lunes, 22 de octubre de 2012

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XLII, REDISEÑO DE LA HACIENDA PÚBLICA EN REPÚBICA DOMINICANA



PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XLII
REDISEÑO DE LA HACIENDA PÚBLICA EN REPÚBICA DOMINICANA

La dirección administrativa de El Estado Nacional dominicano, reconocido como República Dominicana, tanto internamente como por el consenso mundial de naciones  que conforman nuestro mundo político, social ,  comercial y económico, está compelida moralmente y racionalmente a procurarse mecanismos lógicos que justifiquen la existencia y supervivencia de su condición natural como Nación y garanticen su supervivencia como nación y la existencia de su población biológica  misma.

Si bien es cierto que el monstruo del Capitalismo se alimenta básicamente de la explotación laboral de los muchos obligados a servir sus fuerzas laborales al menor costo posible para que al valerse de las mismas el capitalista pueda recoger la rentabilidad de la diferencia entre el esfuerzo obrero y la capacidad transable de dicho  esfuerzo como valor de intercambio al adquirir bienes y servicios, también es muy cierto que en la calidad de la formación general de la masa humana que sirve la obra manual, reside el mejoramiento y más alto rendimiento pasible de ser aprovechado beneficiosamente en función de las metas del mismo Capitalismo.

Al esforzarse por la preparación y especialización profesional de la mano de obra que alimenta la máquina capitalista, es el mismo Gran Capital el beneficiario último de la incrementada capacidad de producción del trabajo especializado e inteligente.

La inversión en la alimentación, educación y salubridad, -física y espiritual-, garantiza un alto retorno de los valores dispuestos en  los esfuerzos económicos y sociales así utilizados.

Los pedidos hechos por la dirección organizada del empresariado nacional para que sean reducidas o recortadas las inversiones públicas dedicadas a aliviar las miserias sociales que reducen tanto los impulsos materiales biológicos, físicos y espirituales de los servidores del trabajo que devuelve las altas rentas a la inversión de capital, son irracionalmente absurdos, emocionalmente inmaduros, una torpeza histórica y un equivocado cálculo económico.

Contrario a restringir la capacidad de inversión de El Estado, las haciendas públicas deben ser incrementadas sustancialmente. Los mecanismos adminstrativos que concede La Ley han de actualizarse hacia el rediseño de la administración de la hacienda pública de tal modo que permita conducir el producto de los beneficios internos del El Estado con rendimientos mejor equilibrados en favor del engrandecimiento colectivo  y la capacidad de incorporación al tren humano de la producción al modo más eficiente y digno de una sociedad moderna.

Lo sabio sería, por parte de los propios fines capitalistas, exigir la corrección en la dirección del denominado gasto público para que sea servido y ampliado, siempre con estricción y transparencia total, con absoluta calidad moral, legal y legítima.

La cruzada que el momento histórico nacional demanda, ante un nuevo gobernante que ha expresado su interés por llegar a distinguirse tras un ejercicio de gobierno al que dice apostar por sus diferencias con respecto a los ancestrales vicios de dispendio, improvisación y farándulas politiqueras, el por el reclamo unánime de que someta al Estado a un ejercicio de Gobierno ajustado firmemente a la institucionalización, legalidad y legitimidad moral máxima, por encima de compromisos espurios  e impidiendo cualquier intento de colusión administrativa o comercial, pública o privada. La Ruta ha de ser Corregida.

El Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro, conducido y orientado por la ruta correcta de la sensatez, la prudencia y el equilibrio democrático, por su presidente Hatuey De Camps,  se mantiene en guardia permanente, al servicio de La Patria, por la defensa de los intereses del Gran Pueblo, dispuesto a enfrentar los desmanes de lo mal  mal hecho y a sustentar con la calidad ganada de sus hombres y mujeres la correcta conducción del Estado por la ruta que conduce a la expansión y garantía de bien público, el adecentamiento y el engrandecimiento de nuestra Nación.

Tan pronto como las primeras señales en tal sentido sean percibidas, todos los dominicanos, comenzarán a sentirse comprometidos con los actos de este gobierno, de sus instituciones y de toda la sociedad dirigente pública y privada.