sábado, 31 de julio de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA XIV....PEÑA GÓMEZ, JUAN BOSCH Y HATUEY DECAMPS, DIRIGENTES PARADIGMÁTICOS

Cuando aquellos dirigentes políticos paradigmáticos: Peña Gómez, Juan Bosch y Hatuey De Camps, fueron fraguando y forjándose, bajo la contundencia y tenacidad del calor y del martillo de las más rudas experiencias políticas tras los gobiernos de Trujillo y luego los de Balaguer, marcados éstos por las imposiciones de la permanencia en el poder usurpado mediante los procesos que implicaron sus respostulaciones electorales sin observar la prudencia aconsejadora sobre las buenas venturas de una sana alternancia política en la administración del Estado, lo hicieron convencidos de que nuestra sociedad política sigue el trillo de la historia material y espiritual que siguen todos los procesos de ordenamiento que se corresponden con las sociedades políticamente inmaduras, porque tampoco cuentan con una economía apropiadamente reglamentada, pero sí con unos niveles de hambre de alimentos, de hambre de conocimientos, de hambre de salud administrativa y de salud física.

La selección de equipos de hombres gobernantes, capaces y probos, dispuestos a servir como trabajadores sociales sus roles de profesionales, es una tarea de responsabilidad ciudadana muy delicada, difícil y cargada de contraposiciones y desavenencias humanas y de posiciones ideológicas. No obstante, cuando se lograra la madurez necesaria para alcanzar de modo consensual a seleccionar ese equipo, lo mínimo deseado habría de ser garantizar su continuidad por todo el tiempo que lo demandaran las circunstancias.

Sinembargo, esa experiencia acumulada por aquellos líderes y dirigentes, los hizo convencerse de que las reglas éticas por las que se mide Nuestra Sociedad Política Dominicana, carece del peso de una fuerte tradición de respeto a los principios concebidos como normas de nuestros arreglos jurídicos y sociales en general, en consecuencia, esas normas no alcanzan a valer para detener el empuje de las asociaciones criminales que se constituyen para desprestigiar, menospreciar, violar o simplemente desconocer esas normas desde dentro del mismo tren administrativo estatal, en un contubernio con las más altas instancias de la sociedad comercial, empresarial y profesional que tiende a doblegar cualquier intento encabezado por cualquier pensamiento que se le contraponga.

Esa, ninguna otra, es la razón por la que cualquier análisis de los proceos pro-democráticos republicanos que se aplique a nuestro proceso político democrático, ha de concluir sobre la necesidad de condenar cualquier proyecto de repostulación que procure sustentar la continuación de un mandato presidencial, más allá de un período constitucional.

En nuestro país no existe una referencia histórica re-eleccionista que no haya concluido con un balance nefasto para la democracia dominicana. Sobre los casos de re-elecciones anteriores al presente gobierno, poco dejan ya para motivar la descripción de sus trágicas consecuencias, sinembargo, en un período de elasticidades políticas tan cómodas como resulta ser el que le ha tocado encabezar al actual Presidente, Dr. Leonel Fernández, las consecuencias de desobedecer los consejos de la prudencia política histórica, no se han hecho esperar y se aboca El Presidente Fernández a echar al mar cualquier brillo que pudiera exhibir atribuíble a sus ejercicios presidenciales, como virtud de sus talentos políticos, todo como consecuencia de un ejercicio presidencial signado por los cuestionamientos legítimos sobre las artes aplicadas para retener el poder en la administración presidencial del Estado.

Hoy, frente a los escarceos mediáticos a los que se sigue sometiendo la voluntad política del Dr. Fernández, nada es políticamente más aconsejable para él, que descartar ese caramelo envenenado, el cual podría intoxicar de modo irremediable su historia y su futuro político, constantemente recalentado por el deterioro constante de las variables más sensibles para el mantenimiento de una sana perspectiva de la transmisión democrática del poder.

No obstante, si finalmente, ante los reclamos y presiones de la corte de acólitos que insisten en empujarlo por esa ruta, convocados por los vicios propios que son el motivo por el que condenamos los procesos continuistas, lograra doblegar sus inclinaciones democráticas, imponiéndose el proceso de repostulación, nos queda, sinembargo, el deber de luchar a brazos partidos, para oponernos a dicho proceso, incluyendo en esta lucha, a otros dirigentes democráticos de las propias denominaciones de las que hasta ese momento lo hayan respaldado, conscientes todos, de que ello sería la mejor decisión, la más sana medida de la democracia para evitarle al país cualquier desastre en su ordenamiento económico, político o democrático.

Este alerta, ha de servir, asimismo, para que el la propia oposición, incluido el Partido Revolucionario Dominicano, PRD, advierta el peligro de sus desarreglos internos, debilitantes, arriesgados e imprudentes, propiciadores, sin dudas, de su penoso historial de derrotas, no obstante el lograr mantenerse como el partido de mayor y más firme arraigo, social, -cuasi-religioso-, de la historia de la República Dominicana, no obstante, no obstante el haber sido la cuna de los dos partidos que le siguen en el interés de la ciudadanía: El PLD y el PRSD, El Partido del Toro.

Ante la difusión creciente de las promociones que tienden a asentar la idea de que el proceso de repostulación presidencial por parte de Leonel Fernández, serían un hecho invariable, salvo la postulación de su misma esposa, Doña Margarita de Fernández, el candidato de la oposición debe alcanzar a ser un candidato capaz de consensuar todas las fuerzas democráticas conscientes de lo pernicioso que sería para el orden del Estado Nacional, una nueva repostulación del presidente Fernández.

El costo para el estado de ese proceso, sería tal que nos atrevemos a predecir que un colapso económico catastrófico sería inevitable.

A toda la oposición y a todos los sectores que alcancen a ver nuestras consideraciones como enmarcadas en la realidad social dominicana del momento, los llamamos a mirar hacia la experiencia de Estado del dirigente Hatuey De Camps, el dirigente que, junto a Peña Gómez y Juan Bosch, desde los tiempos de Balaguer, ha vencido la tentación, una y otra vez, de doblarse frente a cualquiera de los intentos de propuestas re-eleccionistas que haya sido ojeada desde de cualquier mirador, incluidos aquellos sectores internos que en el propio PRD, se atrevieron a intentar movimientos en favor de obcenos proyectos re-eleccionistas, durante los gobiernos de Antonio Guzmán, de Salvador Jorge Blanco, de Hipólito Mejía y que hoy procuran la re-postulación del Dr. Fernández, aun sea humillando la constitución.

La Ruta de los procesos re-eleccionistas, tiene que ser corregida, el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, nos conduce por la Ruta Corregida, la ruta de las precisiones de los pincipios de la Democracia Social, libre de colusiones.

lunes, 12 de julio de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XIII ....PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, EL PARTIDO DEL TORO SALVA EL PROYECTO DE FORMACIÓN POLÍTICA

La formación intelectual aplicada al ejercicio teórico y práctico de las ciencias políticas, apreciadas estas como ciencias de la administración del Estado, en los últimos años ha merecido una muy precaria atención por parte de las distintas organizaciones concernidas en el sistema partidario de nuestra cultura política democrática.

La Excepción del momento, sinembargo, la salva el proyecto de formación continua que ejecuta el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, encabezado y orientado por los conceptos teórico prácticos desarrollados y puestos en escena por Hatuey De Camps, cuyo liderazgo se ha forjado tras una larga experiencia trabajando junto a José Francisco Peña Gómez y Don Juan E. Bosch, quienes han sido los mentores más sobresalientes de la dedicación a la educación política.

Los programas de consolidación ideológica, organización partidaria, dirigencia y liderazgo, conducen al PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA hacia el reforzamiento de un nutrido y sólido núcleo de dirigentes, incluida una selección de jóvenes profesionales de distintas disciplinas científicas y administrativas, llamados a conformar un estratégico staff de hombres capacitados y entrenados para ejercer las funciones administrativas del Estado basados en criterios decisivos sobre equilibrio distributivo de las oportunidades para el ejecicio digno de la vida moderna, bajo el respeto a las convenciones deontológicas del derecho y la moral social.

Hoy, el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, deviene en ser la única gran escuela de formación en materia de ejercicio ético del trabajo político capaz de garantizar la línea de respeto y acreditación al compromiso ciudadano para asumir una sana administración del gobierno del Estado y de la República.

La Ruta del desinterés formativo que se venía expresando desde hace años, extendido sobre el conjunto sociopolítico dominicano como consencuencia de las frustraciones ensilladas en las avalanchas de la degeneración de las formas en la conducción política y la conducción administrativa, comienza a revertir su derrotero de esas frustraciones desesperanzadoras.

El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, ofrece, sirve y garantiza la oportunidad de un ejercicio formativo revolucionario, acendrado en valores ciudadanos del más digno perfil patriótico y respetuoso de nuestras tradiciones y particularizaciones históricas.

La Ruta de las dispersiones de nuestro pensamiento central como proyecto de Autenticidad Social Demócrata, sigue la Ruta Corregida por las postulaciones ideológicas y el pragmatismo táctico orientado por Hatuey De Camps, como Presidente del partido y director de la formación de los cuadros partidarios, responsable de la conducción y corrección permanente. Esta Ruta Corregida signa al PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, como la bandera de la cultura de la democracia abierta y amplia, como sistema político aplicado, en la República Dominicana.

miércoles, 23 de junio de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XII ...EL GOBIERNO DE LEONEL FERNÁNDEZ EN LA PRESIDENCIA DEL PLD

Leonel Fernández, Presidente del del Gobierno Dominicano y presidente del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, ha venido acumulando muy merecidos reconocimientos como conductor de relaciones internacionales, así como responsable último de los logros atribuibles a la estabilidad económica y social general de nuestra supervivencia como Estado, no obstante, las redes tejidas por su partido en torno al propósito reeleccionista en el que terminó atrapado, lo condujeron a cumplir con compromisos políticos que hoy han devenido en esta vorágine de despropósitos administrativos que amenazan con deslucir todos los logros alcanzados, dados los costos de la impunidad y de la permisividad que aposenta el crimen de distintas etiologías sociales.

Por Otro lado, Miguel Vargas, exitoso y próspero dirigente empresarial, convencido del valor social de su entrega personal a la sana administración del Estado, involucrado en la dirección administrativa del Partido Revolucionario Dominicano, PRD, desde hace años, ha pasado a la Presidencia misma de la organización, imprimiéndole a ésta, un carácter disciplinario harto centralizado, impropio, sinembargo, de los tradicionales liberalismos enraizados entre las disidencias internas de este partido.

Esas raíces que soportan esa libertad de acción, diversidad de criterios polícos, y, -muy importante-, las reales oportunidades de ascender y de presentarse a cualquier candidatura, han anclado las siglas y la escencia política, social y cultural del PRD en la mente y el subconsciente colectivo de la ciudadanía dominicana, saberse bautizado de perredeísta deviene en sentirse libre de ataduras fundamentalistas, es como sentirse un cristiano con derecho a bailar, cantar y vestir pantalones modernos ajustados a sus medidas.

Hatuey De Camps, por su lado, como administrador de múltiples procesos políticos, ha tomado distancia de los compromisos que suelen ser arrebatados sin contar con las razones jurídicas y la sensatez política.

Hipólito Mejía, con su acendrada experiencia de administrador de consensos, hoy reivindicada y reconocida como caso atípico de razones inéditas en los procesos económicos de contingencias, Milagros Ortiz, abanderada de la frugalidad y transparencia administrativa, Hugo Tolentino Dipp, Tirso Mejía Ricart e Ivelisse Pratts, paradigmas de enterezas y dedicaciones a la construcción de los valores de nuestra nacionalidad, Ramón Alburquerque, ejemplo de capacidad al servicio del Estado y de los más caros intereses nacionales, Guido Gómez Mazara, fenómeno de la nueva inteligencia política que surge como valor de tenacidad y lealtad, Luis Abinader, ejemplo de la formación en las capacidades y calidades administrativas, entre otros, han de escrutar la realidad de lo necesario que viene a ser convocar a un Consenso Nacional, que permita la reconducción política de Nuestra Nación, de sus instituciones, de sus hechos políticos, sobre el que entendemos nosotros que Hatuey Decamps reúne el conjunto de experiencias, confiabilidad, y valores oportunos para dirigir una reconducción política con la firmeza propia que demanda el tiempo que nos acontece.

Además de sus experiencias de Estado probadas, estas constituyen un par lógico de convincetes razones para convocarlo a un proyecto de consenso interpartidario, con el respaldo de las múltiples categorías de organizaciones activas en nuestra sociedad, para que nos propongamos un consenso político que dé al traste con los inconvenientes generados por los compromisos impropiamente ilegítimos, desbordantes del equilibrio económico, desestabilizadores de la paz social, corruptores de la sana administración de los intereses públicos generales, antivalores que hoy hacen olas tormentosas en la sociedad dominicana y cuyo control, de no ser armado un proceso de ajustes consensuados entre las distintas entidades políticas y sociales en general que orientan y conducen los truculentamente diezmados intereses colectivos de nuestro conjunto social más sensitivo, ante las desavenencias económicas del momento, semilla esta que a su vez genera y extiende e irradia sin límites la onda de inseguridad y de contagiosa criminalidad que impulsa al administrador del Estado a practicar este nivel de represión sin medidas, convertido en vorágine incontrolada.

Una administración basada en un diálogo sin exclusiones, sin prejuicios, libre de intereses encontrados, libre de amenazantes propulsiones de retaliaciones políticas, puede reconducirnos a un proceso seguro de recomposiciones y ajustes capaces de garantizar la estabilidad social, económica, institucional y política que ameritamos en este momento en el que nuestro país se halla enrutado sobre una muy frágil estabilidad, amenazada por perturbaciones anunciadas y prestas a fermentarse explosivamente, como vinos infestados de contaminaciones fungosas indeseadas.

La Ruta tiene que ser Corregida, debe ser Corregida, el PRSD, El Partido del Toro, aporta la Fuerza de la Corrección, Hatuey De Camps representa el Equilibrio Sin Compromisos que no sean otros que los contraídos con los intereses de La Patria, sin ambiciones, probado en la administración de Estado, sin nepotes, sin amarres, sin temor, sin deudas sociales con ningún sector político o social sean estos de la vanguardia o de la sana tradición histórica y moral. El Consenso Nacional, Hatuey De Camps lo puede garantizar.

miércoles, 9 de junio de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XI ...LA RIESGOSA REELECCIÓN QUE BUSCA LEONEL

Leonel Antonio Fernández Reyna, como José Francisco Antonio Peña Gómez, ambos iniciaron su escalamiento social a partir de sus respectivas vocaciones por el aprendizaje escolar, ambos muchachos iniciaron sus crecimientos entre los límites de la pobreza.

Mulatos inteligentes y sobresalientes en su formación, capaces de llamar la atención por distinguirse por donde quiera que les tocó llegar y que se dejara conocer alguna señal del virtuosismo de sus razonamientos, unas veces dejando fijados comportamientos anecdóticos o simplemente separándo sus reacciones intelectuales de la edad correspondiente.

Ambos incursionaron en la vida política precózmente, ambos se hicieron abogados, ambos han destacado por sus capacidades discursivas, ambos fueron detectados y privilegiados por la sabiduría y la confianza de Don Juan Bosch, ambos les sobrepasaron por muchos codos a los viejos dirigentes, intelectuales, prácticos, ricos, revolucionarios y teóricos del partido, ambos han sentado cátedras de organización exitosa de sus estrategias polìticas, ambos han sido fanaticos exitosos de las relaciones y consensos internacionales de dirigentes mundiales muy importantes, mereciendo toda suerte de respeto y reconocimientos.

Ambos hubieron de tomar distancias de los afanes por acumular fortunas propias.

Ambos han alcanzado a conquistar el carisma popular y la confinza de la oligarquía.

La historia de éxitos de Leonel Antonio Fernández Reyna, hoy parece amenazada por la voces que en todos los tiempos exaltan por encima de la realidad a los reyes y faraones, sinembargo, Leonel puede crecerse una vez más, desoyendo voces enrarecidas.

La presidencia de República es una posición que concede un título que honra, pero que puede ser manchado y hasta achicharrado por el calor de la luces rojas que advierten los peligros, pero su mensajes de vida son despreciados buscando seguir y seguir sin hacer las prudentes paradas.

La historia de Leonel Antonio Fernández Reyna como presidente de República Dominicana, ya tiene sitio reconcido en cualquier definición pública del mundo moderno concensuado.

La historia de José Francisco Peña Gómez no precisó de que él alcanzara a presidir el gobierno de Repùblica Dominicana para alcanzar a colocar su dignidad entre las de más alto rango en la monarquía de la historia de los pro-hombres dominicanos y americanos al dejar bien afirmadas sus contribuciones políticas, sociales, y culturales frente al pueblo y frente a la consolidación democrática del Estado Dominicano, de su cultura política así como entre los hombres de la historia mundial de los consensos políticos regionales, continentales e intercontinentales.

Sinembargo, Leonel Antonio sigue al frente del escenario mundial con tanto tiempo futuro para acumular éxitos, como el de un exitoso grandes ligas al momento de iniciar los contratos multi millonarios comprometido a alejarse militantemente de los anabólicos, de los escándalos e irregularidades de cualquier índole capaces de trastornar sus records, de los excesos festivos, de las veladas nocturnas en lugares inseguros, de los acompañamientos que puedan afectar su buen nombre, el de su familia, el de sus demás compatriotas, el de su equipo, el de la liga y el de sus patrocinadores.

Leonel Antonio Fernández Reyna tiene hoy mucho que perder puesto en manos de decisiones tan arriesgadas como la de una imprudente nueva postulación a la presidencia de La República, contraviniendo lo legítimo, lo sensato, lo sabio y lo sano. A Leonel Antonio Fernández Reyna lo invitamos a cuidar su ruta, a preservar sus logros, su historia y su nombre.

Lo invitamos a respaldar un nuevo canditato capaz de reconocer sus merecimientos como dirigente político y como gobernante, capaz de señalarle las imperfecciones de su modelo de gobierno, -muchísimas, sin dudas-, conservador del Estado Rancio y Desequilibrado, y capaz de reconocerle, por ejemplo, sus inclinaciones democráticas tendentes a respetar, en la buena lid internacional, el derecho de los pueblos a su autodeterminación.

Quizás sea Hatuey De Camps Jiménez, junto a Leonel Fernández y José Francisco Antonio Peña Gómez, la tercera y pareja pata de la mesa de la Historia Política Dominicana heredera de de los principios, de la formación, de los métodos y de los valores patrióticos heredados de Juan Emilio Bosch Gabiño, quien logre reunir en un consenso nacional, el respaldo de todas las fuerzas políticas para encabezar un gobierno de reajustes políticos, que den al traste con los históricos vicios electorales que impiden reconstruir la credibilidad moral de los de esos procesos que son recursos democráticos dignos de mejores consideraciones frente al ciudadano, espectador y actor aguzado que descree hoy de cualquier verdad conceptual sobre sus instituciones más legítimas.

Hatuey De Camps puede Corregir La Ruta de la Reconstrucción de la confianza en Nuestra Democracia.

sábado, 5 de junio de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, X ...DESESTABILIZACIÓN DE LA INSTITUCIONALIDAD POR LOS GOBERNANTES

Los efectos desestabilizadores que conllevan los procesos eleccionarios en los cuales se postula para presidir el Gobierno del Estado al Presidente en vigencia, no se han hecho esperar.

El escaso respeto que históricamente le han profesado los gobernantes dominicanos a la isntitucionalidad estatal, hace prever con suma certeza que los arrebatos del poder intentarán imponerse mediante cualquier suma de desafueros a las reglas constitucionales.

El último proceso, fué más allá de lo previsto hasta por la dirigencia del Partido Oficial, es decir, se les fué de la mano el control del poder de los actores y las acciones que éstos, prevalidos de los recursos puestos a su disposición, pudieron ejecutar, quebrando cualquier record histórico, atribuíble a cualquier gobierno o partido, en materia de truchimanerías pseudolegales o ilegales, menospreciando así la legitimidad protolegal de una sociedad dominicana herida por los históricos abusos de poder, hoy exacerbados por las distorsiones que a la democracia le generan los acomodamientos graciosos que hace El Estado a las fuerzas económicas cuando se siente compelido a retener el poder "a jacha y machete".

Nada nos indica, sinembargo, que sólo un cambio de nombre en la Presidencia del Estado, vaya a corregir la inestabilidad surgida tras el recien celebrado proceso comicial.

Precisamos de cambios en la confianza que se diluye y se gasta, afectada de procesos de repostulaciones, fallidas o no, en cuanto a sus inmediatos propósitos de poder. Las propuestas que procuren enderezar los entuertos generados, deben ser nuevas, equilibradas y convincentes. Un proyecto de ajustes económicos, políticos e institucionales, deberá estar encabezado por un dirigente con capacidad de equidistancias, respetable, enérgico y libre de sospechas con respecto a los impenitentes deseos de repetir o acomodarle a algún alterno complaciente el asiento presidencial.

Un acuerdo mayoritario, de consenso, que busque el reencausamiento del perfil arreico de nuestra democracia, incapaz de regar con rendimientos sus virtudes sociales, tras el estrangulamiento de que viene siendo objeto por los vicios de las imposiciones y sumisiones de la colusión que la mantiene infestada.

Una solución apropiada que queremos proponerle a toda la sociedad dominicana, incluyendo a todos los partidos políticos que así reconozcan la verdad incólume de las obsevaciones que acabamos de hacer, es que para las elecciones del 2012 sea convocado un candidato de consenso, capaz de respetar los espacios democráticos adquiridos de todos los participantes, capaz de garantizar un claro rechazo a la formación de un gobierno cargado de nepotes políticos.

El Sujeto cargado con esas propiedades, quizás sea posible hallarlo entre las experiencias de Estado acumuladas por uno que otro político con formación y capacidad para las demandas de estos tiempos.

Nosotros pensamos que el conjunto de argumentos mejor formulados para desarrollar una experiencia democrática de ese calibre, son los que cargan las alforjas políticas de Hatuey De Camps, quien, hoy por hoy, luce ser el dirigente político mejor pulido, de formación fundada en experiencias de estado, de organización y de firme convicciones frente a un equilibrio que respeta el dinamismo de los tiempos, los conciertos nacionales y una vastísima experiencia como organizador internacional.

Creemos sinceramente en la solución que proponemos, la cual garantizaría una sólida estabilidad democrática ante un clima de distensión general que facilitará el curso de los ajustes sociales que hoy se balancean sobre una frágil y movediza línea de equilibrio metaestable, una Ruta que puede y debe ser corregida.

lunes, 31 de mayo de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, IX....LA RUTA QUE HAN DE SEGUIR LOS PARTIDOS DE OPOSICIÓN

La cercanía del proceso electoral al que nos conducimos los dominicanos para elegir al nuevo presidente que habrá de conducir la administración del Estado, nos conmina a mirar con ojeriza los aprestos gubernamentales que anuncian una inminente jugada política conducente a intentar una vez más la postulación de Leonel Fernández como propuesta a cargo del PLD y sus aliados, cualquiera que sea la variante teórica, legal o ilegal, aunque nunca legítima, que se proponga armar y desarrollar a partir los próximos días.

Puestas a un lado las valoraciones morales, éticas, legítimas y legales, la verdad es que la logística mantenida al alcance de la super-factoría industrial que impulsa la distribución de recursos oficiales y los comprometidos graciosamente mediante colusiones abyectas, estremecen el coraje frente a las posibilidades de enfrentar con éxito a ese atropellante Caballo Troyano.

El gladiador que se elija para hacerle frente a tal capacidad de aplatamiento, ha de traer armadura y arneses resistente, ágil y correctamente instalada. Los candidatos puestos en cartel desde la oposición perredeísta, lucen como embebidos entre los planes gubernamentales y los partidarios del Presidente Leonel.

Otros, los de segunda línea, lucen abochornados por el fantasma reeleccionista que les dejó hechizados como ganado para carnicería popular.

La Ruta que han de seguir los partidos que se consideren de oposición, tiene que ser enderezada, pulida, reorientada hacia los objetivos que conduzcan a la reconquista del poder y la moral política.

Pronunciar un discurso autoflagelante, no bastará para corregir y recobrar la confianza empeñada en torno a los compromisos asumidos y las apologías hechas frente a las consumación del proyecto reeleccionista.

El PRD ha de abocarse a un proceso de autocrítica, abierto, profundo y responsable, capaz de asumir una reflexión sana de desprendimiento y sacrificio personal en busca de medidas equilibradas que permitan la adopción de medidas polìticas coherentes con los principios abandonados y con las estrategias triunfadoras.

Una exploración obligada debe ser la encaminada a presentarle propuestas de integración política, libre de prejuicios y condicionamientos irreverentes, a partidos de confirmada vocación democrática, sobretodo al PRSD, basados en las calidades y capacidades políticas de sus dirigentes.

El Partido del Toro puede aportar la candidatura capaz de enfrentar y derrotar el proceso reeleccionista con el que Leonel Fernández y el PLD, pretenden imponerse por encima de todos los cánones del derecho, de la legitimidad, de la moral política y de la historia de paz social que todos los dominicanos anhelamos.

El PRSD, El Partido del Toro, ha de servir de Ruta de Corrección y constricción que conduzca a la reconquista del Poder Polìtico y al rescate del valor de la institucionalidad democrática conculcada eufemísticamente mediante subterfugios mediáticos que mantienen obnubiladas las reacciones populares, pero que conducen, irremisiblemente a situaciones de riesgos que podemos evitar mediante la selección de una dirección del Estado sabia, experta, comedida, democrática y libre de compromisos espúreos.

Bien haría el PRD llamando a Hatuey De Camps para ser invitado, consultado y ponderado como frente principal para enfrentar desde ya la propaganda dirigida a madurar el proyecto reeleccionista del Partido de Gobierno.

sábado, 29 de mayo de 2010

PRS, LA RUTA CORREGIDA, VIII....MIGUEL VARGAS E HIPÓLITO MEJÍA: AL FRENTE DEL PRD

PRS, LA RUTA CORREGIDA, VIII

En estos momentos, Hipólito Mejía y Miguel Vargas, dentro de las opciones presidenciales que ofrece el PRD, llevan los nombres y las posiciones políticas que con mayor claridad se vislumbran como ostentadoras de las mejores probabilidades para ser uno escogido como candidato a la presidencia sustentado por ese partido para participar en los comicios nacionales presidenciales del 2012.

Sinembargo, los pronunciamientos públicos de éstos, no alcanzan para definir en torno a ellos ninguna otra posición ideológica o política más allá de los extraídos al reconocer sus viejos compromisos con la reelección presidencial y con el intervencionismo militar respaldado con las armas dominicanas en Irak y su repelente asociación con el deshonesto J. Bush, sus festivas apologías trujillistas, así como a las soluciones sociales mediante los "intercambios de disparos" y los arreglos administrativos en materia de impuestos y otras transacciones públicas gubernamentales, como las transferencias comerciales graciosas de inmuebles estatales.

Los aportes en materia de administración del Estado que diferenciarían una gestión gubernamental encabezada por Miguel Vargas o Hipólito Mejía, cabría esperarlos en la gestíón de las relaciones internacionales basadas en los lineamientos deducibles de las conductas e intereses públicos de ambos gestores: sumisión y entrega a los intereses del pensamiento económico que se basa en los más extremos privilegios para los acumuladores de fortunas al estilo de las compañías dedicadas las explotaciones mineras, las comunicaciones no reguladas, los negocios energéticos y los del turismo de desvastaciones ecológicas, es decir, la continuación o extensión de las estrategias comerciales de los gobiernos de Leonel Fernández, caracterizado por el salvajismo en la explotación capitalista.

En materia de ordenamiento interno, el liberalismo exremo en cuanto a la impunidad frente a la criminalidad, la escasez en la inversión para la formación escolar y la salud popular, la corrupción la explotación de la abyección humana frente a la desnaturalización de los procesos democráticos electorales, la tolerancia, la complicidad y la colusión en torno al comportamiento de la banca comercial que extorsiona al consumidor de los servicios de créditos, así como frente al comercio minorista que transgrede cualquier medida de calidad comprometida con la confianza que le sirve el consumidor.

Ninguna señal pública, basada en alguna conducta, algún pronunciamiento, alguna estrategia de proselitismo político o de definición teórica de los procesos económicos o sociales nos muestran o indican que alguno de ellos cuente con propósitos distintos a los del Presidente del gobierno actual: Leonel Fernández.

La ruta anunciada, en el mejor de los casos, sería apenas la misma que han seguido los gobiernos de Leonel Fernández: una ruta desviada de los principios que propugnan por un Estado organizado en torno a las necesidades y demandas de las mayorías, es decir, una ruta desviada de un Estado para el ejercicio de la Democracia, desviada del ejercicio de puesta en práctica de las oportunidades abiertas a las mayorías, desviada del crecimiento consistente de la molécula proteica que incluya a todos los componentes sociales que empuje el sinergismo basado en la sumatoria de las fuerzas de la formación colectiva, desviada de la calidad que requieren los tiempos y las sociedades modernas.

Esta desviada ruta de partida que diseñan, ofrecen y se conducen Hipólito Mejía, Miguel Vargas y Leonel Fernández, precisa de ser corregida hacia los objetivos concebidos por Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez y Hatuey De Camps.

La Ruta Corregida parte de una Organización basada en los propósitos definidos y concebidos por ese liderazgo conceptual de las ideas y las acciones que orientan hacia la Ruta de la Democracia percibida como pensamiento, como principio, como meta de gobierno del Estado. La Ruta Corregida la traza el PRSD, El Partido Del Toro.