lunes, 5 de enero de 2015

LA RUTA CORREGIDA, LXXI, MESA DE DISCUSIÓN SIN CONDICIONES



 MESA DE DISCUSIÓN SIN CONDICIONES

Desde más de un año antes de la fecha de los comicios en el que hubo de concluir el último proceso electoral nacional, fueron realizados varios encuentros que contaron con una considerable nómina de partidos políticos asistentes.
El tema de la conformación de un Bloque Electoral a partir de una propuesta presidencial única, fundaba la convocatoria en la que el Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD) jugaba un papel de expreso y permanente interesado en el montaje del que apuntaría a ser un exitoso proyecto.
Nuestra propuesta fue siempre clara y bien definida: demandábamos que fueran puestos sobre la mesa de discusión todos las proyectos presidenciales concebidos hasta esos momentos, sin condiciones, para que el congregado de discusiones quedara libre de cualquier nudo predeterminado y así alcanzara a decidir con plena libertad y autoridad sobre las distintas propuestas abiertas al interior de la militancia partidaria de entre los participantes o simplemente una consensuada entre todos.
Las indecisiones permanecieron siempre amarradas a las propuestas preconcebidas y poco fue lo que se logró avanzar en las conversaciones abiertas por los frentes pero cruzadas por trancas transversales que las mantenían empotradas a sus cada proyectos presidenciales.
Fuéronse diluyendo los esfuerzos. Todos los intentos, simpática y amablemente quedaron dispersos como cabezas de múltiples bigañuelos.
Hoy, del mismo modo, ya las cabecitas comienzan a multiplicarse.
Fidel Santana. Miguel Vargas, Hipòlito Mejía y Luis Abinader, ya han anunciado y asumido sus intenciones de asumir liderazgos parciales, al detalle, con escasas aperturas hacia las discusiones amenazando así los objetivos mayores.
Una vez más es preciso acudir al mismo llamado con la misma urgencia: para alcanzar la consolidación de un proyecto irrefutablemente vencedor, es preciso que todas las propuestas sean colocadas en la mesa de evaluaciones, en la que se debatirían las fortalezas, debilidades, probabilidades y conveniencias nacionales colectivas que han de ser pesadas libremente con la misma balanza y sobre la misma mesa de discusiones.
La caja fuerte de los intereses particulares tiene que ser destrabada de par en par. ¿Quién exhibirá la audacia colgante de mayor peso necesaria para tomar esa imprescindible iniciativa ?
Estoy firmemente seguro de que Hatuey De Camps cuenta con sobrados atributos pragmáticos y políticos para asumirlo, por cuanto ha de asumirlo mejor a tiempo que tarde y tarde puede ser muy pronto.
La historia política de la Nación lo demanda, nuestro institucionalmente tambaleante proceso democrático lo demanda, nuestra estabilidad republicana lo demanda. Nuestra sociedad cultural y económica lo demanda.
Los hombres comprometidos con nuestra Democracia deben entenderlo sin más tardanzas ni mezquindades de minoristas sociales de nuestro sistema pro-democrático.
La Ruta de las multiplicaciones minimalistas debe ser Corregida y nos conmina hacia el interés grande del Estado Fuerte y Grande, dirigido al bienestar Fuerte y Grande de Pueblo Fuerte y Grande.
Lo contrario, la tozudez, la insensatez, la avaricia irracional, sería la de adoptar la ruta del absurdo y la derrota colectiva, la vergüenza nacional como decoración de sus históricos fracasos, individuales y colectivos.