Constituye una ingenuidad emocional y sobre todo política, pensar en atribuírle a las diferencias entre los Gerentes del Partido de la Liberación Dominicana responsabilidad alguna en torno a los desafueros políticos expresados mediante los bochornosos atentados terrorista de los últimos días. No. Ningún dirigente formado en las entrañas del pensamiento y los métodos cultivados por Juan Emilio Bosch, es capaz de conducir sus luchas estratégicas por la ruta de la violencia terrorista. No. No son sus formas. Puede haberlos entre ellos hasta bociferadores como Euclides Gutiérrez y Franklin Almeida, pero de ahí no pasan. En el peor de los casos, no pasan de erigirse en teóricos marxistas para explicar los hechos consumados, es decir, el hecho histórico verificable.
Esos sectores no son ubicables entre jugadores del dominó popular practicado en las esquinas del barrio social formado por seguidores de ninguno de los desprendimientos del PRD, partido de indiscutida escencia bochista, Nunca, jamás habría de esperarse que lo imaginaran pensadores como Hugo Tolentino, Milagro Ortiz, Hatuey De Camps, ni ningún otro importante dirigente de los que conducen o hayan conformado alguna vez la conducción de esa franquicia partidaria o alguna de sus derivaciones.
Estos actos de escándalos vergonzosos han de ser ubicados en otras fuerzas, otras formas de intolerancias históricamente ubicadas en sectores identificados con las truculencias cavernarias del reto ante el poder político y económico concebido como guerra a muerte sin límites, sin reglas, sin honor ni más objeto que el de destruir y vencer a cualquier precio moral, fundado en la sevicia, el odio a la vida, la autodestrucción emocional y el desprecio por todos los órdenes racionales del crecimiento humano de la sociedad.
En la sociedad dominicana si existen esos sectores, puede asegurarse que están bien identificados, que han constituido siempre la pata del poder de la huella imborrable y la impunidad desde los tiempos de la independencia nacional. Son los mismos sectores que sacrificaron con actos denigrantes a los patriotas nacionales Francisco Sánchez del Rosario, María Trinidad Sánchez, Juan Pablo Duarte y otros patriotas.
Son los mismos que hoy continúan exacerbando diferencias guerreras entre los pueblos de dominicanos y haitianos. Son los que buscan exacerbar las desavenencias internas entre los altos dirigentes del PLD, azuzando al vigente Presidente Dominicano Danilo Medina contra el Presidente del PLD, Leonel Fernández. Nos sentimos seguros de que estos altos dirigentes del actual partido gobernante, más allá de nuestras diferencias en cuanto a los métodos en integridad en la administración del Estado Dominicano, ninguno es loco ni se alimenta de loquezas que estimulen algún grado de insensatez o irracionalidad capaces de conducirlos a cualquier desproporción fuera de control.
No. Ellos no son locos. Los locos de odios que alimentan estas desgracias contra el Estado Ciudadano y su paz, deben ser desenmascarados y presentados frente a la justicia con todos sus sacos y sus corbatas "nacionalistas, patriótica y terroristas".