La cercanía del proceso electoral al que nos conducimos los dominicanos para elegir al nuevo presidente que habrá de conducir la administración del Estado, nos conmina a mirar con ojeriza los aprestos gubernamentales que anuncian una inminente jugada política conducente a intentar una vez más la postulación de Leonel Fernández como propuesta a cargo del PLD y sus aliados, cualquiera que sea la variante teórica, legal o ilegal, aunque nunca legítima, que se proponga armar y desarrollar a partir los próximos días.
Puestas a un lado las valoraciones morales, éticas, legítimas y legales, la verdad es que la logística mantenida al alcance de la super-factoría industrial que impulsa la distribución de recursos oficiales y los comprometidos graciosamente mediante colusiones abyectas, estremecen el coraje frente a las posibilidades de enfrentar con éxito a ese atropellante Caballo Troyano.
El gladiador que se elija para hacerle frente a tal capacidad de aplatamiento, ha de traer armadura y arneses resistente, ágil y correctamente instalada. Los candidatos puestos en cartel desde la oposición perredeísta, lucen como embebidos entre los planes gubernamentales y los partidarios del Presidente Leonel.
Otros, los de segunda línea, lucen abochornados por el fantasma reeleccionista que les dejó hechizados como ganado para carnicería popular.
La Ruta que han de seguir los partidos que se consideren de oposición, tiene que ser enderezada, pulida, reorientada hacia los objetivos que conduzcan a la reconquista del poder y la moral política.
Pronunciar un discurso autoflagelante, no bastará para corregir y recobrar la confianza empeñada en torno a los compromisos asumidos y las apologías hechas frente a las consumación del proyecto reeleccionista.
El PRD ha de abocarse a un proceso de autocrítica, abierto, profundo y responsable, capaz de asumir una reflexión sana de desprendimiento y sacrificio personal en busca de medidas equilibradas que permitan la adopción de medidas polìticas coherentes con los principios abandonados y con las estrategias triunfadoras.
Una exploración obligada debe ser la encaminada a presentarle propuestas de integración política, libre de prejuicios y condicionamientos irreverentes, a partidos de confirmada vocación democrática, sobretodo al PRSD, basados en las calidades y capacidades políticas de sus dirigentes.
El Partido del Toro puede aportar la candidatura capaz de enfrentar y derrotar el proceso reeleccionista con el que Leonel Fernández y el PLD, pretenden imponerse por encima de todos los cánones del derecho, de la legitimidad, de la moral política y de la historia de paz social que todos los dominicanos anhelamos.
El PRSD, El Partido del Toro, ha de servir de Ruta de Corrección y constricción que conduzca a la reconquista del Poder Polìtico y al rescate del valor de la institucionalidad democrática conculcada eufemísticamente mediante subterfugios mediáticos que mantienen obnubiladas las reacciones populares, pero que conducen, irremisiblemente a situaciones de riesgos que podemos evitar mediante la selección de una dirección del Estado sabia, experta, comedida, democrática y libre de compromisos espúreos.
Bien haría el PRD llamando a Hatuey De Camps para ser invitado, consultado y ponderado como frente principal para enfrentar desde ya la propaganda dirigida a madurar el proyecto reeleccionista del Partido de Gobierno.
lunes, 31 de mayo de 2010
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