Conocí a Hatuey De Camps cuando llegué a la Universidad, en Enero del 1969, estimo que el joven de entonces bordearía la edad de los 20 años.
Desde allá a esta parte del tiempo, llama la atención su historial de implicaciones en los más relevantes hechos políticos de la vida nacional.
Su participación como cabeza visible de los esfuerzos militantes que arrastraron a todo el estudiantado nacional, incluyendo el respaldo ofrecido por movimientos estudiantiles surgidos espontáneamente en colegios y universidades privadas, a contrapelo de sus autoridades académicas y ante la sorpresa de los propios familiares, sólo bajo el influjo gravitacional del candente liderazgo estudiantil que se acendraba en las manifestaciones por el reclamo de la asignación, por parte de El Estado de un presupuesto apropiado para cubrir las necesidades crecientes de los recursos que demandaba el explosivo incremento de ingreso de nuevos estudiantes que acusaba la Universidad estatal, tras la masiva apertura operada luego de la Revolución de Abril, lo proyectaba como conductor estudiantil de condiciones excepcionales.
Hatuey De Camps surgió entonces como el líder indiscutido de una nueva expresión estudiantil auspiciada e impulsada desde la dirección política del PRD.
Esta expresión estudiantil, bajo la dirección de Hatuey De Camps, creció explosiva y abrumadoramente, así que se hizo con la dirección de la dirección de la FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES DOMINICANOS, LA FED, y la mayoría de la representación estudiantil en el Co-Gobierno de La Universidad de entonces.
Aquellas luchas estudiantiles, con Hatuey Decamps puesto al frente, llegaron a convertirse en un movimiento tan masivo y de tanto arrastre popular, que muy a pesar de la represión desatada contra todos los dirigentes que se sumaban al mismo, llegando a estremecer tanto la consciencia pública nacional, que finalmente el Gobierno de Balaguer, luego de recibir una comisión de autoridades universitarias, incluida la representación estudiantil en la persona de Hatuey Decamps, resignó su resistencia a atender los reclamos convertidos en demanda nacional y sin más tratos, hizo disponer los arreglos legales y administrativos para que fueran concedidos los fondos reclamados.
A partir de aquel relevante templado del su precoz liderazgo del joven dirigente, en cada uno de los acontecimientos políticos trascendentes que implicaran al PRD, Hatuey De Camps hubo de implicarse del lado positivo del respeto institucional y los mejores intereses democráticos y sociales.
Cuando, luego de los acontecimientos de Playa Caracoles, originados tras la siembra guerrillera encabezada por el Héroe de Abril, Coronel Caamaño, Juan Bosch abandonó al PRD y decidió construir una nueva franquicia política partidaria, Hatuey De Camps fué llamado por Peña Gómez a regresar desde Europa, donde había ido a cumplir misiones políticas puntuales además de aprovechar para completar su formación académica en las más prestigiosas universidades de España y Francia.
Ante tales aprestos, hubo resolver la disyuntiva trascendental que se le presentaba, con firmeza principal decidió seguir respaldando militantemente al PRD, truncando, ante la urgencia política de su partido, otras tareas y propósitos políticos en Europa y Asia.
No obstante, tuvo tiempo para incorporar a su renovada formación cultural, intelectual y política, una extendida e intensa relación con importantes líderes de la Internacional Socialista de Europa, Asia y África, lo que le serviría para completar, acompañado del peso institucional y proverbial talento intelectual para el trabajo político, de Peña Gómez, la introducción e incorporación del PRD al capítulo latinoamericano de la Prestigiosa Institución sustentadora de la avanzada democracia socialista como ideología que cultivamos los pueblos y pensadores con aspiraciones a la igualdad de oportunidades abiertas para toda la humanidad.
Asímismo, junto a Peña Gómez, condujo el afianzamiento y consolidación del Partido con tal éxito, que a pocos meses, se enfrentaría a la construcción de un frente de partidos de oposición llamado a derrotar mediante el proceso electoral que se avecinaba para 1974, tal fué la fortaleza de la estructura organizada, que, una vez más el gobierno balaguerista debió recurrir a tan insoportable represión, que la oposición debió retirarse de la contienda.
Hatuey De Camps dirigió por varios años el programa de orientación radial, tradición del PRD, Tribuna Democrática, a través del cual se mantuvo siempre viva la firmeza ideológica de las masas perredeístas.
Finalmente, en 1978, encabezó la organización del proceso electoral que llevó al partido a triunfar abrumadoramente, acompañó las lides por la defensa del dicho triunfo, finalmente reconocido, no obstante la resistencia opuesta por el trogloditismo militar recalcitrante, aposentado en el en las fuerzas armadas junto a otros cruzados de las cúpulas de la oligarquía civil, la religiosa, sus testaferros, sabuesos y mandaderos.
Precisamente, durante esa ardua carrera de agobiantes enfrentamientos, asumió el protagonismo fundamental al desafiar públicamente al diseñador del truculento "fallo histórico", Don Marino Vinicio Castillo, con el que la Junta Central Electoral hubo de conculcarle al triunfo del PRD, cuatro senadurías, además de varios diputados, con lo cual le arrebataba el control del Senado, y, consecuentemente, el control del Poder Judicial, cuya responsabilidad para nombrar y sustituir los jueces, era prerrogativa absoluta del Senado.
La polémica pública y televisada, fué presentada como un match sin relevo entre gladiadores de categoría mundial.
El joven De Camps pareció surgir como el David de la Biblia, con un triunfo reconocido desde entonces hasta por sus propios contradictores.
Antonio Guzmán, el presidente electo, instalado ya, con graves limitaciones, designó a Hatuey De Camps, -quien además había resultado electo diputado-, al frente de Radio Televisión Dominicana a donde barrería de maleficios y demonios su desastrosa imagen de antro mafioso, dispuso su responsabilidad ejecutiva, al salario único del honor, logrando éste rescatarla de la mugre y la hediondez hechaS quistes durante años entre todos los intersticios de las pingües ventajas económicas, protegidas al estilo de logia como LA COSA NOSTRA por empresarios externos que se la servían a su mero antojo y sin ningún escrúpulo ético.
Luego pasó a dirigir la Cámara de Diputados, dejando tras su administración, un legado de diferenciación única, distanciándose de las doradas y deslumbrantes alforjas divinas de Mercurio.
Sus reconocidos alcances políticos le valieron de nuevo el encargo partidario de coordinar el nuevo proceso electoral que se avecinaba. Hatuey De Camps dirigió entonces la campaña triunfadora que llevó al PRD al triunfo sin discusión del año 1982.
Durante el desarrollo de ese gobierno encabezado por Salvador Jorge Blanco, fue responsable de cuidar la integración Partido-Gobierno que permitió que Jacobo Majluta alcanzara las ventajas electorales sobre Joaquín Balaguer que en 1986 debieron merecerle el ascenso al poder a Jacobo Majluta, no obstante el Hatuey haberse distanciado desde tres meses antes de las elecciones, del Gobierno de Jorge Blanco, tras algunas contradicciones de forma, las que, sinembargo, no menguaron su responsabilidad en la lucha por el triunfo electoral, del cual le habría rendido debido informe al Presidente Jorge Blanco, quien, por razones que el mismo considerara atendibles institucionalmente, aceptó la decisión del árbitro oficial, la Junta Central Electoral.
Antes, sinembargo, habría escenificado un desagradable contredit enfrentado al Dr. Mario Vinicio Castillo, por la defensa de la integridad propia de la Familia Presidencial y de las calidades de la dirigencia partidaria del PRD.
Nadie, nadie más lo hizo. Hatuey De Camps exhibió su voluntad, su arrojo, su capacidad y su decisión de salir a un ruedo para el que era preciso contar con piernas para cargar el peso de sus corajes.
El PRD, tras sus debilidades frente a los ejercicios maestros de la manipulación artera del principado balaguerista, se sumió durante otros catorce años en los miradores de la oposición.
Una de esas debilidades manifiesta fué la lucha residual y, sinembargo, frontal servida al final de los años 80 y principios de los noventa, entre Jacobo Majluta y Peña Gómez como protagonistas, tras la cual, ambos decidieron tocar, cada uno por separado, nuevas partituras políticas al ritmo de las atizaderas de los enemigos políticos del PRD.
Surgieron las franquicias divisionistas del PRD, "La Estructura" y el "BISD", bajo las égidas de Jacobo Majluta y Peña Gómez, respectivamente, Hatuey De Camps permaneció incólume cuidando y preservando los símbolos del PRD, enfrentado a la nefasta parcelación de su partido sin acogerse a fracción alguna.
A partir de ese descalabrado Proceso se iniciaría la reunificación del PRD, los actores debieron ser reconciliados, Hatuey De Camps asumió la ardua tarea, de llamar, recibir y reubicar al liderazgo contrapuesto entre sí, tras la salida de Jacobo Majluta.
Una vez más, la capacidad de constructor, arbitro, mediador y reorganizador, de Hatuey De Camps se impusieron y el partido convino sólidamente reunificado para participar en la justa electoral del 1994, ocasión del gran arrebato auspiciado contra el triunfo electoral indiscutido de Peña Gómez sobre Balaguer.
Ya en el 2000, de nuevo, la dirección política del PRD confió en las experiencias de Hatuey De Camps para asumir la responsabilidad de coordinar la que sería la triunfal campaña que ascendió a Hipólito Mejía a la Presidencia de La República.
La insensatez, los errores de cálculos militares, la desesperaciones políticas y, sobretodo, el atropello truculento de los principios que han conducido las fortalezas éticas e históricas del PRD, lo llevaron a romper con sus esencias, violentando la voluntad popular a través del estupro moral y la violación de principios históricos fundacionales, del congreso y de algunos dirigentes partidarios, quebrados bajo el peso plomizo de una bolsa de falsos doblones.
Así se impuso la desatinada propuesta de repostulación que Hatuey De Camps, junto a un consolidado núcleo de dirigentes históricos, denunció, desafió y enfrentó hasta evitar el truculento protocolo de imposición programado.
Así es como Hatuey Decamps, al denunciar la nefasta corriente contraria a los prístinos principios que sustentan el pensamiento intelectual y popular de los dominicanos opuestos a las colusiones contrademocráticas, mercantiles y espurias de intelectuales adosados a las debilidades de las hambrunas de la significación inmediatas y mediáticas, queda compelido a construir un nuevo instrumento político de lucha, libre de compromisos arrastrados como vicios aposentados en las salas perredeista.
Hoy, por el contrario, Hatuey De Camps es el representante moral y ético de las fuerzas políticas, -menguadas en los números de su militancia, como es natural-, que salvan el coraje humano frente a las mercaderías de la corrupción, el crimen, la colusión política entre diseñadores mediáticos y las licencias para decir de voz en cuello todas las malapalabras intelectuales pagadas a precios de sangre, de complicidades y abyecciones.
Hatuey De Camps puede no alcanzar, -como nunca lo alcanzó José Francisco Antonio Peña Gómez-, a acomodarse en El Solio Presidencial del Gobierno, la Nación y Estado Dominicano, sinembargo, la historia de su ascendencia en la construcción de la democracia dominicana y latinoamericana, es tal que los libros y tradiciones, desde la Tesis universitaria que le dedicara Peña Gómez, hasta los textos de las teorías políticas, no podrían prescindir de sus gravitantes logros como hombre historia colocado en la pendiente positiva creciente de nuestras coordenadas sociales, no obstante, la historia no está terminada de escribir, si bien es cierto que Jorge Blanco y Peña Gómez, no están ya para responder diatribas, Hatuey De Camps, aunque signado por un serio evento de salud del que luce perfectamente superado, no acusa aun los fríos sudores que a la distancia huele La Parca.
Ni está liquidado ni es liquidador. Son otros los aventureros llegados de mataderos con sus artes de jiferos y metidos a banderilleros y picadores dispuestos a desangrar al animal a cualquier precio, caiga quien caiga porque no cuentan con patrimonio de arraigo histórico, sino en parcelas resecas donde no queda más que el polvo de las penas y las lágrimas de la vergüenza.
Hatuey De Camps ha sido, junto a Juan Bosch y Peña Gómez, uno de los dos grandes constructores del PRD, sobretodo del masivo PRD de las grandes jornadas movilizadoras y reivindicativas, un pilar inigualable hasta hoy en el ordenamiento, magisterio y especialización del pensamiento colectivo de ese Partido que pasó a sustentarse ideológicamente en la orientación Socialista Democrática.
Nadie, ninguno de sus fieles más conspicuos de hoy, como ninguno de sus cuadros transpuestos desde las más recalcitrantes y desacreditadas organizaciones traficantes de poder usurpado, pueden reclamar haber construido más que Hatuey De Camps dentro de ese PRD que otros han decidido desviar y desvencijar ideológicamente.
Hatuey De Camps sigue siendo actor de primeros planos con muy bien ganados méritos, quizás como ningún otro, para merecer la dirección principal del Estado, sin lucir desesperado y ni siquiera está rogando esperanzas ni propuestas a precios de ningún proponente, porque en estos momentos, sus experiencias, su formación, su historial de fidelidad a los principios y doctrinas sustentadas en la reciedumbre de su carácter firme y reflexivo, lo presentan como una opción real, viable y deseada por una gran mayoría preferentes votantes.
Hatuey De Camps es hoy, como nunca, desde su Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro, la opción de poder más confiable en términos de experiencias, cultivo ideológico, firmeza de carácter y concepto de gobierno, ya que represente la Ruta de la Corrección Etica, ideológica y modernista en el pensamiento político dominicano.
jueves, 17 de febrero de 2011
lunes, 17 de enero de 2011
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XX...EL FRENTE CIUDADANO PROPUESTO
El Frente Ciudadano contrapuesto al proyecto de repostulación presidencial, decidido a frenar cualquier intento de transgredir la legitimidad y calidad democrática de la prohibición taxativamente expresada en nuestra Constitución Nacional Dominicana, deviene en este instante en ser imprescindible, en este momento político de crítica situación organizacional que atenta contra la gobernabilidad de El Estado Nacional, dada la fragilidad de los hilos y nudillos que conforman los cuadros entramados para formar el tamiz político-social y constituyen el equilibrio de la dinámica democratica que nos soporta, gorda y atropellada en demasía.
En este país nuestro, ningún pensador político medianamente, cuando menos, sensato y equilibrado, se aventuraría a no reconocer que todos los escenarios previsibles a corto y mediano plazo, acusan un altísimo grado de caótica incertidumbre, de imprevisible irracionalidad de sus números económicos, de amenazas de intolerancias convulsivas por parte de los distintos segmentos sociales, sobretodo por parte de aquellos constituídos por los agregados humanos que soportan extremas deficiencias en los servicios elementales para su sobrevivencia social: alimentación, salud, educación y seguridad ciudadana ante los atropellos criminales armados contra sus propias vidas desde sectores fuera del control formal de El Estado.
En nuestros pueblos americanos, los procesos políticos democráticos mínimamente creíbles, suelen ofrecer una vía de esperanzas, de alternativas paliativas, un festín de sueños revueltos en la cultura de la fé cristiana en lo prometido, sinembargo, cuando esos artificios del sistema son atacados inmisericordemente por las ambiciones desmedidas de quienes ostentan el poder entre colusiones irremediables de apostadores corrompidos que salen a repartirse cartas marcadas para un consenso delicuencial, el peligro de que se rompan los hilos del equilibrio pasa a convertirse en inminencia obligada, en condición de convulsa erupción sin la cual no es posible sobrevivir, por tanto su estallido sería necesario e inevitable.
Así que, es aconsejable que ese artilugio democrático que encienden los procesos electorales por la Presidencia de La República, sea respetado, sea observaddo y cuidado con veneración religiosa.
Todo proyecto nacional de crecimiento en condiciones de paz, del equilibrio y la estabilidad social, puede ser perjudicado e interrumpido con perjuicio para todos los sectores de la dinamica social nacional.
Los proyectos de repostulación de los presidentes en ejercicio, grafican un curso histórico dramáticamente pernicioso que hoy apunta su ritmo sin variantes visibles, por el contrario, con señales aparentes y puntos recurrentes en la misma línea de los desastres anteriores.
Llamemos a la Corrección urgente y sensata de esa ruta sin retorno hacia una colisión contrademocrática. Ojalá podamos evitar, tanto la repostulación del Presidente en ejercicio, como la de nombres que representen el mismo drama de desesperanzas que hoy vivimos.
Un Consenso Nacional debe coyunturar una candidatura de firmes principios democráticos alejados de ambiciones desmedidas y desesperadas, una candidatura abierta a la reafirmación de la fe en la democracia y en sus virtudes y sus capacidades de autoreparación.
La Ruta por la que se conduce actualmente a El Estado tiene que ser corregida. Nosotros, desde el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, proponemos que Hatuey Decamps, el mejor templado Dirigente Nacional del momento político actual, sea confiado por todas las fuerzas nacionales reunidas en torno al pensamiento que sienta fe en el futuro democrático de nuestra sociedad, sea consensuado como candidato universal a la presidencia de La República.
En este país nuestro, ningún pensador político medianamente, cuando menos, sensato y equilibrado, se aventuraría a no reconocer que todos los escenarios previsibles a corto y mediano plazo, acusan un altísimo grado de caótica incertidumbre, de imprevisible irracionalidad de sus números económicos, de amenazas de intolerancias convulsivas por parte de los distintos segmentos sociales, sobretodo por parte de aquellos constituídos por los agregados humanos que soportan extremas deficiencias en los servicios elementales para su sobrevivencia social: alimentación, salud, educación y seguridad ciudadana ante los atropellos criminales armados contra sus propias vidas desde sectores fuera del control formal de El Estado.
En nuestros pueblos americanos, los procesos políticos democráticos mínimamente creíbles, suelen ofrecer una vía de esperanzas, de alternativas paliativas, un festín de sueños revueltos en la cultura de la fé cristiana en lo prometido, sinembargo, cuando esos artificios del sistema son atacados inmisericordemente por las ambiciones desmedidas de quienes ostentan el poder entre colusiones irremediables de apostadores corrompidos que salen a repartirse cartas marcadas para un consenso delicuencial, el peligro de que se rompan los hilos del equilibrio pasa a convertirse en inminencia obligada, en condición de convulsa erupción sin la cual no es posible sobrevivir, por tanto su estallido sería necesario e inevitable.
Así que, es aconsejable que ese artilugio democrático que encienden los procesos electorales por la Presidencia de La República, sea respetado, sea observaddo y cuidado con veneración religiosa.
Todo proyecto nacional de crecimiento en condiciones de paz, del equilibrio y la estabilidad social, puede ser perjudicado e interrumpido con perjuicio para todos los sectores de la dinamica social nacional.
Los proyectos de repostulación de los presidentes en ejercicio, grafican un curso histórico dramáticamente pernicioso que hoy apunta su ritmo sin variantes visibles, por el contrario, con señales aparentes y puntos recurrentes en la misma línea de los desastres anteriores.
Llamemos a la Corrección urgente y sensata de esa ruta sin retorno hacia una colisión contrademocrática. Ojalá podamos evitar, tanto la repostulación del Presidente en ejercicio, como la de nombres que representen el mismo drama de desesperanzas que hoy vivimos.
Un Consenso Nacional debe coyunturar una candidatura de firmes principios democráticos alejados de ambiciones desmedidas y desesperadas, una candidatura abierta a la reafirmación de la fe en la democracia y en sus virtudes y sus capacidades de autoreparación.
La Ruta por la que se conduce actualmente a El Estado tiene que ser corregida. Nosotros, desde el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, proponemos que Hatuey Decamps, el mejor templado Dirigente Nacional del momento político actual, sea confiado por todas las fuerzas nacionales reunidas en torno al pensamiento que sienta fe en el futuro democrático de nuestra sociedad, sea consensuado como candidato universal a la presidencia de La República.
martes, 4 de enero de 2011
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XIX FRENTE CONTRA LA REELECCIÓN
EL FRENTE CONTRA LA REELECCIÓN
La estrategia de lucha diseñada por dirigentes políticos de toda diversidad, denominación y orientación políticas que tercian en nuestro país por la administración del Gobierno del Estado Dominicano, consistente en esperar, condicionados por las decisiones del Partido Oficial, es decir, sometidos a la voluntad y juego de sus contrarios, es una ingenuidad política, una candidez recostada en la tibieza del lecho ajeno.
La denuncia de las violaciones o los estropicios éticos y morales a la Constitución, no son suficientes para enfrentar las macabras intenciones de corromper todo el Estamento Jurídico Nacional.
Urgen acciones concentradas y coordinadas entre todos los actores políticos y sociales en general que muestren preocupación por los peligros que se generan en torno a los procesos de repostulación presidencial, sobretodo cuando se trata de estropear truculentamente los mandatos constitucionales, en este caso con la especial condición de que la nuestra constitución no llega aun a cumplir más que algunos meses de ser consensuada y votada luego de tortuosos acuerdos entre las fuerzas políticas y otras representaciones mayoritarias de La Nación.
Es preciso posponer las discusiones menudas internas entre las fuerzas patrióticas para asistir con pasos firmes al consenso unitario contra la repostulación presidencial del mandatario en ejercicio.
La oposición debe acrisolar sus fuerzas en un solo cristal de actitudes firmes y efectivas hasta lograr que el Presidente acepte el clamor popular por el respeto a la Constitución y sus leyes.
Llamamos, por lo mismo antes expresado, a todas las fuerzas dispuestas a enfrentar la amenaza de despilfarrar los derechos de la economía popular patrocinando y financiando todas las transgresiones contra el orden económico y monetario y contra los derechos a su seguridad social y alimenticia.
El lanzamiento a la formación del Frente Contra la Repostulación del Mandatario, debe comenzar ya, sin mediación de tiempo alguno, ahora mismo, no sería para competir por las preferencias electorales de los votantes sino para lograr que desista el partido oficial de seguir resistiéndose a acatar el mandato constitucional, y, en cambio, proponiéndose burlarlo mediante sofismas, fábulas y subterfugios pseudolegales.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, junto a su presidente, Hatuey Decamps, se aboca a la tarea de lograr sumar todas esas fuerzas que fundan sus existencias en el logro de una República Dominicana armada para un futuro promisorio de ciudadanos escolarizados, sanos y felices de poder contar con instituciones afianzadas en el Respeto a Las Leyes, a la vida y a la dignidad humana de quienes luchan masivamente con sus propias manos por construir el progreso económico y social general que los tiempos nos reclama, haciéndonos protagonistas de nuestros propios logros.
Llamamos a los movimientos políticos de las izquierdas, centro y derechas, a todas las organizaciones sociales moderadas por las fuerzas de la democracia, a manifestar su disposición a construir esta avanzada en favor de la preservación sin traumas de los valores morales, éticos y jurídicos de la democracia, sin tergiversaciones amañadas de los mandatos populares expresados a través de sus expresiones colectivas.
La construcción del Frente Contra la Reepostulación atropellante, la asumimos ya, ahora mismo, como misión obligada dentro del marco de la Corrección de la Ruta política que representan el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMOCRATA, PRSD, El Partido del Toro, encabezado por su presidente, Hatuey Decamps.
La estrategia de lucha diseñada por dirigentes políticos de toda diversidad, denominación y orientación políticas que tercian en nuestro país por la administración del Gobierno del Estado Dominicano, consistente en esperar, condicionados por las decisiones del Partido Oficial, es decir, sometidos a la voluntad y juego de sus contrarios, es una ingenuidad política, una candidez recostada en la tibieza del lecho ajeno.
La denuncia de las violaciones o los estropicios éticos y morales a la Constitución, no son suficientes para enfrentar las macabras intenciones de corromper todo el Estamento Jurídico Nacional.
Urgen acciones concentradas y coordinadas entre todos los actores políticos y sociales en general que muestren preocupación por los peligros que se generan en torno a los procesos de repostulación presidencial, sobretodo cuando se trata de estropear truculentamente los mandatos constitucionales, en este caso con la especial condición de que la nuestra constitución no llega aun a cumplir más que algunos meses de ser consensuada y votada luego de tortuosos acuerdos entre las fuerzas políticas y otras representaciones mayoritarias de La Nación.
Es preciso posponer las discusiones menudas internas entre las fuerzas patrióticas para asistir con pasos firmes al consenso unitario contra la repostulación presidencial del mandatario en ejercicio.
La oposición debe acrisolar sus fuerzas en un solo cristal de actitudes firmes y efectivas hasta lograr que el Presidente acepte el clamor popular por el respeto a la Constitución y sus leyes.
Llamamos, por lo mismo antes expresado, a todas las fuerzas dispuestas a enfrentar la amenaza de despilfarrar los derechos de la economía popular patrocinando y financiando todas las transgresiones contra el orden económico y monetario y contra los derechos a su seguridad social y alimenticia.
El lanzamiento a la formación del Frente Contra la Repostulación del Mandatario, debe comenzar ya, sin mediación de tiempo alguno, ahora mismo, no sería para competir por las preferencias electorales de los votantes sino para lograr que desista el partido oficial de seguir resistiéndose a acatar el mandato constitucional, y, en cambio, proponiéndose burlarlo mediante sofismas, fábulas y subterfugios pseudolegales.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, junto a su presidente, Hatuey Decamps, se aboca a la tarea de lograr sumar todas esas fuerzas que fundan sus existencias en el logro de una República Dominicana armada para un futuro promisorio de ciudadanos escolarizados, sanos y felices de poder contar con instituciones afianzadas en el Respeto a Las Leyes, a la vida y a la dignidad humana de quienes luchan masivamente con sus propias manos por construir el progreso económico y social general que los tiempos nos reclama, haciéndonos protagonistas de nuestros propios logros.
Llamamos a los movimientos políticos de las izquierdas, centro y derechas, a todas las organizaciones sociales moderadas por las fuerzas de la democracia, a manifestar su disposición a construir esta avanzada en favor de la preservación sin traumas de los valores morales, éticos y jurídicos de la democracia, sin tergiversaciones amañadas de los mandatos populares expresados a través de sus expresiones colectivas.
La construcción del Frente Contra la Reepostulación atropellante, la asumimos ya, ahora mismo, como misión obligada dentro del marco de la Corrección de la Ruta política que representan el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMOCRATA, PRSD, El Partido del Toro, encabezado por su presidente, Hatuey Decamps.
lunes, 27 de diciembre de 2010
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XVIII.... CONVERTIR EL ESTADO Y LA NACION EN UN PAÍS DE PRINCIPIOS
Lograr convertir La Nación, El Estado y La Sociedad nuestros, en un país de Principios, Leyes, e Instituciones firmes, racionalmente viables, respetadas y de aplicación generalizada, concernientes e implicantes en igualdad de condiciones para toda la ciudadanía, es una tarea de rectitud democrática llamada a ser asumida por líderes formados, maduros, inteligentes, convencidos y experimentados en las tareas políticas de Estado.
Reclamarle militante, permanente e intransigentemente a nuestros dirigentes actuales su obligación legal, moral, histórica y funcionalmente conveniente en el sentido de ajustar su ejercicio gubernamental al respeto de lo concernido en la Constitución Nacional, sus leyes y reglamentos, es nuestro deber y nuestra obligación política y ciudadana, como Organización y como entes fundamentales en la composición del Estado del que somos constituyentes.
Nuestros poderes fundamentales que ordenan nuestra dinámica social general, política, administrativa, legislativa, judicial, electoral, comunicativa, etc., se hallan hoy corrompidos o interrumpidos en grados alarmantes.
El comportamiento cantinflesco del conjunto de los miembros ejercitantes del Poder Legislativo, alcanza, hoy como nunca, al descrédito supino, dados sus actos cargados de posturas de abyectas ridiculeces, sumidos en la corrupción y su total entrega al mandato de intereses inconfesables que rompen todos los referentes históricos peormente reconocidos por deleznables.
En cuanto a la dirección del Poder Judicial, el mismo sigue la línea de las colusiones internas y externas, como rutina que sirve a los intereses atados a los representantes más conspicuos y encumbrados del mismo.
El Arbitraje Electoral se halla completamente obligado con los compromisos políticos previos que lo anidaron en sus funciones como Poder Electoral.
El Poder Ejecutivo, encabezado por El Presidente, Comandante en Jefe de los cuerpos armados y demás funciones ejecutivas del Estado, se halla envuelto en toda clase de desafueros institucionales económicos, miles de crímenes o ejecuciones policiales callejeras y la conducción de la subversión de todas las normas tradicionales, las de ley, las morales, las éticas, y las democráticas.
Nuestro PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, se compromete con el ciudadano dominicano a Corregir la Ruta antes del colapso total, ante ese derrotero de inadmisible irracionalidad humana, el cual nos conduce peligrosamente hacia el abismo de la desaparición como Estado Soberano, hacia su inviabilidad administrativa.
Para lograr la rectificación o Corrección de La Ruta, bien haríamos con ofrecerle a los dominicanos una la opción racionalmente más viable y completa con la que en estos momentos cuenta nuestra sociedad política. La pericia, ordenamiento y convicciones administrativas democráticas del liderazgo que le permitiría lograrlo como nadie más en este momento,
El conductor ideal en la presente circunstancia, puede ser Hatuey Decamps, para orientar la Ruta Corregida que garantiza El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD..
Reclamarle militante, permanente e intransigentemente a nuestros dirigentes actuales su obligación legal, moral, histórica y funcionalmente conveniente en el sentido de ajustar su ejercicio gubernamental al respeto de lo concernido en la Constitución Nacional, sus leyes y reglamentos, es nuestro deber y nuestra obligación política y ciudadana, como Organización y como entes fundamentales en la composición del Estado del que somos constituyentes.
Nuestros poderes fundamentales que ordenan nuestra dinámica social general, política, administrativa, legislativa, judicial, electoral, comunicativa, etc., se hallan hoy corrompidos o interrumpidos en grados alarmantes.
El comportamiento cantinflesco del conjunto de los miembros ejercitantes del Poder Legislativo, alcanza, hoy como nunca, al descrédito supino, dados sus actos cargados de posturas de abyectas ridiculeces, sumidos en la corrupción y su total entrega al mandato de intereses inconfesables que rompen todos los referentes históricos peormente reconocidos por deleznables.
En cuanto a la dirección del Poder Judicial, el mismo sigue la línea de las colusiones internas y externas, como rutina que sirve a los intereses atados a los representantes más conspicuos y encumbrados del mismo.
El Arbitraje Electoral se halla completamente obligado con los compromisos políticos previos que lo anidaron en sus funciones como Poder Electoral.
El Poder Ejecutivo, encabezado por El Presidente, Comandante en Jefe de los cuerpos armados y demás funciones ejecutivas del Estado, se halla envuelto en toda clase de desafueros institucionales económicos, miles de crímenes o ejecuciones policiales callejeras y la conducción de la subversión de todas las normas tradicionales, las de ley, las morales, las éticas, y las democráticas.
Nuestro PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, se compromete con el ciudadano dominicano a Corregir la Ruta antes del colapso total, ante ese derrotero de inadmisible irracionalidad humana, el cual nos conduce peligrosamente hacia el abismo de la desaparición como Estado Soberano, hacia su inviabilidad administrativa.
Para lograr la rectificación o Corrección de La Ruta, bien haríamos con ofrecerle a los dominicanos una la opción racionalmente más viable y completa con la que en estos momentos cuenta nuestra sociedad política. La pericia, ordenamiento y convicciones administrativas democráticas del liderazgo que le permitiría lograrlo como nadie más en este momento,
El conductor ideal en la presente circunstancia, puede ser Hatuey Decamps, para orientar la Ruta Corregida que garantiza El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD..
martes, 7 de diciembre de 2010
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XVII....MOVIMIENTOS SOCIALES Y POLÍTICOS POR TODO EL PAÍS
MARTES 7 DE DICIEMBRE DE 2010
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XVII
Los movimientos sociales y políticos que se han regado a través de toda sociedad dominicana, expresando sus reclamos por una asignación presupuestal equivalente a la proporción del cuatro por ciento del producto interno bruto estimado para las operaciones comerciales de todo nuestro ordenamiento económico formal, vienen tomando la fortaleza propia de un plebiscito nacional, más allá, mucho más allá, del simple reclamo racional y consciente para que sean subidos los niveles de atención y corregidos los precarios presupuestos dedicados a la educación básica de nuestros niños y jóvenes, no se contrae a un simple número o cantidad presupuestada, estas manifestaciones implican en mucho, una auténtica alarma popular, masiva, dirigida a advertir sobre las inconformidades generalizadas en torno a la administración nacional de las prioridades sociales.
El reclamo del "cuatro porciento", así nada más nombrado, como lo fuera en su momento el estribillo del "medio millón, a la universidad", o, como mejor es conocida aquella gesta popular: "lucha por el medio millón", se extiende a la necesidad percibida y sentida por todo el ámbito nacional de que la dedicación administrativa del Estado ha descuidado profundamente, por todos los tiempos, su interés por adelantar el crecimiento humano que se mide a través de los índices que permiten conocer la seguridad, la formación y la integración de las grandes mayorías nacionales a las oportunidades que se derivan del crecimiento proporcional y material del Estado.
La denominada "Lucha por el Medio Millón", encabezada desde la la propia UASD por el movimiento estudiantil representado por la Federación de Estudiantes Dominicanos, FED, y su líder más connotado, Hatuey De Camps, trascendía muchísimo más que un simple reclamo en favor de un incremento en los valores asignados al presupuesto de la UASD.
La generalización de aquel reclamo, cuyo precedente en cuanto al involucramiento masivo generalizado sólo habría sido superado por el del carnavalesco festín nacional coreado a nivel nacional al ritmo de "navidad con libertad", exigiendo la finalización formal del mandato trujillista, meses después de su dramático descabezamiento.
Tanto El Gobierno Nacional, los poderes económicos, como los pensadores y diseñadores intelectuales de nuestros procesos sociales, han de percibir, una vez más, estas señales que envían una advertencia subliminal, sobre las inconformidades generalizadas contra los desconocimientos flagrantes del ordenamiento legal constitucional, y, aun peor, los desconocimientos flagrantes de los intereses propios de la gente común que genera con sus manos las riquezas que otros muy pocos explotan a su mero antojo y en forma desfachatada e insolente.
Tal vez no precisemos de un "chaveztazo", pero estamos empeñados insistentemente en provocar uno. No contamos con generosos pozos petroleros que siguen generando riquezas por encima de todos los percances sociales. Precisamos de un ordenamiento jurídico transparente, racional y creíble.
Tal vez, sinembargo, nos valga preservar nuestro Estado de Derecho, aun en el marco de su delicada fragilidad, antes que seguir exponiéndonos a los riesgos de una ruptura catastrófica.
De nuevo el nombre de Hatuey De Camps. Bien haríamos con confiarle la reconstrucción del modelo de Estado que se nos agota, hoy, cuando el desgaste gubernamental que representa el actual orden administrativo da tan claras señales de cansancio e infuncionalidad.
La Ruta de la apatía y del fracaso ante la separación de clases, el acusado menosprecio por las preocupaciones y necesidades de los menos poseídos, tiene que ser corregida.
Desde la plataforma política que enarbola el PRSD, la ruta ha de ser corregida con el concurso de las experiencias administrativas y político-democráticas de Hatuey De Camps, llevado a presidir El Estado.
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XVII
Los movimientos sociales y políticos que se han regado a través de toda sociedad dominicana, expresando sus reclamos por una asignación presupuestal equivalente a la proporción del cuatro por ciento del producto interno bruto estimado para las operaciones comerciales de todo nuestro ordenamiento económico formal, vienen tomando la fortaleza propia de un plebiscito nacional, más allá, mucho más allá, del simple reclamo racional y consciente para que sean subidos los niveles de atención y corregidos los precarios presupuestos dedicados a la educación básica de nuestros niños y jóvenes, no se contrae a un simple número o cantidad presupuestada, estas manifestaciones implican en mucho, una auténtica alarma popular, masiva, dirigida a advertir sobre las inconformidades generalizadas en torno a la administración nacional de las prioridades sociales.
El reclamo del "cuatro porciento", así nada más nombrado, como lo fuera en su momento el estribillo del "medio millón, a la universidad", o, como mejor es conocida aquella gesta popular: "lucha por el medio millón", se extiende a la necesidad percibida y sentida por todo el ámbito nacional de que la dedicación administrativa del Estado ha descuidado profundamente, por todos los tiempos, su interés por adelantar el crecimiento humano que se mide a través de los índices que permiten conocer la seguridad, la formación y la integración de las grandes mayorías nacionales a las oportunidades que se derivan del crecimiento proporcional y material del Estado.
La denominada "Lucha por el Medio Millón", encabezada desde la la propia UASD por el movimiento estudiantil representado por la Federación de Estudiantes Dominicanos, FED, y su líder más connotado, Hatuey De Camps, trascendía muchísimo más que un simple reclamo en favor de un incremento en los valores asignados al presupuesto de la UASD.
La generalización de aquel reclamo, cuyo precedente en cuanto al involucramiento masivo generalizado sólo habría sido superado por el del carnavalesco festín nacional coreado a nivel nacional al ritmo de "navidad con libertad", exigiendo la finalización formal del mandato trujillista, meses después de su dramático descabezamiento.
Tanto El Gobierno Nacional, los poderes económicos, como los pensadores y diseñadores intelectuales de nuestros procesos sociales, han de percibir, una vez más, estas señales que envían una advertencia subliminal, sobre las inconformidades generalizadas contra los desconocimientos flagrantes del ordenamiento legal constitucional, y, aun peor, los desconocimientos flagrantes de los intereses propios de la gente común que genera con sus manos las riquezas que otros muy pocos explotan a su mero antojo y en forma desfachatada e insolente.
Tal vez no precisemos de un "chaveztazo", pero estamos empeñados insistentemente en provocar uno. No contamos con generosos pozos petroleros que siguen generando riquezas por encima de todos los percances sociales. Precisamos de un ordenamiento jurídico transparente, racional y creíble.
Tal vez, sinembargo, nos valga preservar nuestro Estado de Derecho, aun en el marco de su delicada fragilidad, antes que seguir exponiéndonos a los riesgos de una ruptura catastrófica.
De nuevo el nombre de Hatuey De Camps. Bien haríamos con confiarle la reconstrucción del modelo de Estado que se nos agota, hoy, cuando el desgaste gubernamental que representa el actual orden administrativo da tan claras señales de cansancio e infuncionalidad.
La Ruta de la apatía y del fracaso ante la separación de clases, el acusado menosprecio por las preocupaciones y necesidades de los menos poseídos, tiene que ser corregida.
Desde la plataforma política que enarbola el PRSD, la ruta ha de ser corregida con el concurso de las experiencias administrativas y político-democráticas de Hatuey De Camps, llevado a presidir El Estado.
sábado, 30 de octubre de 2010
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XVI.....HATUEY DECAMPS, UNICO DIRIGENTE POLÍTICO DE RELEVANCIA NACIONAL
Hatuey De Camps ha quedado como el único dirigente político de Relevancia Nacional libre de complicidades, presentes e históricas que arrastran las perniciones que en nuestro país son muy propias de los procesos de repostulación presidencial, y, peor aún, cuando logran convertirse en reelección presidencial.
Ningún dirigente, seguidor o simpatizante del Partido Reformista se atrevería a exhibir, sin ridiculizarse, una posición contraria a las "bondades legítimas" de los proyectos reelectoreros, después que su líder fuera el principal mentor de esos proyectos y corruptor empedernido de los procesos que los sustentaron.
Nadie, valiéndose del buen castellano franco y claro, aseguraría que algún proceso de los que condujeron a Joaquín Balaguer hasta la presidencia de la República, estuviera libre de las peores truculencias mediáticas, militares y ahijadas por fuerzas oscuras y malhadadas, protagonistas de los más desproporcionados retorcimientos apadrinados por juntas colusivas de arregladores enquistados en el poder religioso, económico, militar e imperial extrangero.
Por otro lado, los líderes de la tradición perredeísta mejor valorada y respetada, en su momento más crítico y decisivo frente al coraje ético que debió imponerse, fueron incapaces, penosamente, de mantenerse de piés frente al fraguado proyecto reelectorero encabezado por el entonces presidente Hipólito Mejía.
Nombres hasta entonces sagrados y preservados de como referente ético-moral de la más valiosa tradición política perredeísta, afirmada en las patas morales de las ideas y conductas de Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, como es caso de Milagros Ortiz, Jorge Blanco, Ivelisse Pratts, Hugo Tolentino, Tirso Mejía, Miguel Vargas, Ramón Alburquerque, Orlando Jorge, Franco Badía, Guido Gómez, Eligio Jáquez, Rafael Suberbí, Esquea Guerrero, y otros, sucumbieron de cualquier forma ante las ansiedades que generaron los contratiempos del momento político, seriamente conturbado por acontecimietos nacionales e internacionales, por el que atravaesaba el País, tan traumáticos que auguraban una difícil batalla por la retención del poder.
No logró imponerse el muro de los principios cuando cuando el embate de la corriente reelectorera hizo olas.
Fué entonces cuando la agudeza de la lanza que porta el estandarte de los principios que sustentaban la historia de la firmeza política, racional y conceptualmente afirmada en las tradiciones del pensamiento dominicano mejor depurado y acendrado en los principios de la fuerza de la democracia y sus hechos gubernamentales mejor valorados en nuestra historia, fué recogida por Hatuey De Camps junto a un valiente conjunto de dirigentes que se decidieron a enfrentar ese estropicio inaceptable protagonizado en contra de los mejores intereses de la democracia, cara demás, que el PRD ha defendido a fuego y sangre durante unas seis décadas.
Por su lado, en el PLD, más allá del regalo constitucional que le brindara ese intento de Hipólito Mejía, con el respaldo de todos aquellos dirigentes arrodillados ante un torero que los canzó con Pases de Verónica, revertido cual boumerang contra el propio PRD, no titubeó para ir más allá y lograr zarpazo reelectorero contra la constitución, para despejar el camino a los intentos que supuestamente quedaban ceerrados luego de la chapuza reformadora martillada durante el gobierno de Hipólito Mejía, permitiendo así que se abran nuevas ocasiones legales para que vuelvan a ser postulados los presidentes salientes.
Danilo Medina, "vencido por El Estado", hizo mutis ante la repostulación del Dr. Leonel Fernández y lo mismo hace en estos momentos cuando los aires ardientes amenazan con desatar una nueva tormenta política, ética y moral, ante los anunciados propuestos políticos que se dirigen a violentar la propia constitución para conducirnos a otro intento de continuismo impuesto, forzado, ilegal y cuasi violento, contra la Democracia y contra los intereses mínimos y los máximos de la población más desposeída, la que ha salido con peor partida de este gobierno reelecto que hoy nos conduce.
José Tomás Pérez y Franklin Almeida, Francisco Javier, Radamés Segura, otros connotados líderes peledeistas, no han hecho silencio, sino que han anunciado insistentemente sus respectivos actos de sumisión incondicional a las voluntades reelectoreras del Presidente Fernández, condicionando las disposiciones electorales de sus respectivos liderazgo a los deseos de repostulación del Presidente.
Así es que, sin eufemismos, sin retorcimientos, sin acondicionamientos ni excusas maquilladas, el único líder político de este momento, con características cultivadas, desarrolladas, creíbles y tangibles, para afrontar un proceso gubernamental de transcición entre los vicios que han generado los procesosr reelectoreros, no comprometido con la duda de respaldar o intentar gobernar para fomentar un proyecto reelectorero en caso del llegar al poder, es, a nada de dudar, Hatuey De Camps.
Un líder que ha dado señales racionales y firmes de vivir alejado de las colusiones criminales de los sustentados por los poderes del Estado, alejado del nepotismo partidario y familiar, alejado desde sus funciones estatales de la promoción de ventajas económicas familiares ni compromisarias con los desfalcos propios de los ejercitantes del poder cuando se aposentan en las más poderosos e influyentes escritorios del Gobierno de turno.
Fueran quienes fueran los ostentantes de las candidaturas presidenciales que se presentaran en las próximas elecciones, entiendo que sobran razones para entender que siendo necesario, como es en este momento, enderezar la ruta por la que se conduce el ejercicio gubernamental dominicano, atocigado de compromisos espurios de los que no podrían liberarse los pretendientes antes citados, a nuestra sociedad le urge un encamisado político voluntarioso, ético y moral, capaz de enfrentar un proceso de corrección de la ruta de la derrota que como sociedad estamos transitando en estos momentos.
La Ruta tiene que ser corregida. Hatuey De Camps es en estos momentos el referente más firme para iniciar y encaminar un proceso libre para la reconstrucción de nuestra Democracia para llegar a la Ruta Corregida que iniciamos en el PRSD.
Ningún dirigente, seguidor o simpatizante del Partido Reformista se atrevería a exhibir, sin ridiculizarse, una posición contraria a las "bondades legítimas" de los proyectos reelectoreros, después que su líder fuera el principal mentor de esos proyectos y corruptor empedernido de los procesos que los sustentaron.
Nadie, valiéndose del buen castellano franco y claro, aseguraría que algún proceso de los que condujeron a Joaquín Balaguer hasta la presidencia de la República, estuviera libre de las peores truculencias mediáticas, militares y ahijadas por fuerzas oscuras y malhadadas, protagonistas de los más desproporcionados retorcimientos apadrinados por juntas colusivas de arregladores enquistados en el poder religioso, económico, militar e imperial extrangero.
Por otro lado, los líderes de la tradición perredeísta mejor valorada y respetada, en su momento más crítico y decisivo frente al coraje ético que debió imponerse, fueron incapaces, penosamente, de mantenerse de piés frente al fraguado proyecto reelectorero encabezado por el entonces presidente Hipólito Mejía.
Nombres hasta entonces sagrados y preservados de como referente ético-moral de la más valiosa tradición política perredeísta, afirmada en las patas morales de las ideas y conductas de Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, como es caso de Milagros Ortiz, Jorge Blanco, Ivelisse Pratts, Hugo Tolentino, Tirso Mejía, Miguel Vargas, Ramón Alburquerque, Orlando Jorge, Franco Badía, Guido Gómez, Eligio Jáquez, Rafael Suberbí, Esquea Guerrero, y otros, sucumbieron de cualquier forma ante las ansiedades que generaron los contratiempos del momento político, seriamente conturbado por acontecimietos nacionales e internacionales, por el que atravaesaba el País, tan traumáticos que auguraban una difícil batalla por la retención del poder.
No logró imponerse el muro de los principios cuando cuando el embate de la corriente reelectorera hizo olas.
Fué entonces cuando la agudeza de la lanza que porta el estandarte de los principios que sustentaban la historia de la firmeza política, racional y conceptualmente afirmada en las tradiciones del pensamiento dominicano mejor depurado y acendrado en los principios de la fuerza de la democracia y sus hechos gubernamentales mejor valorados en nuestra historia, fué recogida por Hatuey De Camps junto a un valiente conjunto de dirigentes que se decidieron a enfrentar ese estropicio inaceptable protagonizado en contra de los mejores intereses de la democracia, cara demás, que el PRD ha defendido a fuego y sangre durante unas seis décadas.
Por su lado, en el PLD, más allá del regalo constitucional que le brindara ese intento de Hipólito Mejía, con el respaldo de todos aquellos dirigentes arrodillados ante un torero que los canzó con Pases de Verónica, revertido cual boumerang contra el propio PRD, no titubeó para ir más allá y lograr zarpazo reelectorero contra la constitución, para despejar el camino a los intentos que supuestamente quedaban ceerrados luego de la chapuza reformadora martillada durante el gobierno de Hipólito Mejía, permitiendo así que se abran nuevas ocasiones legales para que vuelvan a ser postulados los presidentes salientes.
Danilo Medina, "vencido por El Estado", hizo mutis ante la repostulación del Dr. Leonel Fernández y lo mismo hace en estos momentos cuando los aires ardientes amenazan con desatar una nueva tormenta política, ética y moral, ante los anunciados propuestos políticos que se dirigen a violentar la propia constitución para conducirnos a otro intento de continuismo impuesto, forzado, ilegal y cuasi violento, contra la Democracia y contra los intereses mínimos y los máximos de la población más desposeída, la que ha salido con peor partida de este gobierno reelecto que hoy nos conduce.
José Tomás Pérez y Franklin Almeida, Francisco Javier, Radamés Segura, otros connotados líderes peledeistas, no han hecho silencio, sino que han anunciado insistentemente sus respectivos actos de sumisión incondicional a las voluntades reelectoreras del Presidente Fernández, condicionando las disposiciones electorales de sus respectivos liderazgo a los deseos de repostulación del Presidente.
Así es que, sin eufemismos, sin retorcimientos, sin acondicionamientos ni excusas maquilladas, el único líder político de este momento, con características cultivadas, desarrolladas, creíbles y tangibles, para afrontar un proceso gubernamental de transcición entre los vicios que han generado los procesosr reelectoreros, no comprometido con la duda de respaldar o intentar gobernar para fomentar un proyecto reelectorero en caso del llegar al poder, es, a nada de dudar, Hatuey De Camps.
Un líder que ha dado señales racionales y firmes de vivir alejado de las colusiones criminales de los sustentados por los poderes del Estado, alejado del nepotismo partidario y familiar, alejado desde sus funciones estatales de la promoción de ventajas económicas familiares ni compromisarias con los desfalcos propios de los ejercitantes del poder cuando se aposentan en las más poderosos e influyentes escritorios del Gobierno de turno.
Fueran quienes fueran los ostentantes de las candidaturas presidenciales que se presentaran en las próximas elecciones, entiendo que sobran razones para entender que siendo necesario, como es en este momento, enderezar la ruta por la que se conduce el ejercicio gubernamental dominicano, atocigado de compromisos espurios de los que no podrían liberarse los pretendientes antes citados, a nuestra sociedad le urge un encamisado político voluntarioso, ético y moral, capaz de enfrentar un proceso de corrección de la ruta de la derrota que como sociedad estamos transitando en estos momentos.
La Ruta tiene que ser corregida. Hatuey De Camps es en estos momentos el referente más firme para iniciar y encaminar un proceso libre para la reconstrucción de nuestra Democracia para llegar a la Ruta Corregida que iniciamos en el PRSD.
viernes, 22 de octubre de 2010
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XV... CONSOLIDACIÓN DE LAS IDEAS POLÍTICAS EN EL PRSD
La Consolidación de la ideas políticas, luego de las agudas discusiones que suelen extenderse entre los pensadores, ideólogos, armadores y militantes del partido, en cualquier época de nuestra historia política universal, implica la recomposición de fuerzas, reformulación de las estrategias ideológicas y el rearreglamiento entre los contrarios que luchan por la prevalencia de sus propias concepciones sobre el hecho político y sus razones, las del poder y la conquista del mismo, y sobre la conveniencia sobre quien debe dirigir dichas conquistas.
Las Correcciones hechas sobre la Ruta seguida, obedece siempre, como un hecho dialéctico, a las manifestaciones de las contradicciones que surgen y van aniquilándose como escollos a menores o mayores plazos, tras caídas y subidas del espíritu por convencional que cíclicamente se presenta como onda que resuena entre los oídos de todos los actores y protagonistas en el escenario de beligerancias.
El hecho de procurar los arreglos sociales mediante la conciliación de intereses comunes, es esencialmente humano, sobretodo cuando las diferencias entre los intereses en contradicción no resultan sustancialmente opuestos, sino que se limitan a las ansias de dominación, como fenómeno antropológico.
Los intereses políticos entre los Partidos de nuestra tradición regional, propios de sociedades convulsas, regenteadas por colonos y encomenderos, que son los mismos que los intereses por el dominio o poder en la dirección del Estado y de los beneficios que de este hecho se desprenden, como el de las ventajas materiales y sociales que a partir de ello se acumulan.
No existen visos de luchas de clases promovidas por Partidos como el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Partido de la Liberación Dominicana, (PLD), Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD), Partido Revolucionario Independiente, (PRI), Partido Demócrata Institucional, (PDI), Alianza Social Demócrata,(ASD), Movimiento Unidad y Cambio, (MIUCA),etc., por tanto los intereses profundos son fundamentalmente comunes a sus modos de comprender, aunque muchas veces inconscientes de su poder sinérgico.
No existe una conciencia de clase que los contraponga, ni siquiera desde los magros movimientos obreros, fundamentalmente desvanecidos y absorbidos por la miseria ideológica que cunde en nuestra sociedad política.
Esta coincidencia de conciencia deformada nos muestra que ninguna posición de fondo se opone a un arreglamiento de las posiciones políticas que entre todos conforman y se acogen a este sistema de ordenamiento social y de Estado.
Este hecho nos deja saber sin arrugas, que no existen diferencias de fondo que impidan entre ellos una conciliación formal y directa en el sentido de seleccionar un gobierno abiertamente equilibrado y muy capaz de armonizar entre todos con el fin de desarrollar una agenda de reformas trascendentes.
Todos nuestros líderes mejor cultivados y más influyentes, acrecentarían sus haberes morales y relaciones de poder en la medida que se cristalice una transparente atmósfera de debate político saneado de las truculencias criminales y la barbarie del primitivismo político que hoy se nos aposenta en todos los estamentos de nuestras instituciones públicas y privadas.
Estamos convencidos de que es preciso un acto de reconocimiento de que la conciliación de intereses se favorece con el ajuste civilizado y materialmente muy redituable en favor del ordenamiento productivo nacional, por lo que, los mayores beneficios de un arreglamiento institucional general tiende a favorecer a todo el sistema. Para todo ello es de prioridad seleccionar un gobierno con respaldo universal, bajo una agenda consensuada por las experiencias de éxitos y sobre las frustraciones reconocidas.
Una cabeza política experimentada, firme y capaz de lidiar con los tiempos de hoy signados por el discernimiento intelectual en materia de Economía y el manejo de la metodología científica en la investigación social, con experiencias fundadas en las luchas populares, el ejercicio docente intelectual, la dirección de Estado en diferentes fases del poder legislativo y administrativo, la conducción y de consensos internacionales, libre de desgastes provocados por las complacencias inevitables que doblegan a los ejercitantes de la Presidencia del Gobierno, sería la llamada a la conducción más racional de las reformas progresistas del Estado en favor de las mayorías grandes, es decir, en favor de la Democracia Grande, la Democracia incluyente dirigida a beneficiar a grandes distribuciones humanas.
Uno de esos dirigentes privilegiados por el espíritu de trabajo, la sagacidad política, la inteligencia administrativa y la firmeza en su liderazgo, puede ser Hatuey De Camps, sin dudas el dirigente mejor tallado, forjado y templado con el que en estos momentos cuenta la estructura política dominicana para lograr enderezar los entuertos administrativos de nuestras tradicionales máculas tales como la desidia por la educación popular, la corrupción generalizada y la indiferencia con respecto al crecimiento precipitado de la criminalidad.
Una presidencia sin aspiraciones reelectorales, con capacidad de ejercer el equilibrio entre las distintas fuerzas sociales que componen y dirigen nuestros ordenamientos tradicionales, religiosos, obreros, políticos, empresariales, e ideológicos de cualquier denominación que asocie a la ciudadanía dominicana de buena voluntad.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, ofrece como herramienta de consenso nacional, un candidato libre de vicios de poder como lo son el continuísmo, las colusiones y el nepotismo partidario o familiar, por estar el mismo en la inmejorable situación de no cargar sobre sus espaldas políticas con compromisos espurios.
El Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro, propicia la corrección recta de las rutas desviadas del progreso distribuido como principio de la institucionalidad democrática concebida al estilo de José Francisco Peña Gómez, Juan Bosch y Hatuey Decamps, este quien hoy se erige como el último gran sustento de la interpretación social de la democracia como fundamento del bienestar y el progreso colectivo en un marco de consenso abarcador de los beneficios sinérgicos de la sociedad moderna como una familia grande y de compromisos humanos.
Las Correcciones hechas sobre la Ruta seguida, obedece siempre, como un hecho dialéctico, a las manifestaciones de las contradicciones que surgen y van aniquilándose como escollos a menores o mayores plazos, tras caídas y subidas del espíritu por convencional que cíclicamente se presenta como onda que resuena entre los oídos de todos los actores y protagonistas en el escenario de beligerancias.
El hecho de procurar los arreglos sociales mediante la conciliación de intereses comunes, es esencialmente humano, sobretodo cuando las diferencias entre los intereses en contradicción no resultan sustancialmente opuestos, sino que se limitan a las ansias de dominación, como fenómeno antropológico.
Los intereses políticos entre los Partidos de nuestra tradición regional, propios de sociedades convulsas, regenteadas por colonos y encomenderos, que son los mismos que los intereses por el dominio o poder en la dirección del Estado y de los beneficios que de este hecho se desprenden, como el de las ventajas materiales y sociales que a partir de ello se acumulan.
No existen visos de luchas de clases promovidas por Partidos como el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Partido de la Liberación Dominicana, (PLD), Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD), Partido Revolucionario Independiente, (PRI), Partido Demócrata Institucional, (PDI), Alianza Social Demócrata,(ASD), Movimiento Unidad y Cambio, (MIUCA),etc., por tanto los intereses profundos son fundamentalmente comunes a sus modos de comprender, aunque muchas veces inconscientes de su poder sinérgico.
No existe una conciencia de clase que los contraponga, ni siquiera desde los magros movimientos obreros, fundamentalmente desvanecidos y absorbidos por la miseria ideológica que cunde en nuestra sociedad política.
Esta coincidencia de conciencia deformada nos muestra que ninguna posición de fondo se opone a un arreglamiento de las posiciones políticas que entre todos conforman y se acogen a este sistema de ordenamiento social y de Estado.
Este hecho nos deja saber sin arrugas, que no existen diferencias de fondo que impidan entre ellos una conciliación formal y directa en el sentido de seleccionar un gobierno abiertamente equilibrado y muy capaz de armonizar entre todos con el fin de desarrollar una agenda de reformas trascendentes.
Todos nuestros líderes mejor cultivados y más influyentes, acrecentarían sus haberes morales y relaciones de poder en la medida que se cristalice una transparente atmósfera de debate político saneado de las truculencias criminales y la barbarie del primitivismo político que hoy se nos aposenta en todos los estamentos de nuestras instituciones públicas y privadas.
Estamos convencidos de que es preciso un acto de reconocimiento de que la conciliación de intereses se favorece con el ajuste civilizado y materialmente muy redituable en favor del ordenamiento productivo nacional, por lo que, los mayores beneficios de un arreglamiento institucional general tiende a favorecer a todo el sistema. Para todo ello es de prioridad seleccionar un gobierno con respaldo universal, bajo una agenda consensuada por las experiencias de éxitos y sobre las frustraciones reconocidas.
Una cabeza política experimentada, firme y capaz de lidiar con los tiempos de hoy signados por el discernimiento intelectual en materia de Economía y el manejo de la metodología científica en la investigación social, con experiencias fundadas en las luchas populares, el ejercicio docente intelectual, la dirección de Estado en diferentes fases del poder legislativo y administrativo, la conducción y de consensos internacionales, libre de desgastes provocados por las complacencias inevitables que doblegan a los ejercitantes de la Presidencia del Gobierno, sería la llamada a la conducción más racional de las reformas progresistas del Estado en favor de las mayorías grandes, es decir, en favor de la Democracia Grande, la Democracia incluyente dirigida a beneficiar a grandes distribuciones humanas.
Uno de esos dirigentes privilegiados por el espíritu de trabajo, la sagacidad política, la inteligencia administrativa y la firmeza en su liderazgo, puede ser Hatuey De Camps, sin dudas el dirigente mejor tallado, forjado y templado con el que en estos momentos cuenta la estructura política dominicana para lograr enderezar los entuertos administrativos de nuestras tradicionales máculas tales como la desidia por la educación popular, la corrupción generalizada y la indiferencia con respecto al crecimiento precipitado de la criminalidad.
Una presidencia sin aspiraciones reelectorales, con capacidad de ejercer el equilibrio entre las distintas fuerzas sociales que componen y dirigen nuestros ordenamientos tradicionales, religiosos, obreros, políticos, empresariales, e ideológicos de cualquier denominación que asocie a la ciudadanía dominicana de buena voluntad.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, ofrece como herramienta de consenso nacional, un candidato libre de vicios de poder como lo son el continuísmo, las colusiones y el nepotismo partidario o familiar, por estar el mismo en la inmejorable situación de no cargar sobre sus espaldas políticas con compromisos espurios.
El Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro, propicia la corrección recta de las rutas desviadas del progreso distribuido como principio de la institucionalidad democrática concebida al estilo de José Francisco Peña Gómez, Juan Bosch y Hatuey Decamps, este quien hoy se erige como el último gran sustento de la interpretación social de la democracia como fundamento del bienestar y el progreso colectivo en un marco de consenso abarcador de los beneficios sinérgicos de la sociedad moderna como una familia grande y de compromisos humanos.
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