lunes, 24 de diciembre de 2012

LA PRIMAVERA DOMINICANA VS. LA PRIMAVERA ÁRABE. ¡ALERTA!



LA PRIMAVERA DOMINICANA VS. LA PRIMAVERA ÁRABE. ¡ALERTA!

Nadie que se precie de estudioso y seguidor de los movimientos sociales "espontánesos" como los que culminaron con la salida intempestiva del país de "Los Trujillo", meses después de la literal decapitación del régimen implantado por el tirano Trujillo, caería en la ingenuidad contra-científica advertida por Pasteur, de afirmar que la exaltación de las masas surgió como "generación espontánea". Eso no existe, las casualidades son causalidades materiales. La astrología de la alineación de los astros y los cálculos mayas, son ciencias del ocultismo pre-atlántico.

Los cálculos y resoluciones de las conjeturas matemáticas como las de Poincarée mantenidas por siglos como incógnitas divinas, están cayendo de sus dinteles sobre las mesas de los pupitres escolares.

Ningún dominicano medianamente informado se atrevería a repetir en público y en serio la afirmación de que las denominadas "pobladas" que alimentaron las protestas contra las medidas restrictivas e inflacionarias tan antipopulares que caracterizaron la Admnistración de El Estado durante el ejercicio presidencial conducido por Salvador Jorge Blanco, habrían surgido espontáneamente. Lo sabemos todos los que conocimos los dirigentes y activistas del Partido Reformista que distribuyeron  gomas, combustibles, dietas, armas y demás "recursos logísticos" propios de las tareas programadas.

Aquellas estratégicas tomas de las cabezas de los puentes y cierres de otras vías accesorias, planificadas como finísimo ejercicio de la más avanzada ingeniería  de la guerra, no fueron, ni por asomo, movimientos espontáneos ni aventuradas  improvisaciones de los "muchachos de la izquierda", ni de estudiantes universitarios, ni de chiriperos de los mercados. No. No ocurrió así. Lo saben quienes tuvieron que saberlo desde los organismos de seguridad del gobierno de entonces así como todos sus compromisarios, dirigentes de las más encumbradas obligaciones oficiales y lo sabemos los que no somos tan jóvenes ni cándidos.

La puesta en planos de Ingeniería Social de los movimientos que hoy se advierten, más allá de la sincera entrega de movimientos populares conducidos por dirigentes quienes propiamente interpretan las justas demandas por reivindicaciones tan humanas, lógicas y urgentes como la racionalización e inclusión del gasto social público, la racionalización del transporte, el mantenimiento de precios acequibles para alimentos, vestidos, educación , la salud y la corrección del estado de inseguridad ciudadana frente al crimen, buscan motorizar sus energías de modo calculado, dirigido y sobre todo controlado siguiendo un libreto que busca acumular fuerzas para manejar el poder siguiendo su propio programa de ejecuciones desde los intereses propios de quienes han capitalizado, económica, estratégica y moralmente la empresa desestabilizadora y acogotadora. Sus fines no serán jamás los de los interese populares, los de las masas agredidas por este régimen convertido, sin dudas, en coto de mafias profesionales de la corrupción.

 Hoy es preciso hilar con rueca muy fina y ajustada nuestras participaciones estas luchas calculadas, programadas y conducidas por una fracción social básicamente desfasada del más auténtico interés social popular, importado y manipulado que, sin embargo, logra involucrar las más aguerridas, íntegras y sinceras entregas de nuestros más distinguidos dirigentes de las luchas populares, convencidos éstos de que al final, -pato o gallareta-, ganará El Pueblo.

Yo no lo dudo, pero esa Primavera nos puede dejar sin verano y pasanos directamente al decadente otoño de nuestras esperanzas. Ojalá que no nos tomen de pendejos a todos, incluyendo a todos los partidos, sindicatos,  frentes y movimientos revolucionarios que históricamente registran las más respetables luchas populares.

Los frentes populares auténticos, deben asegurar sus propias agendas sin dejarse narigonear en dirección a cercenar sus propios intereses. La lucha por la transparencia del gasto público no es suficiente. La demanda que debe conducir los intereses populares ha de se por la inclusión masiva de todos los dominicanos en planes de salud pública, transporte, alimentación, derecho a ser representado auténticamente en los estamentos de tomas de decisiones y oportunidad abierta a la formación personal y derecho a la paz social..







jueves, 20 de diciembre de 2012

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XLIV, HATUEY DECAMPS, PROTAGONISTA DE PRIMER PLANO

El Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro,  es una organización construida paso a paso bajo la orientación, precisión y dirección de Hatuey De Camps, quien se formara desde su adolescencia, durante casi medio siglo, viviendo, lidiando y resolviendo entre las incidencias, formación, accidentes y urgencias propios de los cambios políticos que se precipitaron a partir de la caída del gobierno dictatorial que durante treinta años condujera el tirano Rafael Trujillo: golpes de estado, el derrocamiento del paradigmático intento democrático del  gobierno de Don Juan Bosch, guerra civil, ocupaciòn militar, los tiránicos gobiernos de Joaquín Balaguer y sus generales Pérez Pérez y Nivar Seijas, los más significantes momentos de luchas estudiantiles y juveniles, el cambio hacia la democracia encabezada por el PRD de Peña Gómez, sus luchas y recomposiciones internas, los nuevos gobiernos de Balaguer, lucha contra el intento reeleccionario de Hipólito Mejía, hasta la formación del nuevo y trascendente instrumento de la democracia dominicana, PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA y últimamente un renovado esfuerzo unitario con el mismo PRD, dirigido a frenar el estado de desorden de la administración económica operado por los sucesivos gobiernos dirigidos por el PLD y su presidente Leonel Fernández.

En cada uno de los períodos políticos que transcurrieron y caracterizaron la transición democrática dominicana, Hatuey De Camps ha sido un protagonista de siempre primerísimos planos. Junto a ese currículo de experiencias políticas en la conducción democrática a cuestas, su inteligencia, activismo sin pausas y su recia personalidad indoblegable,  este dirigente político dominicano constituye el referente nacional viviente de mayor peso que hoy gravita en nuestro orbital político.

Las incidencias que hoy marcan las contradicciones internas escenificadas entre los dirigentes y líderes del PARTIDO REVOLUCIONARIO DOMINICANO, PRD, encabezado institucionalmente por Miguel Vargas Maldonado, ex candidato presidencial,  y, por otro lado, conducido emocionalmente por Rafael Hipólito Mejía Domínguez, este, expresidente de La Repùblica, en efecto, presidente honorífico ad vitam del  PRD,  y dos veces más candidato presidencial, se hallan en un estado de álgida inflamación, caracterizado por una serie de demandas y contrademandas legales, tras las cuales se intentan descalificar unos a otros como dirigentes y líderes morales de la numerosa población que sigue políticamente esta institución asentada en nuestra tradición política de modo cuasi-religioso que en en el imaginario social dominicano constituyen el PRD y su mágica historia de triunfos, caídas, y sobretodo de grandes sacrificios humanos y morales.

El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, junto a su conductor esencial, Hatuey De Camps,  dada la realidad del historial de luchas en las que que sus dirigentes fundamentales fueron contemporáneos protagonistas materiales, no deja escapar de su interés emocional y político los incidentes públicos que hoy conmueven la conciencia de aquella organización, instrumento insoslayable de la historia de la democracia dominicana, vigente por demás, como el Partido de mayor militancia sólida y arraigadamente establecida en nuestro país por más de medio siglo.

Sin embargo, en el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, tenemos consciencia de que somos una organización distintiva del nuevo estilo de formación política en materia de democracia, amplia, inclusiva y participativa. Nos diferenciamos definitivamente de los viejos métodos del perredeísmo obsolescente y decadente que se precipita por los despeñaderos de las diatribas y apetencias empresariales y comerciales que caracterizan la lucha Vargas Maldonado Vs. Mejía Domínguez. 

Así, pues, si bien no somos indiferentes frente a ningún hecho político de trascendencia nacional, como es el que acontece en estos momentos con motivo de la lucha por conservar y dominar la propiedad de la franquicia legal de las siglas PRD, nosotros, los social demócratas del PRSD, hemos de mantenernos, en estos momentos, distantes de aquellas controversias dominadas por intereses personales y competencias empresariales, ajenas a los intereses propios de las gran población, las masas que hoy sufren los embates de los desaguisados gubernamentales acaecidos a raíz de los manejos indebidos de la economía nacional por parte de los gobiernos recién pasados encabezados por el presidente Leonel Fernández y continuados por Danilo Medina.

A nuestro PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, le sobra, hoy mejor que nunca, calidad para sustentar el interés y la lucha por la demanda de atención estatal ante las prioridades y urgencias del gran pueblo y en eso estamos y seguiremos. Encabezamos junto al PRD una alianza táctica y moral por evitar el regreso del PLD a seguir mal manejando el Gobierno de El Estado Nacional.

No logramos evitar los desafueros de la corrupción electoral que arrebataron los resultados electorales, no obstante, continuamos manteniendo la calidad politica y moral públicas para dirigirnos y orientar a todo el pueblo y sus movimientos sociales de frente a sus luchas y demandas por la atención pública a sus reivindicaciones más sentidas, especialmente por sus problemas económicos afectados por el costo del transporte público, el  déficit presupuestario  familiar que se agudiza, el incremento de la criminalidad, la insalubridad popular exacerbada en las epidemias de dengue, malaria y cólera, todas estas deficiencias instaladas en la galopante carrera competitiva por la corrupción en la administración de lo ingresos estatales.

El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, junto a su presidente y conductor, Hatuey De Camps, en consecuencia, sigue con sumo interés y se une a las demandas populares sobre la corrección y enderezamiento efectivo, verdadero de La Ruta seguida por los actos gubernamentales en materia de administración de los fondos públicos así como la distribución racional del presupuesto basado en los fondos nacionales, el correcto incremento de la inversión pública como fuente de generación, apertura y multiplicación de las oportunidades de crecimiento y humanización general de la comunidad nacioal. La Ruta tiene que ser Corregida.


jueves, 8 de noviembre de 2012

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XLIII, LA LUCHA CONTRA LA REFORMA FISCAL Y UN ERROR DE ENFOQUE


LA LUCHA CONTRA LA REFORMA FISCAL Y UN ERROR DE ENFOQUE

Cuando suele coincidir  una mescolanza de intereses tan dispares como han sido los que se han unido a la lucha para manifestar su rechazo a la propuesta de reforma fiscal que hoy se debate en nuestro país, recuerdo de modo automátatico, el viejo refrán racista que expresa:

Si vieres comer a un blanco
de algún negro en compañía,
o el blanco le debe al negro
o es del negro la comía.

Más de una vez estas luchas han resultado ser nada menos que agudas tomaduras de pelo, cargadas de propósitos oscuros, siempre contrarios a los intereses de las mayorías, contrarios a la extensión de los beneficios sociales hasta el gran pueblo, hasta el masivo pueblo que aporta con sus manos propias la transformación del valor de los esfuerzos humanos en beneficios económicos, en la multiplicación de los beneficios del Gran Capital.

Es difícil suponer la buena fe cuando la sospecha histórica de la mala fe viene cargada con un historial de nunca haber dejado lagunas en sus propósitos.

A mi inteligencia se le hace muy difícil entender cómo pueden asociarse los unos y los otros en un propósito tras el que se persigue evitar que la administración estatal disponga de mayor holgura económica y así estar en capacidad de extender el gasto social del estado, de modo que alcance en forma efectiva a beneficiar a los sectores más depauperados.

El error del enfoque sustentado en organizaciones de nuestra izquierda política, de nuestras organizaciones sociales y populares en general, desde los poderosos colegios profesionales hasta las más humildes organizaciones de base como las juntas de vecinos, están siendo empaquetadas junto a las fuerzas poderosísimas del capitalismo empresarial, "convencidos" de que sus luchas coinciden con respecto a sus intereses respectivos.

Si bien es cierto que hoy, por el hoy de nuestra historia geopolítica, no nos asomamos a la posibilidad de encaminar exitosamente una cruzada política para demandar un Estado Social más allá de lo que son los estados sociales con orientaciones mixtas encaminadas a fortalecer el moderno capitalismo que basa su afirmación en el más alto rendimiento de sus recursos humanos y el aprovechamiento de las ciencias y la  ingeniería tecnológica.

Este modelo de Estado sólo es viable cuando el cociente de la inversión publica d El Estado entre el número de habitantes resulta ser, primero: suficiente para garantizar que los servicios públicos de apoyo a la salud, la    formación, la alimentación  y el derecho a al trabajo digno que lo haga responsable y partícipe del bienestar general del universo de sus ciudadanos.

Para que estos logros puedan ser alcanzados, los ciudadanos mejor enterados de estos derechos, como han de ser los casos de los dirigentes políticos de los partidos que dirigen sus esfuerzos políticos al bienestar colectivo como meta alcanzable, realista, práctica, posible y hasta de altos rendimientos para el capital manejado con mayor inteligencia que los de aquellos que sólo conciben el pensamiento de las imposiciones esclavizantes.

El enfoque de la lucha popular debe ser reconducido, la ruta que ha venido siguiendo debe ser corregida, debe enfocarse en el sentido de la distribución organizada, transparente, útil a todos los sectores humanos, especialmente a la seguridad alilmentaria, a la educación eficaz, a la salubridad pública, al transporte masivo, a la seguridad del derecho a la vivienda.

La lucha a muerte debe ser, entonces, para exigir transparencia, corrección de la ruta de la corrupción, activación de una justicia eficaz, entiéndase, reconducción total de la Suprema Corte de Justicia, del Tribunal Constitucional, del Tribunal Superior Electoral, de la Junta Central Electoral, el encausamiento por las vías de la decencia y la moral política y pública del desacreditado Poder Legislativo y, finalmente, el desmonte total del cinismo político aposentado en el poder como quiste de nuestra tradición política más deleznable.

La empresa camina sobre los pasos de la Gerencia. El Presidente Danilo Medina, Gerente General de este proyecto de Estado Nacional, tiene en sus manos la vara caliente de su conducción. El Presidente Danilo Medina debe disponerse a enderezar entuertos, a corregir la ruta por la que se sigue cnduciendo esta sociedad, política y moralmente, pero el enfoque de de la lucha pública tiene que ser reorientada.en favor de los auténticos intereses de toda la nación.

lunes, 22 de octubre de 2012

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XLII, REDISEÑO DE LA HACIENDA PÚBLICA EN REPÚBICA DOMINICANA



PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XLII
REDISEÑO DE LA HACIENDA PÚBLICA EN REPÚBICA DOMINICANA

La dirección administrativa de El Estado Nacional dominicano, reconocido como República Dominicana, tanto internamente como por el consenso mundial de naciones  que conforman nuestro mundo político, social ,  comercial y económico, está compelida moralmente y racionalmente a procurarse mecanismos lógicos que justifiquen la existencia y supervivencia de su condición natural como Nación y garanticen su supervivencia como nación y la existencia de su población biológica  misma.

Si bien es cierto que el monstruo del Capitalismo se alimenta básicamente de la explotación laboral de los muchos obligados a servir sus fuerzas laborales al menor costo posible para que al valerse de las mismas el capitalista pueda recoger la rentabilidad de la diferencia entre el esfuerzo obrero y la capacidad transable de dicho  esfuerzo como valor de intercambio al adquirir bienes y servicios, también es muy cierto que en la calidad de la formación general de la masa humana que sirve la obra manual, reside el mejoramiento y más alto rendimiento pasible de ser aprovechado beneficiosamente en función de las metas del mismo Capitalismo.

Al esforzarse por la preparación y especialización profesional de la mano de obra que alimenta la máquina capitalista, es el mismo Gran Capital el beneficiario último de la incrementada capacidad de producción del trabajo especializado e inteligente.

La inversión en la alimentación, educación y salubridad, -física y espiritual-, garantiza un alto retorno de los valores dispuestos en  los esfuerzos económicos y sociales así utilizados.

Los pedidos hechos por la dirección organizada del empresariado nacional para que sean reducidas o recortadas las inversiones públicas dedicadas a aliviar las miserias sociales que reducen tanto los impulsos materiales biológicos, físicos y espirituales de los servidores del trabajo que devuelve las altas rentas a la inversión de capital, son irracionalmente absurdos, emocionalmente inmaduros, una torpeza histórica y un equivocado cálculo económico.

Contrario a restringir la capacidad de inversión de El Estado, las haciendas públicas deben ser incrementadas sustancialmente. Los mecanismos adminstrativos que concede La Ley han de actualizarse hacia el rediseño de la administración de la hacienda pública de tal modo que permita conducir el producto de los beneficios internos del El Estado con rendimientos mejor equilibrados en favor del engrandecimiento colectivo  y la capacidad de incorporación al tren humano de la producción al modo más eficiente y digno de una sociedad moderna.

Lo sabio sería, por parte de los propios fines capitalistas, exigir la corrección en la dirección del denominado gasto público para que sea servido y ampliado, siempre con estricción y transparencia total, con absoluta calidad moral, legal y legítima.

La cruzada que el momento histórico nacional demanda, ante un nuevo gobernante que ha expresado su interés por llegar a distinguirse tras un ejercicio de gobierno al que dice apostar por sus diferencias con respecto a los ancestrales vicios de dispendio, improvisación y farándulas politiqueras, el por el reclamo unánime de que someta al Estado a un ejercicio de Gobierno ajustado firmemente a la institucionalización, legalidad y legitimidad moral máxima, por encima de compromisos espurios  e impidiendo cualquier intento de colusión administrativa o comercial, pública o privada. La Ruta ha de ser Corregida.

El Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro, conducido y orientado por la ruta correcta de la sensatez, la prudencia y el equilibrio democrático, por su presidente Hatuey De Camps,  se mantiene en guardia permanente, al servicio de La Patria, por la defensa de los intereses del Gran Pueblo, dispuesto a enfrentar los desmanes de lo mal  mal hecho y a sustentar con la calidad ganada de sus hombres y mujeres la correcta conducción del Estado por la ruta que conduce a la expansión y garantía de bien público, el adecentamiento y el engrandecimiento de nuestra Nación.

Tan pronto como las primeras señales en tal sentido sean percibidas, todos los dominicanos, comenzarán a sentirse comprometidos con los actos de este gobierno, de sus instituciones y de toda la sociedad dirigente pública y privada.


sábado, 7 de julio de 2012

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XLI, LUCHA INTERNA DENTRO DEL PRD

El proceso de lucha interna que viene verificándose en el PARTIDO REVOLUCIONARIO DOMINICANO, PRD, no constituye una casualidad histórica, ninguna fortuidad o excepción de la  lógica en la  evolución del cultivo político de su plantación original, de sus  extensiones y sus subsecuentes temporadas de cosechas, selección de frutos y distribución de los mismos.

Desde que  Juan Bosch se sintió compelido a autoexiliarse, luego  de la Revuelta cívico-militar  de Abril del  65, el PRD  se vió obligado  a  adoptar  líneas de avenencias  políticas impuestas a  través de los poderes militares y diplomáticos de Estados  Unidos, llevando así al PRD, a convertirse en  un instrumento ideal como entente política  frente a las efervescentes inconformidades populares generadas en la forma de conducir El Estado que conducía Joaquín Balaguer  siguiendo el diseño tutelar e imperial de Estados Unidos.

El propio Juan Bosch fue inducido a impulsar la reconducción ideológica de su partido, el cual  él mismo,  juntoa  a  otros, había fundado.

Los  planteamientos de  la  joven dirigencia que  emergía oxigenada  por los aires de  cambios revolucionarios, contrapuestos a las  asonadas militares y ocupaciones impuestas por  designios  imperiales, al desmantelamiento  del aparato productivo estatal y convertidos en defensores de las  reivindicaciones sindicales,  la libertad de expresión, etc., fueron  reprimidos firme e insesantemente, varios de los dirigentes que así se pronunciaron, fueron calificados como "garrapatas  del Buey" (siendo  el  buey uno de los  signos alegóricos más influyentes del PRD).

Se inició la "desgarrapatización" del  "Buey que más Jala", varios de sus  dirigentes fueron  estigmatizados como "garrapatas comunistas" que, según proclama el mismo  Juan Bosch,  "pretendían  infestar con sus ideas a todo el ganado de sanos  bueyes y becerros" que estarían siendo adiestrados para ser vacunados contra esas influencias demoníacas y totalitarias denunciadas así por el mismo presidente y conductor del  partido.

Para ser librados de esas influencias, algunos de los jóvenes que surgían con sobresalientes condiciones de liderazgo  y formación que ya marcaba auspiciosas  diferencias  con respecto al rebaño pero que se les miraba como amenazados de ser infectados con tan peligrosa plaga, fueron enviados a Europa  y otras regiones donde pudieran ser "protegidos".

El  PRD  iba así siendo moldeado cuidadosa  y  certeramente como un contrapeso político acomodado  al  régimen balaguerista  que se fortalecía, sacrificaba y enviaba al exilio a la dirigencia de otras denominaciones  más contestatarias, sin  embargo, se hacia  evidente cada  vez más que sus  líneas se iban  acomodando  al entramado del  conservadurismo político  que se tallaba  bajo los formones de la presión ejercida  por los  vencedores de  hecho tras  la revuelta del  Abril del  1965.

Luego del retorno desde  su autoexilio en Benidorn, España,  Juan Bosch puso en circulación una propuesta  política contenida en  forma  de libro su  teoría  política denominada "Dictadura con Respaldo Popular", una adaptación hibridada entre las  prácticas de la  Democracia Representativa adoptada por el  mundo  capitalista como forma ajustada  a sus  paradigmas económicos y la  Dictadura del  Proletariado, sustentada como forma  de socialización de la economía Estado  por el  mundo de los pensadores pro socialistas.

Ya era tarde, esas  ideas de Bosch  resultaron extemporáneas ante los  limitados  grados  de libertad que ya se  permitían entronizar en  la sociedad dominicana,  apretada con los torniquetes del  modelo imperial occidental que se  afirmaba cada vez más apoyado en la tradicional influencia del capital  extranjero norteamericano y el propio dominicano, este siempre amarrado  a  aquel desde siglos atrás, como  poder patronal sobre todas las  actuaciones del Estado.

Mientras ello  ocurría, un hecho inusitado vino a  precipitar las inconveniencias  y  contradicciones internas que las  nuevas  teorías, nunca  asimiladas, se  planteaban  en los conversatorios teóricos dentro del  PRD: el arribo de un  minúsculo  grupo de guerrilleros, encabezados por Francisco Alberto Camaño, vino  a precipitar  las  incompatibilidades que señalaban  la  críticas relaciones  entre los seguidores del nuevo boschismo y el ya acendrado pensamiento pro-liberal  encabezado por empresarios e intelectuales que nunca atendieron ni entendieron las propuestas contenidas en los  nuevos  asertos teóricos de la  nombrada "Dictadura con Respaldo Popular" de Juan Bosch.

Asi marcadas ya las incompatibilidades precipitadas  por los pronunciamientos inconsultos de Juan Bosch negando la presencia de Camaño junto al brote guerrillero, el disgusto interno explotó y Juan Bosch anunció su imposibilidad de alcanzar  a  contemporizar  con  la dirigencia y con las bases del partido  que había fundado, conducido y presidido. Las divergencias concluyeron con la salida pura y simple de Juan Bosch y de un  grupo de partidarios que salieron a funda un nuevo partido político. Cinco años  más tarde, en el año 1978, el PRD, de  manos de  José Francisco Peña Gómez, alcanzó el  poder con Don Antonio Guzmán ascendiendo a la Presidencia del  Estado.

Las contradicciones  entre sus más  renonantes dirigentes, surgidas  a raíz de la lucha electoral interna por la candidatura presidencial, se exacerbaron hasta  el extremo de que,  una vez convertido  Salvador Jorge Blanco  en presidente electo, contradictor acérrimo del  propio presidente Don Antonio Guzmán, este termina  suicidándose, cuarentaicinco días  antes de entregar su posición de Presidente al nuevo gobernante recién electo en representación  de su propio partido, el PRD.

Tan  tortuosas fueron las contradicciones internas  que se acrecentaron durante el nuevo gobierno de Jorge Blanco de  frente al entonces senador Jacobo Majluta, que la conciliación nunca pudo ser verificada, hasta que llegadas las próximas elecciones, en las que Majluta parecía el seguro ganador, finalmente condujeron a Salvador Jorge  Blanco a pronunciar un discurso en  el  cual concedía su reconocimiento al supuesto triunfo de Joaquín Balaguer en unas elecciones en las que las diferencias estarían basadas  en  unos votos observados  que nunca fueron contados.

Joaquín Balaguer fue  entronizado de nuevo en el  poder y desde allí manipuló los hilos de  las lides internas  del PRD, hasta el  extremo de  empujarlo a una división interna que  impidió su  participación electoral, donde Jacobo Majluta y Peña Gómez hacían jifas del monumental PRD, mientras Salvador Jorge Blanco se las veía  con las  paredes de la cárcel acusado de marversación de fondos  públicos, mientras otros  dirigentes huían de las amenazas del gobierno balaguerista.

Asi debilitado, siguió Balaguer en  el poder  tras las elecciones del 1990  en las que se fortaleció  de modo agigantada la  militancia  del  PLD, tras el voto sumiso,  consecuente y  emotivo de los  seguidores de Peña  Gómez,  inducidos por este mediante sugerencias indirectas a las bases que les  profesaban sus  simpatías  incondicionales.

Así, maltrecho, en 1994, apabullado pero aun dueño de  su  más  firme militancia,  el PRD, ahora con Peña Gómez  como  candidato, intenta ganar  el  poder, logra  el  respaldo electoral pero  el arrebato escenificado mediante  los consabidos  fraudes contra las  actas de votación, condicionado en  los  irremediados  descréditos y dudas concentrados en la sociedad del  poder, que nunca estuvieron de su lado, activaron  el brazo  largo  de Joaquín Balaguer  quien maniobró hasta tronchar todas  las aspiraciones presidenciales del destacado  dirigente perredeísta y facilitando la llegada del  PLD  al  poder  luego de una serie de negociaciones  erráticas cargadas  de ingenuidades  políticas frente  a un  batido  zorro  como lo fue Joaquín Balaguer.

Finalmente, fué posible una nueva oportunidad  de poder cuando  Hipólito  Mejía  ascendió a  la presidencia  al derrotar al PLD. Una  forzada modificación de  la  constitución  viabilizó el  intento de reeleción  presidencial  de  Hipólito Mejía,  Hatuey  De Camps,  entonces presidente del PRD,  se opuso radicalmente a la  misma  y llamó  a no  votar por el  proyecto reeleccionista del candidato Hipólito Mejía, abandonaba así  al partido,  abriendo  otra fisura irreparable, siendo al  momento, el más connotado líder del  partido, de acendrada formación e historial político inigualado.

Pronto vino la  lucha por  la precandidatura presidencial,  Milagros Ortiz y  Miguel Vargas pasaron a disputarse la  decisión de la  militancia perredeísta reconocida por su  inquebrantable fidelidad a su partido,  Milagros  Ortiz,  la candidata que ante los medios parecía llevar todas las de ganar, fué derrotada,  no sin  antes denunciar la mano  enemiga del gobierno en  el manejo de los resultados  electorales internos.

Años  más tarde, de frente al  nuevo proceso electoral, Miguel  Vargas fue derrotado por Hipólito Mejía en  las primarias internas del  PRD,  una vez  más, la  mano auspiciosa del  gobierno fue denunciada como responsable de  los  resultados electorales  de dicha convención electoral.

La respuesta fue la negativa de Miguel Vargas a sumarse  a la campaña electoral para la  candidatura presidencial  del PRD que auspiciaba  al  mismo Hipólito  Mejía.   Las contradicciones históricas  internas en el PRD  son una consecuencia lógica  de  su  estructura organizacional,  la permeabilidad de sus pactos fundamentales, sus  estatutos,  la lasitud de sus decisiones, la escasa formación y cultivo de las prácticas disciplinarias a la  que ha  sido aconstumbrada su militancia de base y su escasa vocación de poder,  acostumbrados ya a su condición de partido opositor.

Sin embargo, la Ruta política por  la que ha de conducirse el PRD,  puede ser corregida, debe ser corregida, tiene que ser corregida si su dirigencia pretende que  se mantenga el alto nivel de influencia que todavía  hace que  este  partido gravite sobre  la sociedad política  dominicana como una religión  con caracteres hereditarios, genéticos, como hasta ahora ha parecido que  fuese.

Las  mutaciones,  sin embargo,  son posibles y forman parte del tinglado  natural de las sociedades biológicas.  Estas mutaciones se corresponden teorícamente con los límites  de los  esfuerzos a los que  son sometidas las especies cuando están por extinguirse.

Ojalá que la mutación que  afecte a PRD no resulte de una manipulación externa, una manipulación transgénica, incompatible con la moderada democracia social que ideológicamente le sirve de marco teórico y popular. Ojalá la Ruta sea  La  Ruta Corregida eficázmente, a  tiempo.

sábado, 30 de junio de 2012

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XL, CARTA ABIERTA AL DOCTOR NELSON ESPINAL


CARTA  ABIERTA  AL DR.  NELSON  ESPINAL  BAEZ


Muy  Distinguido  Dr. Espinal  Báez:

Con  muchísimo  agrado he recibido  la  información  pública actualizada al día de hoy que nos deja saber que acaba  Ud. de proponer sus  servicios profesionales, -harto bien reconocidos y magníficamente acreditados-, para emburujarse con  el caso  de la resolución  y  reconducción de las divergencias óbice centrales que mantienen encontradas frontalmente las miradas entre los más dintinguidos e influyentes líderes del  PARTIDO  REVOLUCIONARIO DOMINICANO, PRD, organización  ésta que acaba de mostrar al  mundo  sus  muy  acendrados  poder  electoral y respaldo social  como partido  que cuenta con  el mayor balance individual, distante de todas las demás fuerzas políticas dominicanas separadamente consideradas.

Estoy  convencido de  que entre el  arsenal  de  recursos prácticos y exitosos con los que cuenta su portafolios profesional y experiencial,  hallará Ud.  el  arma  más adecuada a los contradichos para su  resolución en breve y oportuno plazo, repartiendo los panes de la razón de  la forma más inteligente, equilibrada y, sobretodo,  conveniente ante  los  intereses morales  y  patrióticos  de  los militantes y  líderes involucrados  y,  aun  más,  de  los  intereses  nacionales  atinentes a todos los dominicanos.

 Por  mi  parte,  en  esta tarea, digna demás, ha de involucrarse cualquier  recurso humano,  logístico,  político  y  moral que implique su fructificación feliz.  En  tal  sentido, aprovecho para hacer  una sugerencia relacionada  con  el  interés de  la colectividad  interna del  PRD,  mostrada fehacientemente  durante  el proceso  electoral recién  concluido, la  cual  va en  el  sentido  de  que  sean convocadas todas las partes que políticamente  han  incidido o han sido  afectadas desde el origen del conflicto mismo,  el cual estaría  basado, razonablemente  analizado, en las disparidades de  criterios surgidas con respecto  a  la  modificación de La Constitución de  La República  Dominicana, votada y  botada  durante el año  2002. Sin dudas, la  semilla  de  las  tensiones que posteriormente devinieron en  acuerdos y cambios en  los que se cultivaron y alimentaron  los tirones de  hoy,  fue plantada bajo la  sombra  de aquellas  decisiones validadas en su momento por varios miembros de alta dirección  del  PRD, mismos son los que hoy se baten como consecuencia de aquella decisión que en  su momento los  unía contra  quienes se atrevieron a denunciar los hechos  de entonces.

En consecuencia, una medida  de revisión  profunda  y coherente, capaz de basar  un proyecto de redefinición en la gerencia política, la sistematización  administrativa  y la reafirmación ideológica de este Partido, ha  de iniciarse tomando  como  punto de partida  las  posiciones  y los  actores  internos  de la organización, momentos antes de la  decisión  de  procurar la modificación de la  Constitución  De La República Dominicana  que  concluyó con los  cambios  introducidos  en Julio del  2002.


Hatuey De  Camps,  Hipólito  Mejía, Miguel Vargas, Rafael Suberbí Bonilla,  Enmanuel Esquea Guerrero, Ramón Alburquerque, Hugo  Tolentino  Dipp,  Andrés Bautista  y  Vicente Sánchez Barett, deben  ser  llamados  a deponer  posiciones,  a llamar a sus partidarios, seguidores, orientadores y orientados suyos  recoger  todas  las acciones contravinientes a la  unidad partidaria, encaminadas  a raíz  de  los  tropiezos  ideológicos  que produjeron aquellos saltos y caídas  que  hoy se  procuran allanar. 


Deben  ser  revocadas  todas las  resoluciones dirigidas a desconocer acuerdos, revocar  militancias,  dirigencias, autorizaciones  y demás,  tanto contra Hatuey De Camps y demás  dirigentes  que  entonces expresaron  posiciones contrapuestas al  proyecto de modificación  de La  Constitución,  así  como las  resoluciones  votadas  contra Miguel Vargas y otros  dirigentes, a  raíz de las disparidades  surgidas al  tenor  del proceso electoral recientemente concluido. Asimismo,  debe ser  revocada  la  renuncia  de  Hatuey  De  Camps. Debe  convocarse a reconocer y  adoptar un  proceso inmediato  de sistematización  profesional,  de reingeniería administrativa de la documentación y los procedimientos   formales  que  sustentan  la organización  así como al  rediseño del  proyecto de  formación política  de todos los  cuadros militantes del partido. La Ruta tiene  que  ser  corregida.  


Todo gran negociador de  conflictos,  verbigracia  cual lo  es  el Dr.  Nelson  Espinal,  va  bastante cómodo  cuando  los  objetivos  y  reclamos  fundamentales  de  los encontrados  resultan  ir  dirigidos en  el  mismo  sentido, es decir,  tras  los mismos  objetivos  que lo procuran cada uno  con la misma entrega. En  este  caso,  la unidad  interna del  PRD  y el interés  nacional de  preservarlo  como  instrumento  idóneo de  la  democracia dominicana,  ha  sido  el  confeso  propósito de todos  los implicados,  El  Dr. Nelson Espinal  sabe  que  ninguno  se  ha  de  devolver  de  ese  gran  objetivo,  que  todos  están  dispuestos a  sacrificar posiciones, reconocer  intransigencias  y  remediar los  arañazos  cicatrizados. 


En buena  hora llega Ud. Dr. Espinal.  En buena  hora ha  de  producirse  la reconciliación  nacional del  perredeísmo histórico con sus  bases, sus masas  y  su  pueblo.  


Atentamente:  


Julio  A.  Ramírez Muñoz






                 

miércoles, 13 de junio de 2012

Respuesta a Fidelio Despradel




No  es  cierta,  Sr.  Fidelio  Despradel, su afirmación que  reza: " Alianza y su candidato lograron lo que ningún partido emergente había podido hacer en toda la historia política post trujillista. Ni siquiera el PLD liderado por el profesor Juan Bosch logró, después de cinco años de trabajo, alcanzar más que 18,000 votos en su primera prueba." (FD).  

El  Partido  del  Toro,  (PARTIDO  REVOLUCIONARIO  SOCIAL  DEMÓCRATA, PRSD),    asistió por  primera vez  a  un proceso comicial, habiendo cumplido apenas un  año de ser  fundado.  Con los  cincuenta  mil  votos que le fueron  contados,  llegó a sumar  un  síndico,  delegados municipales y  un  considerado  número  de regidores  repartidos por  los  municipios del  país.

Tres días  antes  de  la  fecha  del  acto  electoral,  el  Presidente del  partido,  Hatuey  De  Camps,  fue  trasladado  en  ambulancia  para ser  tratado  de emergencia  de  una dolencia tan  grave que sus  contendores pusieron  a recorrer por todos  los mentideros políticos las  más  falsas y  funestas  afirmaciones  sobre su  estado de  salud  sin  que  nadie  alcanzara estar a  tiempo para evitarlas  o  desmentirlas.

Muchos  candidatos se  desbandaron como abejas sin reina.  Todas las  artes  infernales,  señaladas  hoy  por  Fidelio  Despradel  en  su  escrito publicado  en  el periódico  El  Nacional,  edición del  día diez del  presente mes,  denunciando las  travesuras  malignas del PLD, les  fueron  aplicadas en esa ocasión  a nuestro  Partido del Toro, en  un acto  de  coalición  no  concertada en  la JCE pero sí en  las  mesas, entre los  voraces y beligerantes  candidatos municipales y congresuales de las  dos fuerzas  políticas  mayores  de  ese momento.

Los esfuerzos por hacernos  representar por  un  número  de  delegados acorde con nuestro  trabajo electoral, fueron inútiles  ante el conjunto de avasallantes circunstancias que nos dejaban  tan desarmados  y  desvalidos,  aunque  no  devaluados.  Nuestro  candidato  a senador,  Juan Hubieres, fue trancado en  la fortaleza de la Policía Nacional de Monte  Plata, hasta  que concluyó el "magnífico" hecho electoral  de ese 16 de  Mayo, mientras tanto, durante la  escaramuza  dirigida  a provocar su detención y  con  ello  la  neutralización  o  anulación total de las  estrategias previstas  para paliar las  los  efectos de las consabidas  mañoserías  electorales conducidas  por  los principales  actores  del escenario electoral, se extraviaría el  portafolios contenedor de los valores monetarios con  los que se debía compensarles  los  viáticos a los delegados del Partido  del Toro ante todas  las  mesas electorales de la provincia. Los  votos de nuestros electores,  ya sin nadie que  nos  representara  ni  velara  por su  verificacion,  fueron sorteados en las mesas como  jifa en  baquiní  sureño entre nuestros  contradictores del momento, dos  de las  fuerzas  mejor entrenadas en el viciado  del  alma de la Democracia: las elecciones abiertas  a  todo  el universo  ciudadano.

No  obstante, al  PARTIDO DEL  TORO le fue  asignado,  sin  regateos,  el  uno  y  medio  porciento de  la  votación  nacional. Nosotros, los  miembros y  dirigentes del  Partido del  Toro (PRSD),  saludamos  los avances  electorales de  Alianza  País y sus dignos  candidatos  a  la  Presidencia  y  la Vicepresidencia de  la República, pero  lo cierto es  que  nuesro partido si obtuvo cincuenta mil votos en  su  primera convocatoria electoral del  2006,  muy  a  pesar de  las reparticiones  que  de los  votos de  sus  sufragantes  se  efectuaron en dicha ocasión.