregada por José Núñez de Cáceres al ejército haitiano, es obvio que el tránsito y las ocupaciones fue muy tolerada de forma regular. Luego de concluida la separación, ya existía una bien marcada mezcla racial entre criollos españoles y criollos africanos que dieron lugar al mestizaje del que hoy somos fruto la gran mayoría de los dominicanos. Es así como Sánchez, mulato hijo de haitianos com María Trinidad Sánchez, Buenaventura Báez, Balaguer, Leonel Fernández y muchos otros prohombres de nuestra historia, resultan ser haitiano-descendientes, fruto, obviamente, de un sincretismo social que no diferenciaba mucho entre lo legal y lo ilegal de tal mestizaje. Demás estaría abunda sobre la historia de las importaciones masivas propiciadas por la industria azucarera dominicana, que siguió a los intereses del mismo Trujillo que propició las matanzas del 1937. Una y otra constituciónes dominicanas, reconocieron durante más de un siglo, el derecho sin restricciones a la nacionalidad dominicana de todos los hijos de extranjeros (salvo excepciones relacionadas con los representantes diplomáticos y viajeros en tránsito), pero los afanes políticos criollos llevaron a los jueces de nuestra viciada Suprema Corte de Justicia, bajo la tutoría del Dr. Mario Vinicio Castillo, a retorcer de modo truculento e inaceptable ante el mundo de la Lengua Española, la expresión "en transito", para aplicársela eufermística y retroactivamente, a los hijos de tabajadores haitianos contratados para laborar en nuestro país que han nacido como dominicanos desde el año 1929. Ocurre, pues que de ese hecho, se han derivado todas las consecuencias de este escarceo nacional e internacional y es el motivo de debate, dado que su efecto fue el de convertir en apátrida a centenares de millares de nacionales dominicanos que nacieron hijo de esos inmigrantes y toda su descendencia, todo con el propósito de invalidar la reclamación sobre sus derechos ciudadanos electorales y laborales, es decir, sus derechos a elegir y ser elegidos, así como sus derechos a recibir prestaciones laborales al resultar inválidas sus respectivas identidades. Pero, resulta, Claudia Chaín, que manipulando los medios de comunicación con el poder que les confiere la propiedad de los mismos o sus influencias todopoderosas, a gente razonada y sensata como tú misma, les han metido en la cabeza, por ojos y oídos, la idea de que la controversia trata de un problema de ciudadanos extranjeros que han venido a ocupar nuestros espacios vitales pero que no quieren ser regulados, censados y controlados. Absurdo total, nadie, ni siquiera los propios nacionales ni las autoridades haitianas se han opuesto o cuestionado el caso de la regulación, ninguna voz extranjera se ha manifestado en contra de ello, pero si lo repiten ustedes, las víctimas de la desinformación contra-ética, pero profesional, quienes sin iamginárselo, han permitido que los enganchen como bocinas en cualquier muro de esta ciudad cibernética, dañando, sin proponérselo, sus propias raíces migratorias, tal como mismo lo admites. Ha sido un trabajo vicioso y de pernicia social este que han concebido los ideólogos del nuevo apartheid facista que se promueve en República Dominicana, dirigido a los peores y malvados planes de despojar de derechos constitucionales a los dominicanos de ascendencia haitiana para cercenar sus reclamos sobre el poder de elegir y ser elegidos, lo mismo que reclamar prestaciones económicas propias de las leyes laborales.
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