ALTA INTELIGENCIA POLÍTICA PARA CONSENSUAR OPOSICIÓN
Las explosivas urgencias que demandan un candidato presidencial surgido de las filas democráticas y más racionales que conforman el amplísimo consenso de oposición política, empresarial y social en general, sobrepasan ya las simpáticas licencias y valores implicados en la diversificación popular de propuestas hechas con propósitos de divertimentos, ensayos y calentamientos preventivos ante posibles pulseos, tratos, acuerdos y negociaciones.
Ya hemos de adentrarnos en la definición firme de un proyecto electoral altamente competitivo, a partir de un candidato presidencial capaz de exhibir un potente posicionamiento político en nuestra sociedad civil, mediática, profesional, laboral y empresarial.
Las definiciones de rutas divergentes decididas por Ismael Reyes, del PDI y Elexido de Paula, del PHD, provocaron el salto de Hipólito Mejía a declarar el secreto de su irrenunciable aspiración a declararse candidato presidencial por el PRM, que sólo desconocían Luis Abinader y Tony Peña Guaba.
Las fuerzas vectoriales de La Convergencia han devenido en el infalible recurso para estallar en desastre: una gran divergencia matemática y política que contrapone las fuerzas internas para anularse unas contra otras.
Solo una recomposición estratégica, manejada con alta inteligencia política y componedora, alcanzaría a enderezar cada una de los vectores actuantes hacia único sentido y dirección: el triunfo electoral, la reconquista democrática de la administración política del Estado.
Yo me arriesgo a apostar a que en estos momentos, Hatuey De Camps cuenta con los más poderosos recursos de credibilidad, firmeza y aval arbitral para conducir el mayor y más poderoso aval político y social capaz de conducir la reunión política de todas las voluntades derivadas del perredeísmo histórico, incluidos PRM, PRD, PRI, BISD, PDI, PHD, MODA, APD, AP, FA, así como las organizaciones civiles que se suman responsablemente a la necesidad política nacional más urgente: la reconquista de la administración política y moral del Estado Dominicano.
La Ruta tiene que ser Corregida, los actores políticos de nuestra Nación pecisan de ser activados en este sentido. Desde el PRSD, nos proponemos hacer valer la corrección de las desviaciones que en estos momentos afectan el desarrollo nacional tras el atraso que nos dejan la corrupción administrativa, la inseguridad ciudadana y el crimen amparado por los borrascosos poderes paramilitares. La Ruta de nuestra organización como sociedad de derecho, tiene que ser Corregida.