PRSD, La Ruta Corregida.
Hatuey De Camps presidía el partido político dominicano que entonces contara con la mayor firmeza en el arraigo social de la dominicanidad, arraigo expresado y signado en el cultivo de una conducta organizacional basada en los procesos concebidos y definidos universalmente como democráticos, es decir abiertos al pluralismo expresional de las ideas, abierto a las oportunidades para acceder escalonada y continuamente a la dirección de los organismos de dirección de la organización, así como a sus proposiciones de candidaturas para la dirección del Estado.
Las distorsiones propias que generan las luchas humanas impulsadas por los instintos que nos conducen a hacer prevalecer nuestro poder social aplastando la eficacia de las estrategias diseñadas para imponer sus mismas razones, condujeron a ese partido a retorcer sus propias reglas, las que por más de medio siglo hubieron de afirmarlo moral, histórica y emocionalmente como el icono mayor que se imponía en la cultura política dominicana.
Una chapucería política convenida desaprensiva y truculentamente para denegar aquellas conquistas que como diamante mayor adornaran los símbolos de ese instrumento representante de los más prístinos matices democráticos del pueblo dominicano, estupró la virginidad de esa tradición democrática inherente al pensamiento del colectivo popular asentado en el alma de ese partido, propiciando un proceso de repostulación presidencial armado en torno al entonces Presidente del Gobierno, Don Hipólito Mejía.
La Ruta de la Democracia transitada por los dominicanos durante toda la última mitad de siglo pasado, siempre a cuesta “Del Buey que más Jala”, fue asaltada, obstruida y corrompida de forma artera por quienes no tuvieron el pudor de mirar hacia los principios y fines históricos y morales en los que se enmarcaban la voluntad y los sentimientos de la pluralidad que constituía esa sociedad convencionada como partido político para los fines de organización y participación en las luchas por las reivindicaciones populares, pero mejor que todo ello, una organización social cuasi-religiosa, que ya se volvía parte importante de la tradición cultural del pensamiento dominicano.
Hatuey De Camps, con su voluntad fraguada y templada en esas luchas populares, no obstante haber alcanzado a ostentar los más encumbrados honores en la dirección política y de estado, se arriesgó a iniciar la lucha por la corrección de la ruta democrática que abandonaba aquella gran asociación política de otrora. Así fue como La Ruta Democrática fue Corregida y asumida como nueva sociedad política democrática y moral.
La Ruta Corregida vino a emerger y hacerse visible con el lanzamiento de la renovada organización constituida por una selección condensada de militantes y dirigentes que llegaron para integrar el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, (Partido del Toro). Esta Ruta Corregida ha caracterizado sus procederes políticos y sociales en general, en el afianzamiento del pensamiento y las teorías democráticas interpretadas y seguidas localmente tanto por Juan Bosch y por Peña Gómez como por Hatuey De Camps.
En el PRSD, como La Ruta Corregida, se imponen los conceptos políticos que signan la ruta universal del pensamiento Social Demócrata asumido el mismo con la flexibilidad propia que se impone ante las circunstancias implicadas en la tradición política de cada país, cada cultura, cada marco económico, cada precisión histórica.
El PRSD, como La Ruta Corregida, ratifica su convicción histórica y moral oponiéndose a las repostulaciones de los presidentes en ejercicio, a las negociaciones para concertar alianzas políticas impúdicas, a la asunción de cargos públicos en la administración del Estado comprometidos con las venalidades de la impunidad frente a la corrupción y frente a los procesos jurídicos, de los atropellos a salud popular, la conculcasión de los derechos a la sindicalización obrera, los derechos a la educación, alimentación y la salubridad general sustentada por El Estado.
El PRSD, como La Ruta Corregida, rescata y sustenta la lucha por el derecho a vivir en una sociedad libre de prejuicios de clase, raciales e ideológicos, opuesto siempre a toda truculencia política propiciada desde las fuerzas prepotentes del Estado.
El PRSD, como La Ruta Corregida, procura un Estado de Derechos, en reclamo de la legitimidad que se revierte frente los eufemismos conductuales que contraponen las voluntades populares con resultados electoreros viciados, engañosos y corrompidos que hoy nos proponemos corregir mediante la lucha por las conquistas electorales respaldadas por las fuerzas sanas del pueblo que viene a seguir La Ruta Corregida bajo la conducción clara, sana y segura del PRSD, presidido por Hatuey De Camps.
lunes, 1 de febrero de 2010
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