En esta tercera ocasión en la que aprovecho este regalado espacio, del que constantemente me vale el haber sido aceptado, me refiero al reclamo que ha hecho tendencia entre quienes lo seguimos con asiduidad, respecto a la idea de que agregaría valor a los comentarios tratados entre nosotros comentar sobre los asuntos públicos y mediáticos que motivan los intereses que importan más a todos los dominicanos. Se nos hace evidente con frecuencia que las contradicciones que obedecen a las distintas formas del pensamiento humano, tan pronto como son producidas las participaciones, resaltan, brincan, destellan, y, en muchas ocasiones, nos escandalizan más allá del título asignado a la comunidad, a tal punto que suelen producirse hasta demostraciones de salidas intempestivas del grupo como forma de protesta con rupturas emocionales de "relaciones diplomáticas", encaminadas por las presiones y depresiones generadas por el cambio de clima.
Aportes tan enjundiosos como los servidos, por ejemplo, por el economista Haivanjoe Ng, ilustrado, experto y respetable, independientemente de sus inclinaciones político-partidarias reconocidas y remarcadas, quien se ha referido, con refinadas sorna e ironía, al ya retirado Proyecto de Reforma Fiscal, formalmente introducido para su conocimiento, a la Cámara de Diputados, ejercicio legal que, al ser sometido a vistas públicas, terminó provocando su retiro en legítimo ejercicio por cuenta del Poder Ejecutivo, antes de ser conocido en los debates formales de la cámara.
Esta participación, replicada por el mismo distinguido profesional de la Economía de los Estados, merece nuestra atención y nos merece un par de observaciones que bien serían atendibles, como aplicación que valdría agregarse a su prístino ejercicio técnico-profesional. Un aporte que nos merece un señalamiento se refiere al reconocimiento de la importancia de llevar a cabo una reconsideración de los esfuerzos administrativos ejercidos sobre las recaudaciones fiscales del Estado Dominicano, dirigidas a la recaudación de esfuerzos monetarios, llamados a cumplir con la expansión de obras de infraestructuras capaces de continuar desarrollando la rentabilidad de la función estatal, sin abocarse al riesgo de una precipitación fatal por falta de solvencia sobre los créditos asumidos en favor de objetos como la creciente demanda urgente de la ampliación de las vías sustentadoras del transporte masivo, la expansión de la industrialización agrícola, la estabilización y aseguramiento de los proyectos dirigidos a la creciente demanda de energía, así como la explosiva demanda de la construcción de viviendas, obligaciones perentorias, llamadas a suplir la rentabilidad económico-social del Estado.
Ahora bien, Haivanjoe Ng., según mi apreciación, habrá de completar o complementar la estructura de sus observaciones, que, reitero, bien merecen con muchísimo respeto nuestra atención, haciéndonos conocer sus propias sugerencias en torno a esas obligaciones del Estado, que no aparecen en esta presentación suya. Harto conocido es que en las sociedades de acumulaciones capitalistas, la mano de obra que suple las demandas de desarrollo financiero parte de una base masiva, que debe sustentar la pesada pirámide social y material. La demanda de revisión fiscal recaudadora siempre estará fundada en la obrería, en la plusvalía generada por esa obrería. República Dominicana cuenta con una obrería limitada en número que genera con sus esfuerzos transables un poder de generación apoyado en grandísima medida en la importación, activada de cualquier forma, por la masiva obrería servida por la comunidad de la República de Haití. Haivanjoe no hace bien a la verdad económica y social resguardando esa realidad como trapo que no se quiera mostrar ante los cordeles públicos.
Pronto, muy pronto, nos abocamos en República Dominicana a la inflamación de las llamas del desordenamiento de precios operados sobre los inmuebles, los alimentos, las importaciones de bienes y servicios, etc... no solo como consecuencia de los inevitables reclamos oficiales sobre las recaudaciones fiscales, sino, en grandísima medida sobre los costos de la mano obrera, restringida a partir de las amenazas esgrimidas como proyecto de deportaciones. Cierto, muy cierto es que, de pronto, pude percibirse el festivo morbosismo de los de medios faranduleros, youtuberos, "arrayanos" santanistas, resentidos, las chicharritas de emisoras radiales "nacionalistas-contrapeñagomistas", etc... Conoce y reconoce Haivanjoe Ng. la obligada verdad que nos cuenta que siempre saldrá de las costillas los músculos y sudores obreros cualquier costo, cualquier precio a pagar por las reformas sobre el régimen obrero, sobre el régimen recaudador fiscal y que siempre serán los obreros. ¿Obvio? ¡Claro que sí, claro que lo conoce bastante bien! Formación para ello le sobra, pero existen verdades ásperas y difíciles de propagar cuando los compromisos nos obligan a ojear solo para los lados. A Haivanjoe, como a muchos otros de nuestros tertulianos, se nos aprietan las fosas nasales al contar verdades que no nos permiten pronunciarnos sin fañoserías
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