Las desesperaciones que germinan en torno a los prados donde crecen las urgencias por alcanzar el poder de gobernar, han provocado en nuestra sociedad de dirigentes políticos de cualquier orientación o denominación ideológica, una verdadera debacle entre los principios que sustentan la razón ética, política y hasta moral, para fundación y existencia de un gran número de organizaciones surgidas ante el justo pretexto de contribuir al mejoramiento y corrección del pensamiento colectivo de nuestra sociedad vista como país y nación, libre, viable, dueño de su destino ideológico, de sus fueros y de sus riquezas materiales.
La lucha por ese poder para gobernar, ha devenido en una desgracia contraria al cultivo y profundización del pensamiento político, a las tradiciones y constumbres más sanos en función del crecimiento espiritual y el bienestar común, apedreados por las asociaciones colusivas en favor del crimen y contra los bienes colectivos administrados por El Estado.
Nosotros, los miembros y dirigentes del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, (PRSD), El Partido del Toro, tenemos consciencia de que el poder para gobernar El Estado no es la única manera que tienen los hombres que forman un partido para hacer que sus convicciones sobre la administración de El Estado, sean puestas en la agenda pública. El ejemplo servido como conducta política, los mensajes activos extendidos a través de los distintos medios de comunicación escritos y hablados, alcanzan muchas veces tanto poder que superan los que logran imponer los gobernantes cuando éstos carecen de más virtud para ser oídos que la de la compulsión y los desafueros contra los intereses ciudadanos.
Nuestros dirigentes han dado muestras de resistencia mayor ante las propuestas endulzadas con caramelos envenenados. Es así como seguimos resistiéndonos a concertar cualquier forma de alianza, pacto o coalición política en la que no se disponga cumplir estrictamente con principios considerados como irrenunciables, tales como la repostulación de los presidentes en ejercicio, la lucha por el control conjunto entre el El Estado y sus entidades privadas sobre los bienes estratégicos y los subsidiados como son los de la educación escolar, la distribución de la energía eléctrica, el mantenimiento del gobierno democrático, la libertad ideológica y religiosa, la seguridad alimentaria de la población, el control de la criminalidad social, la distribución del agua, etc.... Siempre que estas condiciones no sean satisfechas tácitamente determinadas como regla de la gobernabilidad.
Los órganos dirigenciales de nuestro Partido del Toro, así como nuestro presidente mismo, Hatuey de Camps, seguiremos trillando nuestro propio camino político-electoral solos, convencidos de que nuestra sociedad amerita de nuestra existencia libre e independiente de compromisos espurios, mucho menos concitados por la desesperación y urgencias irracionales en busca del ejercicio del poder.
Nosotros representamos la corrección de la ruta seguida por otros, quienes terminan absorbidos, no obstante sus publicadas buenas intensiones primarias, por el monstuo del somentimiento a los ritos de las fuerzas de la acumulación de bienes materiales. Somos La Ruta Corregida del quehacer político nacional.
domingo, 4 de septiembre de 2011
martes, 30 de agosto de 2011
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXVII, EL PODER POLÍTICO COMO PODER DE ORIENTACIÓN
Un pensador político convertido en militante de sus ideas, termina conformando una escuela de pensamiento que suele ser acogida por una comunidad, una región o, como en otros casos, por todos los confines mundiales hasta donde lleguen las ideas de los hombres.
El honor del poder político no es tan simple, por ejemplo, como el de un acto militar que se sirve el gobierno de una nación o el que se logra mediante el abuso ejercido aprovechando las debilidades materiales y sociales de una ciudadanía desvalida de su poder de decisión, ni siquiera lo determina el tradicional acto de expresión electoral, simplemente porque se vista de algunas formalidades, atropelladas por la alienación previa de los electores. El poder de orientación, de conducción del pensamiento que luego se convierte en acto patriótico, se cultiva con sabiduría, la acción decidida e inteligente, el sacrificio por la libertad y la democracia de los pueblos, conducida por líderes de auténticas calidades humanas, transparentadas y acrisoladas ante toda prueba material expuesta a la experiencia histórica y presente.
El poder político concedido por mandato de la constitución, las masas votantes y las tradiciones históricas, es un instrumento que facilita la puesta en marcha de programas políticos, administrativos y sociales en general en favor de los pueblos y de toda la humanidad, sin embargo, en muchas ocasiones, los mentores e ideólogos de estos procesos se sobreponen a la imprescindibilidad supuesta de alcanzar a ser entronizado como gobernantes para que la fuerza ideológica y material de sus luchas y conceptos se impongan infaliblemente con el poder de la razón por el bienestar común de los pueblos del mundo, alcanzando así sus metas históricas con crecida virtud.
En nuestro PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, (PRSD), El Partido del Toro, los ideales revolucionarios en favor de la Democracia Social, de la consagración a las luchas por el bienestar colectivo de los pueblos, en especial, por el bienestar colectivo del Pueblo Dominicano, es la fuente que motiva nuestra existencia como sociedad política, como partido que procura alcanzar el poder político y administrativo del Estado Dominicano, valiéndonos del método democrático al que responden los procesos electorales abiertos a todas la manifestaciones ideológicas, convencidos, así, de la necesidad de procurar advenimientos de consensos y alianzas basadas en principios irrenunciables, aquellos que nos identifican como sociedad fundada en los más prístinos valores de la democracia, la libertad de pensamiento, la alternabilidad del poder y la búsqueda irrenunciable del derecho al respeto a la vida, la educación y la salud física y mental de los hombres y su ambiente vital.
Es por ello que nos mantenemos abierto a cualquier asociación electoral que sea capaz de comprometerse y cumplir su compromiso frente a estos principios de innegociables condiciones, mientras, por el contrario, preferimos mantener nuestra total independencia electoral y discursiva, siempre que no sea posible conquistar el advenimiento a esos compromisos que son compromisos de vida, compomisos con la razón de nuestra existencia misma como núcleo político que encabeza la moralidad concebida por nuestras tradiciones familiares y principios sociales por los que hacemos votos y sacrificio de irrenunciabilidad incondicional tal como lo ha expresado el presidente de nuestro PRSD, El Partido del Toro, Hatuey De Camps, un dirigente político que fue capaz de renunciar a la dirigencia de la organización política de militancia más numerosa de nuestro país, para contraponer su convicción democrática contra los intentos de violación a nuestros convencimientos militantes opuestos a los vicios del pernicioso continuismo gubernamental de dirigentes que buscan enviciarse como quistes dañinos en el poder, a cualquier costo, incluidos el desprecio y la criminalidad ejercidos truculentamente contrariando cualquier estado de respeto a la dignidad humana, a los derechos ciudadanos y los abusos conta los bienes colectivos puestos al cuidado de los gobernantes.
En el PRSD, El Partido del Toro, seguimos luchando por corregir la ruta política desviada por los afanes re-electorales, así que representamos La Ruta Corregida del pensamiento y el más sano y correcto hacer político frente a nuestro pueblo, abiertos siempre a la unificación de fuerzas comprometidas con el respeto al bienestar social de las mayorías y de todos, pero sin desesperaciones conducentes a alianzas inapropiadas, indignas o convenidas con vicios criminales contra la libertad, la democracia y los derechos ciudadanos consagrados en su historia y sus leyes.
El honor del poder político no es tan simple, por ejemplo, como el de un acto militar que se sirve el gobierno de una nación o el que se logra mediante el abuso ejercido aprovechando las debilidades materiales y sociales de una ciudadanía desvalida de su poder de decisión, ni siquiera lo determina el tradicional acto de expresión electoral, simplemente porque se vista de algunas formalidades, atropelladas por la alienación previa de los electores. El poder de orientación, de conducción del pensamiento que luego se convierte en acto patriótico, se cultiva con sabiduría, la acción decidida e inteligente, el sacrificio por la libertad y la democracia de los pueblos, conducida por líderes de auténticas calidades humanas, transparentadas y acrisoladas ante toda prueba material expuesta a la experiencia histórica y presente.
El poder político concedido por mandato de la constitución, las masas votantes y las tradiciones históricas, es un instrumento que facilita la puesta en marcha de programas políticos, administrativos y sociales en general en favor de los pueblos y de toda la humanidad, sin embargo, en muchas ocasiones, los mentores e ideólogos de estos procesos se sobreponen a la imprescindibilidad supuesta de alcanzar a ser entronizado como gobernantes para que la fuerza ideológica y material de sus luchas y conceptos se impongan infaliblemente con el poder de la razón por el bienestar común de los pueblos del mundo, alcanzando así sus metas históricas con crecida virtud.
En nuestro PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, (PRSD), El Partido del Toro, los ideales revolucionarios en favor de la Democracia Social, de la consagración a las luchas por el bienestar colectivo de los pueblos, en especial, por el bienestar colectivo del Pueblo Dominicano, es la fuente que motiva nuestra existencia como sociedad política, como partido que procura alcanzar el poder político y administrativo del Estado Dominicano, valiéndonos del método democrático al que responden los procesos electorales abiertos a todas la manifestaciones ideológicas, convencidos, así, de la necesidad de procurar advenimientos de consensos y alianzas basadas en principios irrenunciables, aquellos que nos identifican como sociedad fundada en los más prístinos valores de la democracia, la libertad de pensamiento, la alternabilidad del poder y la búsqueda irrenunciable del derecho al respeto a la vida, la educación y la salud física y mental de los hombres y su ambiente vital.
Es por ello que nos mantenemos abierto a cualquier asociación electoral que sea capaz de comprometerse y cumplir su compromiso frente a estos principios de innegociables condiciones, mientras, por el contrario, preferimos mantener nuestra total independencia electoral y discursiva, siempre que no sea posible conquistar el advenimiento a esos compromisos que son compromisos de vida, compomisos con la razón de nuestra existencia misma como núcleo político que encabeza la moralidad concebida por nuestras tradiciones familiares y principios sociales por los que hacemos votos y sacrificio de irrenunciabilidad incondicional tal como lo ha expresado el presidente de nuestro PRSD, El Partido del Toro, Hatuey De Camps, un dirigente político que fue capaz de renunciar a la dirigencia de la organización política de militancia más numerosa de nuestro país, para contraponer su convicción democrática contra los intentos de violación a nuestros convencimientos militantes opuestos a los vicios del pernicioso continuismo gubernamental de dirigentes que buscan enviciarse como quistes dañinos en el poder, a cualquier costo, incluidos el desprecio y la criminalidad ejercidos truculentamente contrariando cualquier estado de respeto a la dignidad humana, a los derechos ciudadanos y los abusos conta los bienes colectivos puestos al cuidado de los gobernantes.
En el PRSD, El Partido del Toro, seguimos luchando por corregir la ruta política desviada por los afanes re-electorales, así que representamos La Ruta Corregida del pensamiento y el más sano y correcto hacer político frente a nuestro pueblo, abiertos siempre a la unificación de fuerzas comprometidas con el respeto al bienestar social de las mayorías y de todos, pero sin desesperaciones conducentes a alianzas inapropiadas, indignas o convenidas con vicios criminales contra la libertad, la democracia y los derechos ciudadanos consagrados en su historia y sus leyes.
sábado, 30 de julio de 2011
EL PRSD, El Partido del Toro: La Ruta Corregida, XXVI, PACTAR UN ACUERDO DE CONSENSO NACIONAL
La relación de consensos y alianzas electorales que se articulan en estos momentos en torno a la conquista de la Presidencia de la República, mediante el concurso electoral por celebrarse durante próximo mes de Mayo del año 2012, auguran una división de esfuerzos parejos en tono a las mayores fuerzas políticas del momento.
Sin embargo, es previsible que los disgregados empujes restantes procuren consolidar un auténtico frente de esfuerzos concentrados en torno a la modificación sustancial del rumbo político, económico y administrativo del Estado que contraste con la explosiva situación que acumula cada vez mayor potencial de energías incontrolables capaces de generar un estallido masivo contra el orden democrático establecido, hoy, por demás, fragil, distorsionado y criminalmente atropellado y atropellante contra los sectores de menores capacidades para hacerle frente a las adversidades propias de los desajustes y desbalances económicos y sociales en general que hoy transgreden la tranquilidad pública y privada de la ciudadanía.
Una vez más reitero mis convicciones sobre la urgencia de pactar sobre un acuerdo nacional para que sea implementado y puesto en marcha un programa de recuperación del orden institucional tanto en el restablecimiento del equilibrio económico popular, como en materia de seguridad ciudadana, así como materia de oportunidades frente a la educación general.
Los caldos fangosos en los que la sociedad dominicana se bate hoy, son los feraces prados para cultivar los compromisos materiales y morales que nos llevan a las confrontaciones y ataduras que hipotecan nuestra soberanía como nación, como país y como sociedad libre y propietaria de nuestro destino republicano. La pérdida del respeto internacional así como la pérdida del orgullo nacional, nos conduce a la pérdida de la solidaridad que suelen profesarse los países unidos por circunstancias y vínculos de distintas índoles.
Frente a empréstitos alegres que generan endeudamientos interminables en el tiempo, se debe ser comedido, prudente, sopesado. Actualmente nuestro país se encamina a acumular deudas de difícil redención. La falta de redención de las deudas, nos coloca de rodillas a corto plazo, hecho que nos deja solamente frente a las alternativas consabidas: Rogar o pagar. Un equipo político conducido por un líder capaz, experimentado como ninguno y de recta firmeza y disciplina democrática, preparado para dirigir El Estado, es Hatuey De Camps, presidente del PRSE, El Partido del Toro, formado como ningún otro, el más experimentado, agudo y de firmes principios democráticos confimados tras sus experiencias políticas, harto conocidas reconocidas.
Así es por lo que hemos de llamar a todo el electorado nacional, a sus dirigentes, como a todo el país, a ofrecerle su respaldo, bajo el marco de una verdad de reconocimiento general: La Ruta Tiene que ser Corregida. Hatuey De Camps está preparado para lograrlo. Unamos los esfuerzos necesarios para que logremos hacer lo correcto: Corregir la Ruta.
Sin embargo, es previsible que los disgregados empujes restantes procuren consolidar un auténtico frente de esfuerzos concentrados en torno a la modificación sustancial del rumbo político, económico y administrativo del Estado que contraste con la explosiva situación que acumula cada vez mayor potencial de energías incontrolables capaces de generar un estallido masivo contra el orden democrático establecido, hoy, por demás, fragil, distorsionado y criminalmente atropellado y atropellante contra los sectores de menores capacidades para hacerle frente a las adversidades propias de los desajustes y desbalances económicos y sociales en general que hoy transgreden la tranquilidad pública y privada de la ciudadanía.
Una vez más reitero mis convicciones sobre la urgencia de pactar sobre un acuerdo nacional para que sea implementado y puesto en marcha un programa de recuperación del orden institucional tanto en el restablecimiento del equilibrio económico popular, como en materia de seguridad ciudadana, así como materia de oportunidades frente a la educación general.
Los caldos fangosos en los que la sociedad dominicana se bate hoy, son los feraces prados para cultivar los compromisos materiales y morales que nos llevan a las confrontaciones y ataduras que hipotecan nuestra soberanía como nación, como país y como sociedad libre y propietaria de nuestro destino republicano. La pérdida del respeto internacional así como la pérdida del orgullo nacional, nos conduce a la pérdida de la solidaridad que suelen profesarse los países unidos por circunstancias y vínculos de distintas índoles.
Frente a empréstitos alegres que generan endeudamientos interminables en el tiempo, se debe ser comedido, prudente, sopesado. Actualmente nuestro país se encamina a acumular deudas de difícil redención. La falta de redención de las deudas, nos coloca de rodillas a corto plazo, hecho que nos deja solamente frente a las alternativas consabidas: Rogar o pagar. Un equipo político conducido por un líder capaz, experimentado como ninguno y de recta firmeza y disciplina democrática, preparado para dirigir El Estado, es Hatuey De Camps, presidente del PRSE, El Partido del Toro, formado como ningún otro, el más experimentado, agudo y de firmes principios democráticos confimados tras sus experiencias políticas, harto conocidas reconocidas.
Así es por lo que hemos de llamar a todo el electorado nacional, a sus dirigentes, como a todo el país, a ofrecerle su respaldo, bajo el marco de una verdad de reconocimiento general: La Ruta Tiene que ser Corregida. Hatuey De Camps está preparado para lograrlo. Unamos los esfuerzos necesarios para que logremos hacer lo correcto: Corregir la Ruta.
miércoles, 25 de mayo de 2011
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXV, PRSD NO SE VENDE, NO SE HIPOTECA NI ES OBJETO DE CAMBALACHES
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, se ha consolidado en la consciencia política y social de la ciudadanía nacional dominicana como una joya cara, una sortija que, sin embargo, no puede ser objeto de transacciones espurias, no se puede comprar porque no se vende, no se hipoteca, mucho menos es mercancía objeto de cambalaches ni endosamientos incondicionales cual letra de cambio al portador. No somos, sin embargo, desagregados patológicos.
En nuestra historia de participaciones electorales, hemos dado muestras fehacientes de voluntad y actitud hacia las congregaciones honrosas, hasta llegar a respaldar, sobre sacrificios difíciles y sentidos, hasta la candidatura presidencial de nuestro propio fundador. Hemos dedicado nuestros esfuerzos políticos coalisionados en condiciones de equilibrados acuerdos electorales, morales y materiales, con fuerzas representantes de diversas orientaciones ideológicas, siempre basados en condiciones sin las cuales no se darían los hechos.
Primera: Interés confeso y firmado de luchar para conformar una sociedad política basada en el respeto y defensa sobre los intereses propios de las mayorías y el respeto irrestricto al patrimonio común. Segunda: Proponerse la instauración de un gobierno de reglas cumplidas. Tercero: Denunciar y combatir los afanes personales dirigidos a retener el poder por parte de los gobiernos en servicio, más allá de un período constitucional. Estas condiciones continúan vigentes y son las mismas que rigen hoy para basar y aceptar cualquier acercamiento con otras fuerzas políticas, sean estas de mayor o de menor fuerza de incidencia electoral y política en general.
Cualquier acercamiento comprometido con las premisas mencionadas será bienvenido, sin embargo, hemos de señalar que que nuestro colectivo político no mantiene compromisos, más allá de los citados, con organización alguna, de modo tal que sólo aquellas que estén dispuestas a dar muestras probadas y convincentes de contar con la calidad de una sociedad política conteste con esos principios nuestros, cultivados y mantenidos bajo la firme dirección del partido y de nuestro presidente, Hatuey De Camps, pueden esperar que abramos algún compás de diálogo para algún tipo de agregación política, sobretodo electoral.
La Ruta política de las alianzas y coalisiones entre las llamadas a concertar fuerzas en procura de dirigir la administración del Estado, tiene que ser corregida, enderezada, El PRSD, El Partido del Toro, es el símbolo y representación de la La Ruta Corregida, en la conducción de la política nacional.
En nuestra historia de participaciones electorales, hemos dado muestras fehacientes de voluntad y actitud hacia las congregaciones honrosas, hasta llegar a respaldar, sobre sacrificios difíciles y sentidos, hasta la candidatura presidencial de nuestro propio fundador. Hemos dedicado nuestros esfuerzos políticos coalisionados en condiciones de equilibrados acuerdos electorales, morales y materiales, con fuerzas representantes de diversas orientaciones ideológicas, siempre basados en condiciones sin las cuales no se darían los hechos.
Primera: Interés confeso y firmado de luchar para conformar una sociedad política basada en el respeto y defensa sobre los intereses propios de las mayorías y el respeto irrestricto al patrimonio común. Segunda: Proponerse la instauración de un gobierno de reglas cumplidas. Tercero: Denunciar y combatir los afanes personales dirigidos a retener el poder por parte de los gobiernos en servicio, más allá de un período constitucional. Estas condiciones continúan vigentes y son las mismas que rigen hoy para basar y aceptar cualquier acercamiento con otras fuerzas políticas, sean estas de mayor o de menor fuerza de incidencia electoral y política en general.
Cualquier acercamiento comprometido con las premisas mencionadas será bienvenido, sin embargo, hemos de señalar que que nuestro colectivo político no mantiene compromisos, más allá de los citados, con organización alguna, de modo tal que sólo aquellas que estén dispuestas a dar muestras probadas y convincentes de contar con la calidad de una sociedad política conteste con esos principios nuestros, cultivados y mantenidos bajo la firme dirección del partido y de nuestro presidente, Hatuey De Camps, pueden esperar que abramos algún compás de diálogo para algún tipo de agregación política, sobretodo electoral.
La Ruta política de las alianzas y coalisiones entre las llamadas a concertar fuerzas en procura de dirigir la administración del Estado, tiene que ser corregida, enderezada, El PRSD, El Partido del Toro, es el símbolo y representación de la La Ruta Corregida, en la conducción de la política nacional.
miércoles, 30 de marzo de 2011
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXIV, OBSERVACIÓN DEL PRESIDENTE CONTRA UN ESTROPICIO DEL LEGISLATIVO
El PRSD, El Partido del Toro, orientado bajo las gravitantes experiencias políticas de su Presidente, Hatuey De Camps, se aboca a acometer la urgente lucha que demanda el atropellante y truculento estropicio excretado por los diputados nacionales al violar la Constitución Nacional de modo tan escandaloso que hubo de alarmar al propio Presidente, tanto así, que éste se sintió compelido, por la vergüenza ajena, a devolver, -si, devolver- sin nisiquiera darse los requisitos para cuidar la forma de la "Observación", fijados en la misma constitución para dar cumplimiento a este instrumento de nuestra armadura democrática legislativa.
Esta conducción del proceso, sinembargo, ha devenido en un feo espectáculo antidemocrático que coloca la legalidad de nuestro propio Ordenamiento Legislativo, al Poder Ejecutivo y al al Poder Judicial, en un estado de indigencia moral, hasta tal extremo que todos quedan abocados, a partir de este tropezón gallego, a lucir tatuados por la ilegitimidad de sus actos, frente a la luz de los razonamientos más sensatos de toda la ciudadanía.
No obstante, es el propio poder judicial, representado por su más alta representación: La Suprema Corte de Justicia, el mejor llamado a enderezar el entuerto cosido por nuestros legisladores.
El artículo 46 de nuestra Constitución, prevé, -por suerte-, que "Son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, resolución, reglamento o acto contrarios a esta Constitución.", por cuanto, a cualquier instancia de nuestro ordenamiento, le vale desestimar el valor de lo contenido en documento de marras, el cual pretendía ser la ley que adecuara las reglas para la constitución y operación del Tribunal Constitucional, órgano de trascendencia mayor en materia de nuestro ordenamiento como estado, previsto como nuevo instrumento dedicado a la tutela de la correcta aplicación de las disposiciones constitucionales.
Las violaciones a la mayor regla nacional, cometida conscientemente, discutidas, conocidas y advertidas por todos los sectores políticos, civiles, religiosos, generacionales, profesionales y sociales en general, cometidas por la estulticia colectiva aposentada en los pasillos del liderazgo legislativo nacional, incluida la aprobación cómplice del Senado mismo de La República, al servirle al Estado y presentarle al Presidente, tras un proceso tan espurio, la falsa aprobación de la ley que organiza el susodicho Tribunal Constitucional, mediante votación insuficiente de menos de las dos terceras partes de los votantes presentes al ser conocida dicha ley por los diputados constituidos en asamblea legislativa, contraviniendo un mandato preciso, taxativamente exigente de las condiciones que consagran su validez fundamental.
El PRSD, El Partido del Toro, se propone conducir la ruta de las correcciones contra la trasngresiones a la legalidad. La Ruta tiene que ser La Ruta Corregida.
Esta conducción del proceso, sinembargo, ha devenido en un feo espectáculo antidemocrático que coloca la legalidad de nuestro propio Ordenamiento Legislativo, al Poder Ejecutivo y al al Poder Judicial, en un estado de indigencia moral, hasta tal extremo que todos quedan abocados, a partir de este tropezón gallego, a lucir tatuados por la ilegitimidad de sus actos, frente a la luz de los razonamientos más sensatos de toda la ciudadanía.
No obstante, es el propio poder judicial, representado por su más alta representación: La Suprema Corte de Justicia, el mejor llamado a enderezar el entuerto cosido por nuestros legisladores.
El artículo 46 de nuestra Constitución, prevé, -por suerte-, que "Son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, resolución, reglamento o acto contrarios a esta Constitución.", por cuanto, a cualquier instancia de nuestro ordenamiento, le vale desestimar el valor de lo contenido en documento de marras, el cual pretendía ser la ley que adecuara las reglas para la constitución y operación del Tribunal Constitucional, órgano de trascendencia mayor en materia de nuestro ordenamiento como estado, previsto como nuevo instrumento dedicado a la tutela de la correcta aplicación de las disposiciones constitucionales.
Las violaciones a la mayor regla nacional, cometida conscientemente, discutidas, conocidas y advertidas por todos los sectores políticos, civiles, religiosos, generacionales, profesionales y sociales en general, cometidas por la estulticia colectiva aposentada en los pasillos del liderazgo legislativo nacional, incluida la aprobación cómplice del Senado mismo de La República, al servirle al Estado y presentarle al Presidente, tras un proceso tan espurio, la falsa aprobación de la ley que organiza el susodicho Tribunal Constitucional, mediante votación insuficiente de menos de las dos terceras partes de los votantes presentes al ser conocida dicha ley por los diputados constituidos en asamblea legislativa, contraviniendo un mandato preciso, taxativamente exigente de las condiciones que consagran su validez fundamental.
El PRSD, El Partido del Toro, se propone conducir la ruta de las correcciones contra la trasngresiones a la legalidad. La Ruta tiene que ser La Ruta Corregida.
lunes, 14 de marzo de 2011
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXIII, MAS DIVISIONES DEL PRD
Hoy nos hallamos, una vez como otras tantas, bajo los signos ominosos que anuncian una nueva división en el PARTIDO REVOLUCIONARIO DOMINICANO, PRD.
A quienes estuvieron ligados al que fuera alguna vez uno de los más grandes partidos de masas organizadas, registrado en toda América Latina, no les puede pasar como un fenómeno extraño lo que acontece en ese partido.
Todos los más importantes dirigentes del hoy Partido de Gobierno, el PLD, pasaron ya por esos infiernos, lo mismo que los dirigentes del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, Así como aquellos que pasaron por las escisiones de las que surgieron el BISD y del PRI.
Esta vez los rizos del conflicto acusan una especial condición, pues se trata de que por cualquier esquina que se le mire, el viejo gigante, PRD, se quedará atrapado entre las voluntades de uno de dos dirigentes sin huellas profundas, sin arraigo ideológico ni tradición en el perredeísmo fundacional, mientras se dilucidan las soluciones pasibles de ensalmos milagrosos, el partido de gobierno afila sus hachas y enfila sus cañones para destruir cualquier posibilidad real de que las huestes perredeístas accedan a saborear las delicias de un nuevo triunfo electoral.
Hipólito Mejía, un contrasentido accidental en la lucha democrática por el ascenso de las masas a las torres desde donde se ejercen los derechos del poder político, aparenta haber alcanzado el reconocimiento mayor de la militancia activa del PRD, no obstante, sin contar graciosidades, estropicios ni desprecios por los valores nacionales comprometidos en complicidades con invasiones e intromisiones indecentes contra otros pueblos amigos, cercanos o lejanos, Hipólito Mejía, pintoresco y teatral como Ulises Hereaux (Lilís), ha de convencernos de que ante los empujes que presionan los componentes externos e internos de nuestra economía, están al alcance de su capacidad organizacional para manejarlos sin que se precipiten traumas mayores.
No obstante, como yo no creo que sus virtudes histriónicas alcancen hasta tanto, frente a la seriedad de los complejos momentos que se avecinan, entendemos que lo mejor de su inteligencia se luciría, acudiendo en este momento a una transacción que salve el nombre del PRD, restablezca la confianza popular en sus símbolos y sus dirigentes, levantando la bandera de la unidad total de las fuerzas que se declaran democráticas, sobretodo aquellas que se autoproclaman como Socialistas y Democráticas.
Llamamos, por tanto, a congregar urgentemente a todas las fuerzas Social Demócratas en un Congreso de Unidad Nacional, con un objeto claro, dirigido a enderezar los caminos de la Democracia, a Corregir la Ruta seguida hasta ahora, contraria a las voluntades conscientes de de las grandes mayorías, al respeto del futuro histórico de nuestro habitad natural, y al respeto de los derechos humanos, contra la criminalidad y contra la colusión que apadrina la corrupción social y administrativa, vectores, éstos, que nos conducen a la destrucción de la gobernabilidad y la existencia viable como Nación Soberana Creíble y creyente en su devenir conculcado por traficantes de culturas y conciencias.
A quienes estuvieron ligados al que fuera alguna vez uno de los más grandes partidos de masas organizadas, registrado en toda América Latina, no les puede pasar como un fenómeno extraño lo que acontece en ese partido.
Todos los más importantes dirigentes del hoy Partido de Gobierno, el PLD, pasaron ya por esos infiernos, lo mismo que los dirigentes del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, Así como aquellos que pasaron por las escisiones de las que surgieron el BISD y del PRI.
Esta vez los rizos del conflicto acusan una especial condición, pues se trata de que por cualquier esquina que se le mire, el viejo gigante, PRD, se quedará atrapado entre las voluntades de uno de dos dirigentes sin huellas profundas, sin arraigo ideológico ni tradición en el perredeísmo fundacional, mientras se dilucidan las soluciones pasibles de ensalmos milagrosos, el partido de gobierno afila sus hachas y enfila sus cañones para destruir cualquier posibilidad real de que las huestes perredeístas accedan a saborear las delicias de un nuevo triunfo electoral.
Hipólito Mejía, un contrasentido accidental en la lucha democrática por el ascenso de las masas a las torres desde donde se ejercen los derechos del poder político, aparenta haber alcanzado el reconocimiento mayor de la militancia activa del PRD, no obstante, sin contar graciosidades, estropicios ni desprecios por los valores nacionales comprometidos en complicidades con invasiones e intromisiones indecentes contra otros pueblos amigos, cercanos o lejanos, Hipólito Mejía, pintoresco y teatral como Ulises Hereaux (Lilís), ha de convencernos de que ante los empujes que presionan los componentes externos e internos de nuestra economía, están al alcance de su capacidad organizacional para manejarlos sin que se precipiten traumas mayores.
No obstante, como yo no creo que sus virtudes histriónicas alcancen hasta tanto, frente a la seriedad de los complejos momentos que se avecinan, entendemos que lo mejor de su inteligencia se luciría, acudiendo en este momento a una transacción que salve el nombre del PRD, restablezca la confianza popular en sus símbolos y sus dirigentes, levantando la bandera de la unidad total de las fuerzas que se declaran democráticas, sobretodo aquellas que se autoproclaman como Socialistas y Democráticas.
Llamamos, por tanto, a congregar urgentemente a todas las fuerzas Social Demócratas en un Congreso de Unidad Nacional, con un objeto claro, dirigido a enderezar los caminos de la Democracia, a Corregir la Ruta seguida hasta ahora, contraria a las voluntades conscientes de de las grandes mayorías, al respeto del futuro histórico de nuestro habitad natural, y al respeto de los derechos humanos, contra la criminalidad y contra la colusión que apadrina la corrupción social y administrativa, vectores, éstos, que nos conducen a la destrucción de la gobernabilidad y la existencia viable como Nación Soberana Creíble y creyente en su devenir conculcado por traficantes de culturas y conciencias.
sábado, 5 de marzo de 2011
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXII, PRSD, POR LA RUTA DE CORRECTA CONDUCCIÓN DEL PAIS
En el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, presidido por Hatuey De Camps, -este consagrado dirigente político quien condujera durante años al PRD-, sin embargo, no cuenta participación alguna frente a los acontecimientos electorales internos de esa otra organización política.
Los medios públicos dan a conocer que mañana domingo, 06 de Marzo del presente año 2011, la citada organización hará operar su proceso interno para la selección de su candidato presidencial que presentará al país en las próximas elecciones nacionales prestas a celebrarse el 16 de Mayo del próximo año 2012.
El Partido del Toro ha de observar dicho proceso con mirada telescópica, sin extender parabienes parciales por ninguna de aquellas propuestas. La decisión de descartar cualquier inclinación ha de serle muy fácil a toda la militancia y la dirigencia misma del Partido del Toro.
Los candidatos que encabezan las ofertas del PRD como candidaturas presidenciales, no se diferencian en ningún aspecto político observable, mejor se lucen como socios de sus voluntades empresariales, en extremo conservadoras, uno, ex presidente del gobierno y el otro su ex ministro mejor valorado como compartidor de la sociedad gubernamental que condujeron con tantos estrépitos económicos traumáticos.
Ambos permanecen atados a la obediencia incondicional de los dictados externos del Fondo Monetario Internacional, a la diplomacia del intervencionismo militar unilateral y aplastante de las disidencias ideológicas, ambos promueven sus respectivos liderazgos políticos basándose en el clientelismo monetario o la preventa de posiciones rentables, ambos se han comprometido con los fatídicos proyectos reelectoreros.
Así es como resulta el hecho de que los parciales del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, no tienen ni siquiera una opinión mejor o peor sobre ninguna de las proposiciones perredeísticas, no obstante la evidencia del innegable vínculo histórico que se registra entre la mayoría de los dirigentes de este partido y el viejo PRD.
El candidato presidencial del PRSD, El Partido del Toro, es Hatuey De Camps Jiménez, el dirigente político nacional mejor pulido y preparado para asumir la Magistratura mayor del Estado.
Cualquier esfuerzo de la militancia del Partido del Toro, debe ir dirigida en el sentido de organizar el triunfo electoral del candidato Hatuey De Camps, respaldado por una nutrida representación civil hecha fuerte a través de un frente de organizaciones leales a los mandatos de la auténtica democracia, la que propugna por conculcar las necesidades humanas perentorias para las grandes mayorías, en franca oposición a las colusiones y pactos espurios de la Ruta seguida por el liderazgo perredeísta, contrapuesto al bienestar colectivo.
La Ruta tiene que ser corregida, Hatuey De Camps está llamado a enderezar y corregir esa ruta, conduciendo La Nación por La Ruta de la dignidad, el decoro y la sanidad política del Estado Dominicano.
Los medios públicos dan a conocer que mañana domingo, 06 de Marzo del presente año 2011, la citada organización hará operar su proceso interno para la selección de su candidato presidencial que presentará al país en las próximas elecciones nacionales prestas a celebrarse el 16 de Mayo del próximo año 2012.
El Partido del Toro ha de observar dicho proceso con mirada telescópica, sin extender parabienes parciales por ninguna de aquellas propuestas. La decisión de descartar cualquier inclinación ha de serle muy fácil a toda la militancia y la dirigencia misma del Partido del Toro.
Los candidatos que encabezan las ofertas del PRD como candidaturas presidenciales, no se diferencian en ningún aspecto político observable, mejor se lucen como socios de sus voluntades empresariales, en extremo conservadoras, uno, ex presidente del gobierno y el otro su ex ministro mejor valorado como compartidor de la sociedad gubernamental que condujeron con tantos estrépitos económicos traumáticos.
Ambos permanecen atados a la obediencia incondicional de los dictados externos del Fondo Monetario Internacional, a la diplomacia del intervencionismo militar unilateral y aplastante de las disidencias ideológicas, ambos promueven sus respectivos liderazgos políticos basándose en el clientelismo monetario o la preventa de posiciones rentables, ambos se han comprometido con los fatídicos proyectos reelectoreros.
Así es como resulta el hecho de que los parciales del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, no tienen ni siquiera una opinión mejor o peor sobre ninguna de las proposiciones perredeísticas, no obstante la evidencia del innegable vínculo histórico que se registra entre la mayoría de los dirigentes de este partido y el viejo PRD.
El candidato presidencial del PRSD, El Partido del Toro, es Hatuey De Camps Jiménez, el dirigente político nacional mejor pulido y preparado para asumir la Magistratura mayor del Estado.
Cualquier esfuerzo de la militancia del Partido del Toro, debe ir dirigida en el sentido de organizar el triunfo electoral del candidato Hatuey De Camps, respaldado por una nutrida representación civil hecha fuerte a través de un frente de organizaciones leales a los mandatos de la auténtica democracia, la que propugna por conculcar las necesidades humanas perentorias para las grandes mayorías, en franca oposición a las colusiones y pactos espurios de la Ruta seguida por el liderazgo perredeísta, contrapuesto al bienestar colectivo.
La Ruta tiene que ser corregida, Hatuey De Camps está llamado a enderezar y corregir esa ruta, conduciendo La Nación por La Ruta de la dignidad, el decoro y la sanidad política del Estado Dominicano.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)