El Frente Ciudadano contrapuesto al proyecto de repostulación presidencial, decidido a frenar cualquier intento de transgredir la legitimidad y calidad democrática de la prohibición taxativamente expresada en nuestra Constitución Nacional Dominicana, deviene en este instante en ser imprescindible, en este momento político de crítica situación organizacional que atenta contra la gobernabilidad de El Estado Nacional, dada la fragilidad de los hilos y nudillos que conforman los cuadros entramados para formar el tamiz político-social y constituyen el equilibrio de la dinámica democratica que nos soporta, gorda y atropellada en demasía.
En este país nuestro, ningún pensador político medianamente, cuando menos, sensato y equilibrado, se aventuraría a no reconocer que todos los escenarios previsibles a corto y mediano plazo, acusan un altísimo grado de caótica incertidumbre, de imprevisible irracionalidad de sus números económicos, de amenazas de intolerancias convulsivas por parte de los distintos segmentos sociales, sobretodo por parte de aquellos constituídos por los agregados humanos que soportan extremas deficiencias en los servicios elementales para su sobrevivencia social: alimentación, salud, educación y seguridad ciudadana ante los atropellos criminales armados contra sus propias vidas desde sectores fuera del control formal de El Estado.
En nuestros pueblos americanos, los procesos políticos democráticos mínimamente creíbles, suelen ofrecer una vía de esperanzas, de alternativas paliativas, un festín de sueños revueltos en la cultura de la fé cristiana en lo prometido, sinembargo, cuando esos artificios del sistema son atacados inmisericordemente por las ambiciones desmedidas de quienes ostentan el poder entre colusiones irremediables de apostadores corrompidos que salen a repartirse cartas marcadas para un consenso delicuencial, el peligro de que se rompan los hilos del equilibrio pasa a convertirse en inminencia obligada, en condición de convulsa erupción sin la cual no es posible sobrevivir, por tanto su estallido sería necesario e inevitable.
Así que, es aconsejable que ese artilugio democrático que encienden los procesos electorales por la Presidencia de La República, sea respetado, sea observaddo y cuidado con veneración religiosa.
Todo proyecto nacional de crecimiento en condiciones de paz, del equilibrio y la estabilidad social, puede ser perjudicado e interrumpido con perjuicio para todos los sectores de la dinamica social nacional.
Los proyectos de repostulación de los presidentes en ejercicio, grafican un curso histórico dramáticamente pernicioso que hoy apunta su ritmo sin variantes visibles, por el contrario, con señales aparentes y puntos recurrentes en la misma línea de los desastres anteriores.
Llamemos a la Corrección urgente y sensata de esa ruta sin retorno hacia una colisión contrademocrática. Ojalá podamos evitar, tanto la repostulación del Presidente en ejercicio, como la de nombres que representen el mismo drama de desesperanzas que hoy vivimos.
Un Consenso Nacional debe coyunturar una candidatura de firmes principios democráticos alejados de ambiciones desmedidas y desesperadas, una candidatura abierta a la reafirmación de la fe en la democracia y en sus virtudes y sus capacidades de autoreparación.
La Ruta por la que se conduce actualmente a El Estado tiene que ser corregida. Nosotros, desde el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, proponemos que Hatuey Decamps, el mejor templado Dirigente Nacional del momento político actual, sea confiado por todas las fuerzas nacionales reunidas en torno al pensamiento que sienta fe en el futuro democrático de nuestra sociedad, sea consensuado como candidato universal a la presidencia de La República.
lunes, 17 de enero de 2011
martes, 4 de enero de 2011
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XIX FRENTE CONTRA LA REELECCIÓN
EL FRENTE CONTRA LA REELECCIÓN
La estrategia de lucha diseñada por dirigentes políticos de toda diversidad, denominación y orientación políticas que tercian en nuestro país por la administración del Gobierno del Estado Dominicano, consistente en esperar, condicionados por las decisiones del Partido Oficial, es decir, sometidos a la voluntad y juego de sus contrarios, es una ingenuidad política, una candidez recostada en la tibieza del lecho ajeno.
La denuncia de las violaciones o los estropicios éticos y morales a la Constitución, no son suficientes para enfrentar las macabras intenciones de corromper todo el Estamento Jurídico Nacional.
Urgen acciones concentradas y coordinadas entre todos los actores políticos y sociales en general que muestren preocupación por los peligros que se generan en torno a los procesos de repostulación presidencial, sobretodo cuando se trata de estropear truculentamente los mandatos constitucionales, en este caso con la especial condición de que la nuestra constitución no llega aun a cumplir más que algunos meses de ser consensuada y votada luego de tortuosos acuerdos entre las fuerzas políticas y otras representaciones mayoritarias de La Nación.
Es preciso posponer las discusiones menudas internas entre las fuerzas patrióticas para asistir con pasos firmes al consenso unitario contra la repostulación presidencial del mandatario en ejercicio.
La oposición debe acrisolar sus fuerzas en un solo cristal de actitudes firmes y efectivas hasta lograr que el Presidente acepte el clamor popular por el respeto a la Constitución y sus leyes.
Llamamos, por lo mismo antes expresado, a todas las fuerzas dispuestas a enfrentar la amenaza de despilfarrar los derechos de la economía popular patrocinando y financiando todas las transgresiones contra el orden económico y monetario y contra los derechos a su seguridad social y alimenticia.
El lanzamiento a la formación del Frente Contra la Repostulación del Mandatario, debe comenzar ya, sin mediación de tiempo alguno, ahora mismo, no sería para competir por las preferencias electorales de los votantes sino para lograr que desista el partido oficial de seguir resistiéndose a acatar el mandato constitucional, y, en cambio, proponiéndose burlarlo mediante sofismas, fábulas y subterfugios pseudolegales.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, junto a su presidente, Hatuey Decamps, se aboca a la tarea de lograr sumar todas esas fuerzas que fundan sus existencias en el logro de una República Dominicana armada para un futuro promisorio de ciudadanos escolarizados, sanos y felices de poder contar con instituciones afianzadas en el Respeto a Las Leyes, a la vida y a la dignidad humana de quienes luchan masivamente con sus propias manos por construir el progreso económico y social general que los tiempos nos reclama, haciéndonos protagonistas de nuestros propios logros.
Llamamos a los movimientos políticos de las izquierdas, centro y derechas, a todas las organizaciones sociales moderadas por las fuerzas de la democracia, a manifestar su disposición a construir esta avanzada en favor de la preservación sin traumas de los valores morales, éticos y jurídicos de la democracia, sin tergiversaciones amañadas de los mandatos populares expresados a través de sus expresiones colectivas.
La construcción del Frente Contra la Reepostulación atropellante, la asumimos ya, ahora mismo, como misión obligada dentro del marco de la Corrección de la Ruta política que representan el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMOCRATA, PRSD, El Partido del Toro, encabezado por su presidente, Hatuey Decamps.
La estrategia de lucha diseñada por dirigentes políticos de toda diversidad, denominación y orientación políticas que tercian en nuestro país por la administración del Gobierno del Estado Dominicano, consistente en esperar, condicionados por las decisiones del Partido Oficial, es decir, sometidos a la voluntad y juego de sus contrarios, es una ingenuidad política, una candidez recostada en la tibieza del lecho ajeno.
La denuncia de las violaciones o los estropicios éticos y morales a la Constitución, no son suficientes para enfrentar las macabras intenciones de corromper todo el Estamento Jurídico Nacional.
Urgen acciones concentradas y coordinadas entre todos los actores políticos y sociales en general que muestren preocupación por los peligros que se generan en torno a los procesos de repostulación presidencial, sobretodo cuando se trata de estropear truculentamente los mandatos constitucionales, en este caso con la especial condición de que la nuestra constitución no llega aun a cumplir más que algunos meses de ser consensuada y votada luego de tortuosos acuerdos entre las fuerzas políticas y otras representaciones mayoritarias de La Nación.
Es preciso posponer las discusiones menudas internas entre las fuerzas patrióticas para asistir con pasos firmes al consenso unitario contra la repostulación presidencial del mandatario en ejercicio.
La oposición debe acrisolar sus fuerzas en un solo cristal de actitudes firmes y efectivas hasta lograr que el Presidente acepte el clamor popular por el respeto a la Constitución y sus leyes.
Llamamos, por lo mismo antes expresado, a todas las fuerzas dispuestas a enfrentar la amenaza de despilfarrar los derechos de la economía popular patrocinando y financiando todas las transgresiones contra el orden económico y monetario y contra los derechos a su seguridad social y alimenticia.
El lanzamiento a la formación del Frente Contra la Repostulación del Mandatario, debe comenzar ya, sin mediación de tiempo alguno, ahora mismo, no sería para competir por las preferencias electorales de los votantes sino para lograr que desista el partido oficial de seguir resistiéndose a acatar el mandato constitucional, y, en cambio, proponiéndose burlarlo mediante sofismas, fábulas y subterfugios pseudolegales.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, junto a su presidente, Hatuey Decamps, se aboca a la tarea de lograr sumar todas esas fuerzas que fundan sus existencias en el logro de una República Dominicana armada para un futuro promisorio de ciudadanos escolarizados, sanos y felices de poder contar con instituciones afianzadas en el Respeto a Las Leyes, a la vida y a la dignidad humana de quienes luchan masivamente con sus propias manos por construir el progreso económico y social general que los tiempos nos reclama, haciéndonos protagonistas de nuestros propios logros.
Llamamos a los movimientos políticos de las izquierdas, centro y derechas, a todas las organizaciones sociales moderadas por las fuerzas de la democracia, a manifestar su disposición a construir esta avanzada en favor de la preservación sin traumas de los valores morales, éticos y jurídicos de la democracia, sin tergiversaciones amañadas de los mandatos populares expresados a través de sus expresiones colectivas.
La construcción del Frente Contra la Reepostulación atropellante, la asumimos ya, ahora mismo, como misión obligada dentro del marco de la Corrección de la Ruta política que representan el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMOCRATA, PRSD, El Partido del Toro, encabezado por su presidente, Hatuey Decamps.
lunes, 27 de diciembre de 2010
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XVIII.... CONVERTIR EL ESTADO Y LA NACION EN UN PAÍS DE PRINCIPIOS
Lograr convertir La Nación, El Estado y La Sociedad nuestros, en un país de Principios, Leyes, e Instituciones firmes, racionalmente viables, respetadas y de aplicación generalizada, concernientes e implicantes en igualdad de condiciones para toda la ciudadanía, es una tarea de rectitud democrática llamada a ser asumida por líderes formados, maduros, inteligentes, convencidos y experimentados en las tareas políticas de Estado.
Reclamarle militante, permanente e intransigentemente a nuestros dirigentes actuales su obligación legal, moral, histórica y funcionalmente conveniente en el sentido de ajustar su ejercicio gubernamental al respeto de lo concernido en la Constitución Nacional, sus leyes y reglamentos, es nuestro deber y nuestra obligación política y ciudadana, como Organización y como entes fundamentales en la composición del Estado del que somos constituyentes.
Nuestros poderes fundamentales que ordenan nuestra dinámica social general, política, administrativa, legislativa, judicial, electoral, comunicativa, etc., se hallan hoy corrompidos o interrumpidos en grados alarmantes.
El comportamiento cantinflesco del conjunto de los miembros ejercitantes del Poder Legislativo, alcanza, hoy como nunca, al descrédito supino, dados sus actos cargados de posturas de abyectas ridiculeces, sumidos en la corrupción y su total entrega al mandato de intereses inconfesables que rompen todos los referentes históricos peormente reconocidos por deleznables.
En cuanto a la dirección del Poder Judicial, el mismo sigue la línea de las colusiones internas y externas, como rutina que sirve a los intereses atados a los representantes más conspicuos y encumbrados del mismo.
El Arbitraje Electoral se halla completamente obligado con los compromisos políticos previos que lo anidaron en sus funciones como Poder Electoral.
El Poder Ejecutivo, encabezado por El Presidente, Comandante en Jefe de los cuerpos armados y demás funciones ejecutivas del Estado, se halla envuelto en toda clase de desafueros institucionales económicos, miles de crímenes o ejecuciones policiales callejeras y la conducción de la subversión de todas las normas tradicionales, las de ley, las morales, las éticas, y las democráticas.
Nuestro PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, se compromete con el ciudadano dominicano a Corregir la Ruta antes del colapso total, ante ese derrotero de inadmisible irracionalidad humana, el cual nos conduce peligrosamente hacia el abismo de la desaparición como Estado Soberano, hacia su inviabilidad administrativa.
Para lograr la rectificación o Corrección de La Ruta, bien haríamos con ofrecerle a los dominicanos una la opción racionalmente más viable y completa con la que en estos momentos cuenta nuestra sociedad política. La pericia, ordenamiento y convicciones administrativas democráticas del liderazgo que le permitiría lograrlo como nadie más en este momento,
El conductor ideal en la presente circunstancia, puede ser Hatuey Decamps, para orientar la Ruta Corregida que garantiza El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD..
Reclamarle militante, permanente e intransigentemente a nuestros dirigentes actuales su obligación legal, moral, histórica y funcionalmente conveniente en el sentido de ajustar su ejercicio gubernamental al respeto de lo concernido en la Constitución Nacional, sus leyes y reglamentos, es nuestro deber y nuestra obligación política y ciudadana, como Organización y como entes fundamentales en la composición del Estado del que somos constituyentes.
Nuestros poderes fundamentales que ordenan nuestra dinámica social general, política, administrativa, legislativa, judicial, electoral, comunicativa, etc., se hallan hoy corrompidos o interrumpidos en grados alarmantes.
El comportamiento cantinflesco del conjunto de los miembros ejercitantes del Poder Legislativo, alcanza, hoy como nunca, al descrédito supino, dados sus actos cargados de posturas de abyectas ridiculeces, sumidos en la corrupción y su total entrega al mandato de intereses inconfesables que rompen todos los referentes históricos peormente reconocidos por deleznables.
En cuanto a la dirección del Poder Judicial, el mismo sigue la línea de las colusiones internas y externas, como rutina que sirve a los intereses atados a los representantes más conspicuos y encumbrados del mismo.
El Arbitraje Electoral se halla completamente obligado con los compromisos políticos previos que lo anidaron en sus funciones como Poder Electoral.
El Poder Ejecutivo, encabezado por El Presidente, Comandante en Jefe de los cuerpos armados y demás funciones ejecutivas del Estado, se halla envuelto en toda clase de desafueros institucionales económicos, miles de crímenes o ejecuciones policiales callejeras y la conducción de la subversión de todas las normas tradicionales, las de ley, las morales, las éticas, y las democráticas.
Nuestro PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, se compromete con el ciudadano dominicano a Corregir la Ruta antes del colapso total, ante ese derrotero de inadmisible irracionalidad humana, el cual nos conduce peligrosamente hacia el abismo de la desaparición como Estado Soberano, hacia su inviabilidad administrativa.
Para lograr la rectificación o Corrección de La Ruta, bien haríamos con ofrecerle a los dominicanos una la opción racionalmente más viable y completa con la que en estos momentos cuenta nuestra sociedad política. La pericia, ordenamiento y convicciones administrativas democráticas del liderazgo que le permitiría lograrlo como nadie más en este momento,
El conductor ideal en la presente circunstancia, puede ser Hatuey Decamps, para orientar la Ruta Corregida que garantiza El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD..
martes, 7 de diciembre de 2010
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XVII....MOVIMIENTOS SOCIALES Y POLÍTICOS POR TODO EL PAÍS
MARTES 7 DE DICIEMBRE DE 2010
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XVII
Los movimientos sociales y políticos que se han regado a través de toda sociedad dominicana, expresando sus reclamos por una asignación presupuestal equivalente a la proporción del cuatro por ciento del producto interno bruto estimado para las operaciones comerciales de todo nuestro ordenamiento económico formal, vienen tomando la fortaleza propia de un plebiscito nacional, más allá, mucho más allá, del simple reclamo racional y consciente para que sean subidos los niveles de atención y corregidos los precarios presupuestos dedicados a la educación básica de nuestros niños y jóvenes, no se contrae a un simple número o cantidad presupuestada, estas manifestaciones implican en mucho, una auténtica alarma popular, masiva, dirigida a advertir sobre las inconformidades generalizadas en torno a la administración nacional de las prioridades sociales.
El reclamo del "cuatro porciento", así nada más nombrado, como lo fuera en su momento el estribillo del "medio millón, a la universidad", o, como mejor es conocida aquella gesta popular: "lucha por el medio millón", se extiende a la necesidad percibida y sentida por todo el ámbito nacional de que la dedicación administrativa del Estado ha descuidado profundamente, por todos los tiempos, su interés por adelantar el crecimiento humano que se mide a través de los índices que permiten conocer la seguridad, la formación y la integración de las grandes mayorías nacionales a las oportunidades que se derivan del crecimiento proporcional y material del Estado.
La denominada "Lucha por el Medio Millón", encabezada desde la la propia UASD por el movimiento estudiantil representado por la Federación de Estudiantes Dominicanos, FED, y su líder más connotado, Hatuey De Camps, trascendía muchísimo más que un simple reclamo en favor de un incremento en los valores asignados al presupuesto de la UASD.
La generalización de aquel reclamo, cuyo precedente en cuanto al involucramiento masivo generalizado sólo habría sido superado por el del carnavalesco festín nacional coreado a nivel nacional al ritmo de "navidad con libertad", exigiendo la finalización formal del mandato trujillista, meses después de su dramático descabezamiento.
Tanto El Gobierno Nacional, los poderes económicos, como los pensadores y diseñadores intelectuales de nuestros procesos sociales, han de percibir, una vez más, estas señales que envían una advertencia subliminal, sobre las inconformidades generalizadas contra los desconocimientos flagrantes del ordenamiento legal constitucional, y, aun peor, los desconocimientos flagrantes de los intereses propios de la gente común que genera con sus manos las riquezas que otros muy pocos explotan a su mero antojo y en forma desfachatada e insolente.
Tal vez no precisemos de un "chaveztazo", pero estamos empeñados insistentemente en provocar uno. No contamos con generosos pozos petroleros que siguen generando riquezas por encima de todos los percances sociales. Precisamos de un ordenamiento jurídico transparente, racional y creíble.
Tal vez, sinembargo, nos valga preservar nuestro Estado de Derecho, aun en el marco de su delicada fragilidad, antes que seguir exponiéndonos a los riesgos de una ruptura catastrófica.
De nuevo el nombre de Hatuey De Camps. Bien haríamos con confiarle la reconstrucción del modelo de Estado que se nos agota, hoy, cuando el desgaste gubernamental que representa el actual orden administrativo da tan claras señales de cansancio e infuncionalidad.
La Ruta de la apatía y del fracaso ante la separación de clases, el acusado menosprecio por las preocupaciones y necesidades de los menos poseídos, tiene que ser corregida.
Desde la plataforma política que enarbola el PRSD, la ruta ha de ser corregida con el concurso de las experiencias administrativas y político-democráticas de Hatuey De Camps, llevado a presidir El Estado.
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XVII
Los movimientos sociales y políticos que se han regado a través de toda sociedad dominicana, expresando sus reclamos por una asignación presupuestal equivalente a la proporción del cuatro por ciento del producto interno bruto estimado para las operaciones comerciales de todo nuestro ordenamiento económico formal, vienen tomando la fortaleza propia de un plebiscito nacional, más allá, mucho más allá, del simple reclamo racional y consciente para que sean subidos los niveles de atención y corregidos los precarios presupuestos dedicados a la educación básica de nuestros niños y jóvenes, no se contrae a un simple número o cantidad presupuestada, estas manifestaciones implican en mucho, una auténtica alarma popular, masiva, dirigida a advertir sobre las inconformidades generalizadas en torno a la administración nacional de las prioridades sociales.
El reclamo del "cuatro porciento", así nada más nombrado, como lo fuera en su momento el estribillo del "medio millón, a la universidad", o, como mejor es conocida aquella gesta popular: "lucha por el medio millón", se extiende a la necesidad percibida y sentida por todo el ámbito nacional de que la dedicación administrativa del Estado ha descuidado profundamente, por todos los tiempos, su interés por adelantar el crecimiento humano que se mide a través de los índices que permiten conocer la seguridad, la formación y la integración de las grandes mayorías nacionales a las oportunidades que se derivan del crecimiento proporcional y material del Estado.
La denominada "Lucha por el Medio Millón", encabezada desde la la propia UASD por el movimiento estudiantil representado por la Federación de Estudiantes Dominicanos, FED, y su líder más connotado, Hatuey De Camps, trascendía muchísimo más que un simple reclamo en favor de un incremento en los valores asignados al presupuesto de la UASD.
La generalización de aquel reclamo, cuyo precedente en cuanto al involucramiento masivo generalizado sólo habría sido superado por el del carnavalesco festín nacional coreado a nivel nacional al ritmo de "navidad con libertad", exigiendo la finalización formal del mandato trujillista, meses después de su dramático descabezamiento.
Tanto El Gobierno Nacional, los poderes económicos, como los pensadores y diseñadores intelectuales de nuestros procesos sociales, han de percibir, una vez más, estas señales que envían una advertencia subliminal, sobre las inconformidades generalizadas contra los desconocimientos flagrantes del ordenamiento legal constitucional, y, aun peor, los desconocimientos flagrantes de los intereses propios de la gente común que genera con sus manos las riquezas que otros muy pocos explotan a su mero antojo y en forma desfachatada e insolente.
Tal vez no precisemos de un "chaveztazo", pero estamos empeñados insistentemente en provocar uno. No contamos con generosos pozos petroleros que siguen generando riquezas por encima de todos los percances sociales. Precisamos de un ordenamiento jurídico transparente, racional y creíble.
Tal vez, sinembargo, nos valga preservar nuestro Estado de Derecho, aun en el marco de su delicada fragilidad, antes que seguir exponiéndonos a los riesgos de una ruptura catastrófica.
De nuevo el nombre de Hatuey De Camps. Bien haríamos con confiarle la reconstrucción del modelo de Estado que se nos agota, hoy, cuando el desgaste gubernamental que representa el actual orden administrativo da tan claras señales de cansancio e infuncionalidad.
La Ruta de la apatía y del fracaso ante la separación de clases, el acusado menosprecio por las preocupaciones y necesidades de los menos poseídos, tiene que ser corregida.
Desde la plataforma política que enarbola el PRSD, la ruta ha de ser corregida con el concurso de las experiencias administrativas y político-democráticas de Hatuey De Camps, llevado a presidir El Estado.
sábado, 30 de octubre de 2010
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XVI.....HATUEY DECAMPS, UNICO DIRIGENTE POLÍTICO DE RELEVANCIA NACIONAL
Hatuey De Camps ha quedado como el único dirigente político de Relevancia Nacional libre de complicidades, presentes e históricas que arrastran las perniciones que en nuestro país son muy propias de los procesos de repostulación presidencial, y, peor aún, cuando logran convertirse en reelección presidencial.
Ningún dirigente, seguidor o simpatizante del Partido Reformista se atrevería a exhibir, sin ridiculizarse, una posición contraria a las "bondades legítimas" de los proyectos reelectoreros, después que su líder fuera el principal mentor de esos proyectos y corruptor empedernido de los procesos que los sustentaron.
Nadie, valiéndose del buen castellano franco y claro, aseguraría que algún proceso de los que condujeron a Joaquín Balaguer hasta la presidencia de la República, estuviera libre de las peores truculencias mediáticas, militares y ahijadas por fuerzas oscuras y malhadadas, protagonistas de los más desproporcionados retorcimientos apadrinados por juntas colusivas de arregladores enquistados en el poder religioso, económico, militar e imperial extrangero.
Por otro lado, los líderes de la tradición perredeísta mejor valorada y respetada, en su momento más crítico y decisivo frente al coraje ético que debió imponerse, fueron incapaces, penosamente, de mantenerse de piés frente al fraguado proyecto reelectorero encabezado por el entonces presidente Hipólito Mejía.
Nombres hasta entonces sagrados y preservados de como referente ético-moral de la más valiosa tradición política perredeísta, afirmada en las patas morales de las ideas y conductas de Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, como es caso de Milagros Ortiz, Jorge Blanco, Ivelisse Pratts, Hugo Tolentino, Tirso Mejía, Miguel Vargas, Ramón Alburquerque, Orlando Jorge, Franco Badía, Guido Gómez, Eligio Jáquez, Rafael Suberbí, Esquea Guerrero, y otros, sucumbieron de cualquier forma ante las ansiedades que generaron los contratiempos del momento político, seriamente conturbado por acontecimietos nacionales e internacionales, por el que atravaesaba el País, tan traumáticos que auguraban una difícil batalla por la retención del poder.
No logró imponerse el muro de los principios cuando cuando el embate de la corriente reelectorera hizo olas.
Fué entonces cuando la agudeza de la lanza que porta el estandarte de los principios que sustentaban la historia de la firmeza política, racional y conceptualmente afirmada en las tradiciones del pensamiento dominicano mejor depurado y acendrado en los principios de la fuerza de la democracia y sus hechos gubernamentales mejor valorados en nuestra historia, fué recogida por Hatuey De Camps junto a un valiente conjunto de dirigentes que se decidieron a enfrentar ese estropicio inaceptable protagonizado en contra de los mejores intereses de la democracia, cara demás, que el PRD ha defendido a fuego y sangre durante unas seis décadas.
Por su lado, en el PLD, más allá del regalo constitucional que le brindara ese intento de Hipólito Mejía, con el respaldo de todos aquellos dirigentes arrodillados ante un torero que los canzó con Pases de Verónica, revertido cual boumerang contra el propio PRD, no titubeó para ir más allá y lograr zarpazo reelectorero contra la constitución, para despejar el camino a los intentos que supuestamente quedaban ceerrados luego de la chapuza reformadora martillada durante el gobierno de Hipólito Mejía, permitiendo así que se abran nuevas ocasiones legales para que vuelvan a ser postulados los presidentes salientes.
Danilo Medina, "vencido por El Estado", hizo mutis ante la repostulación del Dr. Leonel Fernández y lo mismo hace en estos momentos cuando los aires ardientes amenazan con desatar una nueva tormenta política, ética y moral, ante los anunciados propuestos políticos que se dirigen a violentar la propia constitución para conducirnos a otro intento de continuismo impuesto, forzado, ilegal y cuasi violento, contra la Democracia y contra los intereses mínimos y los máximos de la población más desposeída, la que ha salido con peor partida de este gobierno reelecto que hoy nos conduce.
José Tomás Pérez y Franklin Almeida, Francisco Javier, Radamés Segura, otros connotados líderes peledeistas, no han hecho silencio, sino que han anunciado insistentemente sus respectivos actos de sumisión incondicional a las voluntades reelectoreras del Presidente Fernández, condicionando las disposiciones electorales de sus respectivos liderazgo a los deseos de repostulación del Presidente.
Así es que, sin eufemismos, sin retorcimientos, sin acondicionamientos ni excusas maquilladas, el único líder político de este momento, con características cultivadas, desarrolladas, creíbles y tangibles, para afrontar un proceso gubernamental de transcición entre los vicios que han generado los procesosr reelectoreros, no comprometido con la duda de respaldar o intentar gobernar para fomentar un proyecto reelectorero en caso del llegar al poder, es, a nada de dudar, Hatuey De Camps.
Un líder que ha dado señales racionales y firmes de vivir alejado de las colusiones criminales de los sustentados por los poderes del Estado, alejado del nepotismo partidario y familiar, alejado desde sus funciones estatales de la promoción de ventajas económicas familiares ni compromisarias con los desfalcos propios de los ejercitantes del poder cuando se aposentan en las más poderosos e influyentes escritorios del Gobierno de turno.
Fueran quienes fueran los ostentantes de las candidaturas presidenciales que se presentaran en las próximas elecciones, entiendo que sobran razones para entender que siendo necesario, como es en este momento, enderezar la ruta por la que se conduce el ejercicio gubernamental dominicano, atocigado de compromisos espurios de los que no podrían liberarse los pretendientes antes citados, a nuestra sociedad le urge un encamisado político voluntarioso, ético y moral, capaz de enfrentar un proceso de corrección de la ruta de la derrota que como sociedad estamos transitando en estos momentos.
La Ruta tiene que ser corregida. Hatuey De Camps es en estos momentos el referente más firme para iniciar y encaminar un proceso libre para la reconstrucción de nuestra Democracia para llegar a la Ruta Corregida que iniciamos en el PRSD.
Ningún dirigente, seguidor o simpatizante del Partido Reformista se atrevería a exhibir, sin ridiculizarse, una posición contraria a las "bondades legítimas" de los proyectos reelectoreros, después que su líder fuera el principal mentor de esos proyectos y corruptor empedernido de los procesos que los sustentaron.
Nadie, valiéndose del buen castellano franco y claro, aseguraría que algún proceso de los que condujeron a Joaquín Balaguer hasta la presidencia de la República, estuviera libre de las peores truculencias mediáticas, militares y ahijadas por fuerzas oscuras y malhadadas, protagonistas de los más desproporcionados retorcimientos apadrinados por juntas colusivas de arregladores enquistados en el poder religioso, económico, militar e imperial extrangero.
Por otro lado, los líderes de la tradición perredeísta mejor valorada y respetada, en su momento más crítico y decisivo frente al coraje ético que debió imponerse, fueron incapaces, penosamente, de mantenerse de piés frente al fraguado proyecto reelectorero encabezado por el entonces presidente Hipólito Mejía.
Nombres hasta entonces sagrados y preservados de como referente ético-moral de la más valiosa tradición política perredeísta, afirmada en las patas morales de las ideas y conductas de Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, como es caso de Milagros Ortiz, Jorge Blanco, Ivelisse Pratts, Hugo Tolentino, Tirso Mejía, Miguel Vargas, Ramón Alburquerque, Orlando Jorge, Franco Badía, Guido Gómez, Eligio Jáquez, Rafael Suberbí, Esquea Guerrero, y otros, sucumbieron de cualquier forma ante las ansiedades que generaron los contratiempos del momento político, seriamente conturbado por acontecimietos nacionales e internacionales, por el que atravaesaba el País, tan traumáticos que auguraban una difícil batalla por la retención del poder.
No logró imponerse el muro de los principios cuando cuando el embate de la corriente reelectorera hizo olas.
Fué entonces cuando la agudeza de la lanza que porta el estandarte de los principios que sustentaban la historia de la firmeza política, racional y conceptualmente afirmada en las tradiciones del pensamiento dominicano mejor depurado y acendrado en los principios de la fuerza de la democracia y sus hechos gubernamentales mejor valorados en nuestra historia, fué recogida por Hatuey De Camps junto a un valiente conjunto de dirigentes que se decidieron a enfrentar ese estropicio inaceptable protagonizado en contra de los mejores intereses de la democracia, cara demás, que el PRD ha defendido a fuego y sangre durante unas seis décadas.
Por su lado, en el PLD, más allá del regalo constitucional que le brindara ese intento de Hipólito Mejía, con el respaldo de todos aquellos dirigentes arrodillados ante un torero que los canzó con Pases de Verónica, revertido cual boumerang contra el propio PRD, no titubeó para ir más allá y lograr zarpazo reelectorero contra la constitución, para despejar el camino a los intentos que supuestamente quedaban ceerrados luego de la chapuza reformadora martillada durante el gobierno de Hipólito Mejía, permitiendo así que se abran nuevas ocasiones legales para que vuelvan a ser postulados los presidentes salientes.
Danilo Medina, "vencido por El Estado", hizo mutis ante la repostulación del Dr. Leonel Fernández y lo mismo hace en estos momentos cuando los aires ardientes amenazan con desatar una nueva tormenta política, ética y moral, ante los anunciados propuestos políticos que se dirigen a violentar la propia constitución para conducirnos a otro intento de continuismo impuesto, forzado, ilegal y cuasi violento, contra la Democracia y contra los intereses mínimos y los máximos de la población más desposeída, la que ha salido con peor partida de este gobierno reelecto que hoy nos conduce.
José Tomás Pérez y Franklin Almeida, Francisco Javier, Radamés Segura, otros connotados líderes peledeistas, no han hecho silencio, sino que han anunciado insistentemente sus respectivos actos de sumisión incondicional a las voluntades reelectoreras del Presidente Fernández, condicionando las disposiciones electorales de sus respectivos liderazgo a los deseos de repostulación del Presidente.
Así es que, sin eufemismos, sin retorcimientos, sin acondicionamientos ni excusas maquilladas, el único líder político de este momento, con características cultivadas, desarrolladas, creíbles y tangibles, para afrontar un proceso gubernamental de transcición entre los vicios que han generado los procesosr reelectoreros, no comprometido con la duda de respaldar o intentar gobernar para fomentar un proyecto reelectorero en caso del llegar al poder, es, a nada de dudar, Hatuey De Camps.
Un líder que ha dado señales racionales y firmes de vivir alejado de las colusiones criminales de los sustentados por los poderes del Estado, alejado del nepotismo partidario y familiar, alejado desde sus funciones estatales de la promoción de ventajas económicas familiares ni compromisarias con los desfalcos propios de los ejercitantes del poder cuando se aposentan en las más poderosos e influyentes escritorios del Gobierno de turno.
Fueran quienes fueran los ostentantes de las candidaturas presidenciales que se presentaran en las próximas elecciones, entiendo que sobran razones para entender que siendo necesario, como es en este momento, enderezar la ruta por la que se conduce el ejercicio gubernamental dominicano, atocigado de compromisos espurios de los que no podrían liberarse los pretendientes antes citados, a nuestra sociedad le urge un encamisado político voluntarioso, ético y moral, capaz de enfrentar un proceso de corrección de la ruta de la derrota que como sociedad estamos transitando en estos momentos.
La Ruta tiene que ser corregida. Hatuey De Camps es en estos momentos el referente más firme para iniciar y encaminar un proceso libre para la reconstrucción de nuestra Democracia para llegar a la Ruta Corregida que iniciamos en el PRSD.
viernes, 22 de octubre de 2010
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XV... CONSOLIDACIÓN DE LAS IDEAS POLÍTICAS EN EL PRSD
La Consolidación de la ideas políticas, luego de las agudas discusiones que suelen extenderse entre los pensadores, ideólogos, armadores y militantes del partido, en cualquier época de nuestra historia política universal, implica la recomposición de fuerzas, reformulación de las estrategias ideológicas y el rearreglamiento entre los contrarios que luchan por la prevalencia de sus propias concepciones sobre el hecho político y sus razones, las del poder y la conquista del mismo, y sobre la conveniencia sobre quien debe dirigir dichas conquistas.
Las Correcciones hechas sobre la Ruta seguida, obedece siempre, como un hecho dialéctico, a las manifestaciones de las contradicciones que surgen y van aniquilándose como escollos a menores o mayores plazos, tras caídas y subidas del espíritu por convencional que cíclicamente se presenta como onda que resuena entre los oídos de todos los actores y protagonistas en el escenario de beligerancias.
El hecho de procurar los arreglos sociales mediante la conciliación de intereses comunes, es esencialmente humano, sobretodo cuando las diferencias entre los intereses en contradicción no resultan sustancialmente opuestos, sino que se limitan a las ansias de dominación, como fenómeno antropológico.
Los intereses políticos entre los Partidos de nuestra tradición regional, propios de sociedades convulsas, regenteadas por colonos y encomenderos, que son los mismos que los intereses por el dominio o poder en la dirección del Estado y de los beneficios que de este hecho se desprenden, como el de las ventajas materiales y sociales que a partir de ello se acumulan.
No existen visos de luchas de clases promovidas por Partidos como el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Partido de la Liberación Dominicana, (PLD), Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD), Partido Revolucionario Independiente, (PRI), Partido Demócrata Institucional, (PDI), Alianza Social Demócrata,(ASD), Movimiento Unidad y Cambio, (MIUCA),etc., por tanto los intereses profundos son fundamentalmente comunes a sus modos de comprender, aunque muchas veces inconscientes de su poder sinérgico.
No existe una conciencia de clase que los contraponga, ni siquiera desde los magros movimientos obreros, fundamentalmente desvanecidos y absorbidos por la miseria ideológica que cunde en nuestra sociedad política.
Esta coincidencia de conciencia deformada nos muestra que ninguna posición de fondo se opone a un arreglamiento de las posiciones políticas que entre todos conforman y se acogen a este sistema de ordenamiento social y de Estado.
Este hecho nos deja saber sin arrugas, que no existen diferencias de fondo que impidan entre ellos una conciliación formal y directa en el sentido de seleccionar un gobierno abiertamente equilibrado y muy capaz de armonizar entre todos con el fin de desarrollar una agenda de reformas trascendentes.
Todos nuestros líderes mejor cultivados y más influyentes, acrecentarían sus haberes morales y relaciones de poder en la medida que se cristalice una transparente atmósfera de debate político saneado de las truculencias criminales y la barbarie del primitivismo político que hoy se nos aposenta en todos los estamentos de nuestras instituciones públicas y privadas.
Estamos convencidos de que es preciso un acto de reconocimiento de que la conciliación de intereses se favorece con el ajuste civilizado y materialmente muy redituable en favor del ordenamiento productivo nacional, por lo que, los mayores beneficios de un arreglamiento institucional general tiende a favorecer a todo el sistema. Para todo ello es de prioridad seleccionar un gobierno con respaldo universal, bajo una agenda consensuada por las experiencias de éxitos y sobre las frustraciones reconocidas.
Una cabeza política experimentada, firme y capaz de lidiar con los tiempos de hoy signados por el discernimiento intelectual en materia de Economía y el manejo de la metodología científica en la investigación social, con experiencias fundadas en las luchas populares, el ejercicio docente intelectual, la dirección de Estado en diferentes fases del poder legislativo y administrativo, la conducción y de consensos internacionales, libre de desgastes provocados por las complacencias inevitables que doblegan a los ejercitantes de la Presidencia del Gobierno, sería la llamada a la conducción más racional de las reformas progresistas del Estado en favor de las mayorías grandes, es decir, en favor de la Democracia Grande, la Democracia incluyente dirigida a beneficiar a grandes distribuciones humanas.
Uno de esos dirigentes privilegiados por el espíritu de trabajo, la sagacidad política, la inteligencia administrativa y la firmeza en su liderazgo, puede ser Hatuey De Camps, sin dudas el dirigente mejor tallado, forjado y templado con el que en estos momentos cuenta la estructura política dominicana para lograr enderezar los entuertos administrativos de nuestras tradicionales máculas tales como la desidia por la educación popular, la corrupción generalizada y la indiferencia con respecto al crecimiento precipitado de la criminalidad.
Una presidencia sin aspiraciones reelectorales, con capacidad de ejercer el equilibrio entre las distintas fuerzas sociales que componen y dirigen nuestros ordenamientos tradicionales, religiosos, obreros, políticos, empresariales, e ideológicos de cualquier denominación que asocie a la ciudadanía dominicana de buena voluntad.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, ofrece como herramienta de consenso nacional, un candidato libre de vicios de poder como lo son el continuísmo, las colusiones y el nepotismo partidario o familiar, por estar el mismo en la inmejorable situación de no cargar sobre sus espaldas políticas con compromisos espurios.
El Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro, propicia la corrección recta de las rutas desviadas del progreso distribuido como principio de la institucionalidad democrática concebida al estilo de José Francisco Peña Gómez, Juan Bosch y Hatuey Decamps, este quien hoy se erige como el último gran sustento de la interpretación social de la democracia como fundamento del bienestar y el progreso colectivo en un marco de consenso abarcador de los beneficios sinérgicos de la sociedad moderna como una familia grande y de compromisos humanos.
Las Correcciones hechas sobre la Ruta seguida, obedece siempre, como un hecho dialéctico, a las manifestaciones de las contradicciones que surgen y van aniquilándose como escollos a menores o mayores plazos, tras caídas y subidas del espíritu por convencional que cíclicamente se presenta como onda que resuena entre los oídos de todos los actores y protagonistas en el escenario de beligerancias.
El hecho de procurar los arreglos sociales mediante la conciliación de intereses comunes, es esencialmente humano, sobretodo cuando las diferencias entre los intereses en contradicción no resultan sustancialmente opuestos, sino que se limitan a las ansias de dominación, como fenómeno antropológico.
Los intereses políticos entre los Partidos de nuestra tradición regional, propios de sociedades convulsas, regenteadas por colonos y encomenderos, que son los mismos que los intereses por el dominio o poder en la dirección del Estado y de los beneficios que de este hecho se desprenden, como el de las ventajas materiales y sociales que a partir de ello se acumulan.
No existen visos de luchas de clases promovidas por Partidos como el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Partido de la Liberación Dominicana, (PLD), Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD), Partido Revolucionario Independiente, (PRI), Partido Demócrata Institucional, (PDI), Alianza Social Demócrata,(ASD), Movimiento Unidad y Cambio, (MIUCA),etc., por tanto los intereses profundos son fundamentalmente comunes a sus modos de comprender, aunque muchas veces inconscientes de su poder sinérgico.
No existe una conciencia de clase que los contraponga, ni siquiera desde los magros movimientos obreros, fundamentalmente desvanecidos y absorbidos por la miseria ideológica que cunde en nuestra sociedad política.
Esta coincidencia de conciencia deformada nos muestra que ninguna posición de fondo se opone a un arreglamiento de las posiciones políticas que entre todos conforman y se acogen a este sistema de ordenamiento social y de Estado.
Este hecho nos deja saber sin arrugas, que no existen diferencias de fondo que impidan entre ellos una conciliación formal y directa en el sentido de seleccionar un gobierno abiertamente equilibrado y muy capaz de armonizar entre todos con el fin de desarrollar una agenda de reformas trascendentes.
Todos nuestros líderes mejor cultivados y más influyentes, acrecentarían sus haberes morales y relaciones de poder en la medida que se cristalice una transparente atmósfera de debate político saneado de las truculencias criminales y la barbarie del primitivismo político que hoy se nos aposenta en todos los estamentos de nuestras instituciones públicas y privadas.
Estamos convencidos de que es preciso un acto de reconocimiento de que la conciliación de intereses se favorece con el ajuste civilizado y materialmente muy redituable en favor del ordenamiento productivo nacional, por lo que, los mayores beneficios de un arreglamiento institucional general tiende a favorecer a todo el sistema. Para todo ello es de prioridad seleccionar un gobierno con respaldo universal, bajo una agenda consensuada por las experiencias de éxitos y sobre las frustraciones reconocidas.
Una cabeza política experimentada, firme y capaz de lidiar con los tiempos de hoy signados por el discernimiento intelectual en materia de Economía y el manejo de la metodología científica en la investigación social, con experiencias fundadas en las luchas populares, el ejercicio docente intelectual, la dirección de Estado en diferentes fases del poder legislativo y administrativo, la conducción y de consensos internacionales, libre de desgastes provocados por las complacencias inevitables que doblegan a los ejercitantes de la Presidencia del Gobierno, sería la llamada a la conducción más racional de las reformas progresistas del Estado en favor de las mayorías grandes, es decir, en favor de la Democracia Grande, la Democracia incluyente dirigida a beneficiar a grandes distribuciones humanas.
Uno de esos dirigentes privilegiados por el espíritu de trabajo, la sagacidad política, la inteligencia administrativa y la firmeza en su liderazgo, puede ser Hatuey De Camps, sin dudas el dirigente mejor tallado, forjado y templado con el que en estos momentos cuenta la estructura política dominicana para lograr enderezar los entuertos administrativos de nuestras tradicionales máculas tales como la desidia por la educación popular, la corrupción generalizada y la indiferencia con respecto al crecimiento precipitado de la criminalidad.
Una presidencia sin aspiraciones reelectorales, con capacidad de ejercer el equilibrio entre las distintas fuerzas sociales que componen y dirigen nuestros ordenamientos tradicionales, religiosos, obreros, políticos, empresariales, e ideológicos de cualquier denominación que asocie a la ciudadanía dominicana de buena voluntad.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, ofrece como herramienta de consenso nacional, un candidato libre de vicios de poder como lo son el continuísmo, las colusiones y el nepotismo partidario o familiar, por estar el mismo en la inmejorable situación de no cargar sobre sus espaldas políticas con compromisos espurios.
El Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro, propicia la corrección recta de las rutas desviadas del progreso distribuido como principio de la institucionalidad democrática concebida al estilo de José Francisco Peña Gómez, Juan Bosch y Hatuey Decamps, este quien hoy se erige como el último gran sustento de la interpretación social de la democracia como fundamento del bienestar y el progreso colectivo en un marco de consenso abarcador de los beneficios sinérgicos de la sociedad moderna como una familia grande y de compromisos humanos.
sábado, 31 de julio de 2010
PRSD, LA RUTA CORREGIDA XIV....PEÑA GÓMEZ, JUAN BOSCH Y HATUEY DECAMPS, DIRIGENTES PARADIGMÁTICOS
Cuando aquellos dirigentes políticos paradigmáticos: Peña Gómez, Juan Bosch y Hatuey De Camps, fueron fraguando y forjándose, bajo la contundencia y tenacidad del calor y del martillo de las más rudas experiencias políticas tras los gobiernos de Trujillo y luego los de Balaguer, marcados éstos por las imposiciones de la permanencia en el poder usurpado mediante los procesos que implicaron sus respostulaciones electorales sin observar la prudencia aconsejadora sobre las buenas venturas de una sana alternancia política en la administración del Estado, lo hicieron convencidos de que nuestra sociedad política sigue el trillo de la historia material y espiritual que siguen todos los procesos de ordenamiento que se corresponden con las sociedades políticamente inmaduras, porque tampoco cuentan con una economía apropiadamente reglamentada, pero sí con unos niveles de hambre de alimentos, de hambre de conocimientos, de hambre de salud administrativa y de salud física.
La selección de equipos de hombres gobernantes, capaces y probos, dispuestos a servir como trabajadores sociales sus roles de profesionales, es una tarea de responsabilidad ciudadana muy delicada, difícil y cargada de contraposiciones y desavenencias humanas y de posiciones ideológicas. No obstante, cuando se lograra la madurez necesaria para alcanzar de modo consensual a seleccionar ese equipo, lo mínimo deseado habría de ser garantizar su continuidad por todo el tiempo que lo demandaran las circunstancias.
Sinembargo, esa experiencia acumulada por aquellos líderes y dirigentes, los hizo convencerse de que las reglas éticas por las que se mide Nuestra Sociedad Política Dominicana, carece del peso de una fuerte tradición de respeto a los principios concebidos como normas de nuestros arreglos jurídicos y sociales en general, en consecuencia, esas normas no alcanzan a valer para detener el empuje de las asociaciones criminales que se constituyen para desprestigiar, menospreciar, violar o simplemente desconocer esas normas desde dentro del mismo tren administrativo estatal, en un contubernio con las más altas instancias de la sociedad comercial, empresarial y profesional que tiende a doblegar cualquier intento encabezado por cualquier pensamiento que se le contraponga.
Esa, ninguna otra, es la razón por la que cualquier análisis de los proceos pro-democráticos republicanos que se aplique a nuestro proceso político democrático, ha de concluir sobre la necesidad de condenar cualquier proyecto de repostulación que procure sustentar la continuación de un mandato presidencial, más allá de un período constitucional.
En nuestro país no existe una referencia histórica re-eleccionista que no haya concluido con un balance nefasto para la democracia dominicana. Sobre los casos de re-elecciones anteriores al presente gobierno, poco dejan ya para motivar la descripción de sus trágicas consecuencias, sinembargo, en un período de elasticidades políticas tan cómodas como resulta ser el que le ha tocado encabezar al actual Presidente, Dr. Leonel Fernández, las consecuencias de desobedecer los consejos de la prudencia política histórica, no se han hecho esperar y se aboca El Presidente Fernández a echar al mar cualquier brillo que pudiera exhibir atribuíble a sus ejercicios presidenciales, como virtud de sus talentos políticos, todo como consecuencia de un ejercicio presidencial signado por los cuestionamientos legítimos sobre las artes aplicadas para retener el poder en la administración presidencial del Estado.
Hoy, frente a los escarceos mediáticos a los que se sigue sometiendo la voluntad política del Dr. Fernández, nada es políticamente más aconsejable para él, que descartar ese caramelo envenenado, el cual podría intoxicar de modo irremediable su historia y su futuro político, constantemente recalentado por el deterioro constante de las variables más sensibles para el mantenimiento de una sana perspectiva de la transmisión democrática del poder.
No obstante, si finalmente, ante los reclamos y presiones de la corte de acólitos que insisten en empujarlo por esa ruta, convocados por los vicios propios que son el motivo por el que condenamos los procesos continuistas, lograra doblegar sus inclinaciones democráticas, imponiéndose el proceso de repostulación, nos queda, sinembargo, el deber de luchar a brazos partidos, para oponernos a dicho proceso, incluyendo en esta lucha, a otros dirigentes democráticos de las propias denominaciones de las que hasta ese momento lo hayan respaldado, conscientes todos, de que ello sería la mejor decisión, la más sana medida de la democracia para evitarle al país cualquier desastre en su ordenamiento económico, político o democrático.
Este alerta, ha de servir, asimismo, para que el la propia oposición, incluido el Partido Revolucionario Dominicano, PRD, advierta el peligro de sus desarreglos internos, debilitantes, arriesgados e imprudentes, propiciadores, sin dudas, de su penoso historial de derrotas, no obstante el lograr mantenerse como el partido de mayor y más firme arraigo, social, -cuasi-religioso-, de la historia de la República Dominicana, no obstante, no obstante el haber sido la cuna de los dos partidos que le siguen en el interés de la ciudadanía: El PLD y el PRSD, El Partido del Toro.
Ante la difusión creciente de las promociones que tienden a asentar la idea de que el proceso de repostulación presidencial por parte de Leonel Fernández, serían un hecho invariable, salvo la postulación de su misma esposa, Doña Margarita de Fernández, el candidato de la oposición debe alcanzar a ser un candidato capaz de consensuar todas las fuerzas democráticas conscientes de lo pernicioso que sería para el orden del Estado Nacional, una nueva repostulación del presidente Fernández.
El costo para el estado de ese proceso, sería tal que nos atrevemos a predecir que un colapso económico catastrófico sería inevitable.
A toda la oposición y a todos los sectores que alcancen a ver nuestras consideraciones como enmarcadas en la realidad social dominicana del momento, los llamamos a mirar hacia la experiencia de Estado del dirigente Hatuey De Camps, el dirigente que, junto a Peña Gómez y Juan Bosch, desde los tiempos de Balaguer, ha vencido la tentación, una y otra vez, de doblarse frente a cualquiera de los intentos de propuestas re-eleccionistas que haya sido ojeada desde de cualquier mirador, incluidos aquellos sectores internos que en el propio PRD, se atrevieron a intentar movimientos en favor de obcenos proyectos re-eleccionistas, durante los gobiernos de Antonio Guzmán, de Salvador Jorge Blanco, de Hipólito Mejía y que hoy procuran la re-postulación del Dr. Fernández, aun sea humillando la constitución.
La Ruta de los procesos re-eleccionistas, tiene que ser corregida, el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, nos conduce por la Ruta Corregida, la ruta de las precisiones de los pincipios de la Democracia Social, libre de colusiones.
La selección de equipos de hombres gobernantes, capaces y probos, dispuestos a servir como trabajadores sociales sus roles de profesionales, es una tarea de responsabilidad ciudadana muy delicada, difícil y cargada de contraposiciones y desavenencias humanas y de posiciones ideológicas. No obstante, cuando se lograra la madurez necesaria para alcanzar de modo consensual a seleccionar ese equipo, lo mínimo deseado habría de ser garantizar su continuidad por todo el tiempo que lo demandaran las circunstancias.
Sinembargo, esa experiencia acumulada por aquellos líderes y dirigentes, los hizo convencerse de que las reglas éticas por las que se mide Nuestra Sociedad Política Dominicana, carece del peso de una fuerte tradición de respeto a los principios concebidos como normas de nuestros arreglos jurídicos y sociales en general, en consecuencia, esas normas no alcanzan a valer para detener el empuje de las asociaciones criminales que se constituyen para desprestigiar, menospreciar, violar o simplemente desconocer esas normas desde dentro del mismo tren administrativo estatal, en un contubernio con las más altas instancias de la sociedad comercial, empresarial y profesional que tiende a doblegar cualquier intento encabezado por cualquier pensamiento que se le contraponga.
Esa, ninguna otra, es la razón por la que cualquier análisis de los proceos pro-democráticos republicanos que se aplique a nuestro proceso político democrático, ha de concluir sobre la necesidad de condenar cualquier proyecto de repostulación que procure sustentar la continuación de un mandato presidencial, más allá de un período constitucional.
En nuestro país no existe una referencia histórica re-eleccionista que no haya concluido con un balance nefasto para la democracia dominicana. Sobre los casos de re-elecciones anteriores al presente gobierno, poco dejan ya para motivar la descripción de sus trágicas consecuencias, sinembargo, en un período de elasticidades políticas tan cómodas como resulta ser el que le ha tocado encabezar al actual Presidente, Dr. Leonel Fernández, las consecuencias de desobedecer los consejos de la prudencia política histórica, no se han hecho esperar y se aboca El Presidente Fernández a echar al mar cualquier brillo que pudiera exhibir atribuíble a sus ejercicios presidenciales, como virtud de sus talentos políticos, todo como consecuencia de un ejercicio presidencial signado por los cuestionamientos legítimos sobre las artes aplicadas para retener el poder en la administración presidencial del Estado.
Hoy, frente a los escarceos mediáticos a los que se sigue sometiendo la voluntad política del Dr. Fernández, nada es políticamente más aconsejable para él, que descartar ese caramelo envenenado, el cual podría intoxicar de modo irremediable su historia y su futuro político, constantemente recalentado por el deterioro constante de las variables más sensibles para el mantenimiento de una sana perspectiva de la transmisión democrática del poder.
No obstante, si finalmente, ante los reclamos y presiones de la corte de acólitos que insisten en empujarlo por esa ruta, convocados por los vicios propios que son el motivo por el que condenamos los procesos continuistas, lograra doblegar sus inclinaciones democráticas, imponiéndose el proceso de repostulación, nos queda, sinembargo, el deber de luchar a brazos partidos, para oponernos a dicho proceso, incluyendo en esta lucha, a otros dirigentes democráticos de las propias denominaciones de las que hasta ese momento lo hayan respaldado, conscientes todos, de que ello sería la mejor decisión, la más sana medida de la democracia para evitarle al país cualquier desastre en su ordenamiento económico, político o democrático.
Este alerta, ha de servir, asimismo, para que el la propia oposición, incluido el Partido Revolucionario Dominicano, PRD, advierta el peligro de sus desarreglos internos, debilitantes, arriesgados e imprudentes, propiciadores, sin dudas, de su penoso historial de derrotas, no obstante el lograr mantenerse como el partido de mayor y más firme arraigo, social, -cuasi-religioso-, de la historia de la República Dominicana, no obstante, no obstante el haber sido la cuna de los dos partidos que le siguen en el interés de la ciudadanía: El PLD y el PRSD, El Partido del Toro.
Ante la difusión creciente de las promociones que tienden a asentar la idea de que el proceso de repostulación presidencial por parte de Leonel Fernández, serían un hecho invariable, salvo la postulación de su misma esposa, Doña Margarita de Fernández, el candidato de la oposición debe alcanzar a ser un candidato capaz de consensuar todas las fuerzas democráticas conscientes de lo pernicioso que sería para el orden del Estado Nacional, una nueva repostulación del presidente Fernández.
El costo para el estado de ese proceso, sería tal que nos atrevemos a predecir que un colapso económico catastrófico sería inevitable.
A toda la oposición y a todos los sectores que alcancen a ver nuestras consideraciones como enmarcadas en la realidad social dominicana del momento, los llamamos a mirar hacia la experiencia de Estado del dirigente Hatuey De Camps, el dirigente que, junto a Peña Gómez y Juan Bosch, desde los tiempos de Balaguer, ha vencido la tentación, una y otra vez, de doblarse frente a cualquiera de los intentos de propuestas re-eleccionistas que haya sido ojeada desde de cualquier mirador, incluidos aquellos sectores internos que en el propio PRD, se atrevieron a intentar movimientos en favor de obcenos proyectos re-eleccionistas, durante los gobiernos de Antonio Guzmán, de Salvador Jorge Blanco, de Hipólito Mejía y que hoy procuran la re-postulación del Dr. Fernández, aun sea humillando la constitución.
La Ruta de los procesos re-eleccionistas, tiene que ser corregida, el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, nos conduce por la Ruta Corregida, la ruta de las precisiones de los pincipios de la Democracia Social, libre de colusiones.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)