domingo, 4 de septiembre de 2011

EL PRSD, El Partido del Toro: La Ruta Corregida, XXVIII, PRSD POR LA CORRECCIÓN DE LA RUTA A SEGUIR

Las desesperaciones que germinan en torno a los prados donde crecen las urgencias por alcanzar el poder de gobernar, han provocado en nuestra sociedad de dirigentes políticos de cualquier orientación o denominación ideológica, una verdadera debacle entre los principios que sustentan la razón ética, política y hasta moral, para fundación y existencia de un gran número de organizaciones surgidas ante el justo pretexto de contribuir al mejoramiento y corrección del pensamiento colectivo de nuestra sociedad vista como país y nación, libre, viable, dueño de su destino ideológico, de sus fueros y de sus riquezas materiales.

La lucha por ese poder para gobernar, ha devenido en una desgracia contraria al cultivo y profundización del pensamiento político, a las tradiciones y constumbres más sanos en función del crecimiento espiritual y el bienestar común, apedreados por las asociaciones colusivas en favor del crimen y contra los bienes colectivos administrados por El Estado.

Nosotros, los miembros y dirigentes del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, (PRSD), El Partido del Toro, tenemos consciencia de que el poder para gobernar El Estado no es la única manera que tienen los hombres que forman un partido para hacer que sus convicciones sobre la administración de El Estado, sean puestas en la agenda pública. El ejemplo servido como conducta política, los mensajes activos extendidos a través de los distintos medios de comunicación escritos y hablados, alcanzan muchas veces tanto poder que superan los que logran imponer los gobernantes cuando éstos carecen de más virtud para ser oídos que la de la compulsión y los desafueros contra los intereses ciudadanos.

Nuestros dirigentes han dado muestras de resistencia mayor ante las propuestas endulzadas con caramelos envenenados. Es así como seguimos resistiéndonos a concertar cualquier forma de alianza, pacto o coalición política en la que no se disponga cumplir estrictamente con principios considerados como irrenunciables, tales como la repostulación de los presidentes en ejercicio, la lucha por el control conjunto entre el El Estado y sus entidades privadas sobre los bienes estratégicos y los subsidiados como son los de la educación escolar, la distribución de la energía eléctrica, el mantenimiento del gobierno democrático, la libertad ideológica y religiosa, la seguridad alimentaria de la población, el control de la criminalidad social, la distribución del agua, etc.... Siempre que estas condiciones no sean satisfechas tácitamente determinadas como regla de la gobernabilidad.

Los órganos dirigenciales de nuestro Partido del Toro, así como nuestro presidente mismo, Hatuey de Camps, seguiremos trillando nuestro propio camino político-electoral solos, convencidos de que nuestra sociedad amerita de nuestra existencia libre e independiente de compromisos espurios, mucho menos concitados por la desesperación y urgencias irracionales en busca del ejercicio del poder.

Nosotros representamos la corrección de la ruta seguida por otros, quienes terminan absorbidos, no obstante sus publicadas buenas intensiones primarias, por el monstuo del somentimiento a los ritos de las fuerzas de la acumulación de bienes materiales. Somos La Ruta Corregida del quehacer político nacional.