domingo, 13 de octubre de 2024

RESPUESTA A CLAUDIA, (TERTULIA ENTRE DILETANTES DE FACEBOOK)

Bienvenida siempre, Claudia. Tus bien cuidadas y aleccionadas  palabras me merecen una atención especial. En primer lugar hemos de comenzar recordándote la historia de la presencia de los ciudadanos haitianos en el este de la Isla Hispaniola de la que la República de Haití hoy forma parte ocupando el tercio oeste de la misma. Durante el período colonial, Millones de africanos fueron importados como mercancía de trabajo por los colonos franceses para que sirvieran en los campos de la industria azucarera fomentada muy exitosamente en aquella parte de la isla. Muchos esclavos solían huir de sus dueños hacia las montañas y llanos de esta parte este de la isla, muchas veces estimulados abiertamente por los propios colonos españoles de esta parte que así obtenían a precio nulo esas máquinas de trabajo para emplearla en sus propios provechos y por lo general en condiciones de trato menos desgastador que el recibido en los campos franceses. Desde ahí comienza la llamada inmigración ilegal. Más tarde, luego de la unificación forzada de la administración política entregada por José Núñez de Cáceres al ejército haitiano, es obvio que el tránsito y las ocupaciones fue muy tolerada de forma regular. Luego de concluida la separación, ya existía una bien marcada mezcla racial entre criollos españoles y criollos africanos que dieron lugar al mestizaje del que hoy somos fruto la gran mayoría de los dominicanos. Es así como Sánchez, mulato hijo de haitianos com María Trinidad Sánchez, Buenaventura Báez, Balaguer, Leonel Fernández y muchos otros prohombres de nuestra historia, resultan ser haitiano-descendientes, fruto, obviamente, de un sincretismo social que no diferenciaba mucho entre lo legal y lo ilegal de tal mestizaje. Demás estaría abunda sobre la historia de las importaciones masivas propiciadas por la industria azucarera dominicana, que siguió a los intereses del mismo Trujillo que propició las matanzas del 1937. Una y otra constituciónes dominicanas, reconocieron durante más de un siglo, el derecho sin restricciones a la nacionalidad dominicana de todos los hijos de extranjeros (salvo excepciones relacionadas con los representantes diplomáticos y viajeros en tránsito), pero los afanes políticos criollos llevaron a los jueces de nuestra viciada Suprema Corte de Justicia, bajo la tutoría del Dr. Mario Vinicio Castillo, a retorcer de modo truculento e inaceptable ante el mundo de la Lengua Española, la expresión "en transito", para aplicársela eufermística y retroactivamente, a los hijos de tabajadores haitianos contratados para laborar en nuestro país que han nacido como dominicanos desde el año 1929. Ocurre, pues que de ese hecho, se han derivado todas las consecuencias de este escarceo nacional e internacional y es el motivo de debate, dado que su efecto fue el de convertir en apátrida a centenares de millares de nacionales dominicanos que nacieron hijo de esos inmigrantes y toda su descendencia, todo con el propósito de invalidar  la reclamación sobre sus derechos ciudadanos electorales y laborales, es decir, sus derechos a elegir y ser elegidos, así como sus derechos a recibir prestaciones laborales al resultar inválidas sus respectivas identidades. Pero, resulta, Claudia Chaín, que manipulando los medios de comunicación con el poder que les confiere la propiedad de los mismos o sus influencias todopoderosas, a gente razonada y sensata como tú misma, les han metido en la cabeza, por ojos y oídos, la idea de que la controversia trata de un problema de ciudadanos extranjeros que han venido a ocupar nuestros espacios vitales pero que no quieren ser regulados, censados y controlados. Absurdo total, nadie, ni siquiera los propios nacionales ni las autoridades haitianas se han opuesto o cuestionado el caso de la regulación, ninguna voz extranjera se ha manifestado en contra de ello, pero si lo repiten ustedes, las víctimas de la desinformación contra-ética, pero profesional, quienes sin iamginárselo, han permitido que los enganchen como bocinas en cualquier muro de esta ciudad cibernética, dañando, sin proponérselo, sus propias raíces migratorias, tal como mismo lo admites. Ha sido un trabajo vicioso y de pernicia social este que han concebido los ideólogos del nuevo apartheid facista que se promueve en República Dominicana, dirigido a los peores y malvados planes de despojar de derechos constitucionales a los dominicanos de ascendencia haitiana para cercenar sus reclamos sobre el poder de elegir y ser elegidos, lo mismo que reclamar prestaciones económicas propias de las leyes laborales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario