lunes, 29 de diciembre de 2014

LA RUTA CORREGIDA, LXX, ALTA INTELIGENCIA POLÍTICA PARA CONSENSUAR OPOSICIÓN



ALTA INTELIGENCIA POLÍTICA PARA CONSENSUAR OPOSICIÓN

Las explosivas urgencias que demandan un candidato presidencial surgido de las filas democráticas y más racionales que conforman el amplísimo consenso de oposición política, empresarial y social en general, sobrepasan ya las simpáticas licencias y valores implicados en la diversificación popular de propuestas hechas con propósitos de divertimentos, ensayos y calentamientos preventivos ante posibles pulseos, tratos, acuerdos y negociaciones.

Ya hemos de adentrarnos en la definición firme de un proyecto electoral altamente competitivo, a partir de un candidato presidencial capaz de exhibir un potente posicionamiento político en nuestra sociedad civil, mediática, profesional, laboral y empresarial.

Las definiciones de  rutas divergentes decididas  por Ismael Reyes, del PDI y Elexido de Paula, del PHD, provocaron el salto de Hipólito Mejía a declarar el secreto de su irrenunciable aspiración a declararse candidato presidencial por el PRM,  que sólo desconocían Luis Abinader y Tony Peña Guaba.

Las fuerzas vectoriales  de La Convergencia han devenido en el infalible recurso para estallar en desastre: una gran divergencia matemática y política que contrapone las fuerzas internas para anularse unas contra otras.

Solo una recomposición estratégica, manejada con alta inteligencia política y componedora, alcanzaría a enderezar cada una de los vectores actuantes hacia único sentido y dirección: el triunfo electoral, la reconquista democrática de la administración política del Estado.

Yo me arriesgo a apostar a que en estos momentos,  Hatuey De Camps cuenta con los más poderosos recursos de credibilidad, firmeza y aval arbitral para conducir el mayor y más poderoso aval político y social capaz de conducir la reunión política de todas las voluntades derivadas del perredeísmo histórico, incluidos PRM, PRD, PRI, BISD, PDI, PHD, MODA, APD, AP, FA, así como las organizaciones civiles que se suman responsablemente a la necesidad política nacional más urgente: la reconquista de la administración política y moral del Estado Dominicano.

La Ruta tiene que ser Corregida, los actores políticos de nuestra Nación pecisan de ser activados en este sentido. Desde el PRSD, nos proponemos hacer valer la corrección de las desviaciones que en estos momentos afectan el desarrollo nacional tras el atraso que nos dejan la corrupción administrativa, la inseguridad ciudadana y el crimen amparado por los borrascosos poderes paramilitares. La Ruta de nuestra organización como sociedad de derecho, tiene que ser Corregida.

viernes, 28 de noviembre de 2014

LA RUTA CORREGIDA. LXIX, LA NACIÓN DEMANDA UN CONSENSO PATRIÓTICO


LA NACIÓN DEMANDA UN CONSENSO PATRIÓTICO


El Partido Revolucionario Domincano, PRD, fundado, entre otros dominicanos, por Don Juan Emilio Bosch Gabiño, ha sido la plataforma dialéctica de nuestro contexto histórico y continuo  de renovadas formas de pensamiento impulsoras de la evolución del sistema de Estado Jurídico que hoy nos congrega como sociedad de ciudadanos políticamente independientes en este consenso cultural entre naciones.

A Partir de un sentimiento libertario, reclamante de fueros nacionales  y Estado independiente, ha ido forjándose la unificación de un pensamiento de arraigo colectivo en torno a esos valores que aun priman y pesan firmemente en el sincretismo de la conciencia colectiva post-trujillista, es decir, post-dictadura, tanto así una realidad tajantemente opuesta a los totalitarismos de las opresiones tiránicas como fue demostrado durante los aciagos días de la Revuelta del Abril de 1965, en enfrentamiento ante las tropas de la ocupación militar, las posteriores rebeldías contra los sucesivos gobiernos post.tujillistas encabezados por Joaquín  Balaguer,

De las radiaciones multiplicadas del PRD y su impronta boschista, se han extendido y solidificado formaciones tan importantes como el PLD, fundado por el mismo Juan Bosch, el BISD, fundado por Peña Gómez, el PRI, fundado por Jacobo Majluta, el PRSD, fundado por Hatuey De Camps, el PDI, fundado por Ismael Reyes, AD, fundado por Max Puig, el PRM fundado en torno al liderazgo de Hipólito Mejía ( al que  asimila su legalidad institucional el ASD, fundado por Rafael Abinader), OD, fundado por Minou Tavárez Mirabal, además de otras formaciones provinciales y nacionales menos reconocidas, algunas vigentes y otras extinguidas.

Hoy, cincuenta años después de su asentamiento en nuestro país, la vigencia de ese pensamiento se expresa en forma de ese cada vez más acendrado nacionalismo (que de ningún modo ha de confundirse con bulliciosas fanfarrias de hojalatas que arrastra el trujillismo subyacente) con sentido de Estado y de Patria libre e independencia. Sin embargo, subsiste un sentido de desagregación sobre el que se hacen fuerte los vicios del subdesarrollo social como el desorden administrativo en torno a  variables sobre las que han de erigirse los crecimientos humanos deseables y aspirados por nuestra generación política.

En estos momentos, los hombres y mujeres llamados a concebir y fundar un Estado Nacional por el que cabalguen la dicha, la prosperidad, el orgullo y el bienestar social de su ciudadanía se enfrentan en una serie de contradicciones perniciosas y fratricidas, capaces de importunar la lógica de nuestro desarrollo institucional, por falta de advenimientos racionalmente consensuados de buena fe. Logros y culpas nos corresponden a todos.

 Entre todos hemos de disponernos a dejar sembrada la semilla esencia del gran roble de la unidad plantada sobre los principios que nos unen desde nuestros orígenes comunes. Héctor Aristy,  Hatuey De Camps, Rafael Gamundi, Milagros Ortiz, Hugo Tolentino, Hipólito Mejía, Miguel Vargas, Guido Gómez, Luis Abiader, Minou Tavárez, Ramón Alburquerque, Enmanuel Esquea,  Ivelisse Prats,Orlando Jorge, Rafael Abinader, Ismael Reyes, Trajano Santana, Max Puig, han atreverse a estallar con el valor  de la audacia política y personal, sin dar cabida a resentimientos insulsos ni mediocridades históricas, dar un paso adelante, unirse en reunión de valores críticos y poderosos con la mira puesta en el futuro de La Patria de nuestros hijos y lanzar un proyecto de rescate total de nuestros valores institucionales como Estado y como Patria. El sacrificio de posiciones tosudamente torpes ha de redituarnos a todos con el placer de haber cumplido con el deber frente a la Patria que es haber cumplido con nuestros hijos y con la historia.

Convencidos todos de ir a cumplir con sus deberes ante La Patria y sus hijos, ha de consensuarse el rescate de la decencia y el orgullo nacionales, basada en la salubridad general de la Nación, incluidas su seguridad social, resguardo de su patrimonio social, material y espiritual, educación, valores histórcos y crecimiento humano.

La ruta actual, cargada de inciertos irracionales por la que nos dirigimos es incorrecta, insegura, muy arriesgada. La Ruta tiene que ser una Ruta Corregida, recta y con dirección cierta. La Ruta Corregida ha de partir de las experiencias y más sanas disposiciones políticas de los hombres de con las mejores voluntades enrutadas hacia el bienestar colectivo de La Patria, Desde el PRSD, bajo la dirección de su Presidente-Fundador, Hatuey De Camps, hemos dado clara señales del desinterés patriótico de sus hombres y mujeres. Así seguimos y así seguirermos hasta lograr la demandada Ruta Corregida por el bienestar social del Pueblo Dominicano.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

LA RUTA CORREGIDA, LXVIII, TRANSPORTE INTERURBANO: CAPITALISMO INVIABLE


TRANSPORTE INTERURBANO: CAPITALISMO INVIABLE

Los transportistas dominicanos, sus empresas, sindicatos y sus nombres vuelven a pasar a las planas primeras de los comentarios mediáticos impulsados por el vicio periodístico del amarillismo mercenario.

Bastó que uno de los voceros oficiales en materia de transporte colectivo precipitara un anuncio que informa de que sería dispuesta una rebaja en las tarifas asignadas al pasaje interurbano para usuarios del transporte colectivo para que la vocinglería radial, televisiva del diarismo informativo para-oficial  hiciera escandalizar las vocinas del denuedo insultador, del menosprecio y desprecio contra los trabajadores del transporte y las sociedades que los acogen y organizan en función de sus intereses colectivos comunes.

Estas sociedades, conducidas todas por hombres extraídos de las entrañas del obrerismo popular, arrastrados accidentalmente al rol de dirigentes sociales, acumularon fuertes influencias sobre el destino laboral, económico y político de decenas de miles de ciudadanos activos y orgullosos de pertenecer a sus congregaciones colectivas.

Estos dirigentes fraguados organizacionalmente a fuerza de puya, fuego y martillo, no son expertos en las artes de la comunicación estratégica propia de las guerras redes-cibernéticas, ni siquiera conocen y menos saben siquiera como pronunciar ni estructurar bien entonados discursos orales simpáticos, melosos, político-demagógicos, Así que suelen ser víctimas de los burlamentos y descalificaciones mordaces mediante alusiones cargadas de procacidades sociales y hasta raciales.

Nunca, pero nunca, un representante capacitado para ofrecer un análisis económico técnicamente verosímil de los tantos y muy capaces que sirven sus asesorías a esos medios amarillos y a las vocinas encendidas 24 horas, animadoras de colmadones y manifestantes en claques mercenarias, se ha prestado a ofrecer un cálculo decente sobre la viabilidad comercial que dentro de los postulados del libre comercio capitalista manda su estudio.

Por el contrario, contra todos los principios y sanidad competitiva que recomienda el libre juego de los precios y las demandas, a los transportistas de pasajeros interurbanos, se les conmina a pura fuerza de Estado, a mantener precios de pasajes subvaluados bajo la precisión de chantajes puestos a cargo de viejas maldades de cualquier tono, siempre a costa de las debilidades sociales de los miembros que conforman las sociedades de operadores de guaguas, carros, camiones y demás medios.

Nadie, pero nadie, desde los medios y sus conductores, -harto azuzadores de odios y menosprecios contra los operarios del transporte-, se atreve a presentar ese estudio, ni siquiera amañado, pues ningún arreglo ni maquillaje daría suficiente berunte para ponerlo bonito. Esos números son feos y los conocen todos los economistas nacionales salidos de cualquier universidad del mundo.

Pero es obvio que queda la pregunta de los sorprendidos por tontos : "....Y entonces, porque siguen haciéndolo, porque a ellos nadie los obliga....?"    Tontos unos, brutos otros y maliciosos perversos los profesionales que difunden la misma pregunta. Ningúno entre los que se respeten sería capaz de hacerla en público.

El sobrepeso del horario de trabajo de un chofer regular, lo explota inmisericordemente, lo mismo que a sus ayudantes, pero allí encuentran estabilidad mínima para su sustento familiar, así, aun los que son propietarios de una unidad, se convierten en autoempleados que dirigen el negocio, lo operan y asumen la administación financiera del mismo. Sus ingresos como inversores de capital, son nulos o negativos pero lo financian los ingresos del autoempleo fundado en las vejaciones oficiales aceptadas al precio de soportar supuestas concesiones especiales como exoneraciones aduanales muy peleadas, "donaciones" de combustibles, subvenciones monetarias y arreglos de supuestos privilegios sobre derechos a rutas y otras retorcidas de cuello.

En el marco de los postulados del capitalismo de libre empresa, el negocio del transporte interurbano no es viable mientras los precios de los pasajes  estén sometidos a los controles oficiales del Estado y cn ello. sometidos a vejaciones públicas los operadores del oficio. Abusadores y malvados son los medios y comunicadores que con plena consciencia de su poder para dañar les endilgaron el mote propagandístico de "los dueños del país", mercenarios, inmorales y corrompidos y corruptores de la información veraz.

La ruta que ha seguido los Gobiernos Dominicanos, durante decenios, precisa de se corregida, puesta en el quirófano del raciocinio administrativo de El Estado, sano y transparente. En el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, conocemos y reconocemos el trabajo tesonero que han llevado los transportistas de pasajeros y cargas en todo el país, sus sanos servicios y sus sacrificios en favor de las clases humildes que son las que siempre estarán obligadas a valerse de sus servicios, así como al movimiento regular de cargas que en todo el país subvencionan nuestros camioneros con sus tarifas regulares subvaluadas. La Ruta tiene que ser la Ruta Corregida que proponemos a través del PRSD con nuestro conductor Hatuey De Camps. 

domingo, 2 de noviembre de 2014

LA RUTA CORREGIDA, LXVII. HATUEY DE CAMPS Y EL PRSD, CONSTRUCTORES DE CONSENSOS


HATUEY DE CAMPS Y EL PRSD, CONSTRUCTORES DE CONSENSOS



A partir de los primeros pasos anunciados para la conformación de la fuerza política que nos congrega  como PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, (El Partido del Toro), en el año 2004, hasta las horas de hoy, la dirigencia de esta organización social-político-partidaria, no ha cesado en su lucha propuesta por la conformación de una arquitectura democrática abierta a la más amplia diversidad de ideas concebidas entre los hombres y mujeres que manifiestan su sentido de Patria organizando la sociedad en torno a sus respectivas convicciones sobre la más sabia y propia  entrega a la alta misión ciudadana que constituye la Administración y conducción del Estado Dominicano.

Desde esos tiempos de nuestros inicios, hemos tocado todas las puertas y abierto nosotros hasta las ventanas tras proponernos la construcción de esa fortaleza política, ideológica y moral, capaz de consensuar  entre todos los actores nacionales, las más eficientes fórmulas para el impulso del crecimiento humano con auténtico sentido de eficiencia y eficacia en favor de hombres y mujeres que conformamos este  país de Dios y todos los dominicanos.

Las más remotas  denominaciones  políticas de todos los colores y pensamientos, sociedades vecindarias,  de obreros, empresarios, colegios y asociaciones profesionales, organizaciones religiosas, artísticas, estudiantiles, clubes deportivos, etc., ha sido tomada en cuenta desde entonces, de modo seguido y hasta el último minuto de actualidad lo seguimos haciendo tras completar la suma del compromiso patriótico que nos urge por la puesta en vigencia de un Estado de legalidad, garantías ciudadanas, derechos ciudadanos colectivos y derechos ciudadanos personalizados en la justa retribución de las compensaciones por el trabajo aportado por cada quien en la construcción de nuestra nación y nuestra sociedad.

Nuestra vocación y entregas por la conformación de una conciencia de sociedad  ha sido fehacientemente mostrada con entregas de desprendimientos poco acostumbrados al lograr conformar el primer frente o Alianza política reconoscida como "La Cuarta Vía", que en el año 2008 llevó en su candidatura presidencial al Ing. Eduardo Estrella, lo mismo que en el 2012 decidimos respaldar la candidatura presidencial de Hipólito Mejía, tras el más amplio gesto por el restañado de la historia en materia de lances  políticos aun vivos.

No cejaremos hasta alcanzar el triunfo que significa el levantamiento de esa gran sociedad por la protección política y social de las mayorías, el desarrollo continuo de n cuerpo empresarial firmemente patriótico y una masa obrera y estudiantil, preñada de voluntad sobre el trabajo y el crecimiento ciudadano..

Hoy como antes, seguimos convencidos de que nuestros aportes han sido útiles, sabios y de sensato desprendimiento, hecho crucial este que garantiza la fe puesta en la sustentación de nuestros proyectos políticos.

Hoy también decimos que las candidaturas electorales pasibles de ser presentadas por nuestros líderes a los distintos puestos de autoridades del Estado electas, siguen estando resignadas a la mejor voluntad de un gran consenso electoral, sin descartar que, precisamente, pueda ser escogida como opción de lujo y de integración totalizada, la de nuestro presidente partidario, Hatuey De Camps, para ser ofrecida su candidatura a la presidencia del Estado Dominicano.

Cualquier oferta opositora puede ser buena, sin embargo Hatuey De Camps luce ser el gran candidato armador de la reunificación total de los partidos de mejor reconocida vocación democrática y social incluidas formaciones ideológicas divergentes y las no divergentes entre si de, por ejemplo, el conjunto completo de organizaciones que se congregan nominados como "CONVERGENCIA DEMOCRÁTICA", lo mismo que el conjunto de partidos liderados por el PRD, así como las demás organizaciones que activan en torno otros arreglos de indiscutida vocación por  los consensos democráticos y sociales.

Hatuey De Camps ha sido el líder histórico armador de los consensos democráticos que siempre se convirtieron en Alianzas leales entre si, a partir de los movimientos originados en las sociedades políticas  de las izquierdas y las derechas democráticas, sindicatos de trabajadores obreros, sociedades empresariales y hasta Consejos de organizaciones religiosas.

Nadie como Hatuey De Camps ha servido durante el último medio siglo a la integración de fuerzas democráticas convergentes en los esfuerzos por la construcción de una Nación afirmada en el pensamiento que nos mueve en torno una Patria de inclusiones sociales y una Nación de crecimiento en justa democracia económica, derechos y deberes ciudadanos.

Es por ello y por más que todos los asentamientos políticos que hoy se definen en la lucha por resolver la incertidumbre política del momento, bien hacen con pensar en hacer valer la opción electoral de Hatuey De Camps como candidato universal de toda la sociedad nacional que busca corregir las frustraciones provocadas con el desorden político gobernante desde hace ya varios años.

martes, 28 de octubre de 2014

LA RUTA CORREGIDA, LXVI. TERROR Y TERRORISTAS




Constituye una ingenuidad emocional y sobre todo política, pensar en atribuírle a las diferencias entre los Gerentes del Partido de la Liberación Dominicana responsabilidad alguna en torno a los desafueros políticos expresados mediante los bochornosos atentados terrorista de los últimos días. No. Ningún dirigente formado en las entrañas del pensamiento y los métodos cultivados por  Juan Emilio Bosch, es capaz de conducir sus luchas estratégicas por la ruta de la violencia terrorista. No. No son sus formas. Puede haberlos entre ellos hasta bociferadores como Euclides Gutiérrez y Franklin Almeida, pero de ahí no pasan.  En el peor de los casos, no pasan de erigirse en teóricos marxistas para explicar los hechos consumados, es decir, el hecho histórico verificable.

Esos sectores no son ubicables entre jugadores del dominó popular practicado en las esquinas del barrio social formado por seguidores de ninguno de los desprendimientos del PRD, partido de indiscutida escencia bochista,  Nunca, jamás habría de esperarse que lo imaginaran pensadores como Hugo Tolentino, Milagro Ortiz, Hatuey De Camps, ni ningún otro importante dirigente de los que conducen o hayan conformado alguna vez la  conducción de esa franquicia partidaria o alguna de sus derivaciones.

Estos actos de escándalos vergonzosos han de ser ubicados en otras fuerzas, otras formas de intolerancias históricamente ubicadas en sectores identificados con las truculencias cavernarias del reto ante el poder político y económico concebido como guerra a muerte sin límites, sin reglas, sin honor ni más objeto que el de destruir y vencer a cualquier precio moral, fundado en la sevicia, el odio a la vida, la autodestrucción emocional y el desprecio por todos los órdenes racionales del crecimiento humano de la sociedad.

En la sociedad dominicana si existen esos sectores, puede asegurarse que están bien identificados, que han constituido siempre la pata del poder de la huella imborrable y la impunidad desde los tiempos de la independencia nacional. Son los mismos sectores que sacrificaron con actos denigrantes a los patriotas nacionales  Francisco Sánchez del Rosario, María Trinidad Sánchez, Juan Pablo Duarte y otros patriotas.

Son los mismos que hoy continúan exacerbando diferencias guerreras entre los pueblos de dominicanos y haitianos. Son los que buscan exacerbar las desavenencias internas entre los altos dirigentes del PLD, azuzando al vigente Presidente Dominicano Danilo Medina contra el Presidente del PLD, Leonel Fernández. Nos sentimos seguros de que estos altos dirigentes del actual partido gobernante, más allá de nuestras diferencias en cuanto a los métodos en integridad en la administración del Estado Dominicano, ninguno es loco ni se alimenta de loquezas  que estimulen algún grado de insensatez o irracionalidad capaces de conducirlos a cualquier desproporción fuera de control.

No. Ellos no son locos.  Los locos de odios que alimentan estas desgracias contra el Estado Ciudadano y su paz, deben ser desenmascarados y presentados frente a la justicia con todos sus sacos y sus corbatas "nacionalistas, patriótica y terroristas".


viernes, 19 de septiembre de 2014

CARTA A DOÑA MARGARITA DE FERNÁNDEZ



Señora,
Doña Margarita María Cedeño Lizardo de Fernández
Honorable Vice-Presidente de la República Dominicana

Excelentísima Señora:

Deseo expresarle, Muy Respetuosamente, mi firme convicción de que a muchísimos dominicanos Vuestra Excelencia nos merece . gran respeto y admiración ante los reconocidos esfuerzos que han colocado su imagen pública en la primacía de la distinción, en su momento como Primera Dama, como Vicepresidente y como dirigente política.

Ha sido V. E., víctima de mal fundadas e insensatas molestias provocadas por el quebrantamiento de los nobles fueros de la libertad de expresión, a cuenta de la sin razones politiqueras. Este hecho ha sido sancionado social y políticamente por toda la buena ley del pensamiento dominicano, intelectual y popular y hasta por los más embarazados medios públicos.

No obstante, igualmente cierto es que en nuestros días, dado el hecho igualmente ciertísimo de que en nuestra sociedad política se cultiva con éxito sin igual, el vicio de ejercer el poder gobernante en forma de abusos contra ciudadanos afectados de manifiesta debilidad para enfrentar esos abusos, las denuncias mediáticas a cargo de las contradicciones políticas que suelen ser perseguidos judicialmente desde las cumbres del poder, se enfrentan, aun fuera con las brisas de razón a favor de V.E., con la resistencia popular que se permite desahogar así las frustraciones provocadas por aquellos acostumbrados abusos en su contra,

Así las circunstancias en las que hoy se bate el caso de aquel peor guiso protagonizado por un tan inoportuno y mal expresado ciudadano en contra de su Dignidad que en V.E. se resume su quehacer público, habiendo sido el pro-actor puesto en juicio a cargo de Los Tribunales de La República por diligencias de V.E. misma, acción esta que deja instalado un escenario propio para exacerbar los ruidos parciales de un circo, en el que lados opuestos que ocupan el gran anfiteatro gritan por sangre de cualquier lado.

Cuatros serían los escenarios posibles más probables, a saber:

Primero: el justiciable es condenado en un proceso criminalizado. Nadie saldría a celebrar el triunfo de un águila gigantesca sobre una asustado hurón corriendo sin escape sobre el descampado dominado por su visión telescópica y su poder de vuelo imbatible. Todo lucirá como un reprochable acto de abusadora fuerza excesiva. La presa pasará ganar el favor masivo de la denominación pública de "preso del poder político". Cumplirá una condena de mínimo tiempo y saldrá evidentemente fortalecido públicamente, cargado en andas como héroe, irá como candidato indiscutido de algún proyecto político después de muchísimos reclamos y consejerías para que sea indultado.

Segundo: El justiciable es condenado en un proceso criminalizado e indultado, hecho alimentado por alguna bonhomía de su propio espíritu. El mismo justiciado se beneficiará del hecho y hará extender la idea de que se sintió obligada ante las presiones y el remordimiento ante los supuestos populares de una justicia viciada y mal aplicada a complacencia del poder de una justicia con menos o más razón, altamente cuestionada por doquier. Este caso solo contribuiría a dañar más esa imagen.

Tercero: El justiciable es descargado. Sería este el escenario harto iluminado para la proclamación de una pérdida irreparable sobre la magníficamente bien plantada imagen pública de V.E. Jamás le acarrearía en este caso favor alguno, en el que todas sus diligencias lucirían como inconsulta necedad, huérfana de profesionalidad en el ejercicio jurídico de los actores responsables de llevar el asunto.

Y Cuarto: El justiciable es condenado a una reparación por daños y perjuicios morales en favor de V.E. y liberado de los cargos criminales, posibilidad que todas las circunstancias, luce que sería el desenlace más probable, cuando las dificultades que obran para probar que el mismo imputado falsificara algún documento, cuando lo que si habría ocurrido es que hiciera público uno que supuestamente habría recibido por las rutas que hoy siguen las comunicaciones digitales.

Esta salida provocaría la misma sensación de triunfo que si hubiera sido descargado, dado el caso de que la acusación basada en los cargos criminales de falsificación de documentos, hecho principal y único auténticamente relevante para los propósitos perseguidos en el caso, habrían sido derrotados y como en el caso del simple descargo, el imputado se erigiría triunfante como héroe que ha vencido la superioridad que habría buscado aplastarlo.

Yo, humilde diletante de estos medios, V.E., Vice-Presidente de la República, si por cuenta de las casualidades astrales este mensaje alcanzara a inmutar la tranquilidad de sus muchísimo más oportunas ocupaciones de Estado, le ruego meditar sobre la posible validez de estos supuestos y que si merecieran su atención, "suelte en banda" el caso de ese saltacocote a quien resulta que desde ya se le están abriendo rutas de sólo ganar y a V.E, con todo respeto, en este caso, de sólo perder.

Muy Respetuosamente, Julio Ramírez

lunes, 15 de septiembre de 2014

LA RUTA CORREGIDA, LXV, PARA DIRIGIR EL ESTADO, UN ESTADISTA: HATUEY DE CAMPS

PARA DIRIGIR EL ESTADO, UN ESTADISTA: HATUEY DE CAMPS


La división en parcialidades antagónicas que hoy afecta al mayor conjunto de fuerzas que se oponen al ejercicio del poder político al estilo del Partido de la Liberación Dominicana y del Presidente Nacional, Danilo Medina, es el fruto de la débil estructura ideológica a la que fué comprimido y en la que se ha movido el Partido Revolucionario Dominicano, PRD, desde que asumió el poder a partir de 1978, compelido a una dirigencia impedida de ejercer un poder que se fundara en los intereses de la Revolución Social que preconizaba desde sus orígenes y seguía anunciando, limitado así a un Gobierno del Estado que se instaló bajo el peso de una estructura atada al poder ajeno y contrario al propio PRD que nunca pudo ser desplazado ni alivianado más que de forma muy mediada e intervenida.

Desde los primeros pasos electorales que siguieron a la Revuelta de Abril, el PRD fue sometido a agendas extrañas a sus programas concebidos como de inspiración social modelada por un sistema de democracia de amplia base popular.

Ello no podía ser posible a partir de un gobierno encabezado por un conservador empresario terrateniente y luego por el abogado del mismo empresariado terrateniente.

La alta dirigencia que conducía los encuentros cercanos con las masas, quedaba así impedida de hacer extender sus programas ideológicos y económicos en favor de atenciones masivas en proyectos sociales previamente concebidos como alta prioridad del Estado.

 Los intentos del líder popular entonces más connotado e influyente en las masas, fue constantemente limitado en sus esfuerzos por ascender al poder, incluso, hasta prohibido de tomar parte en las trascendentes decisiones de Estado durante un importante período en los inicios de esos gobiernos.

Al PRD le fue imposible desarrollar una auténtica agenda de desarrollo democrático, siempre sometido a la acechanza  del martillo amenazador contra la esperada orientación revolucionaria de sus más auténticos dirigentes.

Así que estos quedaron entrampados y desvalidos para asumir la dirección del Estado, bloqueados por poderes de hecho que nunca han bajado la guardia en tal sentido.

Un nuevo ascenso al poder por cuenta del PRD, se facilitó con Hipólito Mejía a la cabeza, precisamente otro dirigente empresarial agropecuario, colocado en el extremo del conservadurismo ideológico y militante.

Una nueva dirigencia del PRD se posesiona en estos momentos, encabezada por Miguel Vargas, dirigente empresarial quien, de modo preciso, busca superar la primacía y anacronismo ideológico del mismo Ex-Presidente Hipólito Mejía.

Ambos dirigentes coinciden en cualquier modo de pensamiento, siempre alineados en contra de los intereses populares, ambos impedidos en su tosudez de dar un paso al frente para alcanzar sumar esfuerzos que les reditúen el favor de permitirle el ascenso a la conducción del Estado al pensamiento social de una democracia eficaz y modernista, fundada en las fuerzas del espíritu humano de todos los ciudadanos de nuestro país.

Quizás sea oportuno que dirijamos nuestros pensamientos y esfuerzos en pensar en un dirigente cultivado en una forma de pensar tallada y corregida con la firmeza propia de un dirigente político con su mirada puesta en las mayorías trabajadoras, los constructores de nación y sustentos de un Estado para una Patria contundentemente estable y firme en sus convicciones históricas.

Buenos son  empresarios para conducir sus buenas empresas. Buenos son  estadistas políticos equilibrados para conducir las políticas del Estado con equilibrio.

La ruta a la que los medios públicos tratan de conducirnos, está equivocada y tiene que ser corregida. La ruta debe conducirnos a un Hatuey De Camps, presidente actual del Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro, firme y decidido a reconstruir el Estado a través de un gobierno de Ruta Corregida, libre de los entuertos comunes en las improvisaciones, al tratarse de un Estadista experimentado en varias y efectivas funciones de Estado y en exitosas campañas políticas en las que se han previsto los reales triunfos electorales del PRD.