Las decisiones pesadas, las que tuercen el curso de nuestras vidas, nuestros devenires, tanto en nuestras luchas como entes sumidos en carreras morales, éticas, familiares, profesionales, políticas y sociales en general, muchas veces resultan difíciles de tomar porque trascienden nuestros sentimientos primarios, entre ellos el cariño familiar, el calor de los amigos, la pérdida de remuneración salarial o alguna ayuda, pueden implicar sacrificios mortificantes contrarios a nuestro bienestar inmediato.
Abandonar cómodas posiciones políticas expuestas con toda libertad, aquellas que gozan de simpatías populares sobradas mientras conversamos en los pasillos y cafeterías universitarias, mediante las cuales nos servimos para condenar alegremente a quienes se atreven a convenir conversaciones y acciones con los portadores de posiciones reaccionarias y conservadoras a ultranzas como las ostentadas por las jerarquías religiosas, los terratenientes, los colonos, los epresarios de servicios a destajos, los usureros y sus guardianes, etc., nos coloca en situaciones de maledicencias y sospechas inmediatas de habernos entregado a la concupiscencia política, haber doblado la cerviz para entregar a nuestros compañeros al estilo del denunciado Judas Iscariote de las escrituras cristianas.
Ese quedarnos acomodados sobre la tibieza inerte de la indiferencia supina frente a los procesos lógicos de transformación social que nos trascienden y transcurren mientras nos dejan lejos de las posibilidades de contribuir a incorporar eficázmente a aquellas manos tan válidas para hacer posible las obras que sirven sus aportes desde el fondo de la base social, menos eficiente, sin embargo, cuanto más alejada de la formación profesional especializada.
Por el contrario, el acercarnos a las luchas políticas organizadas, transforma la consciencia de los académicos, del trabajador, de sus hijos, de los estudiantes y de toda la sociedad masiva que en su conjunto aprende a a conocer sus relaciones de deberes y derechos democráticos propios de las sociedades modernas que se conducen en el sentido de la superación intelectual constante, la especialización sectorial del trabajo, la libertad de elección en torno a las ideas y modos de aplicar sus pensamientos.
No obstante, cuando el asentamiento del vicio de la ilegitimidad se propone imponerse sobre la ley, valiéndose de los vericuetos de la imperfección humana, que por ser humana y no divina, están presentes en todos sus códigos, para ascender e imponerse como imperio de la perversidad, las alarmas han de obligar a despertar todas las inteligencias de la sensatez, del buen juicio advertido, del sacrificio y la asociación para el rendimiento y la redención aplicable al momento de enderezar el mal mayor.
Unirnos para conformar la detente de las amenazas vivas que avanzan con firmeza avasallante contra la democracia dominicana, bajo las órdenes y dirección de la presente Magistratura del Estado que se nos impone como experimento de un académico facismo neoliberal, ágil, bien estructurado, magníficamente bien concebido y bien programado para aplastar nuestros mínimos vientos democráticos, nos obliga con urgencia, sin mediaciones, sin demoras retóricas a completar el muro de la defensa democrática abierta en las urnas electorales del proceso previsto para el día 20 de Mayo presente.
Una vez más, EL FRENTE AMPLIO, QUINTA REPÚBLICA, ALIANZA PAÍS, ALIANZA POR LA DEMOCRACIA Y DOMINICANOS POR EL CAMBIO, deberían sentirse compelidos a tomar una decisión eficaz, sin dilaciones, patriótica, quizás amarga, pero moral y políticamente insoslayable.
En este momento ningún compromiso político debe primar por encima de la necesidad de remover la administración gobernante de El Estado ante tan advertidas señales del peligro que se nos viene encima, es de emergencia un decidido rescate de la estabilidad institucional mínima que, sin negar sus desórdenes ancestrales, veníamos viviendo antes de estas dos últimas administraciones de gobierno, hemos así de revertir el camino hacia el totalitarismo al que nos conduce el Partido Gobernante, el que ya ha logrado dominar de puro hecho todas las instancias rectoras de El Estado Dominicano al más puro tenor de un régimen dictatorial.
En el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, los hombres y mujeres, acompañando a nuestro presidente, Hatuey De Camps, hemos comprendido el rol que nos corresponde como organización que lucha por el afianzamiento de las instituciones que soportan la democracia en la Función de Estado que nos obligamos a jugar como partido de oposición.
Nos hemos dispuesto a Corregir la ruta política hacia la que nos precipitamos bajo la conducción actual. Corrijamos la Ruta, en primer lugar, el actual partido gobernante, el PLD, tiene que ser desplazado del poder ejecutivo siguiendo la oportunidad que nos brinda el sistema electoral vigente, respaldando la opción opositora realmente viable que nos permite este proceso y vigilando celosamente los resultados de la voluntad popular. Adelante sin vacilaciones!
jueves, 3 de mayo de 2012
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