martes, 30 de marzo de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, IV .LA VEJEZ NOS AJUSTA LOS PASOS PARA EVITAR IMPRESICIONES

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, IV....LA VEJEZ NOS AJUSTA LOS PASOS PARA EVITAR IMPRESICIONES

Décadas de expectativas y experiencias políticas han recargado la madurez que conduce la generación que me da signo para expresarme sin temor a las dudas del caminar impreciso de los primeros pasos del infante político que balbucea sus dichos entre los pasillos de las aulas, los gritos de las marchas callejeras y callejoneras, así como entre los acuerdos conspirativos alumbrados en las cocinas de las madrugadas, sin velas y casi en silencio, repletos de orgullos, sin miedos ni cabezas.

La vejez que nos doblega los bríos hormonales y nos ajusta los pasos para evitar las imprecisiones de las caidas estrepitosas que nos romperían las caderas hipercalcemiosas que caracterizan nuestro andar, también nos conduce a reconocer que debemos darnos los baños de fangos en los que chapotean nuestros hijos para protegerlos y asegurarnos de que los salpicones que le llegan a las pestañas, no le dañen los cristales de su visión nueva. Son los fangales sobre los que se yerguen los troncos robustos de nuestras dolidas oportunidades de expresión y organización a las cuales estamos llamados fortalecer sin más miedos, eufemismos ni vacilaciones.

Hemos de labrar, tallar y pulir el madero a partir del tronco tostado y retorcido como nos llega al taller de nuestras artísticas imaginaciones. La ruta de los deslumbrantes idealismos debe mantenerse y cuidarse como meta, mas, para llegar a la misma, precisamos de tallar duro, tratando de cuidar que el tanto afilar los formones nos deje sin el instrumento de tallar.

Nuestro ruta ha venido siendo corregida continuamente, las historias revolucionarias y patrióticas de nuestras luchas nos convencen de que en el PRSD, La Ruta Corregida a fuerza de rechazar las desviaciones más perniciosas de los procesos revolucionarios, como son las posiciones extremistas, las fantasiosas, los apegos mesiánicos y las corrupciones morales y materiales, se halla el germen tallado por la ingeniería biológica y ética del modernismo generacional que nos permitiría reproducir el modelo de una raza política paradigmática, libre hasta ahora de afanes y arraigos a negocios políticos obcenos ni tramposos. Seguimos libres de alianzas incondicionales ni comprometidas con hechos de aplastantes contradicciones con los intereses nacionales de nosotros ni de nuestros hijos.

Somos la valla de corrección de la ruta que nos conduce hacia las metas signadas por la ética política y la revolución moral de nuestro pueblo y nación, bajo un liderazgo cada vez confirmado en la lucha por alcanzar el máximo de la corrección de nuestra ruta.