Los funestos precedentes que han signado nuestros procesos electorales, heredados de los tiempos que precedieron la denominada Era de Trujillo, nos han seguido como fantasmas invencibles y sempiternos. El desmérito, la truculencia ilegal y las colusiones antipatrióticas caracterizaron los procesos electorales desde el 1966 hasta 1978, hechos de cuyas mascaradas antidemocráticas no duda ningùn analista, polìtico o historiador respetable.
Los procesos de 1986, 1990, 1994 y 1996, fueron todos casos de vergonzosos retorcimientos conspirativos contra la legitimidad democrática, burlas a las leyes nacionales, cuyos detalles incluyen la manipulación de las contradicciones internas del PRD, hasta llevarlas a que el presidente Jorge Blanco le cediera el Gobierno a Joaquín Balaguer en un insólito acto de sumisión y doblez ante los revanchismos internos, así como la manipulación por el propio Balaguer sobre las decisiones del PRD, previamente a las elecciones del 1990, provocando que pariera dos partidos distintos y evitando la participación electoral de la franquicia original del PRD.
La burla del proceso de 1994, por ser de conocimiento universal, no precisa de mucho que explicar, el candidato ganador, José Francisco Peña Gómez, luego de que el Dr. Balaguer reconociera y aceptara que el acto electoral fue toda una trapaza contra-democrática, fue entrampado y conducido a aceptar una extraña negociación que finalmente lo dejó fuera del poder y dio paso al surgimiento del PLD como partido gobernante, tras una serie de negociaciones ingenuas y humillantes contra la democracia vilipendiada y estuprada a base de trucos políticos seudodemocráticos.
Previo a las elecciones del 2000, las luchas por la precandidatura a la presidencia, diputada internamente en el PLD, fue marcada por el arrebato propiciado contra Jaime Devid Fernández, para entonces, nada menos que Vice-presidente de La Repùblica en plena vigencia, hecho que mantuvo un distanciamiento de años entre ambos importantes y altos dirigentes del PLD.
Ya durante el proceso electoral nacional por la misma Presidencia, el retorcijón dirigido a parar el segundo lugar que pareciera indiscutible, con el que aventajaba Balaguer al candidato del PLD, Danilo Medina, -paradoja imprevista por los protagonistas de la artimaña-, facilitó el triunfo de Hipólito Mejía en primera vuelta, al ser provocada un disminuciòn muy sensible del universo de votantes, al serle conculcado el derecho al voto a centenares de miles de militantes del Partido Reformista, mediante la compra de sus documentos de votación, llevando así a subir la porción relativa de votantes correspondiente a la candidatura del PRD y sus aliados..
Luego, en el 2004, con Hipólito Mejìa como gobernante, se concreta el atropello flagrante a la dignidad nacional mediante la transacción ilegítima que mediante la compra monetaria se doblegó al Poder Legislativo para que deformara la Constitución Nacional y repusiera la legalidad, -pero no la legitimidad-, del derecho a la repostulaciòn presidencial del presidente en ejercicio, hecho que concedió al país un proceso electoral accidentado y amenazado de intenciones inconfesables.
Una vez más, el PLD, junto al Partido Reformista, actuó diligentemente para que fuera aprobada la reforma propiciada por la parte gobernante del PRD, seguro ya, el PLD, de que dicha decisión aseguraba la disidencia interna de muy importantes miembros de la alta dirigencia perredeista, con lo cual, aseguraba de nuevo la manipulación de las decisiones a lo interno del PRD y su inevitable debilitamiento, hecho que lo llevó a la irremisible derrota del proceso electoral del mismo año.
Acercada la próxima contienda electoral nacional, los procesos internos fueron caracterizados por los mismos desacreditados ejemplos de manipulaciones de las voluntades de los mismos feligreses de ambos partidos, en el PLD, el precandidato vencido, Danilo Medina, terminó recluido en el silencio y amargado después de pronunciar la frase lapidaria: ¨El Estado me venció".
Mientras, por el lado del PRD, Miguel Vargas Maldonado le arrebataba la candidatura a Milagros Ortiz Bosch valiéndose de las mismas malas artes que condujeron al PLD a decidir a quien prefería como candidato presidencial, verificándose su estrategia vaciando sus voluntades para favorecer a Miguel Vargas mediante el padrón abierto que fulminó las aspiraciones de Doña Milagros Ortiz.
Llegado el proceso electoral del 2010, convertido el mismo en un caso de excepción en el que se decidiría el destino de la orientación política del poder legislativo durante los próximos seis años, incluído el período de los futuro cuatro años del próximo gobierno, es decir, un caso de decisiones críticas, el PLD aplicó todo el poder de sus influencias para gravitar sobre el poder electoral cuyos aposentos íntimos se hallaban en reconocidos despachos de la misma Junta Central Electoral, que decidió siempre en un único sentido cualquier caso cuyos resultados parecieran controvertidos o merecedores de alguna mediación.
Así miso se aplicaron todas las artes harto manidas de valerse del poder económico que facilita el Gobierno de El Estado para pagar a cualquier precio la generalidad de los espacios mediáticos, la captación de tránsfugas, el soborno de delegados electorales y colegios electorales con lo que se grangeó la obtención de todos los escaños senatoriales y la gran mayoría de los diputados todo a pesar de que el PRD obtendría una votación bastante alta, por encima del cuarenta por ciento, hasta mayor, como partido individual, que el propio partido oficial.
Finalmente, arribamos al proceso pre-electoral para la presidencia 2012 - 2016, Miguel Vargas lucía como el candidato presidencial sin oposición valedera que amenazara sus intenciones, llegádole el momento de decidir en su proceso interno, los perredeístas fueron de nuevo pillados, el PLD, desde El Gobierno, aplicó una vez más su capacidad para decidir, aprovechó de nuevo la debilidad del padrón abierto e hizo inclinar la decisión, a través de sus tácticas políticas bien afinadas y su magnífico control de su militancia, en favor del pre-candidato que, según sus apreciaciones, les serviría el pleito más cómodo.
Siguiendo la secuencia de todos los hechos relatados, hemos de llegar a una conclusión única: El PRD ha sido manipulado por la voluntad de sus contrarios, tanto que, debemos recordar, que la entrega del poder atenuado, en el 1978, sólo se logró después de cederle el control del Senado, que para entonces controlaba el Poder Judicial, al Partido Reformista. Hoy, una vez más, los mensajeros de las fuerzas externas continúan tomando las decisiones en ese partido de gran vocación democrática, extendido en la tradición dominicana tanto como una religión oficial de Estado.
Hoy, cualquier analista político que se respete, sabe, conoce, que el último proceso electoral estuvo viciado de la peor conducta que corroe nuestro sistema de comicios: la compra de documentos para impedir la votación de los posibles concurrentes, sin embargo, estos hechos atraparon al PRD enredado en una serie de diatribas internas tan graves que, una vez más, el PLD, desde su posición de partido gobernante, pudo penetrar todos los flancos debilitados de la estructura corroída por las guerras internas del PRD y evitar que su indiscutida fuerza de masa evitara la conspiración que permitió de nuevo que la ilegitimidad le arrebatara la oportunidad de gobernar.
Las dudas sobre la legitimidad del gobierno recién electo ha sido señalada por el presidente de nuestro partido, Hatuey De Camps, y puesta en relieve por el propio Presidente de la Junta Central Electoral en su discurso formal, pronunciado al momento de entregarle los certificados de elección a los candidatos electos para Presidente y Vice-Presidente de La Nación, Don Danilo Medina y Doña Margarita de Fernández, respectivamente. Leamos este fragmento tomado de la publicación oficial del discurso de orden pronunciado por el Sr. Presidente de la JCE, Roberto Rosario:
Los procesos de 1986, 1990, 1994 y 1996, fueron todos casos de vergonzosos retorcimientos conspirativos contra la legitimidad democrática, burlas a las leyes nacionales, cuyos detalles incluyen la manipulación de las contradicciones internas del PRD, hasta llevarlas a que el presidente Jorge Blanco le cediera el Gobierno a Joaquín Balaguer en un insólito acto de sumisión y doblez ante los revanchismos internos, así como la manipulación por el propio Balaguer sobre las decisiones del PRD, previamente a las elecciones del 1990, provocando que pariera dos partidos distintos y evitando la participación electoral de la franquicia original del PRD.
La burla del proceso de 1994, por ser de conocimiento universal, no precisa de mucho que explicar, el candidato ganador, José Francisco Peña Gómez, luego de que el Dr. Balaguer reconociera y aceptara que el acto electoral fue toda una trapaza contra-democrática, fue entrampado y conducido a aceptar una extraña negociación que finalmente lo dejó fuera del poder y dio paso al surgimiento del PLD como partido gobernante, tras una serie de negociaciones ingenuas y humillantes contra la democracia vilipendiada y estuprada a base de trucos políticos seudodemocráticos.
Previo a las elecciones del 2000, las luchas por la precandidatura a la presidencia, diputada internamente en el PLD, fue marcada por el arrebato propiciado contra Jaime Devid Fernández, para entonces, nada menos que Vice-presidente de La Repùblica en plena vigencia, hecho que mantuvo un distanciamiento de años entre ambos importantes y altos dirigentes del PLD.
Ya durante el proceso electoral nacional por la misma Presidencia, el retorcijón dirigido a parar el segundo lugar que pareciera indiscutible, con el que aventajaba Balaguer al candidato del PLD, Danilo Medina, -paradoja imprevista por los protagonistas de la artimaña-, facilitó el triunfo de Hipólito Mejía en primera vuelta, al ser provocada un disminuciòn muy sensible del universo de votantes, al serle conculcado el derecho al voto a centenares de miles de militantes del Partido Reformista, mediante la compra de sus documentos de votación, llevando así a subir la porción relativa de votantes correspondiente a la candidatura del PRD y sus aliados..
Luego, en el 2004, con Hipólito Mejìa como gobernante, se concreta el atropello flagrante a la dignidad nacional mediante la transacción ilegítima que mediante la compra monetaria se doblegó al Poder Legislativo para que deformara la Constitución Nacional y repusiera la legalidad, -pero no la legitimidad-, del derecho a la repostulaciòn presidencial del presidente en ejercicio, hecho que concedió al país un proceso electoral accidentado y amenazado de intenciones inconfesables.
Una vez más, el PLD, junto al Partido Reformista, actuó diligentemente para que fuera aprobada la reforma propiciada por la parte gobernante del PRD, seguro ya, el PLD, de que dicha decisión aseguraba la disidencia interna de muy importantes miembros de la alta dirigencia perredeista, con lo cual, aseguraba de nuevo la manipulación de las decisiones a lo interno del PRD y su inevitable debilitamiento, hecho que lo llevó a la irremisible derrota del proceso electoral del mismo año.
Acercada la próxima contienda electoral nacional, los procesos internos fueron caracterizados por los mismos desacreditados ejemplos de manipulaciones de las voluntades de los mismos feligreses de ambos partidos, en el PLD, el precandidato vencido, Danilo Medina, terminó recluido en el silencio y amargado después de pronunciar la frase lapidaria: ¨El Estado me venció".
Mientras, por el lado del PRD, Miguel Vargas Maldonado le arrebataba la candidatura a Milagros Ortiz Bosch valiéndose de las mismas malas artes que condujeron al PLD a decidir a quien prefería como candidato presidencial, verificándose su estrategia vaciando sus voluntades para favorecer a Miguel Vargas mediante el padrón abierto que fulminó las aspiraciones de Doña Milagros Ortiz.
Llegado el proceso electoral del 2010, convertido el mismo en un caso de excepción en el que se decidiría el destino de la orientación política del poder legislativo durante los próximos seis años, incluído el período de los futuro cuatro años del próximo gobierno, es decir, un caso de decisiones críticas, el PLD aplicó todo el poder de sus influencias para gravitar sobre el poder electoral cuyos aposentos íntimos se hallaban en reconocidos despachos de la misma Junta Central Electoral, que decidió siempre en un único sentido cualquier caso cuyos resultados parecieran controvertidos o merecedores de alguna mediación.
Así miso se aplicaron todas las artes harto manidas de valerse del poder económico que facilita el Gobierno de El Estado para pagar a cualquier precio la generalidad de los espacios mediáticos, la captación de tránsfugas, el soborno de delegados electorales y colegios electorales con lo que se grangeó la obtención de todos los escaños senatoriales y la gran mayoría de los diputados todo a pesar de que el PRD obtendría una votación bastante alta, por encima del cuarenta por ciento, hasta mayor, como partido individual, que el propio partido oficial.
Finalmente, arribamos al proceso pre-electoral para la presidencia 2012 - 2016, Miguel Vargas lucía como el candidato presidencial sin oposición valedera que amenazara sus intenciones, llegádole el momento de decidir en su proceso interno, los perredeístas fueron de nuevo pillados, el PLD, desde El Gobierno, aplicó una vez más su capacidad para decidir, aprovechó de nuevo la debilidad del padrón abierto e hizo inclinar la decisión, a través de sus tácticas políticas bien afinadas y su magnífico control de su militancia, en favor del pre-candidato que, según sus apreciaciones, les serviría el pleito más cómodo.
Siguiendo la secuencia de todos los hechos relatados, hemos de llegar a una conclusión única: El PRD ha sido manipulado por la voluntad de sus contrarios, tanto que, debemos recordar, que la entrega del poder atenuado, en el 1978, sólo se logró después de cederle el control del Senado, que para entonces controlaba el Poder Judicial, al Partido Reformista. Hoy, una vez más, los mensajeros de las fuerzas externas continúan tomando las decisiones en ese partido de gran vocación democrática, extendido en la tradición dominicana tanto como una religión oficial de Estado.
Hoy, cualquier analista político que se respete, sabe, conoce, que el último proceso electoral estuvo viciado de la peor conducta que corroe nuestro sistema de comicios: la compra de documentos para impedir la votación de los posibles concurrentes, sin embargo, estos hechos atraparon al PRD enredado en una serie de diatribas internas tan graves que, una vez más, el PLD, desde su posición de partido gobernante, pudo penetrar todos los flancos debilitados de la estructura corroída por las guerras internas del PRD y evitar que su indiscutida fuerza de masa evitara la conspiración que permitió de nuevo que la ilegitimidad le arrebatara la oportunidad de gobernar.
Las dudas sobre la legitimidad del gobierno recién electo ha sido señalada por el presidente de nuestro partido, Hatuey De Camps, y puesta en relieve por el propio Presidente de la Junta Central Electoral en su discurso formal, pronunciado al momento de entregarle los certificados de elección a los candidatos electos para Presidente y Vice-Presidente de La Nación, Don Danilo Medina y Doña Margarita de Fernández, respectivamente. Leamos este fragmento tomado de la publicación oficial del discurso de orden pronunciado por el Sr. Presidente de la JCE, Roberto Rosario:
"Esta legalidad y legitimidad ha sido ganada palmo a palmo en cada tramo del proceso electoral concluido, tal como establece el artículo 209 de la Constitución, el Presidente y la Vicepresidenta de la República en buena lid obtuvieron “…más de la mitad de los votos válidos emitidos”, siendo innecesaria una vez más la realización de una segunda vuelta el último domingo del mes de junio del año en curso."
“Los dadores de legitimidad” o “los negadores de legitimidad” son los ciudadanos y las ciudadanas que habitan en la República Dominicana y son parte de este Estado social y democrático de derecho y nadie, absolutamente nadie, puede atribuirse la vocería de una voluntad que acaba de ser expresada con total diafanidad, más que los propios electos. "
"Señores Presidente y Vicepresidenta electos, como portadores que son de la legitimidad de origen, corresponde ahora con sus actos ganar día a día la legitimidad de resultados, es decir, sus hechos en la ejecución de las políticas públicas deben ser cónsonos con las promesas y propuestas que ofertaron a los ciudadanos y que éstos libre y voluntariamente aceptaron, esto será lo que determinará que en su momento el soberano los evalúe y él y más nadie determine qué tan legítimas son sus ejecutorias." (Roberto Rosario).
Esta respuesta, una alusión evidente al señalamiento de ilegitimidad en el que se batirá el próximo gobierno, hecho por Hatuey De Camps, deja al desnudo la preocupación que esta situación provoca a nivel general en toda la población pensante, consciente de la fragilidad latente en la disponibilidad de respaldos masivos frente a las ejecutorias de el próximo jefe del Poder Ejecutivo, Don Danilo Medina.
El PRD siempre ha puesto el mayor grado de sensatez, el mayor grado de sacrificio en favor del fortalecimiento de la democracia, siempre ha aceptado las negociaciones que permitieron la continuación del sistema democrático, en este momento, donde de nuevo ha puesto su mayor grado de sensatez, buena voluntad y sacrificio.
El Gobierno por instalarse, encabezado por Don Danilo Medina, ha de procurarse una asociación sana, democrática, inteligente y productiva con los representantes de la oposición política, consensuando sin atropellar, sin buscar aplastar ni matar la cabeza de la Democracia que la constituye el consenso político.
La tradicional ruta de las truculencias debe ser corregida. Danilo Medina, como organizador político, arreglador de consensos, teórico del discurso democrático, ha ganado sobresaliente fama, hemos de esperar que la misma valga para manejar de modo exitoso un proyecto de gobierno que se dirige, según lo prometido, a terminar dentro de cuatro años, un período corto para decir sin hacer, pero largo para hacer lo que se dice que hará.
La Ruta de los discursos sin hechos, la de los atropellos, la de la corrupción y sus excusas, la de los insultos dirigidos contra todo quien no reconozca aquellos santos que estarían por encima del bien y del mal, tiene que ser corregida en pos de una administración seria, ajustada y de rendimientos sociales óptimos,
Por su parte, el PRD está obligado a ser sometido a un proceso de reconstrucción, de redefinición de su rol polìtico, de reorganización de sus estructuras dirigenciales y la fijación clara de sus ideas, sus grados de flexibilidad, la frontera de sus propósitos y sus rendimientos, -reingeniería interna-, la llamarían los técnicos de la vanguardia gerencial.
La Ruta tiene que ser corregida. Los aportes del Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro, junto a su Presidente, Hatuey De Camps, aportaron las estrategias lógicas que condujeron a la condición de alianza triunfadora, no obstante, el arrebato consumado se impuso.
La Ruta hacia una dictadura institucional, ilustrada de guetos intelectuales al estilo del mejor concentrado fascismo latino, ha sido advertida y tiene que ser corregida a tiempo, un liderazgo maduro, equilibrado, de prístina formación democrática al tenor de la actualización racional del sentido de Estado de Derechos Sociales enfocados hacia los centros de la sociedad mayoritaria, alejado de las aberraciones extremistas propias de los flujos sociales turbulentos.
La Ruta Corregida es la ruta del orden, la ruta de la democracia amplia, la que se extiende hacia la trascendencia de los derechos de las fuerzas impulsoras de la economía del capitalismo y de sus instituciones derivadas, El PRD tiene que darse cuenta de que sus decisiones están siendo manejadas por un titiritero agudo, inteligente y sagaz: Leonel Fernández junto al PLD. La Ruta tiene que ser Corregida.
La Ruta hacia una dictadura institucional, ilustrada de guetos intelectuales al estilo del mejor concentrado fascismo latino, ha sido advertida y tiene que ser corregida a tiempo, un liderazgo maduro, equilibrado, de prístina formación democrática al tenor de la actualización racional del sentido de Estado de Derechos Sociales enfocados hacia los centros de la sociedad mayoritaria, alejado de las aberraciones extremistas propias de los flujos sociales turbulentos.
La Ruta Corregida es la ruta del orden, la ruta de la democracia amplia, la que se extiende hacia la trascendencia de los derechos de las fuerzas impulsoras de la economía del capitalismo y de sus instituciones derivadas, El PRD tiene que darse cuenta de que sus decisiones están siendo manejadas por un titiritero agudo, inteligente y sagaz: Leonel Fernández junto al PLD. La Ruta tiene que ser Corregida.