miércoles, 9 de junio de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XI ...LA RIESGOSA REELECCIÓN QUE BUSCA LEONEL

Leonel Antonio Fernández Reyna, como José Francisco Antonio Peña Gómez, ambos iniciaron su escalamiento social a partir de sus respectivas vocaciones por el aprendizaje escolar, ambos muchachos iniciaron sus crecimientos entre los límites de la pobreza.

Mulatos inteligentes y sobresalientes en su formación, capaces de llamar la atención por distinguirse por donde quiera que les tocó llegar y que se dejara conocer alguna señal del virtuosismo de sus razonamientos, unas veces dejando fijados comportamientos anecdóticos o simplemente separándo sus reacciones intelectuales de la edad correspondiente.

Ambos incursionaron en la vida política precózmente, ambos se hicieron abogados, ambos han destacado por sus capacidades discursivas, ambos fueron detectados y privilegiados por la sabiduría y la confianza de Don Juan Bosch, ambos les sobrepasaron por muchos codos a los viejos dirigentes, intelectuales, prácticos, ricos, revolucionarios y teóricos del partido, ambos han sentado cátedras de organización exitosa de sus estrategias polìticas, ambos han sido fanaticos exitosos de las relaciones y consensos internacionales de dirigentes mundiales muy importantes, mereciendo toda suerte de respeto y reconocimientos.

Ambos hubieron de tomar distancias de los afanes por acumular fortunas propias.

Ambos han alcanzado a conquistar el carisma popular y la confinza de la oligarquía.

La historia de éxitos de Leonel Antonio Fernández Reyna, hoy parece amenazada por la voces que en todos los tiempos exaltan por encima de la realidad a los reyes y faraones, sinembargo, Leonel puede crecerse una vez más, desoyendo voces enrarecidas.

La presidencia de República es una posición que concede un título que honra, pero que puede ser manchado y hasta achicharrado por el calor de la luces rojas que advierten los peligros, pero su mensajes de vida son despreciados buscando seguir y seguir sin hacer las prudentes paradas.

La historia de Leonel Antonio Fernández Reyna como presidente de República Dominicana, ya tiene sitio reconcido en cualquier definición pública del mundo moderno concensuado.

La historia de José Francisco Peña Gómez no precisó de que él alcanzara a presidir el gobierno de Repùblica Dominicana para alcanzar a colocar su dignidad entre las de más alto rango en la monarquía de la historia de los pro-hombres dominicanos y americanos al dejar bien afirmadas sus contribuciones políticas, sociales, y culturales frente al pueblo y frente a la consolidación democrática del Estado Dominicano, de su cultura política así como entre los hombres de la historia mundial de los consensos políticos regionales, continentales e intercontinentales.

Sinembargo, Leonel Antonio sigue al frente del escenario mundial con tanto tiempo futuro para acumular éxitos, como el de un exitoso grandes ligas al momento de iniciar los contratos multi millonarios comprometido a alejarse militantemente de los anabólicos, de los escándalos e irregularidades de cualquier índole capaces de trastornar sus records, de los excesos festivos, de las veladas nocturnas en lugares inseguros, de los acompañamientos que puedan afectar su buen nombre, el de su familia, el de sus demás compatriotas, el de su equipo, el de la liga y el de sus patrocinadores.

Leonel Antonio Fernández Reyna tiene hoy mucho que perder puesto en manos de decisiones tan arriesgadas como la de una imprudente nueva postulación a la presidencia de La República, contraviniendo lo legítimo, lo sensato, lo sabio y lo sano. A Leonel Antonio Fernández Reyna lo invitamos a cuidar su ruta, a preservar sus logros, su historia y su nombre.

Lo invitamos a respaldar un nuevo canditato capaz de reconocer sus merecimientos como dirigente político y como gobernante, capaz de señalarle las imperfecciones de su modelo de gobierno, -muchísimas, sin dudas-, conservador del Estado Rancio y Desequilibrado, y capaz de reconocerle, por ejemplo, sus inclinaciones democráticas tendentes a respetar, en la buena lid internacional, el derecho de los pueblos a su autodeterminación.

Quizás sea Hatuey De Camps Jiménez, junto a Leonel Fernández y José Francisco Antonio Peña Gómez, la tercera y pareja pata de la mesa de la Historia Política Dominicana heredera de de los principios, de la formación, de los métodos y de los valores patrióticos heredados de Juan Emilio Bosch Gabiño, quien logre reunir en un consenso nacional, el respaldo de todas las fuerzas políticas para encabezar un gobierno de reajustes políticos, que den al traste con los históricos vicios electorales que impiden reconstruir la credibilidad moral de los de esos procesos que son recursos democráticos dignos de mejores consideraciones frente al ciudadano, espectador y actor aguzado que descree hoy de cualquier verdad conceptual sobre sus instituciones más legítimas.

Hatuey De Camps puede Corregir La Ruta de la Reconstrucción de la confianza en Nuestra Democracia.