sábado, 29 de mayo de 2010

PRS, LA RUTA CORREGIDA, VIII....MIGUEL VARGAS E HIPÓLITO MEJÍA: AL FRENTE DEL PRD

PRS, LA RUTA CORREGIDA, VIII

En estos momentos, Hipólito Mejía y Miguel Vargas, dentro de las opciones presidenciales que ofrece el PRD, llevan los nombres y las posiciones políticas que con mayor claridad se vislumbran como ostentadoras de las mejores probabilidades para ser uno escogido como candidato a la presidencia sustentado por ese partido para participar en los comicios nacionales presidenciales del 2012.

Sinembargo, los pronunciamientos públicos de éstos, no alcanzan para definir en torno a ellos ninguna otra posición ideológica o política más allá de los extraídos al reconocer sus viejos compromisos con la reelección presidencial y con el intervencionismo militar respaldado con las armas dominicanas en Irak y su repelente asociación con el deshonesto J. Bush, sus festivas apologías trujillistas, así como a las soluciones sociales mediante los "intercambios de disparos" y los arreglos administrativos en materia de impuestos y otras transacciones públicas gubernamentales, como las transferencias comerciales graciosas de inmuebles estatales.

Los aportes en materia de administración del Estado que diferenciarían una gestión gubernamental encabezada por Miguel Vargas o Hipólito Mejía, cabría esperarlos en la gestíón de las relaciones internacionales basadas en los lineamientos deducibles de las conductas e intereses públicos de ambos gestores: sumisión y entrega a los intereses del pensamiento económico que se basa en los más extremos privilegios para los acumuladores de fortunas al estilo de las compañías dedicadas las explotaciones mineras, las comunicaciones no reguladas, los negocios energéticos y los del turismo de desvastaciones ecológicas, es decir, la continuación o extensión de las estrategias comerciales de los gobiernos de Leonel Fernández, caracterizado por el salvajismo en la explotación capitalista.

En materia de ordenamiento interno, el liberalismo exremo en cuanto a la impunidad frente a la criminalidad, la escasez en la inversión para la formación escolar y la salud popular, la corrupción la explotación de la abyección humana frente a la desnaturalización de los procesos democráticos electorales, la tolerancia, la complicidad y la colusión en torno al comportamiento de la banca comercial que extorsiona al consumidor de los servicios de créditos, así como frente al comercio minorista que transgrede cualquier medida de calidad comprometida con la confianza que le sirve el consumidor.

Ninguna señal pública, basada en alguna conducta, algún pronunciamiento, alguna estrategia de proselitismo político o de definición teórica de los procesos económicos o sociales nos muestran o indican que alguno de ellos cuente con propósitos distintos a los del Presidente del gobierno actual: Leonel Fernández.

La ruta anunciada, en el mejor de los casos, sería apenas la misma que han seguido los gobiernos de Leonel Fernández: una ruta desviada de los principios que propugnan por un Estado organizado en torno a las necesidades y demandas de las mayorías, es decir, una ruta desviada de un Estado para el ejercicio de la Democracia, desviada del ejercicio de puesta en práctica de las oportunidades abiertas a las mayorías, desviada del crecimiento consistente de la molécula proteica que incluya a todos los componentes sociales que empuje el sinergismo basado en la sumatoria de las fuerzas de la formación colectiva, desviada de la calidad que requieren los tiempos y las sociedades modernas.

Esta desviada ruta de partida que diseñan, ofrecen y se conducen Hipólito Mejía, Miguel Vargas y Leonel Fernández, precisa de ser corregida hacia los objetivos concebidos por Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez y Hatuey De Camps.

La Ruta Corregida parte de una Organización basada en los propósitos definidos y concebidos por ese liderazgo conceptual de las ideas y las acciones que orientan hacia la Ruta de la Democracia percibida como pensamiento, como principio, como meta de gobierno del Estado. La Ruta Corregida la traza el PRSD, El Partido Del Toro.