Si al tratar de la historia de las luchas políticas y sociales de los últimos cincuenta años en la República Dominicana tuviéramos que pensar en el nombre de un personaje entre los líderes que aún quedan vivo o coleteando, no habría que rebuscar demasiado credenciales para asegurar que el de Hatuey De Camps Jiménez ostenta la precedencia tanto en materia de hechos políticos de sobresalencia positiva en favor de las más trascendentes causas nacionales así como en todos y cada uno de los acontecimientos decisivos de la democracia dominicana y del Partido Revolucionario Dominicano, PRD, desde sus relevantes relaciones y posiciones políticas que lo llevaron a compartir roles cruciales junto, en primer lugar, a Juan Bosch, Peña Gómez y Joaquín Balaguer, luego, junto a Jorge Blanco, Jacobo Majluta, Antonio Guzmán, Hipòlito Mejìa, Leonel Fernández, el empresariado nacional, todos los partidos políticos de cualquier denominación y sus más altos dirigentes, y todo el conjunto de la sociedad política, religiosa, obrera y empresarial nacional, civil y militar, desde los más bajos estratos hasta los más encumbrados y, finalmente, junto a la más alta diriencia política mundial, desde el extremo oriental hasta las más encumbradas salas de occidente, incluídos los más importantes paises de Europa y América.
Desde los tiempos en los que me tocó asistir a la universidad, durante los que conocí las actividades de aquel joven líder, quien destacaba por su incansable afanar a favor de la lucha nacional por el mejoramiento del presupuesto asignado a la universidad estatal con la finalidad de poder financiar el masivo ingreso de estudiante que ya aceleraba la aceleración generada desde la concesión de la autonomía y fuero universitario, unos años atrás así como los aires revolucionarios y populares despertados tras la guerra cívico-militar de Abril del 65, nunca he visto pasar un acontecimiento polìtico en República Dominicana en el que no haya participado Hatuey De Camps como hacedor de cuando menos uno de los equipos protagonistas, siempre del lado de las causas más nobles de la Gran Democracia, las que defienden a las grandes mayorías.
La conducción exitosa de la entonces más pujante organización política, el PRD, desde esos tiempos ha contado con la participación como actor de primeros planos de Hatuey De Camps tanto para cuidar de su estructura organizativa, como para su orientación política, desde sus primerísimas responsabilidades en el apadrinamiento ideológico de la Internacional Socialista, hasta la dirección de las campañas electorales en la conquista del favor popular y nuevo ascenso al poder del PRD con Antonio Guzmán como presidente de la Nación, como en la subsiguiente campaña para llevar a Jorge Blanco, siendo así el mismo Hatuey De Camps quien rindiera el informe del que se sirviera el PRD para conducir los reclamos a favor del subsiguiente triunfo usurpado a Jacobo Majluta en 1986 por la maquinaria cívico-militar de del presidente Joaquín Balaguer, gobernante del momento.
Fue ese el mismo Hatuey De Camps quien condujera la victoria de Peña de Gómez, igualmente arrebatada por la misma maquinaria maquiavélica del mismo Dr. Balaguer. Por igual, fue ese mismo Hatuey De Camps quien presidiera activa y solidariamente al PRD que condujo a Hipólito Méjía a llegar presidir la República durante el período 2000 – 2004. Fue también ese el mismo Hatuey De Camps quien decidió abandonar las filas del PRD, desde la presidencia misma del partido, para denunciar, enfrentar y combatir el vicioso continuismo encarnado en esos momentos por las intensiones inesperadas del presidente Hipólito Mejía de enquistarse en el poder, en contra de los históricos principios sustentados por el PRD y sus más conspicuos dirigentes de todos los tiempos.
Ese es hoy, Sr. Dr. Jorge Herrera, a pesar de sus reiteradas diatribas conducidas contra su sobresaliente trayectoria polìtica, el mismo Hatuey De Camps que decidió aceptar el respaldo de un numeroso grupo de hombres selectos, de principios éticos y políticos, para conformar un PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, conocido popularmente como El Partido del Toro, el cual ha dado muestra de que no acude a la fomación de sociedades colusivas para tratarse en discusiones de precios, subastas, cambalaches ni tratos espurios. Si bien en este país ha habido involuciones políticas, anecdóticas unas, decepcionantes otras y sobretodo, la más tristes y penosas, las de los que intentas sacarles las víceras a sus congéneres para comérselas hechas pipián sin ni siquiera erutar.
Esos que así se conducen hoy sí son los desconfiables, de los que huyen prestos como los machos de la mamboretá, porque después que la dejan a esta preñada, estas tratan de explotar su instinto de conservación del modo más cruel: descuartizando y comiéndose al que la premiara.
Los hombres y mujeres del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, estamos convencidos de que la evolución política de Hatuey De Camps, ha sido ejemplarmente indetenida, continua y ascendente en todos los intervalos de su hiperbólica ascendencia para el acto relevante, levantada en favor de las mejores causas de la Democracia, la sensatez y la decencia política por la que todos los políticos del mundo dicen abogar y por la que auténticamente, muy pocos, al envejecer sus bríos, al decaer sus hormonas, son capaces de mantener dentro de sus espectros éticos, morales e ideológicos, desgastados y vencidos por el hastío de las frustraciones y las incapacidades humanas que impiden alcanzar a subir a las montañas de los éxitos ajenos.
Si una ruta política corregida, enderezada con la virtud de resistir toda tentación capaz de quebrarnos hemos de seguir, es la Ruta Corregida ejemplarmente por Hatuey De Camps, no la ruta de las derrotas éticas y morales, seguimos la ruta de decencia política, el respeto a los principios y la defensa del Pueblo y su Democracia.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
domingo, 11 de septiembre de 2011
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXIX, PRSD POR LA TERCERA FUERZA
Las fuerzas políticas que tercian en el sistema comicial dominicano por obtener el favor de las mayorías votantes y acceder al poder de gobernar y administrar el Estado, se hallan actualmente concentradas en tres estancias electorales: el PLD y sus aliados, el PRD y sus aliados, y un conjunto de partidos y grupos emergentes o de militancia más discreta, los que se mantienen alejados unos de otros, tras insuficientes esfuerzos que logren concitar el apropiado entusiasmo dirigido a configurar una tercera fuerza capaz de lograr ascender a la cima de la confianza popular lo suficientemente determinada a la conquista del poder político a través del recurso de las urnas electorales.
No es temprano ni tampoco es muy tarde para intentar nuclear este conjunto de fuerzas dispersas dirigidas a definir un tercer polo en las opciones verázmente efectivas para luchar por la conquista del poder político administrativo del Estado. Partidos o agrupaciones de partidos, reconocidos o por reconocer formalmente en nuestro sistema, tales como el PRSD o Partido del Toro, la ALIANZA POR LA DEMOCRACIA, FRENTE AMPLIO, ALIANZA PAÍS, PATRIA PARA TODOS, PRI, PDI, MODA, AUTO-CONVOCADOS, MXC,.....y otros, están a tiempo para llamar y aceptar la conformación entusiasmada de esta tercera fuerza.
Los esfuerzos por la congregación de propósitos comunes entre estas fuerzas, no debe cejar en ningún momento, la concertación político-social es una respuesta a los instintos gregarios que fortalecen la existencia en sociedad de la raza humana como organismo viviente de la naturaleza misma.
Hoy, como nunca, dadas la situaciones de interfases altamente peligrosas por explosivas, en las que se mueve la estabilidad social dominicana, situación alimentada por la pobreza extrema de un gran margen de la ciudadanía, la criminalidad y la corrupción de Estado, es preciso redoblar los esfuerzos más sensatos, lo humanamente posible por alcanzar el consenso demandado por la comunidad nacional hastiada de sufrir el atropello, la truculencia de la brecha social y económica que ahoga las grandes mayorias nacionales, así como los abusos constantes contra el derecho a la vida, a la paz social, al trabajo y a la estabilidad emocional y económica de la familia y la ciudadanía común.
Desde el PRSD, el Partido del Toro, seguimos intentando constantemente la agregación de fuerzas y esfuerzos dirigidos contra las dispersiones tradicionales de los que han debido ser esfuerzos conjuntos, dispersiones que tiende siempre a desarticular y desabilitar los reclamos universales por mantener unidos las más sanas aspiraciones políticas de nuestra sociedad de partidos, sin embargo no nos cansaremos, por el contrario, seguimos llamando a todas las fuerzas más sensatas del país político a reforzar su entrega a la búsqueda de la reunión total de todas las acciones dirigidas a la conquista política democrática del gobierno del Estado. La vieja ruta de las dispersiones fútiles tiene que ser corregida y despejada de brumas que impidan la visión de futuro en la búsqueda de una sociedad de avanzada en libertad y democracia funcionales que cuente con toda su masa humana y con fuero real sobre todos sus recursos materiales propios.
No es temprano ni tampoco es muy tarde para intentar nuclear este conjunto de fuerzas dispersas dirigidas a definir un tercer polo en las opciones verázmente efectivas para luchar por la conquista del poder político administrativo del Estado. Partidos o agrupaciones de partidos, reconocidos o por reconocer formalmente en nuestro sistema, tales como el PRSD o Partido del Toro, la ALIANZA POR LA DEMOCRACIA, FRENTE AMPLIO, ALIANZA PAÍS, PATRIA PARA TODOS, PRI, PDI, MODA, AUTO-CONVOCADOS, MXC,.....y otros, están a tiempo para llamar y aceptar la conformación entusiasmada de esta tercera fuerza.
Los esfuerzos por la congregación de propósitos comunes entre estas fuerzas, no debe cejar en ningún momento, la concertación político-social es una respuesta a los instintos gregarios que fortalecen la existencia en sociedad de la raza humana como organismo viviente de la naturaleza misma.
Hoy, como nunca, dadas la situaciones de interfases altamente peligrosas por explosivas, en las que se mueve la estabilidad social dominicana, situación alimentada por la pobreza extrema de un gran margen de la ciudadanía, la criminalidad y la corrupción de Estado, es preciso redoblar los esfuerzos más sensatos, lo humanamente posible por alcanzar el consenso demandado por la comunidad nacional hastiada de sufrir el atropello, la truculencia de la brecha social y económica que ahoga las grandes mayorias nacionales, así como los abusos constantes contra el derecho a la vida, a la paz social, al trabajo y a la estabilidad emocional y económica de la familia y la ciudadanía común.
Desde el PRSD, el Partido del Toro, seguimos intentando constantemente la agregación de fuerzas y esfuerzos dirigidos contra las dispersiones tradicionales de los que han debido ser esfuerzos conjuntos, dispersiones que tiende siempre a desarticular y desabilitar los reclamos universales por mantener unidos las más sanas aspiraciones políticas de nuestra sociedad de partidos, sin embargo no nos cansaremos, por el contrario, seguimos llamando a todas las fuerzas más sensatas del país político a reforzar su entrega a la búsqueda de la reunión total de todas las acciones dirigidas a la conquista política democrática del gobierno del Estado. La vieja ruta de las dispersiones fútiles tiene que ser corregida y despejada de brumas que impidan la visión de futuro en la búsqueda de una sociedad de avanzada en libertad y democracia funcionales que cuente con toda su masa humana y con fuero real sobre todos sus recursos materiales propios.
domingo, 4 de septiembre de 2011
EL PRSD, El Partido del Toro: La Ruta Corregida, XXVIII, PRSD POR LA CORRECCIÓN DE LA RUTA A SEGUIR
Las desesperaciones que germinan en torno a los prados donde crecen las urgencias por alcanzar el poder de gobernar, han provocado en nuestra sociedad de dirigentes políticos de cualquier orientación o denominación ideológica, una verdadera debacle entre los principios que sustentan la razón ética, política y hasta moral, para fundación y existencia de un gran número de organizaciones surgidas ante el justo pretexto de contribuir al mejoramiento y corrección del pensamiento colectivo de nuestra sociedad vista como país y nación, libre, viable, dueño de su destino ideológico, de sus fueros y de sus riquezas materiales.
La lucha por ese poder para gobernar, ha devenido en una desgracia contraria al cultivo y profundización del pensamiento político, a las tradiciones y constumbres más sanos en función del crecimiento espiritual y el bienestar común, apedreados por las asociaciones colusivas en favor del crimen y contra los bienes colectivos administrados por El Estado.
Nosotros, los miembros y dirigentes del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, (PRSD), El Partido del Toro, tenemos consciencia de que el poder para gobernar El Estado no es la única manera que tienen los hombres que forman un partido para hacer que sus convicciones sobre la administración de El Estado, sean puestas en la agenda pública. El ejemplo servido como conducta política, los mensajes activos extendidos a través de los distintos medios de comunicación escritos y hablados, alcanzan muchas veces tanto poder que superan los que logran imponer los gobernantes cuando éstos carecen de más virtud para ser oídos que la de la compulsión y los desafueros contra los intereses ciudadanos.
Nuestros dirigentes han dado muestras de resistencia mayor ante las propuestas endulzadas con caramelos envenenados. Es así como seguimos resistiéndonos a concertar cualquier forma de alianza, pacto o coalición política en la que no se disponga cumplir estrictamente con principios considerados como irrenunciables, tales como la repostulación de los presidentes en ejercicio, la lucha por el control conjunto entre el El Estado y sus entidades privadas sobre los bienes estratégicos y los subsidiados como son los de la educación escolar, la distribución de la energía eléctrica, el mantenimiento del gobierno democrático, la libertad ideológica y religiosa, la seguridad alimentaria de la población, el control de la criminalidad social, la distribución del agua, etc.... Siempre que estas condiciones no sean satisfechas tácitamente determinadas como regla de la gobernabilidad.
Los órganos dirigenciales de nuestro Partido del Toro, así como nuestro presidente mismo, Hatuey de Camps, seguiremos trillando nuestro propio camino político-electoral solos, convencidos de que nuestra sociedad amerita de nuestra existencia libre e independiente de compromisos espurios, mucho menos concitados por la desesperación y urgencias irracionales en busca del ejercicio del poder.
Nosotros representamos la corrección de la ruta seguida por otros, quienes terminan absorbidos, no obstante sus publicadas buenas intensiones primarias, por el monstuo del somentimiento a los ritos de las fuerzas de la acumulación de bienes materiales. Somos La Ruta Corregida del quehacer político nacional.
La lucha por ese poder para gobernar, ha devenido en una desgracia contraria al cultivo y profundización del pensamiento político, a las tradiciones y constumbres más sanos en función del crecimiento espiritual y el bienestar común, apedreados por las asociaciones colusivas en favor del crimen y contra los bienes colectivos administrados por El Estado.
Nosotros, los miembros y dirigentes del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, (PRSD), El Partido del Toro, tenemos consciencia de que el poder para gobernar El Estado no es la única manera que tienen los hombres que forman un partido para hacer que sus convicciones sobre la administración de El Estado, sean puestas en la agenda pública. El ejemplo servido como conducta política, los mensajes activos extendidos a través de los distintos medios de comunicación escritos y hablados, alcanzan muchas veces tanto poder que superan los que logran imponer los gobernantes cuando éstos carecen de más virtud para ser oídos que la de la compulsión y los desafueros contra los intereses ciudadanos.
Nuestros dirigentes han dado muestras de resistencia mayor ante las propuestas endulzadas con caramelos envenenados. Es así como seguimos resistiéndonos a concertar cualquier forma de alianza, pacto o coalición política en la que no se disponga cumplir estrictamente con principios considerados como irrenunciables, tales como la repostulación de los presidentes en ejercicio, la lucha por el control conjunto entre el El Estado y sus entidades privadas sobre los bienes estratégicos y los subsidiados como son los de la educación escolar, la distribución de la energía eléctrica, el mantenimiento del gobierno democrático, la libertad ideológica y religiosa, la seguridad alimentaria de la población, el control de la criminalidad social, la distribución del agua, etc.... Siempre que estas condiciones no sean satisfechas tácitamente determinadas como regla de la gobernabilidad.
Los órganos dirigenciales de nuestro Partido del Toro, así como nuestro presidente mismo, Hatuey de Camps, seguiremos trillando nuestro propio camino político-electoral solos, convencidos de que nuestra sociedad amerita de nuestra existencia libre e independiente de compromisos espurios, mucho menos concitados por la desesperación y urgencias irracionales en busca del ejercicio del poder.
Nosotros representamos la corrección de la ruta seguida por otros, quienes terminan absorbidos, no obstante sus publicadas buenas intensiones primarias, por el monstuo del somentimiento a los ritos de las fuerzas de la acumulación de bienes materiales. Somos La Ruta Corregida del quehacer político nacional.
martes, 30 de agosto de 2011
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXVII, EL PODER POLÍTICO COMO PODER DE ORIENTACIÓN
Un pensador político convertido en militante de sus ideas, termina conformando una escuela de pensamiento que suele ser acogida por una comunidad, una región o, como en otros casos, por todos los confines mundiales hasta donde lleguen las ideas de los hombres.
El honor del poder político no es tan simple, por ejemplo, como el de un acto militar que se sirve el gobierno de una nación o el que se logra mediante el abuso ejercido aprovechando las debilidades materiales y sociales de una ciudadanía desvalida de su poder de decisión, ni siquiera lo determina el tradicional acto de expresión electoral, simplemente porque se vista de algunas formalidades, atropelladas por la alienación previa de los electores. El poder de orientación, de conducción del pensamiento que luego se convierte en acto patriótico, se cultiva con sabiduría, la acción decidida e inteligente, el sacrificio por la libertad y la democracia de los pueblos, conducida por líderes de auténticas calidades humanas, transparentadas y acrisoladas ante toda prueba material expuesta a la experiencia histórica y presente.
El poder político concedido por mandato de la constitución, las masas votantes y las tradiciones históricas, es un instrumento que facilita la puesta en marcha de programas políticos, administrativos y sociales en general en favor de los pueblos y de toda la humanidad, sin embargo, en muchas ocasiones, los mentores e ideólogos de estos procesos se sobreponen a la imprescindibilidad supuesta de alcanzar a ser entronizado como gobernantes para que la fuerza ideológica y material de sus luchas y conceptos se impongan infaliblemente con el poder de la razón por el bienestar común de los pueblos del mundo, alcanzando así sus metas históricas con crecida virtud.
En nuestro PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, (PRSD), El Partido del Toro, los ideales revolucionarios en favor de la Democracia Social, de la consagración a las luchas por el bienestar colectivo de los pueblos, en especial, por el bienestar colectivo del Pueblo Dominicano, es la fuente que motiva nuestra existencia como sociedad política, como partido que procura alcanzar el poder político y administrativo del Estado Dominicano, valiéndonos del método democrático al que responden los procesos electorales abiertos a todas la manifestaciones ideológicas, convencidos, así, de la necesidad de procurar advenimientos de consensos y alianzas basadas en principios irrenunciables, aquellos que nos identifican como sociedad fundada en los más prístinos valores de la democracia, la libertad de pensamiento, la alternabilidad del poder y la búsqueda irrenunciable del derecho al respeto a la vida, la educación y la salud física y mental de los hombres y su ambiente vital.
Es por ello que nos mantenemos abierto a cualquier asociación electoral que sea capaz de comprometerse y cumplir su compromiso frente a estos principios de innegociables condiciones, mientras, por el contrario, preferimos mantener nuestra total independencia electoral y discursiva, siempre que no sea posible conquistar el advenimiento a esos compromisos que son compromisos de vida, compomisos con la razón de nuestra existencia misma como núcleo político que encabeza la moralidad concebida por nuestras tradiciones familiares y principios sociales por los que hacemos votos y sacrificio de irrenunciabilidad incondicional tal como lo ha expresado el presidente de nuestro PRSD, El Partido del Toro, Hatuey De Camps, un dirigente político que fue capaz de renunciar a la dirigencia de la organización política de militancia más numerosa de nuestro país, para contraponer su convicción democrática contra los intentos de violación a nuestros convencimientos militantes opuestos a los vicios del pernicioso continuismo gubernamental de dirigentes que buscan enviciarse como quistes dañinos en el poder, a cualquier costo, incluidos el desprecio y la criminalidad ejercidos truculentamente contrariando cualquier estado de respeto a la dignidad humana, a los derechos ciudadanos y los abusos conta los bienes colectivos puestos al cuidado de los gobernantes.
En el PRSD, El Partido del Toro, seguimos luchando por corregir la ruta política desviada por los afanes re-electorales, así que representamos La Ruta Corregida del pensamiento y el más sano y correcto hacer político frente a nuestro pueblo, abiertos siempre a la unificación de fuerzas comprometidas con el respeto al bienestar social de las mayorías y de todos, pero sin desesperaciones conducentes a alianzas inapropiadas, indignas o convenidas con vicios criminales contra la libertad, la democracia y los derechos ciudadanos consagrados en su historia y sus leyes.
El honor del poder político no es tan simple, por ejemplo, como el de un acto militar que se sirve el gobierno de una nación o el que se logra mediante el abuso ejercido aprovechando las debilidades materiales y sociales de una ciudadanía desvalida de su poder de decisión, ni siquiera lo determina el tradicional acto de expresión electoral, simplemente porque se vista de algunas formalidades, atropelladas por la alienación previa de los electores. El poder de orientación, de conducción del pensamiento que luego se convierte en acto patriótico, se cultiva con sabiduría, la acción decidida e inteligente, el sacrificio por la libertad y la democracia de los pueblos, conducida por líderes de auténticas calidades humanas, transparentadas y acrisoladas ante toda prueba material expuesta a la experiencia histórica y presente.
El poder político concedido por mandato de la constitución, las masas votantes y las tradiciones históricas, es un instrumento que facilita la puesta en marcha de programas políticos, administrativos y sociales en general en favor de los pueblos y de toda la humanidad, sin embargo, en muchas ocasiones, los mentores e ideólogos de estos procesos se sobreponen a la imprescindibilidad supuesta de alcanzar a ser entronizado como gobernantes para que la fuerza ideológica y material de sus luchas y conceptos se impongan infaliblemente con el poder de la razón por el bienestar común de los pueblos del mundo, alcanzando así sus metas históricas con crecida virtud.
En nuestro PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, (PRSD), El Partido del Toro, los ideales revolucionarios en favor de la Democracia Social, de la consagración a las luchas por el bienestar colectivo de los pueblos, en especial, por el bienestar colectivo del Pueblo Dominicano, es la fuente que motiva nuestra existencia como sociedad política, como partido que procura alcanzar el poder político y administrativo del Estado Dominicano, valiéndonos del método democrático al que responden los procesos electorales abiertos a todas la manifestaciones ideológicas, convencidos, así, de la necesidad de procurar advenimientos de consensos y alianzas basadas en principios irrenunciables, aquellos que nos identifican como sociedad fundada en los más prístinos valores de la democracia, la libertad de pensamiento, la alternabilidad del poder y la búsqueda irrenunciable del derecho al respeto a la vida, la educación y la salud física y mental de los hombres y su ambiente vital.
Es por ello que nos mantenemos abierto a cualquier asociación electoral que sea capaz de comprometerse y cumplir su compromiso frente a estos principios de innegociables condiciones, mientras, por el contrario, preferimos mantener nuestra total independencia electoral y discursiva, siempre que no sea posible conquistar el advenimiento a esos compromisos que son compromisos de vida, compomisos con la razón de nuestra existencia misma como núcleo político que encabeza la moralidad concebida por nuestras tradiciones familiares y principios sociales por los que hacemos votos y sacrificio de irrenunciabilidad incondicional tal como lo ha expresado el presidente de nuestro PRSD, El Partido del Toro, Hatuey De Camps, un dirigente político que fue capaz de renunciar a la dirigencia de la organización política de militancia más numerosa de nuestro país, para contraponer su convicción democrática contra los intentos de violación a nuestros convencimientos militantes opuestos a los vicios del pernicioso continuismo gubernamental de dirigentes que buscan enviciarse como quistes dañinos en el poder, a cualquier costo, incluidos el desprecio y la criminalidad ejercidos truculentamente contrariando cualquier estado de respeto a la dignidad humana, a los derechos ciudadanos y los abusos conta los bienes colectivos puestos al cuidado de los gobernantes.
En el PRSD, El Partido del Toro, seguimos luchando por corregir la ruta política desviada por los afanes re-electorales, así que representamos La Ruta Corregida del pensamiento y el más sano y correcto hacer político frente a nuestro pueblo, abiertos siempre a la unificación de fuerzas comprometidas con el respeto al bienestar social de las mayorías y de todos, pero sin desesperaciones conducentes a alianzas inapropiadas, indignas o convenidas con vicios criminales contra la libertad, la democracia y los derechos ciudadanos consagrados en su historia y sus leyes.
sábado, 30 de julio de 2011
EL PRSD, El Partido del Toro: La Ruta Corregida, XXVI, PACTAR UN ACUERDO DE CONSENSO NACIONAL
La relación de consensos y alianzas electorales que se articulan en estos momentos en torno a la conquista de la Presidencia de la República, mediante el concurso electoral por celebrarse durante próximo mes de Mayo del año 2012, auguran una división de esfuerzos parejos en tono a las mayores fuerzas políticas del momento.
Sin embargo, es previsible que los disgregados empujes restantes procuren consolidar un auténtico frente de esfuerzos concentrados en torno a la modificación sustancial del rumbo político, económico y administrativo del Estado que contraste con la explosiva situación que acumula cada vez mayor potencial de energías incontrolables capaces de generar un estallido masivo contra el orden democrático establecido, hoy, por demás, fragil, distorsionado y criminalmente atropellado y atropellante contra los sectores de menores capacidades para hacerle frente a las adversidades propias de los desajustes y desbalances económicos y sociales en general que hoy transgreden la tranquilidad pública y privada de la ciudadanía.
Una vez más reitero mis convicciones sobre la urgencia de pactar sobre un acuerdo nacional para que sea implementado y puesto en marcha un programa de recuperación del orden institucional tanto en el restablecimiento del equilibrio económico popular, como en materia de seguridad ciudadana, así como materia de oportunidades frente a la educación general.
Los caldos fangosos en los que la sociedad dominicana se bate hoy, son los feraces prados para cultivar los compromisos materiales y morales que nos llevan a las confrontaciones y ataduras que hipotecan nuestra soberanía como nación, como país y como sociedad libre y propietaria de nuestro destino republicano. La pérdida del respeto internacional así como la pérdida del orgullo nacional, nos conduce a la pérdida de la solidaridad que suelen profesarse los países unidos por circunstancias y vínculos de distintas índoles.
Frente a empréstitos alegres que generan endeudamientos interminables en el tiempo, se debe ser comedido, prudente, sopesado. Actualmente nuestro país se encamina a acumular deudas de difícil redención. La falta de redención de las deudas, nos coloca de rodillas a corto plazo, hecho que nos deja solamente frente a las alternativas consabidas: Rogar o pagar. Un equipo político conducido por un líder capaz, experimentado como ninguno y de recta firmeza y disciplina democrática, preparado para dirigir El Estado, es Hatuey De Camps, presidente del PRSE, El Partido del Toro, formado como ningún otro, el más experimentado, agudo y de firmes principios democráticos confimados tras sus experiencias políticas, harto conocidas reconocidas.
Así es por lo que hemos de llamar a todo el electorado nacional, a sus dirigentes, como a todo el país, a ofrecerle su respaldo, bajo el marco de una verdad de reconocimiento general: La Ruta Tiene que ser Corregida. Hatuey De Camps está preparado para lograrlo. Unamos los esfuerzos necesarios para que logremos hacer lo correcto: Corregir la Ruta.
Sin embargo, es previsible que los disgregados empujes restantes procuren consolidar un auténtico frente de esfuerzos concentrados en torno a la modificación sustancial del rumbo político, económico y administrativo del Estado que contraste con la explosiva situación que acumula cada vez mayor potencial de energías incontrolables capaces de generar un estallido masivo contra el orden democrático establecido, hoy, por demás, fragil, distorsionado y criminalmente atropellado y atropellante contra los sectores de menores capacidades para hacerle frente a las adversidades propias de los desajustes y desbalances económicos y sociales en general que hoy transgreden la tranquilidad pública y privada de la ciudadanía.
Una vez más reitero mis convicciones sobre la urgencia de pactar sobre un acuerdo nacional para que sea implementado y puesto en marcha un programa de recuperación del orden institucional tanto en el restablecimiento del equilibrio económico popular, como en materia de seguridad ciudadana, así como materia de oportunidades frente a la educación general.
Los caldos fangosos en los que la sociedad dominicana se bate hoy, son los feraces prados para cultivar los compromisos materiales y morales que nos llevan a las confrontaciones y ataduras que hipotecan nuestra soberanía como nación, como país y como sociedad libre y propietaria de nuestro destino republicano. La pérdida del respeto internacional así como la pérdida del orgullo nacional, nos conduce a la pérdida de la solidaridad que suelen profesarse los países unidos por circunstancias y vínculos de distintas índoles.
Frente a empréstitos alegres que generan endeudamientos interminables en el tiempo, se debe ser comedido, prudente, sopesado. Actualmente nuestro país se encamina a acumular deudas de difícil redención. La falta de redención de las deudas, nos coloca de rodillas a corto plazo, hecho que nos deja solamente frente a las alternativas consabidas: Rogar o pagar. Un equipo político conducido por un líder capaz, experimentado como ninguno y de recta firmeza y disciplina democrática, preparado para dirigir El Estado, es Hatuey De Camps, presidente del PRSE, El Partido del Toro, formado como ningún otro, el más experimentado, agudo y de firmes principios democráticos confimados tras sus experiencias políticas, harto conocidas reconocidas.
Así es por lo que hemos de llamar a todo el electorado nacional, a sus dirigentes, como a todo el país, a ofrecerle su respaldo, bajo el marco de una verdad de reconocimiento general: La Ruta Tiene que ser Corregida. Hatuey De Camps está preparado para lograrlo. Unamos los esfuerzos necesarios para que logremos hacer lo correcto: Corregir la Ruta.
miércoles, 25 de mayo de 2011
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXV, PRSD NO SE VENDE, NO SE HIPOTECA NI ES OBJETO DE CAMBALACHES
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, se ha consolidado en la consciencia política y social de la ciudadanía nacional dominicana como una joya cara, una sortija que, sin embargo, no puede ser objeto de transacciones espurias, no se puede comprar porque no se vende, no se hipoteca, mucho menos es mercancía objeto de cambalaches ni endosamientos incondicionales cual letra de cambio al portador. No somos, sin embargo, desagregados patológicos.
En nuestra historia de participaciones electorales, hemos dado muestras fehacientes de voluntad y actitud hacia las congregaciones honrosas, hasta llegar a respaldar, sobre sacrificios difíciles y sentidos, hasta la candidatura presidencial de nuestro propio fundador. Hemos dedicado nuestros esfuerzos políticos coalisionados en condiciones de equilibrados acuerdos electorales, morales y materiales, con fuerzas representantes de diversas orientaciones ideológicas, siempre basados en condiciones sin las cuales no se darían los hechos.
Primera: Interés confeso y firmado de luchar para conformar una sociedad política basada en el respeto y defensa sobre los intereses propios de las mayorías y el respeto irrestricto al patrimonio común. Segunda: Proponerse la instauración de un gobierno de reglas cumplidas. Tercero: Denunciar y combatir los afanes personales dirigidos a retener el poder por parte de los gobiernos en servicio, más allá de un período constitucional. Estas condiciones continúan vigentes y son las mismas que rigen hoy para basar y aceptar cualquier acercamiento con otras fuerzas políticas, sean estas de mayor o de menor fuerza de incidencia electoral y política en general.
Cualquier acercamiento comprometido con las premisas mencionadas será bienvenido, sin embargo, hemos de señalar que que nuestro colectivo político no mantiene compromisos, más allá de los citados, con organización alguna, de modo tal que sólo aquellas que estén dispuestas a dar muestras probadas y convincentes de contar con la calidad de una sociedad política conteste con esos principios nuestros, cultivados y mantenidos bajo la firme dirección del partido y de nuestro presidente, Hatuey De Camps, pueden esperar que abramos algún compás de diálogo para algún tipo de agregación política, sobretodo electoral.
La Ruta política de las alianzas y coalisiones entre las llamadas a concertar fuerzas en procura de dirigir la administración del Estado, tiene que ser corregida, enderezada, El PRSD, El Partido del Toro, es el símbolo y representación de la La Ruta Corregida, en la conducción de la política nacional.
En nuestra historia de participaciones electorales, hemos dado muestras fehacientes de voluntad y actitud hacia las congregaciones honrosas, hasta llegar a respaldar, sobre sacrificios difíciles y sentidos, hasta la candidatura presidencial de nuestro propio fundador. Hemos dedicado nuestros esfuerzos políticos coalisionados en condiciones de equilibrados acuerdos electorales, morales y materiales, con fuerzas representantes de diversas orientaciones ideológicas, siempre basados en condiciones sin las cuales no se darían los hechos.
Primera: Interés confeso y firmado de luchar para conformar una sociedad política basada en el respeto y defensa sobre los intereses propios de las mayorías y el respeto irrestricto al patrimonio común. Segunda: Proponerse la instauración de un gobierno de reglas cumplidas. Tercero: Denunciar y combatir los afanes personales dirigidos a retener el poder por parte de los gobiernos en servicio, más allá de un período constitucional. Estas condiciones continúan vigentes y son las mismas que rigen hoy para basar y aceptar cualquier acercamiento con otras fuerzas políticas, sean estas de mayor o de menor fuerza de incidencia electoral y política en general.
Cualquier acercamiento comprometido con las premisas mencionadas será bienvenido, sin embargo, hemos de señalar que que nuestro colectivo político no mantiene compromisos, más allá de los citados, con organización alguna, de modo tal que sólo aquellas que estén dispuestas a dar muestras probadas y convincentes de contar con la calidad de una sociedad política conteste con esos principios nuestros, cultivados y mantenidos bajo la firme dirección del partido y de nuestro presidente, Hatuey De Camps, pueden esperar que abramos algún compás de diálogo para algún tipo de agregación política, sobretodo electoral.
La Ruta política de las alianzas y coalisiones entre las llamadas a concertar fuerzas en procura de dirigir la administración del Estado, tiene que ser corregida, enderezada, El PRSD, El Partido del Toro, es el símbolo y representación de la La Ruta Corregida, en la conducción de la política nacional.
miércoles, 30 de marzo de 2011
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXIV, OBSERVACIÓN DEL PRESIDENTE CONTRA UN ESTROPICIO DEL LEGISLATIVO
El PRSD, El Partido del Toro, orientado bajo las gravitantes experiencias políticas de su Presidente, Hatuey De Camps, se aboca a acometer la urgente lucha que demanda el atropellante y truculento estropicio excretado por los diputados nacionales al violar la Constitución Nacional de modo tan escandaloso que hubo de alarmar al propio Presidente, tanto así, que éste se sintió compelido, por la vergüenza ajena, a devolver, -si, devolver- sin nisiquiera darse los requisitos para cuidar la forma de la "Observación", fijados en la misma constitución para dar cumplimiento a este instrumento de nuestra armadura democrática legislativa.
Esta conducción del proceso, sinembargo, ha devenido en un feo espectáculo antidemocrático que coloca la legalidad de nuestro propio Ordenamiento Legislativo, al Poder Ejecutivo y al al Poder Judicial, en un estado de indigencia moral, hasta tal extremo que todos quedan abocados, a partir de este tropezón gallego, a lucir tatuados por la ilegitimidad de sus actos, frente a la luz de los razonamientos más sensatos de toda la ciudadanía.
No obstante, es el propio poder judicial, representado por su más alta representación: La Suprema Corte de Justicia, el mejor llamado a enderezar el entuerto cosido por nuestros legisladores.
El artículo 46 de nuestra Constitución, prevé, -por suerte-, que "Son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, resolución, reglamento o acto contrarios a esta Constitución.", por cuanto, a cualquier instancia de nuestro ordenamiento, le vale desestimar el valor de lo contenido en documento de marras, el cual pretendía ser la ley que adecuara las reglas para la constitución y operación del Tribunal Constitucional, órgano de trascendencia mayor en materia de nuestro ordenamiento como estado, previsto como nuevo instrumento dedicado a la tutela de la correcta aplicación de las disposiciones constitucionales.
Las violaciones a la mayor regla nacional, cometida conscientemente, discutidas, conocidas y advertidas por todos los sectores políticos, civiles, religiosos, generacionales, profesionales y sociales en general, cometidas por la estulticia colectiva aposentada en los pasillos del liderazgo legislativo nacional, incluida la aprobación cómplice del Senado mismo de La República, al servirle al Estado y presentarle al Presidente, tras un proceso tan espurio, la falsa aprobación de la ley que organiza el susodicho Tribunal Constitucional, mediante votación insuficiente de menos de las dos terceras partes de los votantes presentes al ser conocida dicha ley por los diputados constituidos en asamblea legislativa, contraviniendo un mandato preciso, taxativamente exigente de las condiciones que consagran su validez fundamental.
El PRSD, El Partido del Toro, se propone conducir la ruta de las correcciones contra la trasngresiones a la legalidad. La Ruta tiene que ser La Ruta Corregida.
Esta conducción del proceso, sinembargo, ha devenido en un feo espectáculo antidemocrático que coloca la legalidad de nuestro propio Ordenamiento Legislativo, al Poder Ejecutivo y al al Poder Judicial, en un estado de indigencia moral, hasta tal extremo que todos quedan abocados, a partir de este tropezón gallego, a lucir tatuados por la ilegitimidad de sus actos, frente a la luz de los razonamientos más sensatos de toda la ciudadanía.
No obstante, es el propio poder judicial, representado por su más alta representación: La Suprema Corte de Justicia, el mejor llamado a enderezar el entuerto cosido por nuestros legisladores.
El artículo 46 de nuestra Constitución, prevé, -por suerte-, que "Son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, resolución, reglamento o acto contrarios a esta Constitución.", por cuanto, a cualquier instancia de nuestro ordenamiento, le vale desestimar el valor de lo contenido en documento de marras, el cual pretendía ser la ley que adecuara las reglas para la constitución y operación del Tribunal Constitucional, órgano de trascendencia mayor en materia de nuestro ordenamiento como estado, previsto como nuevo instrumento dedicado a la tutela de la correcta aplicación de las disposiciones constitucionales.
Las violaciones a la mayor regla nacional, cometida conscientemente, discutidas, conocidas y advertidas por todos los sectores políticos, civiles, religiosos, generacionales, profesionales y sociales en general, cometidas por la estulticia colectiva aposentada en los pasillos del liderazgo legislativo nacional, incluida la aprobación cómplice del Senado mismo de La República, al servirle al Estado y presentarle al Presidente, tras un proceso tan espurio, la falsa aprobación de la ley que organiza el susodicho Tribunal Constitucional, mediante votación insuficiente de menos de las dos terceras partes de los votantes presentes al ser conocida dicha ley por los diputados constituidos en asamblea legislativa, contraviniendo un mandato preciso, taxativamente exigente de las condiciones que consagran su validez fundamental.
El PRSD, El Partido del Toro, se propone conducir la ruta de las correcciones contra la trasngresiones a la legalidad. La Ruta tiene que ser La Ruta Corregida.
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