Las fuerzas políticas que tercian en el sistema comicial dominicano por obtener el favor de las mayorías votantes y acceder al poder de gobernar y administrar el Estado, se hallan actualmente concentradas en tres estancias electorales: el PLD y sus aliados, el PRD y sus aliados, y un conjunto de partidos y grupos emergentes o de militancia más discreta, los que se mantienen alejados unos de otros, tras insuficientes esfuerzos que logren concitar el apropiado entusiasmo dirigido a configurar una tercera fuerza capaz de lograr ascender a la cima de la confianza popular lo suficientemente determinada a la conquista del poder político a través del recurso de las urnas electorales.
No es temprano ni tampoco es muy tarde para intentar nuclear este conjunto de fuerzas dispersas dirigidas a definir un tercer polo en las opciones verázmente efectivas para luchar por la conquista del poder político administrativo del Estado. Partidos o agrupaciones de partidos, reconocidos o por reconocer formalmente en nuestro sistema, tales como el PRSD o Partido del Toro, la ALIANZA POR LA DEMOCRACIA, FRENTE AMPLIO, ALIANZA PAÍS, PATRIA PARA TODOS, PRI, PDI, MODA, AUTO-CONVOCADOS, MXC,.....y otros, están a tiempo para llamar y aceptar la conformación entusiasmada de esta tercera fuerza.
Los esfuerzos por la congregación de propósitos comunes entre estas fuerzas, no debe cejar en ningún momento, la concertación político-social es una respuesta a los instintos gregarios que fortalecen la existencia en sociedad de la raza humana como organismo viviente de la naturaleza misma.
Hoy, como nunca, dadas la situaciones de interfases altamente peligrosas por explosivas, en las que se mueve la estabilidad social dominicana, situación alimentada por la pobreza extrema de un gran margen de la ciudadanía, la criminalidad y la corrupción de Estado, es preciso redoblar los esfuerzos más sensatos, lo humanamente posible por alcanzar el consenso demandado por la comunidad nacional hastiada de sufrir el atropello, la truculencia de la brecha social y económica que ahoga las grandes mayorias nacionales, así como los abusos constantes contra el derecho a la vida, a la paz social, al trabajo y a la estabilidad emocional y económica de la familia y la ciudadanía común.
Desde el PRSD, el Partido del Toro, seguimos intentando constantemente la agregación de fuerzas y esfuerzos dirigidos contra las dispersiones tradicionales de los que han debido ser esfuerzos conjuntos, dispersiones que tiende siempre a desarticular y desabilitar los reclamos universales por mantener unidos las más sanas aspiraciones políticas de nuestra sociedad de partidos, sin embargo no nos cansaremos, por el contrario, seguimos llamando a todas las fuerzas más sensatas del país político a reforzar su entrega a la búsqueda de la reunión total de todas las acciones dirigidas a la conquista política democrática del gobierno del Estado. La vieja ruta de las dispersiones fútiles tiene que ser corregida y despejada de brumas que impidan la visión de futuro en la búsqueda de una sociedad de avanzada en libertad y democracia funcionales que cuente con toda su masa humana y con fuero real sobre todos sus recursos materiales propios.
domingo, 11 de septiembre de 2011
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