LA NACIÓN DEMANDA UN CONSENSO PATRIÓTICO
El Partido Revolucionario Domincano, PRD, fundado, entre otros dominicanos, por Don Juan Emilio Bosch Gabiño, ha sido la plataforma dialéctica de nuestro contexto histórico y continuo de renovadas formas de pensamiento impulsoras de la evolución del sistema de Estado Jurídico que hoy nos congrega como sociedad de ciudadanos políticamente independientes en este consenso cultural entre naciones.
A Partir de un sentimiento libertario, reclamante de fueros nacionales y Estado independiente, ha ido forjándose la unificación de un pensamiento de arraigo colectivo en torno a esos valores que aun priman y pesan firmemente en el sincretismo de la conciencia colectiva post-trujillista, es decir, post-dictadura, tanto así una realidad tajantemente opuesta a los totalitarismos de las opresiones tiránicas como fue demostrado durante los aciagos días de la Revuelta del Abril de 1965, en enfrentamiento ante las tropas de la ocupación militar, las posteriores rebeldías contra los sucesivos gobiernos post.tujillistas encabezados por Joaquín Balaguer,
De las radiaciones multiplicadas del PRD y su impronta boschista, se han extendido y solidificado formaciones tan importantes como el PLD, fundado por el mismo Juan Bosch, el BISD, fundado por Peña Gómez, el PRI, fundado por Jacobo Majluta, el PRSD, fundado por Hatuey De Camps, el PDI, fundado por Ismael Reyes, AD, fundado por Max Puig, el PRM fundado en torno al liderazgo de Hipólito Mejía ( al que asimila su legalidad institucional el ASD, fundado por Rafael Abinader), OD, fundado por Minou Tavárez Mirabal, además de otras formaciones provinciales y nacionales menos reconocidas, algunas vigentes y otras extinguidas.
Hoy, cincuenta años después de su asentamiento en nuestro país, la vigencia de ese pensamiento se expresa en forma de ese cada vez más acendrado nacionalismo (que de ningún modo ha de confundirse con bulliciosas fanfarrias de hojalatas que arrastra el trujillismo subyacente) con sentido de Estado y de Patria libre e independencia. Sin embargo, subsiste un sentido de desagregación sobre el que se hacen fuerte los vicios del subdesarrollo social como el desorden administrativo en torno a variables sobre las que han de erigirse los crecimientos humanos deseables y aspirados por nuestra generación política.
En estos momentos, los hombres y mujeres llamados a concebir y fundar un Estado Nacional por el que cabalguen la dicha, la prosperidad, el orgullo y el bienestar social de su ciudadanía se enfrentan en una serie de contradicciones perniciosas y fratricidas, capaces de importunar la lógica de nuestro desarrollo institucional, por falta de advenimientos racionalmente consensuados de buena fe. Logros y culpas nos corresponden a todos.
Entre todos hemos de disponernos a dejar sembrada la semilla esencia del gran roble de la unidad plantada sobre los principios que nos unen desde nuestros orígenes comunes. Héctor Aristy, Hatuey De Camps, Rafael Gamundi, Milagros Ortiz, Hugo Tolentino, Hipólito Mejía, Miguel Vargas, Guido Gómez, Luis Abiader, Minou Tavárez, Ramón Alburquerque, Enmanuel Esquea, Ivelisse Prats,Orlando Jorge, Rafael Abinader, Ismael Reyes, Trajano Santana, Max Puig, han atreverse a estallar con el valor de la audacia política y personal, sin dar cabida a resentimientos insulsos ni mediocridades históricas, dar un paso adelante, unirse en reunión de valores críticos y poderosos con la mira puesta en el futuro de La Patria de nuestros hijos y lanzar un proyecto de rescate total de nuestros valores institucionales como Estado y como Patria. El sacrificio de posiciones tosudamente torpes ha de redituarnos a todos con el placer de haber cumplido con el deber frente a la Patria que es haber cumplido con nuestros hijos y con la historia.
Convencidos todos de ir a cumplir con sus deberes ante La Patria y sus hijos, ha de consensuarse el rescate de la decencia y el orgullo nacionales, basada en la salubridad general de la Nación, incluidas su seguridad social, resguardo de su patrimonio social, material y espiritual, educación, valores histórcos y crecimiento humano.
La ruta actual, cargada de inciertos irracionales por la que nos dirigimos es incorrecta, insegura, muy arriesgada. La Ruta tiene que ser una Ruta Corregida, recta y con dirección cierta. La Ruta Corregida ha de partir de las experiencias y más sanas disposiciones políticas de los hombres de con las mejores voluntades enrutadas hacia el bienestar colectivo de La Patria, Desde el PRSD, bajo la dirección de su Presidente-Fundador, Hatuey De Camps, hemos dado clara señales del desinterés patriótico de sus hombres y mujeres. Así seguimos y así seguirermos hasta lograr la demandada Ruta Corregida por el bienestar social del Pueblo Dominicano.