martes, 5 de febrero de 2013

PRSD, LA RUTA COREGIDA, XLV, HIPÓLITO MEJÍA Y MIGUEL VARGAS EN LUCHA DE INTERESES




Todo el espectro político nacional ha sido afectado y seguirá siendo afectado por los hechos acontecidos y los esperados por acontecer en torno al desenvolvimiento político del PARTIDO REVOLUCIONARIO DOMINICANO, PRD. Todos los ciudadanos dominicanos quedamos involucrados  de alguna manera en la convulsión generada como reacción a la lucha que actualmente se desarrolla entre los directivos del PRD compitiendo por la posesión o la retención del poder político interno de la organización.

Como mandantes que aparecen ante los medios públicos, son reconocidos un par de nombres nombres,  por un lado, de Miguel Vargas Maldonado, por el otro, el de ex-presidente Hipólito Mejía Domínguez. Ambos casos tratan sobre  dirigentes de proyectos de intereses políticos difusos, difícilmente diferenciables desde un pensamiento ideológicamente identificado más allá de sus respectivos intereses asentados en los poderes económicos que se proponen construir y liderar.

En el caso de Miguel Vargas Maldonado, tradicionalmente ligado a importantes sectores involucrados en  negocios mayores de bienes raíces, megaconstrucciones así como sociedades con Gustavo Cisneros en los negocios de combustibles, hasta hoy no se le conoce pronunciamiento político alguno más allá de sus urgencias económicas por convertirse o seguir siendo un hombre de los mega-negocios personales como lo muestran los hechos que lo comprometieron con la conducción de las diligencias que colusionaron para el vil despojo ejecutado contra los intereses nacionales por la minera internacional basada en Canada, Barrick Gold Corporation.

En el caso del ex-presidente Hipólito Mejía, más allá de sus manifestaciones autoritarias obedientes a su vocación de apologista del gobierno al estilo del trujillismo, su expresa proclamación de orgullo por considerarse a si mismo investido de la condición de gendarme mercenario y ''sicario", -según su impropia, desvergonzada y deatinada afirmación pública-, nacional e internacional de George Bush y Carlos Slim, nadie ni nada indica que albergue el más mínimo interés por las reivindicaciones sociales de la gente del pueblo llano, su educación, su formación, su salud y demás necesidades humanas de mayor urgencia.

Ambos asociaron sus conveniencias para propiciar el funesto proyecto de re-postulación encabezado por Hipólito Mejía cuando este ejercía la Presidencia Nacional y el otro administraba el poderoso Ministerio de Obras Públicas. Así los hechos, irrefutablemente tan verdaderos como lastimosos, nos hallamos de frente a la conveniencia de que ninguno de estos dos cabezas de grupos deban ser rehabilitados en la conducción del pensamiento y conducta politicas de nuestro pueblo llano y merecido de suerte menos indigna que la augurada si se le permite a cualquiera de ellos timonear la nave del partido de masas más popular de la histonia nacional, sea dicha toda la verdad con objetividad material.

Consideramos que  bases para una solución positivista de los conflictos y confrontaciones suscitadas a raiz de los últimos acontecimientos públicos escenificados como consecuencia de las las precipitadas urgencias que atosigan la voluntad y los intereses grupales internos en el PRD, tras aquel desastre por imponer el proyecto de re-elección presidencial del año 2004 del que se han desprendido las últimas cuatro derrotas electorales infligidas al PRD, han de partir de la revisión de todos los actos contentivos de inclusiones, destituciones, suspensiones, expulsiones, cancelaciones y de cualquier otro acto que pueda ser cuestionable como medida impuesta por la capacidad de retaliación y revanchismo tomadas al amparo de las intolerancias contra la pureza de la democracia social y abierta que caracteriza la esencia histórica y política del PRD.

Los hombres y mujeres del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, bajo las orientaciones de nuestro presidente Hatuey De Camps, asumimos los hechos acontecidos en torno a la estabilidad organizacional de nuestro socio electoral de las últimas elecciones nacionales, distanciados prudentemente de sus centros activos de beligerancias parciales incongruentes con el espíritu del respeto inconmovible e irrenunciable a los principios que dieron origen a nuestra organización y mantienes sus calidad política y moral pública, sin embargo no somos ajenos ni desinteresados ante la suerte que pueda correr esta organización que como patria materna fuera centra de nuestra formación y asociación polítcas durante gran parte de nuestras vidas.

No alimentamos el escalamiento de las contradicciones y dificultades que se suscitan en el PRD, no las deseamos, por el contrario, hacemos votos y esfuerzos diligentes por la recomposición racional y firme de el encarrilamiento del orden válido como el instrumento de lucha popular que democrática que ha sido y es conforme a los dictados de la modernización de la vida organizada en sociedad humana de derechos.