miércoles, 23 de junio de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XII ...EL GOBIERNO DE LEONEL FERNÁNDEZ EN LA PRESIDENCIA DEL PLD

Leonel Fernández, Presidente del del Gobierno Dominicano y presidente del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, ha venido acumulando muy merecidos reconocimientos como conductor de relaciones internacionales, así como responsable último de los logros atribuibles a la estabilidad económica y social general de nuestra supervivencia como Estado, no obstante, las redes tejidas por su partido en torno al propósito reeleccionista en el que terminó atrapado, lo condujeron a cumplir con compromisos políticos que hoy han devenido en esta vorágine de despropósitos administrativos que amenazan con deslucir todos los logros alcanzados, dados los costos de la impunidad y de la permisividad que aposenta el crimen de distintas etiologías sociales.

Por Otro lado, Miguel Vargas, exitoso y próspero dirigente empresarial, convencido del valor social de su entrega personal a la sana administración del Estado, involucrado en la dirección administrativa del Partido Revolucionario Dominicano, PRD, desde hace años, ha pasado a la Presidencia misma de la organización, imprimiéndole a ésta, un carácter disciplinario harto centralizado, impropio, sinembargo, de los tradicionales liberalismos enraizados entre las disidencias internas de este partido.

Esas raíces que soportan esa libertad de acción, diversidad de criterios polícos, y, -muy importante-, las reales oportunidades de ascender y de presentarse a cualquier candidatura, han anclado las siglas y la escencia política, social y cultural del PRD en la mente y el subconsciente colectivo de la ciudadanía dominicana, saberse bautizado de perredeísta deviene en sentirse libre de ataduras fundamentalistas, es como sentirse un cristiano con derecho a bailar, cantar y vestir pantalones modernos ajustados a sus medidas.

Hatuey De Camps, por su lado, como administrador de múltiples procesos políticos, ha tomado distancia de los compromisos que suelen ser arrebatados sin contar con las razones jurídicas y la sensatez política.

Hipólito Mejía, con su acendrada experiencia de administrador de consensos, hoy reivindicada y reconocida como caso atípico de razones inéditas en los procesos económicos de contingencias, Milagros Ortiz, abanderada de la frugalidad y transparencia administrativa, Hugo Tolentino Dipp, Tirso Mejía Ricart e Ivelisse Pratts, paradigmas de enterezas y dedicaciones a la construcción de los valores de nuestra nacionalidad, Ramón Alburquerque, ejemplo de capacidad al servicio del Estado y de los más caros intereses nacionales, Guido Gómez Mazara, fenómeno de la nueva inteligencia política que surge como valor de tenacidad y lealtad, Luis Abinader, ejemplo de la formación en las capacidades y calidades administrativas, entre otros, han de escrutar la realidad de lo necesario que viene a ser convocar a un Consenso Nacional, que permita la reconducción política de Nuestra Nación, de sus instituciones, de sus hechos políticos, sobre el que entendemos nosotros que Hatuey Decamps reúne el conjunto de experiencias, confiabilidad, y valores oportunos para dirigir una reconducción política con la firmeza propia que demanda el tiempo que nos acontece.

Además de sus experiencias de Estado probadas, estas constituyen un par lógico de convincetes razones para convocarlo a un proyecto de consenso interpartidario, con el respaldo de las múltiples categorías de organizaciones activas en nuestra sociedad, para que nos propongamos un consenso político que dé al traste con los inconvenientes generados por los compromisos impropiamente ilegítimos, desbordantes del equilibrio económico, desestabilizadores de la paz social, corruptores de la sana administración de los intereses públicos generales, antivalores que hoy hacen olas tormentosas en la sociedad dominicana y cuyo control, de no ser armado un proceso de ajustes consensuados entre las distintas entidades políticas y sociales en general que orientan y conducen los truculentamente diezmados intereses colectivos de nuestro conjunto social más sensitivo, ante las desavenencias económicas del momento, semilla esta que a su vez genera y extiende e irradia sin límites la onda de inseguridad y de contagiosa criminalidad que impulsa al administrador del Estado a practicar este nivel de represión sin medidas, convertido en vorágine incontrolada.

Una administración basada en un diálogo sin exclusiones, sin prejuicios, libre de intereses encontrados, libre de amenazantes propulsiones de retaliaciones políticas, puede reconducirnos a un proceso seguro de recomposiciones y ajustes capaces de garantizar la estabilidad social, económica, institucional y política que ameritamos en este momento en el que nuestro país se halla enrutado sobre una muy frágil estabilidad, amenazada por perturbaciones anunciadas y prestas a fermentarse explosivamente, como vinos infestados de contaminaciones fungosas indeseadas.

La Ruta tiene que ser Corregida, debe ser Corregida, el PRSD, El Partido del Toro, aporta la Fuerza de la Corrección, Hatuey De Camps representa el Equilibrio Sin Compromisos que no sean otros que los contraídos con los intereses de La Patria, sin ambiciones, probado en la administración de Estado, sin nepotes, sin amarres, sin temor, sin deudas sociales con ningún sector político o social sean estos de la vanguardia o de la sana tradición histórica y moral. El Consenso Nacional, Hatuey De Camps lo puede garantizar.