miércoles, 13 de junio de 2012

Respuesta a Fidelio Despradel




No  es  cierta,  Sr.  Fidelio  Despradel, su afirmación que  reza: " Alianza y su candidato lograron lo que ningún partido emergente había podido hacer en toda la historia política post trujillista. Ni siquiera el PLD liderado por el profesor Juan Bosch logró, después de cinco años de trabajo, alcanzar más que 18,000 votos en su primera prueba." (FD).  

El  Partido  del  Toro,  (PARTIDO  REVOLUCIONARIO  SOCIAL  DEMÓCRATA, PRSD),    asistió por  primera vez  a  un proceso comicial, habiendo cumplido apenas un  año de ser  fundado.  Con los  cincuenta  mil  votos que le fueron  contados,  llegó a sumar  un  síndico,  delegados municipales y  un  considerado  número  de regidores  repartidos por  los  municipios del  país.

Tres días  antes  de  la  fecha  del  acto  electoral,  el  Presidente del  partido,  Hatuey  De  Camps,  fue  trasladado  en  ambulancia  para ser  tratado  de emergencia  de  una dolencia tan  grave que sus  contendores pusieron  a recorrer por todos  los mentideros políticos las  más  falsas y  funestas  afirmaciones  sobre su  estado de  salud  sin  que  nadie  alcanzara estar a  tiempo para evitarlas  o  desmentirlas.

Muchos  candidatos se  desbandaron como abejas sin reina.  Todas las  artes  infernales,  señaladas  hoy  por  Fidelio  Despradel  en  su  escrito publicado  en  el periódico  El  Nacional,  edición del  día diez del  presente mes,  denunciando las  travesuras  malignas del PLD, les  fueron  aplicadas en esa ocasión  a nuestro  Partido del Toro, en  un acto  de  coalición  no  concertada en  la JCE pero sí en  las  mesas, entre los  voraces y beligerantes  candidatos municipales y congresuales de las  dos fuerzas  políticas  mayores  de  ese momento.

Los esfuerzos por hacernos  representar por  un  número  de  delegados acorde con nuestro  trabajo electoral, fueron inútiles  ante el conjunto de avasallantes circunstancias que nos dejaban  tan desarmados  y  desvalidos,  aunque  no  devaluados.  Nuestro  candidato  a senador,  Juan Hubieres, fue trancado en  la fortaleza de la Policía Nacional de Monte  Plata, hasta  que concluyó el "magnífico" hecho electoral  de ese 16 de  Mayo, mientras tanto, durante la  escaramuza  dirigida  a provocar su detención y  con  ello  la  neutralización  o  anulación total de las  estrategias previstas  para paliar las  los  efectos de las consabidas  mañoserías  electorales conducidas  por  los principales  actores  del escenario electoral, se extraviaría el  portafolios contenedor de los valores monetarios con  los que se debía compensarles  los  viáticos a los delegados del Partido  del Toro ante todas  las  mesas electorales de la provincia. Los  votos de nuestros electores,  ya sin nadie que  nos  representara  ni  velara  por su  verificacion,  fueron sorteados en las mesas como  jifa en  baquiní  sureño entre nuestros  contradictores del momento, dos  de las  fuerzas  mejor entrenadas en el viciado  del  alma de la Democracia: las elecciones abiertas  a  todo  el universo  ciudadano.

No  obstante, al  PARTIDO DEL  TORO le fue  asignado,  sin  regateos,  el  uno  y  medio  porciento de  la  votación  nacional. Nosotros, los  miembros y  dirigentes del  Partido del  Toro (PRSD),  saludamos  los avances  electorales de  Alianza  País y sus dignos  candidatos  a  la  Presidencia  y  la Vicepresidencia de  la República, pero  lo cierto es  que  nuesro partido si obtuvo cincuenta mil votos en  su  primera convocatoria electoral del  2006,  muy  a  pesar de  las reparticiones  que  de los  votos de  sus  sufragantes  se  efectuaron en dicha ocasión.