lunes, 24 de diciembre de 2012
LA PRIMAVERA DOMINICANA VS. LA PRIMAVERA ÁRABE. ¡ALERTA!
LA PRIMAVERA DOMINICANA VS. LA PRIMAVERA ÁRABE. ¡ALERTA!
Nadie que se precie de estudioso y seguidor de los movimientos sociales "espontánesos" como los que culminaron con la salida intempestiva del país de "Los Trujillo", meses después de la literal decapitación del régimen implantado por el tirano Trujillo, caería en la ingenuidad contra-científica advertida por Pasteur, de afirmar que la exaltación de las masas surgió como "generación espontánea". Eso no existe, las casualidades son causalidades materiales. La astrología de la alineación de los astros y los cálculos mayas, son ciencias del ocultismo pre-atlántico.
Los cálculos y resoluciones de las conjeturas matemáticas como las de Poincarée mantenidas por siglos como incógnitas divinas, están cayendo de sus dinteles sobre las mesas de los pupitres escolares.
Ningún dominicano medianamente informado se atrevería a repetir en público y en serio la afirmación de que las denominadas "pobladas" que alimentaron las protestas contra las medidas restrictivas e inflacionarias tan antipopulares que caracterizaron la Admnistración de El Estado durante el ejercicio presidencial conducido por Salvador Jorge Blanco, habrían surgido espontáneamente. Lo sabemos todos los que conocimos los dirigentes y activistas del Partido Reformista que distribuyeron gomas, combustibles, dietas, armas y demás "recursos logísticos" propios de las tareas programadas.
Aquellas estratégicas tomas de las cabezas de los puentes y cierres de otras vías accesorias, planificadas como finísimo ejercicio de la más avanzada ingeniería de la guerra, no fueron, ni por asomo, movimientos espontáneos ni aventuradas improvisaciones de los "muchachos de la izquierda", ni de estudiantes universitarios, ni de chiriperos de los mercados. No. No ocurrió así. Lo saben quienes tuvieron que saberlo desde los organismos de seguridad del gobierno de entonces así como todos sus compromisarios, dirigentes de las más encumbradas obligaciones oficiales y lo sabemos los que no somos tan jóvenes ni cándidos.
La puesta en planos de Ingeniería Social de los movimientos que hoy se advierten, más allá de la sincera entrega de movimientos populares conducidos por dirigentes quienes propiamente interpretan las justas demandas por reivindicaciones tan humanas, lógicas y urgentes como la racionalización e inclusión del gasto social público, la racionalización del transporte, el mantenimiento de precios acequibles para alimentos, vestidos, educación , la salud y la corrección del estado de inseguridad ciudadana frente al crimen, buscan motorizar sus energías de modo calculado, dirigido y sobre todo controlado siguiendo un libreto que busca acumular fuerzas para manejar el poder siguiendo su propio programa de ejecuciones desde los intereses propios de quienes han capitalizado, económica, estratégica y moralmente la empresa desestabilizadora y acogotadora. Sus fines no serán jamás los de los interese populares, los de las masas agredidas por este régimen convertido, sin dudas, en coto de mafias profesionales de la corrupción.
Hoy es preciso hilar con rueca muy fina y ajustada nuestras participaciones estas luchas calculadas, programadas y conducidas por una fracción social básicamente desfasada del más auténtico interés social popular, importado y manipulado que, sin embargo, logra involucrar las más aguerridas, íntegras y sinceras entregas de nuestros más distinguidos dirigentes de las luchas populares, convencidos éstos de que al final, -pato o gallareta-, ganará El Pueblo.
Yo no lo dudo, pero esa Primavera nos puede dejar sin verano y pasanos directamente al decadente otoño de nuestras esperanzas. Ojalá que no nos tomen de pendejos a todos, incluyendo a todos los partidos, sindicatos, frentes y movimientos revolucionarios que históricamente registran las más respetables luchas populares.
Los frentes populares auténticos, deben asegurar sus propias agendas sin dejarse narigonear en dirección a cercenar sus propios intereses. La lucha por la transparencia del gasto público no es suficiente. La demanda que debe conducir los intereses populares ha de se por la inclusión masiva de todos los dominicanos en planes de salud pública, transporte, alimentación, derecho a ser representado auténticamente en los estamentos de tomas de decisiones y oportunidad abierta a la formación personal y derecho a la paz social..
jueves, 20 de diciembre de 2012
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XLIV, HATUEY DECAMPS, PROTAGONISTA DE PRIMER PLANO
El Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro, es una organización construida paso a paso bajo la orientación, precisión y dirección de Hatuey De Camps, quien se formara desde su adolescencia, durante casi medio siglo, viviendo, lidiando y resolviendo entre las incidencias, formación, accidentes y urgencias propios de los cambios políticos que se precipitaron a partir de la caída del gobierno dictatorial que durante treinta años condujera el tirano Rafael Trujillo: golpes de estado, el derrocamiento del paradigmático intento democrático del gobierno de Don Juan Bosch, guerra civil, ocupaciòn militar, los tiránicos gobiernos de Joaquín Balaguer y sus generales Pérez Pérez y Nivar Seijas, los más significantes momentos de luchas estudiantiles y juveniles, el cambio hacia la democracia encabezada por el PRD de Peña Gómez, sus luchas y recomposiciones internas, los nuevos gobiernos de Balaguer, lucha contra el intento reeleccionario de Hipólito Mejía, hasta la formación del nuevo y trascendente instrumento de la democracia dominicana, PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA y últimamente un renovado esfuerzo unitario con el mismo PRD, dirigido a frenar el estado de desorden de la administración económica operado por los sucesivos gobiernos dirigidos por el PLD y su presidente Leonel Fernández.
En cada uno de los períodos políticos que transcurrieron y caracterizaron la transición democrática dominicana, Hatuey De Camps ha sido un protagonista de siempre primerísimos planos. Junto a ese currículo de experiencias políticas en la conducción democrática a cuestas, su inteligencia, activismo sin pausas y su recia personalidad indoblegable, este dirigente político dominicano constituye el referente nacional viviente de mayor peso que hoy gravita en nuestro orbital político.
Las incidencias que hoy marcan las contradicciones internas escenificadas entre los dirigentes y líderes del PARTIDO REVOLUCIONARIO DOMINICANO, PRD, encabezado institucionalmente por Miguel Vargas Maldonado, ex candidato presidencial, y, por otro lado, conducido emocionalmente por Rafael Hipólito Mejía Domínguez, este, expresidente de La Repùblica, en efecto, presidente honorífico ad vitam del PRD, y dos veces más candidato presidencial, se hallan en un estado de álgida inflamación, caracterizado por una serie de demandas y contrademandas legales, tras las cuales se intentan descalificar unos a otros como dirigentes y líderes morales de la numerosa población que sigue políticamente esta institución asentada en nuestra tradición política de modo cuasi-religioso que en en el imaginario social dominicano constituyen el PRD y su mágica historia de triunfos, caídas, y sobretodo de grandes sacrificios humanos y morales.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, junto a su conductor esencial, Hatuey De Camps, dada la realidad del historial de luchas en las que que sus dirigentes fundamentales fueron contemporáneos protagonistas materiales, no deja escapar de su interés emocional y político los incidentes públicos que hoy conmueven la conciencia de aquella organización, instrumento insoslayable de la historia de la democracia dominicana, vigente por demás, como el Partido de mayor militancia sólida y arraigadamente establecida en nuestro país por más de medio siglo.
Sin embargo, en el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, tenemos consciencia de que somos una organización distintiva del nuevo estilo de formación política en materia de democracia, amplia, inclusiva y participativa. Nos diferenciamos definitivamente de los viejos métodos del perredeísmo obsolescente y decadente que se precipita por los despeñaderos de las diatribas y apetencias empresariales y comerciales que caracterizan la lucha Vargas Maldonado Vs. Mejía Domínguez.
Así, pues, si bien no somos indiferentes frente a ningún hecho político de trascendencia nacional, como es el que acontece en estos momentos con motivo de la lucha por conservar y dominar la propiedad de la franquicia legal de las siglas PRD, nosotros, los social demócratas del PRSD, hemos de mantenernos, en estos momentos, distantes de aquellas controversias dominadas por intereses personales y competencias empresariales, ajenas a los intereses propios de las gran población, las masas que hoy sufren los embates de los desaguisados gubernamentales acaecidos a raíz de los manejos indebidos de la economía nacional por parte de los gobiernos recién pasados encabezados por el presidente Leonel Fernández y continuados por Danilo Medina.
A nuestro PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, le sobra, hoy mejor que nunca, calidad para sustentar el interés y la lucha por la demanda de atención estatal ante las prioridades y urgencias del gran pueblo y en eso estamos y seguiremos. Encabezamos junto al PRD una alianza táctica y moral por evitar el regreso del PLD a seguir mal manejando el Gobierno de El Estado Nacional.
No logramos evitar los desafueros de la corrupción electoral que arrebataron los resultados electorales, no obstante, continuamos manteniendo la calidad politica y moral públicas para dirigirnos y orientar a todo el pueblo y sus movimientos sociales de frente a sus luchas y demandas por la atención pública a sus reivindicaciones más sentidas, especialmente por sus problemas económicos afectados por el costo del transporte público, el déficit presupuestario familiar que se agudiza, el incremento de la criminalidad, la insalubridad popular exacerbada en las epidemias de dengue, malaria y cólera, todas estas deficiencias instaladas en la galopante carrera competitiva por la corrupción en la administración de lo ingresos estatales.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, junto a su presidente y conductor, Hatuey De Camps, en consecuencia, sigue con sumo interés y se une a las demandas populares sobre la corrección y enderezamiento efectivo, verdadero de La Ruta seguida por los actos gubernamentales en materia de administración de los fondos públicos así como la distribución racional del presupuesto basado en los fondos nacionales, el correcto incremento de la inversión pública como fuente de generación, apertura y multiplicación de las oportunidades de crecimiento y humanización general de la comunidad nacioal. La Ruta tiene que ser Corregida.
En cada uno de los períodos políticos que transcurrieron y caracterizaron la transición democrática dominicana, Hatuey De Camps ha sido un protagonista de siempre primerísimos planos. Junto a ese currículo de experiencias políticas en la conducción democrática a cuestas, su inteligencia, activismo sin pausas y su recia personalidad indoblegable, este dirigente político dominicano constituye el referente nacional viviente de mayor peso que hoy gravita en nuestro orbital político.
Las incidencias que hoy marcan las contradicciones internas escenificadas entre los dirigentes y líderes del PARTIDO REVOLUCIONARIO DOMINICANO, PRD, encabezado institucionalmente por Miguel Vargas Maldonado, ex candidato presidencial, y, por otro lado, conducido emocionalmente por Rafael Hipólito Mejía Domínguez, este, expresidente de La Repùblica, en efecto, presidente honorífico ad vitam del PRD, y dos veces más candidato presidencial, se hallan en un estado de álgida inflamación, caracterizado por una serie de demandas y contrademandas legales, tras las cuales se intentan descalificar unos a otros como dirigentes y líderes morales de la numerosa población que sigue políticamente esta institución asentada en nuestra tradición política de modo cuasi-religioso que en en el imaginario social dominicano constituyen el PRD y su mágica historia de triunfos, caídas, y sobretodo de grandes sacrificios humanos y morales.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, junto a su conductor esencial, Hatuey De Camps, dada la realidad del historial de luchas en las que que sus dirigentes fundamentales fueron contemporáneos protagonistas materiales, no deja escapar de su interés emocional y político los incidentes públicos que hoy conmueven la conciencia de aquella organización, instrumento insoslayable de la historia de la democracia dominicana, vigente por demás, como el Partido de mayor militancia sólida y arraigadamente establecida en nuestro país por más de medio siglo.
Sin embargo, en el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, tenemos consciencia de que somos una organización distintiva del nuevo estilo de formación política en materia de democracia, amplia, inclusiva y participativa. Nos diferenciamos definitivamente de los viejos métodos del perredeísmo obsolescente y decadente que se precipita por los despeñaderos de las diatribas y apetencias empresariales y comerciales que caracterizan la lucha Vargas Maldonado Vs. Mejía Domínguez.
Así, pues, si bien no somos indiferentes frente a ningún hecho político de trascendencia nacional, como es el que acontece en estos momentos con motivo de la lucha por conservar y dominar la propiedad de la franquicia legal de las siglas PRD, nosotros, los social demócratas del PRSD, hemos de mantenernos, en estos momentos, distantes de aquellas controversias dominadas por intereses personales y competencias empresariales, ajenas a los intereses propios de las gran población, las masas que hoy sufren los embates de los desaguisados gubernamentales acaecidos a raíz de los manejos indebidos de la economía nacional por parte de los gobiernos recién pasados encabezados por el presidente Leonel Fernández y continuados por Danilo Medina.
A nuestro PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, le sobra, hoy mejor que nunca, calidad para sustentar el interés y la lucha por la demanda de atención estatal ante las prioridades y urgencias del gran pueblo y en eso estamos y seguiremos. Encabezamos junto al PRD una alianza táctica y moral por evitar el regreso del PLD a seguir mal manejando el Gobierno de El Estado Nacional.
No logramos evitar los desafueros de la corrupción electoral que arrebataron los resultados electorales, no obstante, continuamos manteniendo la calidad politica y moral públicas para dirigirnos y orientar a todo el pueblo y sus movimientos sociales de frente a sus luchas y demandas por la atención pública a sus reivindicaciones más sentidas, especialmente por sus problemas económicos afectados por el costo del transporte público, el déficit presupuestario familiar que se agudiza, el incremento de la criminalidad, la insalubridad popular exacerbada en las epidemias de dengue, malaria y cólera, todas estas deficiencias instaladas en la galopante carrera competitiva por la corrupción en la administración de lo ingresos estatales.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, junto a su presidente y conductor, Hatuey De Camps, en consecuencia, sigue con sumo interés y se une a las demandas populares sobre la corrección y enderezamiento efectivo, verdadero de La Ruta seguida por los actos gubernamentales en materia de administración de los fondos públicos así como la distribución racional del presupuesto basado en los fondos nacionales, el correcto incremento de la inversión pública como fuente de generación, apertura y multiplicación de las oportunidades de crecimiento y humanización general de la comunidad nacioal. La Ruta tiene que ser Corregida.
jueves, 8 de noviembre de 2012
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XLIII, LA LUCHA CONTRA LA REFORMA FISCAL Y UN ERROR DE ENFOQUE
LA LUCHA CONTRA LA REFORMA FISCAL Y UN ERROR DE ENFOQUE
Cuando suele coincidir una mescolanza de intereses tan dispares como han sido los que se han unido a la lucha para manifestar su rechazo a la propuesta de reforma fiscal que hoy se debate en nuestro país, recuerdo de modo automátatico, el viejo refrán racista que expresa:
Si vieres comer a un blanco
de algún negro en compañía,
o el blanco le debe al negro
o es del negro la comía.
Más de una vez estas luchas han resultado ser nada menos que agudas tomaduras de pelo, cargadas de propósitos oscuros, siempre contrarios a los intereses de las mayorías, contrarios a la extensión de los beneficios sociales hasta el gran pueblo, hasta el masivo pueblo que aporta con sus manos propias la transformación del valor de los esfuerzos humanos en beneficios económicos, en la multiplicación de los beneficios del Gran Capital.
Es difícil suponer la buena fe cuando la sospecha histórica de la mala fe viene cargada con un historial de nunca haber dejado lagunas en sus propósitos.
A mi inteligencia se le hace muy difícil entender cómo pueden asociarse los unos y los otros en un propósito tras el que se persigue evitar que la administración estatal disponga de mayor holgura económica y así estar en capacidad de extender el gasto social del estado, de modo que alcance en forma efectiva a beneficiar a los sectores más depauperados.
El error del enfoque sustentado en organizaciones de nuestra izquierda política, de nuestras organizaciones sociales y populares en general, desde los poderosos colegios profesionales hasta las más humildes organizaciones de base como las juntas de vecinos, están siendo empaquetadas junto a las fuerzas poderosísimas del capitalismo empresarial, "convencidos" de que sus luchas coinciden con respecto a sus intereses respectivos.
Si bien es cierto que hoy, por el hoy de nuestra historia geopolítica, no nos asomamos a la posibilidad de encaminar exitosamente una cruzada política para demandar un Estado Social más allá de lo que son los estados sociales con orientaciones mixtas encaminadas a fortalecer el moderno capitalismo que basa su afirmación en el más alto rendimiento de sus recursos humanos y el aprovechamiento de las ciencias y la ingeniería tecnológica.
Este modelo de Estado sólo es viable cuando el cociente de la inversión publica d El Estado entre el número de habitantes resulta ser, primero: suficiente para garantizar que los servicios públicos de apoyo a la salud, la formación, la alimentación y el derecho a al trabajo digno que lo haga responsable y partícipe del bienestar general del universo de sus ciudadanos.
Para que estos logros puedan ser alcanzados, los ciudadanos mejor enterados de estos derechos, como han de ser los casos de los dirigentes políticos de los partidos que dirigen sus esfuerzos políticos al bienestar colectivo como meta alcanzable, realista, práctica, posible y hasta de altos rendimientos para el capital manejado con mayor inteligencia que los de aquellos que sólo conciben el pensamiento de las imposiciones esclavizantes.
El enfoque de la lucha popular debe ser reconducido, la ruta que ha venido siguiendo debe ser corregida, debe enfocarse en el sentido de la distribución organizada, transparente, útil a todos los sectores humanos, especialmente a la seguridad alilmentaria, a la educación eficaz, a la salubridad pública, al transporte masivo, a la seguridad del derecho a la vivienda.
La lucha a muerte debe ser, entonces, para exigir transparencia, corrección de la ruta de la corrupción, activación de una justicia eficaz, entiéndase, reconducción total de la Suprema Corte de Justicia, del Tribunal Constitucional, del Tribunal Superior Electoral, de la Junta Central Electoral, el encausamiento por las vías de la decencia y la moral política y pública del desacreditado Poder Legislativo y, finalmente, el desmonte total del cinismo político aposentado en el poder como quiste de nuestra tradición política más deleznable.
La empresa camina sobre los pasos de la Gerencia. El Presidente Danilo Medina, Gerente General de este proyecto de Estado Nacional, tiene en sus manos la vara caliente de su conducción. El Presidente Danilo Medina debe disponerse a enderezar entuertos, a corregir la ruta por la que se sigue cnduciendo esta sociedad, política y moralmente, pero el enfoque de de la lucha pública tiene que ser reorientada.en favor de los auténticos intereses de toda la nación.
lunes, 22 de octubre de 2012
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XLII, REDISEÑO DE LA HACIENDA PÚBLICA EN REPÚBICA DOMINICANA
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XLII
REDISEÑO DE LA HACIENDA PÚBLICA EN REPÚBICA DOMINICANA
La dirección administrativa de El Estado Nacional dominicano, reconocido como República Dominicana, tanto internamente como por el consenso mundial de naciones que conforman nuestro mundo político, social , comercial y económico, está compelida moralmente y racionalmente a procurarse mecanismos lógicos que justifiquen la existencia y supervivencia de su condición natural como Nación y garanticen su supervivencia como nación y la existencia de su población biológica misma.
Si bien es cierto que el monstruo del Capitalismo se alimenta básicamente de la explotación laboral de los muchos obligados a servir sus fuerzas laborales al menor costo posible para que al valerse de las mismas el capitalista pueda recoger la rentabilidad de la diferencia entre el esfuerzo obrero y la capacidad transable de dicho esfuerzo como valor de intercambio al adquirir bienes y servicios, también es muy cierto que en la calidad de la formación general de la masa humana que sirve la obra manual, reside el mejoramiento y más alto rendimiento pasible de ser aprovechado beneficiosamente en función de las metas del mismo Capitalismo.
Al esforzarse por la preparación y especialización profesional de la mano de obra que alimenta la máquina capitalista, es el mismo Gran Capital el beneficiario último de la incrementada capacidad de producción del trabajo especializado e inteligente.
La inversión en la alimentación, educación y salubridad, -física y espiritual-, garantiza un alto retorno de los valores dispuestos en los esfuerzos económicos y sociales así utilizados.
Los pedidos hechos por la dirección organizada del empresariado nacional para que sean reducidas o recortadas las inversiones públicas dedicadas a aliviar las miserias sociales que reducen tanto los impulsos materiales biológicos, físicos y espirituales de los servidores del trabajo que devuelve las altas rentas a la inversión de capital, son irracionalmente absurdos, emocionalmente inmaduros, una torpeza histórica y un equivocado cálculo económico.
Contrario a restringir la capacidad de inversión de El Estado, las haciendas públicas deben ser incrementadas sustancialmente. Los mecanismos adminstrativos que concede La Ley han de actualizarse hacia el rediseño de la administración de la hacienda pública de tal modo que permita conducir el producto de los beneficios internos del El Estado con rendimientos mejor equilibrados en favor del engrandecimiento colectivo y la capacidad de incorporación al tren humano de la producción al modo más eficiente y digno de una sociedad moderna.
Lo sabio sería, por parte de los propios fines capitalistas, exigir la corrección en la dirección del denominado gasto público para que sea servido y ampliado, siempre con estricción y transparencia total, con absoluta calidad moral, legal y legítima.
La cruzada que el momento histórico nacional demanda, ante un nuevo gobernante que ha expresado su interés por llegar a distinguirse tras un ejercicio de gobierno al que dice apostar por sus diferencias con respecto a los ancestrales vicios de dispendio, improvisación y farándulas politiqueras, el por el reclamo unánime de que someta al Estado a un ejercicio de Gobierno ajustado firmemente a la institucionalización, legalidad y legitimidad moral máxima, por encima de compromisos espurios e impidiendo cualquier intento de colusión administrativa o comercial, pública o privada. La Ruta ha de ser Corregida.
El Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro, conducido y orientado por la ruta correcta de la sensatez, la prudencia y el equilibrio democrático, por su presidente Hatuey De Camps, se mantiene en guardia permanente, al servicio de La Patria, por la defensa de los intereses del Gran Pueblo, dispuesto a enfrentar los desmanes de lo mal mal hecho y a sustentar con la calidad ganada de sus hombres y mujeres la correcta conducción del Estado por la ruta que conduce a la expansión y garantía de bien público, el adecentamiento y el engrandecimiento de nuestra Nación.
Tan pronto como las primeras señales en tal sentido sean percibidas, todos los dominicanos, comenzarán a sentirse comprometidos con los actos de este gobierno, de sus instituciones y de toda la sociedad dirigente pública y privada.
sábado, 7 de julio de 2012
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XLI, LUCHA INTERNA DENTRO DEL PRD
El proceso de lucha interna que viene verificándose en el PARTIDO REVOLUCIONARIO DOMINICANO, PRD, no constituye una casualidad histórica, ninguna fortuidad o excepción de la lógica en la evolución del cultivo político de su plantación original, de sus extensiones y sus subsecuentes temporadas de cosechas, selección de frutos y distribución de los mismos.
Desde que Juan Bosch se sintió compelido a autoexiliarse, luego de la Revuelta cívico-militar de Abril del 65, el PRD se vió obligado a adoptar líneas de avenencias políticas impuestas a través de los poderes militares y diplomáticos de Estados Unidos, llevando así al PRD, a convertirse en un instrumento ideal como entente política frente a las efervescentes inconformidades populares generadas en la forma de conducir El Estado que conducía Joaquín Balaguer siguiendo el diseño tutelar e imperial de Estados Unidos.
El propio Juan Bosch fue inducido a impulsar la reconducción ideológica de su partido, el cual él mismo, juntoa a otros, había fundado.
Los planteamientos de la joven dirigencia que emergía oxigenada por los aires de cambios revolucionarios, contrapuestos a las asonadas militares y ocupaciones impuestas por designios imperiales, al desmantelamiento del aparato productivo estatal y convertidos en defensores de las reivindicaciones sindicales, la libertad de expresión, etc., fueron reprimidos firme e insesantemente, varios de los dirigentes que así se pronunciaron, fueron calificados como "garrapatas del Buey" (siendo el buey uno de los signos alegóricos más influyentes del PRD).
Se inició la "desgarrapatización" del "Buey que más Jala", varios de sus dirigentes fueron estigmatizados como "garrapatas comunistas" que, según proclama el mismo Juan Bosch, "pretendían infestar con sus ideas a todo el ganado de sanos bueyes y becerros" que estarían siendo adiestrados para ser vacunados contra esas influencias demoníacas y totalitarias denunciadas así por el mismo presidente y conductor del partido.
Para ser librados de esas influencias, algunos de los jóvenes que surgían con sobresalientes condiciones de liderazgo y formación que ya marcaba auspiciosas diferencias con respecto al rebaño pero que se les miraba como amenazados de ser infectados con tan peligrosa plaga, fueron enviados a Europa y otras regiones donde pudieran ser "protegidos".
El PRD iba así siendo moldeado cuidadosa y certeramente como un contrapeso político acomodado al régimen balaguerista que se fortalecía, sacrificaba y enviaba al exilio a la dirigencia de otras denominaciones más contestatarias, sin embargo, se hacia evidente cada vez más que sus líneas se iban acomodando al entramado del conservadurismo político que se tallaba bajo los formones de la presión ejercida por los vencedores de hecho tras la revuelta del Abril del 1965.
Luego del retorno desde su autoexilio en Benidorn, España, Juan Bosch puso en circulación una propuesta política contenida en forma de libro su teoría política denominada "Dictadura con Respaldo Popular", una adaptación hibridada entre las prácticas de la Democracia Representativa adoptada por el mundo capitalista como forma ajustada a sus paradigmas económicos y la Dictadura del Proletariado, sustentada como forma de socialización de la economía Estado por el mundo de los pensadores pro socialistas.
Ya era tarde, esas ideas de Bosch resultaron extemporáneas ante los limitados grados de libertad que ya se permitían entronizar en la sociedad dominicana, apretada con los torniquetes del modelo imperial occidental que se afirmaba cada vez más apoyado en la tradicional influencia del capital extranjero norteamericano y el propio dominicano, este siempre amarrado a aquel desde siglos atrás, como poder patronal sobre todas las actuaciones del Estado.
Mientras ello ocurría, un hecho inusitado vino a precipitar las inconveniencias y contradicciones internas que las nuevas teorías, nunca asimiladas, se planteaban en los conversatorios teóricos dentro del PRD: el arribo de un minúsculo grupo de guerrilleros, encabezados por Francisco Alberto Camaño, vino a precipitar las incompatibilidades que señalaban la críticas relaciones entre los seguidores del nuevo boschismo y el ya acendrado pensamiento pro-liberal encabezado por empresarios e intelectuales que nunca atendieron ni entendieron las propuestas contenidas en los nuevos asertos teóricos de la nombrada "Dictadura con Respaldo Popular" de Juan Bosch.
Asi marcadas ya las incompatibilidades precipitadas por los pronunciamientos inconsultos de Juan Bosch negando la presencia de Camaño junto al brote guerrillero, el disgusto interno explotó y Juan Bosch anunció su imposibilidad de alcanzar a contemporizar con la dirigencia y con las bases del partido que había fundado, conducido y presidido. Las divergencias concluyeron con la salida pura y simple de Juan Bosch y de un grupo de partidarios que salieron a funda un nuevo partido político. Cinco años más tarde, en el año 1978, el PRD, de manos de José Francisco Peña Gómez, alcanzó el poder con Don Antonio Guzmán ascendiendo a la Presidencia del Estado.
Las contradicciones entre sus más renonantes dirigentes, surgidas a raíz de la lucha electoral interna por la candidatura presidencial, se exacerbaron hasta el extremo de que, una vez convertido Salvador Jorge Blanco en presidente electo, contradictor acérrimo del propio presidente Don Antonio Guzmán, este termina suicidándose, cuarentaicinco días antes de entregar su posición de Presidente al nuevo gobernante recién electo en representación de su propio partido, el PRD.
Tan tortuosas fueron las contradicciones internas que se acrecentaron durante el nuevo gobierno de Jorge Blanco de frente al entonces senador Jacobo Majluta, que la conciliación nunca pudo ser verificada, hasta que llegadas las próximas elecciones, en las que Majluta parecía el seguro ganador, finalmente condujeron a Salvador Jorge Blanco a pronunciar un discurso en el cual concedía su reconocimiento al supuesto triunfo de Joaquín Balaguer en unas elecciones en las que las diferencias estarían basadas en unos votos observados que nunca fueron contados.
Joaquín Balaguer fue entronizado de nuevo en el poder y desde allí manipuló los hilos de las lides internas del PRD, hasta el extremo de empujarlo a una división interna que impidió su participación electoral, donde Jacobo Majluta y Peña Gómez hacían jifas del monumental PRD, mientras Salvador Jorge Blanco se las veía con las paredes de la cárcel acusado de marversación de fondos públicos, mientras otros dirigentes huían de las amenazas del gobierno balaguerista.
Asi debilitado, siguió Balaguer en el poder tras las elecciones del 1990 en las que se fortaleció de modo agigantada la militancia del PLD, tras el voto sumiso, consecuente y emotivo de los seguidores de Peña Gómez, inducidos por este mediante sugerencias indirectas a las bases que les profesaban sus simpatías incondicionales.
Así, maltrecho, en 1994, apabullado pero aun dueño de su más firme militancia, el PRD, ahora con Peña Gómez como candidato, intenta ganar el poder, logra el respaldo electoral pero el arrebato escenificado mediante los consabidos fraudes contra las actas de votación, condicionado en los irremediados descréditos y dudas concentrados en la sociedad del poder, que nunca estuvieron de su lado, activaron el brazo largo de Joaquín Balaguer quien maniobró hasta tronchar todas las aspiraciones presidenciales del destacado dirigente perredeísta y facilitando la llegada del PLD al poder luego de una serie de negociaciones erráticas cargadas de ingenuidades políticas frente a un batido zorro como lo fue Joaquín Balaguer.
Finalmente, fué posible una nueva oportunidad de poder cuando Hipólito Mejía ascendió a la presidencia al derrotar al PLD. Una forzada modificación de la constitución viabilizó el intento de reeleción presidencial de Hipólito Mejía, Hatuey De Camps, entonces presidente del PRD, se opuso radicalmente a la misma y llamó a no votar por el proyecto reeleccionista del candidato Hipólito Mejía, abandonaba así al partido, abriendo otra fisura irreparable, siendo al momento, el más connotado líder del partido, de acendrada formación e historial político inigualado.
Pronto vino la lucha por la precandidatura presidencial, Milagros Ortiz y Miguel Vargas pasaron a disputarse la decisión de la militancia perredeísta reconocida por su inquebrantable fidelidad a su partido, Milagros Ortiz, la candidata que ante los medios parecía llevar todas las de ganar, fué derrotada, no sin antes denunciar la mano enemiga del gobierno en el manejo de los resultados electorales internos.
Años más tarde, de frente al nuevo proceso electoral, Miguel Vargas fue derrotado por Hipólito Mejía en las primarias internas del PRD, una vez más, la mano auspiciosa del gobierno fue denunciada como responsable de los resultados electorales de dicha convención electoral.
La respuesta fue la negativa de Miguel Vargas a sumarse a la campaña electoral para la candidatura presidencial del PRD que auspiciaba al mismo Hipólito Mejía. Las contradicciones históricas internas en el PRD son una consecuencia lógica de su estructura organizacional, la permeabilidad de sus pactos fundamentales, sus estatutos, la lasitud de sus decisiones, la escasa formación y cultivo de las prácticas disciplinarias a la que ha sido aconstumbrada su militancia de base y su escasa vocación de poder, acostumbrados ya a su condición de partido opositor.
Sin embargo, la Ruta política por la que ha de conducirse el PRD, puede ser corregida, debe ser corregida, tiene que ser corregida si su dirigencia pretende que se mantenga el alto nivel de influencia que todavía hace que este partido gravite sobre la sociedad política dominicana como una religión con caracteres hereditarios, genéticos, como hasta ahora ha parecido que fuese.
Las mutaciones, sin embargo, son posibles y forman parte del tinglado natural de las sociedades biológicas. Estas mutaciones se corresponden teorícamente con los límites de los esfuerzos a los que son sometidas las especies cuando están por extinguirse.
Ojalá que la mutación que afecte a PRD no resulte de una manipulación externa, una manipulación transgénica, incompatible con la moderada democracia social que ideológicamente le sirve de marco teórico y popular. Ojalá la Ruta sea La Ruta Corregida eficázmente, a tiempo.
Desde que Juan Bosch se sintió compelido a autoexiliarse, luego de la Revuelta cívico-militar de Abril del 65, el PRD se vió obligado a adoptar líneas de avenencias políticas impuestas a través de los poderes militares y diplomáticos de Estados Unidos, llevando así al PRD, a convertirse en un instrumento ideal como entente política frente a las efervescentes inconformidades populares generadas en la forma de conducir El Estado que conducía Joaquín Balaguer siguiendo el diseño tutelar e imperial de Estados Unidos.
El propio Juan Bosch fue inducido a impulsar la reconducción ideológica de su partido, el cual él mismo, juntoa a otros, había fundado.
Los planteamientos de la joven dirigencia que emergía oxigenada por los aires de cambios revolucionarios, contrapuestos a las asonadas militares y ocupaciones impuestas por designios imperiales, al desmantelamiento del aparato productivo estatal y convertidos en defensores de las reivindicaciones sindicales, la libertad de expresión, etc., fueron reprimidos firme e insesantemente, varios de los dirigentes que así se pronunciaron, fueron calificados como "garrapatas del Buey" (siendo el buey uno de los signos alegóricos más influyentes del PRD).
Se inició la "desgarrapatización" del "Buey que más Jala", varios de sus dirigentes fueron estigmatizados como "garrapatas comunistas" que, según proclama el mismo Juan Bosch, "pretendían infestar con sus ideas a todo el ganado de sanos bueyes y becerros" que estarían siendo adiestrados para ser vacunados contra esas influencias demoníacas y totalitarias denunciadas así por el mismo presidente y conductor del partido.
Para ser librados de esas influencias, algunos de los jóvenes que surgían con sobresalientes condiciones de liderazgo y formación que ya marcaba auspiciosas diferencias con respecto al rebaño pero que se les miraba como amenazados de ser infectados con tan peligrosa plaga, fueron enviados a Europa y otras regiones donde pudieran ser "protegidos".
El PRD iba así siendo moldeado cuidadosa y certeramente como un contrapeso político acomodado al régimen balaguerista que se fortalecía, sacrificaba y enviaba al exilio a la dirigencia de otras denominaciones más contestatarias, sin embargo, se hacia evidente cada vez más que sus líneas se iban acomodando al entramado del conservadurismo político que se tallaba bajo los formones de la presión ejercida por los vencedores de hecho tras la revuelta del Abril del 1965.
Luego del retorno desde su autoexilio en Benidorn, España, Juan Bosch puso en circulación una propuesta política contenida en forma de libro su teoría política denominada "Dictadura con Respaldo Popular", una adaptación hibridada entre las prácticas de la Democracia Representativa adoptada por el mundo capitalista como forma ajustada a sus paradigmas económicos y la Dictadura del Proletariado, sustentada como forma de socialización de la economía Estado por el mundo de los pensadores pro socialistas.
Ya era tarde, esas ideas de Bosch resultaron extemporáneas ante los limitados grados de libertad que ya se permitían entronizar en la sociedad dominicana, apretada con los torniquetes del modelo imperial occidental que se afirmaba cada vez más apoyado en la tradicional influencia del capital extranjero norteamericano y el propio dominicano, este siempre amarrado a aquel desde siglos atrás, como poder patronal sobre todas las actuaciones del Estado.
Mientras ello ocurría, un hecho inusitado vino a precipitar las inconveniencias y contradicciones internas que las nuevas teorías, nunca asimiladas, se planteaban en los conversatorios teóricos dentro del PRD: el arribo de un minúsculo grupo de guerrilleros, encabezados por Francisco Alberto Camaño, vino a precipitar las incompatibilidades que señalaban la críticas relaciones entre los seguidores del nuevo boschismo y el ya acendrado pensamiento pro-liberal encabezado por empresarios e intelectuales que nunca atendieron ni entendieron las propuestas contenidas en los nuevos asertos teóricos de la nombrada "Dictadura con Respaldo Popular" de Juan Bosch.
Asi marcadas ya las incompatibilidades precipitadas por los pronunciamientos inconsultos de Juan Bosch negando la presencia de Camaño junto al brote guerrillero, el disgusto interno explotó y Juan Bosch anunció su imposibilidad de alcanzar a contemporizar con la dirigencia y con las bases del partido que había fundado, conducido y presidido. Las divergencias concluyeron con la salida pura y simple de Juan Bosch y de un grupo de partidarios que salieron a funda un nuevo partido político. Cinco años más tarde, en el año 1978, el PRD, de manos de José Francisco Peña Gómez, alcanzó el poder con Don Antonio Guzmán ascendiendo a la Presidencia del Estado.
Las contradicciones entre sus más renonantes dirigentes, surgidas a raíz de la lucha electoral interna por la candidatura presidencial, se exacerbaron hasta el extremo de que, una vez convertido Salvador Jorge Blanco en presidente electo, contradictor acérrimo del propio presidente Don Antonio Guzmán, este termina suicidándose, cuarentaicinco días antes de entregar su posición de Presidente al nuevo gobernante recién electo en representación de su propio partido, el PRD.
Tan tortuosas fueron las contradicciones internas que se acrecentaron durante el nuevo gobierno de Jorge Blanco de frente al entonces senador Jacobo Majluta, que la conciliación nunca pudo ser verificada, hasta que llegadas las próximas elecciones, en las que Majluta parecía el seguro ganador, finalmente condujeron a Salvador Jorge Blanco a pronunciar un discurso en el cual concedía su reconocimiento al supuesto triunfo de Joaquín Balaguer en unas elecciones en las que las diferencias estarían basadas en unos votos observados que nunca fueron contados.
Joaquín Balaguer fue entronizado de nuevo en el poder y desde allí manipuló los hilos de las lides internas del PRD, hasta el extremo de empujarlo a una división interna que impidió su participación electoral, donde Jacobo Majluta y Peña Gómez hacían jifas del monumental PRD, mientras Salvador Jorge Blanco se las veía con las paredes de la cárcel acusado de marversación de fondos públicos, mientras otros dirigentes huían de las amenazas del gobierno balaguerista.
Asi debilitado, siguió Balaguer en el poder tras las elecciones del 1990 en las que se fortaleció de modo agigantada la militancia del PLD, tras el voto sumiso, consecuente y emotivo de los seguidores de Peña Gómez, inducidos por este mediante sugerencias indirectas a las bases que les profesaban sus simpatías incondicionales.
Así, maltrecho, en 1994, apabullado pero aun dueño de su más firme militancia, el PRD, ahora con Peña Gómez como candidato, intenta ganar el poder, logra el respaldo electoral pero el arrebato escenificado mediante los consabidos fraudes contra las actas de votación, condicionado en los irremediados descréditos y dudas concentrados en la sociedad del poder, que nunca estuvieron de su lado, activaron el brazo largo de Joaquín Balaguer quien maniobró hasta tronchar todas las aspiraciones presidenciales del destacado dirigente perredeísta y facilitando la llegada del PLD al poder luego de una serie de negociaciones erráticas cargadas de ingenuidades políticas frente a un batido zorro como lo fue Joaquín Balaguer.
Finalmente, fué posible una nueva oportunidad de poder cuando Hipólito Mejía ascendió a la presidencia al derrotar al PLD. Una forzada modificación de la constitución viabilizó el intento de reeleción presidencial de Hipólito Mejía, Hatuey De Camps, entonces presidente del PRD, se opuso radicalmente a la misma y llamó a no votar por el proyecto reeleccionista del candidato Hipólito Mejía, abandonaba así al partido, abriendo otra fisura irreparable, siendo al momento, el más connotado líder del partido, de acendrada formación e historial político inigualado.
Pronto vino la lucha por la precandidatura presidencial, Milagros Ortiz y Miguel Vargas pasaron a disputarse la decisión de la militancia perredeísta reconocida por su inquebrantable fidelidad a su partido, Milagros Ortiz, la candidata que ante los medios parecía llevar todas las de ganar, fué derrotada, no sin antes denunciar la mano enemiga del gobierno en el manejo de los resultados electorales internos.
Años más tarde, de frente al nuevo proceso electoral, Miguel Vargas fue derrotado por Hipólito Mejía en las primarias internas del PRD, una vez más, la mano auspiciosa del gobierno fue denunciada como responsable de los resultados electorales de dicha convención electoral.
La respuesta fue la negativa de Miguel Vargas a sumarse a la campaña electoral para la candidatura presidencial del PRD que auspiciaba al mismo Hipólito Mejía. Las contradicciones históricas internas en el PRD son una consecuencia lógica de su estructura organizacional, la permeabilidad de sus pactos fundamentales, sus estatutos, la lasitud de sus decisiones, la escasa formación y cultivo de las prácticas disciplinarias a la que ha sido aconstumbrada su militancia de base y su escasa vocación de poder, acostumbrados ya a su condición de partido opositor.
Sin embargo, la Ruta política por la que ha de conducirse el PRD, puede ser corregida, debe ser corregida, tiene que ser corregida si su dirigencia pretende que se mantenga el alto nivel de influencia que todavía hace que este partido gravite sobre la sociedad política dominicana como una religión con caracteres hereditarios, genéticos, como hasta ahora ha parecido que fuese.
Las mutaciones, sin embargo, son posibles y forman parte del tinglado natural de las sociedades biológicas. Estas mutaciones se corresponden teorícamente con los límites de los esfuerzos a los que son sometidas las especies cuando están por extinguirse.
Ojalá que la mutación que afecte a PRD no resulte de una manipulación externa, una manipulación transgénica, incompatible con la moderada democracia social que ideológicamente le sirve de marco teórico y popular. Ojalá la Ruta sea La Ruta Corregida eficázmente, a tiempo.
sábado, 30 de junio de 2012
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XL, CARTA ABIERTA AL DOCTOR NELSON ESPINAL
CARTA ABIERTA AL DR. NELSON ESPINAL BAEZ
Muy Distinguido Dr. Espinal Báez:
Con muchísimo agrado he recibido la información pública actualizada al día de hoy que nos deja saber que acaba Ud. de proponer sus servicios profesionales, -harto bien reconocidos y magníficamente acreditados-, para emburujarse con el caso de la resolución y reconducción de las divergencias óbice centrales que mantienen encontradas frontalmente las miradas entre los más dintinguidos e influyentes líderes del PARTIDO REVOLUCIONARIO DOMINICANO, PRD, organización ésta que acaba de mostrar al mundo sus muy acendrados poder electoral y respaldo social como partido que cuenta con el mayor balance individual, distante de todas las demás fuerzas políticas dominicanas separadamente consideradas.
Estoy convencido de que entre el arsenal de recursos prácticos y exitosos con los que cuenta su portafolios profesional y experiencial, hallará Ud. el arma más adecuada a los contradichos para su resolución en breve y oportuno plazo, repartiendo los panes de la razón de la forma más inteligente, equilibrada y, sobretodo, conveniente ante los intereses morales y patrióticos de los militantes y líderes involucrados y, aun más, de los intereses nacionales atinentes a todos los dominicanos.
Por mi parte, en esta tarea, digna demás, ha de involucrarse cualquier recurso humano, logístico, político y moral que implique su fructificación feliz. En tal sentido, aprovecho para hacer una sugerencia relacionada con el interés de la colectividad interna del PRD, mostrada fehacientemente durante el proceso electoral recién concluido, la cual va en el sentido de que sean convocadas todas las partes que políticamente han incidido o han sido afectadas desde el origen del conflicto mismo, el cual estaría basado, razonablemente analizado, en las disparidades de criterios surgidas con respecto a la modificación de La Constitución de La República Dominicana, votada y botada durante el año 2002. Sin dudas, la semilla de las tensiones que posteriormente devinieron en acuerdos y cambios en los que se cultivaron y alimentaron los tirones de hoy, fue plantada bajo la sombra de aquellas decisiones validadas en su momento por varios miembros de alta dirección del PRD, mismos son los que hoy se baten como consecuencia de aquella decisión que en su momento los unía contra quienes se atrevieron a denunciar los hechos de entonces.
En consecuencia, una medida de revisión profunda y coherente, capaz de basar un proyecto de redefinición en la gerencia política, la sistematización administrativa y la reafirmación ideológica de este Partido, ha de iniciarse tomando como punto de partida las posiciones y los actores internos de la organización, momentos antes de la decisión de procurar la modificación de la Constitución De La República Dominicana que concluyó con los cambios introducidos en Julio del 2002.
Hatuey De Camps, Hipólito Mejía, Miguel Vargas, Rafael Suberbí Bonilla, Enmanuel Esquea Guerrero, Ramón Alburquerque, Hugo Tolentino Dipp, Andrés Bautista y Vicente Sánchez Barett, deben ser llamados a deponer posiciones, a llamar a sus partidarios, seguidores, orientadores y orientados suyos recoger todas las acciones contravinientes a la unidad partidaria, encaminadas a raíz de los tropiezos ideológicos que produjeron aquellos saltos y caídas que hoy se procuran allanar.
Deben ser revocadas todas las resoluciones dirigidas a desconocer acuerdos, revocar militancias, dirigencias, autorizaciones y demás, tanto contra Hatuey De Camps y demás dirigentes que entonces expresaron posiciones contrapuestas al proyecto de modificación de La Constitución, así como las resoluciones votadas contra Miguel Vargas y otros dirigentes, a raíz de las disparidades surgidas al tenor del proceso electoral recientemente concluido. Asimismo, debe ser revocada la renuncia de Hatuey De Camps. Debe convocarse a reconocer y adoptar un proceso inmediato de sistematización profesional, de reingeniería administrativa de la documentación y los procedimientos formales que sustentan la organización así como al rediseño del proyecto de formación política de todos los cuadros militantes del partido. La Ruta tiene que ser corregida.
Todo gran negociador de conflictos, verbigracia cual lo es el Dr. Nelson Espinal, va bastante cómodo cuando los objetivos y reclamos fundamentales de los encontrados resultan ir dirigidos en el mismo sentido, es decir, tras los mismos objetivos que lo procuran cada uno con la misma entrega. En este caso, la unidad interna del PRD y el interés nacional de preservarlo como instrumento idóneo de la democracia dominicana, ha sido el confeso propósito de todos los implicados, El Dr. Nelson Espinal sabe que ninguno se ha de devolver de ese gran objetivo, que todos están dispuestos a sacrificar posiciones, reconocer intransigencias y remediar los arañazos cicatrizados.
En buena hora llega Ud. Dr. Espinal. En buena hora ha de producirse la reconciliación nacional del perredeísmo histórico con sus bases, sus masas y su pueblo.
Atentamente:
Julio A. Ramírez Muñoz
miércoles, 13 de junio de 2012
Respuesta a Fidelio Despradel
No es cierta, Sr. Fidelio Despradel, su afirmación que reza: " Alianza y su candidato lograron lo que ningún partido emergente había podido hacer en toda la historia política post trujillista. Ni siquiera el PLD liderado por el profesor Juan Bosch logró, después de cinco años de trabajo, alcanzar más que 18,000 votos en su primera prueba." (FD).
El Partido del Toro, (PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD), asistió por primera vez a un proceso comicial, habiendo cumplido apenas un año de ser fundado. Con los cincuenta mil votos que le fueron contados, llegó a sumar un síndico, delegados municipales y un considerado número de regidores repartidos por los municipios del país.
Tres días antes de la fecha del acto electoral, el Presidente del partido, Hatuey De Camps, fue trasladado en ambulancia para ser tratado de emergencia de una dolencia tan grave que sus contendores pusieron a recorrer por todos los mentideros políticos las más falsas y funestas afirmaciones sobre su estado de salud sin que nadie alcanzara estar a tiempo para evitarlas o desmentirlas.
Muchos candidatos se desbandaron como abejas sin reina. Todas las artes infernales, señaladas hoy por Fidelio Despradel en su escrito publicado en el periódico El Nacional, edición del día diez del presente mes, denunciando las travesuras malignas del PLD, les fueron aplicadas en esa ocasión a nuestro Partido del Toro, en un acto de coalición no concertada en la JCE pero sí en las mesas, entre los voraces y beligerantes candidatos municipales y congresuales de las dos fuerzas políticas mayores de ese momento.
Los esfuerzos por hacernos representar por un número de delegados acorde con nuestro trabajo electoral, fueron inútiles ante el conjunto de avasallantes circunstancias que nos dejaban tan desarmados y desvalidos, aunque no devaluados. Nuestro candidato a senador, Juan Hubieres, fue trancado en la fortaleza de la Policía Nacional de Monte Plata, hasta que concluyó el "magnífico" hecho electoral de ese 16 de Mayo, mientras tanto, durante la escaramuza dirigida a provocar su detención y con ello la neutralización o anulación total de las estrategias previstas para paliar las los efectos de las consabidas mañoserías electorales conducidas por los principales actores del escenario electoral, se extraviaría el portafolios contenedor de los valores monetarios con los que se debía compensarles los viáticos a los delegados del Partido del Toro ante todas las mesas electorales de la provincia. Los votos de nuestros electores, ya sin nadie que nos representara ni velara por su verificacion, fueron sorteados en las mesas como jifa en baquiní sureño entre nuestros contradictores del momento, dos de las fuerzas mejor entrenadas en el viciado del alma de la Democracia: las elecciones abiertas a todo el universo ciudadano.
No obstante, al PARTIDO DEL TORO le fue asignado, sin regateos, el uno y medio porciento de la votación nacional. Nosotros, los miembros y dirigentes del Partido del Toro (PRSD), saludamos los avances electorales de Alianza País y sus dignos candidatos a la Presidencia y la Vicepresidencia de la República, pero lo cierto es que nuesro partido si obtuvo cincuenta mil votos en su primera convocatoria electoral del 2006, muy a pesar de las reparticiones que de los votos de sus sufragantes se efectuaron en dicha ocasión.
El Partido del Toro, (PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD), asistió por primera vez a un proceso comicial, habiendo cumplido apenas un año de ser fundado. Con los cincuenta mil votos que le fueron contados, llegó a sumar un síndico, delegados municipales y un considerado número de regidores repartidos por los municipios del país.
Tres días antes de la fecha del acto electoral, el Presidente del partido, Hatuey De Camps, fue trasladado en ambulancia para ser tratado de emergencia de una dolencia tan grave que sus contendores pusieron a recorrer por todos los mentideros políticos las más falsas y funestas afirmaciones sobre su estado de salud sin que nadie alcanzara estar a tiempo para evitarlas o desmentirlas.
Muchos candidatos se desbandaron como abejas sin reina. Todas las artes infernales, señaladas hoy por Fidelio Despradel en su escrito publicado en el periódico El Nacional, edición del día diez del presente mes, denunciando las travesuras malignas del PLD, les fueron aplicadas en esa ocasión a nuestro Partido del Toro, en un acto de coalición no concertada en la JCE pero sí en las mesas, entre los voraces y beligerantes candidatos municipales y congresuales de las dos fuerzas políticas mayores de ese momento.
Los esfuerzos por hacernos representar por un número de delegados acorde con nuestro trabajo electoral, fueron inútiles ante el conjunto de avasallantes circunstancias que nos dejaban tan desarmados y desvalidos, aunque no devaluados. Nuestro candidato a senador, Juan Hubieres, fue trancado en la fortaleza de la Policía Nacional de Monte Plata, hasta que concluyó el "magnífico" hecho electoral de ese 16 de Mayo, mientras tanto, durante la escaramuza dirigida a provocar su detención y con ello la neutralización o anulación total de las estrategias previstas para paliar las los efectos de las consabidas mañoserías electorales conducidas por los principales actores del escenario electoral, se extraviaría el portafolios contenedor de los valores monetarios con los que se debía compensarles los viáticos a los delegados del Partido del Toro ante todas las mesas electorales de la provincia. Los votos de nuestros electores, ya sin nadie que nos representara ni velara por su verificacion, fueron sorteados en las mesas como jifa en baquiní sureño entre nuestros contradictores del momento, dos de las fuerzas mejor entrenadas en el viciado del alma de la Democracia: las elecciones abiertas a todo el universo ciudadano.
No obstante, al PARTIDO DEL TORO le fue asignado, sin regateos, el uno y medio porciento de la votación nacional. Nosotros, los miembros y dirigentes del Partido del Toro (PRSD), saludamos los avances electorales de Alianza País y sus dignos candidatos a la Presidencia y la Vicepresidencia de la República, pero lo cierto es que nuesro partido si obtuvo cincuenta mil votos en su primera convocatoria electoral del 2006, muy a pesar de las reparticiones que de los votos de sus sufragantes se efectuaron en dicha ocasión.
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