Contra tormentas encontradas pero asincrónicas, soplando a la vez a barlovento y sotavento, como verdad que valga decirla, muchos dominicanos ya ni siquiera deseaban, mucho menos esperaban, las ondas que viajan en favor de la salvación de la integridad política y masiva del Partido Rovolucionario Dominicano, sin embargo comienzan a resonar en sintonía con las medidas de las antenas del viejo radio receptor Telefunken del PRD, las vibraciones de Hipólito Mejía, haciendo galas de tácticas cultivadas, maduras y sanas como el mejor pimentón de sus bien cuidados invernaderos, lo mismo que las de Miguel Vargas, experto en negociaciones y transacciones de mercados limpiamente exitosas, han marcado con señas saludables la sensatez manifiesta en sus obligaciones políticas frente a la historia, ambos han sido vistos tratando asuntos que quizás tendrían sus razones en torno a "el brillo de las estrellas durante el verano" junto al Gurú Mayor del quehacer político nacional y especialmente en incidencias críticas del PRD, Hatuey De Camps.
Nadie que respire en este país cuenta, como cuenta Hatuey De Camps, con las experiencias vividas dentro del PRD desde los últimos 50 años, trazando y enderezando vías de advenimiento en torno al poder y supervivencia política de este partido que ha protagonizado toda clase de luchas por la integración social y política de las masas que buscan encabezar el protagonismo al frente de su propio destino.
Hoy no caben dudas sobre el hecho ciertíisimo de que los tres nombres citados: Hatuey De Camps, Hipólito Mejía y Miguel Vargas, soportan un compromiso histórico frente a la determinación del perredeísmo gigante, el de pasarle por encima a las diatribas menores para colocarse en la ruta de la conquista del poder administrativo de El Estado y mantener la estabilidad y orientación de la Democracia dominicana.
No han sido suficientes las divergencias irracionales, los errores y debilidades, las trampas externas tendidas y estimuladas desde los balcones engalanados con banderas, flores y confites envenenados de sus enemigos, de forma alguna, para liquidar las aspiraciones y altas probabilidades de triunfo sobre los enfermizos acérrimos que desdicen permanentemente de la pasión y la cohesión moral de ese PRD que hoy, como nunca, lo hacen indestructible y reiteradamente el primer gran partido de masas, insoslayablemente demostrado, comicio tras comicio, más allá de las triquiñuelas y timos con los que ha sido arrebatado del derecho al poder conquistado con el fervor colectivo que le profesa el pueblo.
Con la finalidad de emparejar todas las rutas de avenencias internas dentro del PRD con equilibrio y en busca del afianzamiento de su triunfo sobre las miserias de los intereses espurios que buscan desestabilizarlo, seguimos convencidos de que la mejor fórmula de aplicación inmediata, equitativa, coherente y sensata, ha de envolver la anulación de todos los actos politicos internos que hallan implicado exclusiones, suspensiones, expulsiones y cualquier medida fundada en contradicciones de orden político e ideológico, expresamente a partir del regreso al poder del PRD en el año 2000, toda vez que el más acendrado poder de cohesión que impulsa la unidad interna del PRD ha sido y sigue siendo la capacidad final de armonizar la diversidad de pensamiento, esencia indiscutida de la Democracia en la que se fundan su historia y su existencia.
No caben dudas posibles al considerar que la Democracia interna del PRD se fortalecería y saldría poderosamente listo hacia la segura reconquista del poder.
viernes, 7 de junio de 2013
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