HATUEY DE CAMPS HACIA LA RECUPERACIÓN DEL PRD TOTAL
Los estremecimientos internos que históricamente han afectado al PRD obedecen a la lógica de los procesos dialécticos obligados a seguir la evolución social de los pueblos y sus transfomaciones cuando son afectados por cataclismos como la caída abrupta del régimen de Trujillo, seguido, asimimsmo, por convulsiones y réplicas, siempre buscando el reacomodo de las fallas en las que se potencianron los citados movimientos cataclísmicos. Saltos como la Revueltas encabezadas por Manolo Tavárez Justo, la Cívico-Militar de Abril del 65 encabezadas por Fernández Dominguez y Caamaño, el Desembarco Guerrillero conducido por Caamaño, las truculencias electorales encabezadas por Joaquín Balaguer y finalmente la asociación del PLD con el mismo Joaquín Balaguer, la catástrofe bancaria del 2003 y la última división del PRD, hechos todos que se fundan en los mismos desequilibrios sociales de esa historia de represión colonial que representó el monstruo del Trujillato alimentado, obviamente, por el colonialismo imperial.
Hoy, ese mismo PRD, continúa sufriendo los espasmos convulsivos de esa vieja inestabilidad social. Luego de Juan Bosch, su co-fundador más connotado, abandonara sus filas, le correspondió a Peña Gómez, junto a Hatuey De Camps y otros dirigentes, la responsabilidad de cuidar y mantener la vigencia del PRD, como la más influyete fuerza política de cualquier tiempo, luego de la muerte de Trujillo. Tras la dramática enfermedad y muerte de Peña Gómez, Hatuey De Camps pasó a significar la difícil conducción de la poderosa organización, sin embargo, la decisión asumida por el Presidente Hipólito Mejía de buscar su reelección a la presidencia de la República, desde su condición de Presidente en ejercicio, provocó en Hatuey De Camps el abandono de la dirección del Partido, quien, además, se dispuso a fundar y fundó una nueva organización política, el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÒCRATA, PRSD, con el firme propósito de provover la sustentación de los principios y valores polìticos que genuinamente personalizan la fe y conducta polìtica del mismo perredeísmo y su conductor Peña Gòmez.
En las circunstancias de nuevas erupciones y convulsiónes latentes en las que el PRD mantiene la meta-estabilidad de su frágil y debilitado equilibrio, una vez más es preciso que surja una fuerza sustentadora, firmemente templada como la del mismo Hatuey De Camps, capaz de asumir la reintegración total de toda la militancia dispersa en estos momentos, especialmente como resultado de esos procesos de inestabilidad que dieron lugar a la formación de nuevas fuerzas extraídas del mismo seno de las bases perredeístas, como el mismo caso del PRSD y la más nueva organización conocida mejor por las siglas PRM.
Hatuey De Camps puede y debe acercar todas las razones populares que congregan el pensamiento democrático preconizado históricamente por Peña Gómez y demás líderes y organizaciones caracterizas por sus esencias extraídas de los intereses del Gran Pueblo o Grandes Masas como lo denominaba Peña Gómez.
La Ruta de la divergencia fútil debe ser Corregida, la Ruta de los líderes de todas las fuerzas de la Democracia Grande, debe ser Corregida y sumarse a la conquista segura del poder político en nombre de la racionalidad y la sensatez política, en favor de la recuperación de los valores sociales que signan las aspiraciones por la democracia económica, educativa y la salud libertaria de nuestro pensamiento histórico fundacional republicano, a través de la congregación, aun con sus diversidad de nomenclaturas, divergencias y composiciones ideológicas, por una coalición mayor de voluntades en torno a un PRD GRANDE, GRANDOTE.