sábado, 30 de junio de 2012

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XL, CARTA ABIERTA AL DOCTOR NELSON ESPINAL


CARTA  ABIERTA  AL DR.  NELSON  ESPINAL  BAEZ


Muy  Distinguido  Dr. Espinal  Báez:

Con  muchísimo  agrado he recibido  la  información  pública actualizada al día de hoy que nos deja saber que acaba  Ud. de proponer sus  servicios profesionales, -harto bien reconocidos y magníficamente acreditados-, para emburujarse con  el caso  de la resolución  y  reconducción de las divergencias óbice centrales que mantienen encontradas frontalmente las miradas entre los más dintinguidos e influyentes líderes del  PARTIDO  REVOLUCIONARIO DOMINICANO, PRD, organización  ésta que acaba de mostrar al  mundo  sus  muy  acendrados  poder  electoral y respaldo social  como partido  que cuenta con  el mayor balance individual, distante de todas las demás fuerzas políticas dominicanas separadamente consideradas.

Estoy  convencido de  que entre el  arsenal  de  recursos prácticos y exitosos con los que cuenta su portafolios profesional y experiencial,  hallará Ud.  el  arma  más adecuada a los contradichos para su  resolución en breve y oportuno plazo, repartiendo los panes de la razón de  la forma más inteligente, equilibrada y, sobretodo,  conveniente ante  los  intereses morales  y  patrióticos  de  los militantes y  líderes involucrados  y,  aun  más,  de  los  intereses  nacionales  atinentes a todos los dominicanos.

 Por  mi  parte,  en  esta tarea, digna demás, ha de involucrarse cualquier  recurso humano,  logístico,  político  y  moral que implique su fructificación feliz.  En  tal  sentido, aprovecho para hacer  una sugerencia relacionada  con  el  interés de  la colectividad  interna del  PRD,  mostrada fehacientemente  durante  el proceso  electoral recién  concluido, la  cual  va en  el  sentido  de  que  sean convocadas todas las partes que políticamente  han  incidido o han sido  afectadas desde el origen del conflicto mismo,  el cual estaría  basado, razonablemente  analizado, en las disparidades de  criterios surgidas con respecto  a  la  modificación de La Constitución de  La República  Dominicana, votada y  botada  durante el año  2002. Sin dudas, la  semilla  de  las  tensiones que posteriormente devinieron en  acuerdos y cambios en  los que se cultivaron y alimentaron  los tirones de  hoy,  fue plantada bajo la  sombra  de aquellas  decisiones validadas en su momento por varios miembros de alta dirección  del  PRD, mismos son los que hoy se baten como consecuencia de aquella decisión que en  su momento los  unía contra  quienes se atrevieron a denunciar los hechos  de entonces.

En consecuencia, una medida  de revisión  profunda  y coherente, capaz de basar  un proyecto de redefinición en la gerencia política, la sistematización  administrativa  y la reafirmación ideológica de este Partido, ha  de iniciarse tomando  como  punto de partida  las  posiciones  y los  actores  internos  de la organización, momentos antes de la  decisión  de  procurar la modificación de la  Constitución  De La República Dominicana  que  concluyó con los  cambios  introducidos  en Julio del  2002.


Hatuey De  Camps,  Hipólito  Mejía, Miguel Vargas, Rafael Suberbí Bonilla,  Enmanuel Esquea Guerrero, Ramón Alburquerque, Hugo  Tolentino  Dipp,  Andrés Bautista  y  Vicente Sánchez Barett, deben  ser  llamados  a deponer  posiciones,  a llamar a sus partidarios, seguidores, orientadores y orientados suyos  recoger  todas  las acciones contravinientes a la  unidad partidaria, encaminadas  a raíz  de  los  tropiezos  ideológicos  que produjeron aquellos saltos y caídas  que  hoy se  procuran allanar. 


Deben  ser  revocadas  todas las  resoluciones dirigidas a desconocer acuerdos, revocar  militancias,  dirigencias, autorizaciones  y demás,  tanto contra Hatuey De Camps y demás  dirigentes  que  entonces expresaron  posiciones contrapuestas al  proyecto de modificación  de La  Constitución,  así  como las  resoluciones  votadas  contra Miguel Vargas y otros  dirigentes, a  raíz de las disparidades  surgidas al  tenor  del proceso electoral recientemente concluido. Asimismo,  debe ser  revocada  la  renuncia  de  Hatuey  De  Camps. Debe  convocarse a reconocer y  adoptar un  proceso inmediato  de sistematización  profesional,  de reingeniería administrativa de la documentación y los procedimientos   formales  que  sustentan  la organización  así como al  rediseño del  proyecto de  formación política  de todos los  cuadros militantes del partido. La Ruta tiene  que  ser  corregida.  


Todo gran negociador de  conflictos,  verbigracia  cual lo  es  el Dr.  Nelson  Espinal,  va  bastante cómodo  cuando  los  objetivos  y  reclamos  fundamentales  de  los encontrados  resultan  ir  dirigidos en  el  mismo  sentido, es decir,  tras  los mismos  objetivos  que lo procuran cada uno  con la misma entrega. En  este  caso,  la unidad  interna del  PRD  y el interés  nacional de  preservarlo  como  instrumento  idóneo de  la  democracia dominicana,  ha  sido  el  confeso  propósito de todos  los implicados,  El  Dr. Nelson Espinal  sabe  que  ninguno  se  ha  de  devolver  de  ese  gran  objetivo,  que  todos  están  dispuestos a  sacrificar posiciones, reconocer  intransigencias  y  remediar los  arañazos  cicatrizados. 


En buena  hora llega Ud. Dr. Espinal.  En buena  hora ha  de  producirse  la reconciliación  nacional del  perredeísmo histórico con sus  bases, sus masas  y  su  pueblo.  


Atentamente:  


Julio  A.  Ramírez Muñoz






                 

miércoles, 13 de junio de 2012

Respuesta a Fidelio Despradel




No  es  cierta,  Sr.  Fidelio  Despradel, su afirmación que  reza: " Alianza y su candidato lograron lo que ningún partido emergente había podido hacer en toda la historia política post trujillista. Ni siquiera el PLD liderado por el profesor Juan Bosch logró, después de cinco años de trabajo, alcanzar más que 18,000 votos en su primera prueba." (FD).  

El  Partido  del  Toro,  (PARTIDO  REVOLUCIONARIO  SOCIAL  DEMÓCRATA, PRSD),    asistió por  primera vez  a  un proceso comicial, habiendo cumplido apenas un  año de ser  fundado.  Con los  cincuenta  mil  votos que le fueron  contados,  llegó a sumar  un  síndico,  delegados municipales y  un  considerado  número  de regidores  repartidos por  los  municipios del  país.

Tres días  antes  de  la  fecha  del  acto  electoral,  el  Presidente del  partido,  Hatuey  De  Camps,  fue  trasladado  en  ambulancia  para ser  tratado  de emergencia  de  una dolencia tan  grave que sus  contendores pusieron  a recorrer por todos  los mentideros políticos las  más  falsas y  funestas  afirmaciones  sobre su  estado de  salud  sin  que  nadie  alcanzara estar a  tiempo para evitarlas  o  desmentirlas.

Muchos  candidatos se  desbandaron como abejas sin reina.  Todas las  artes  infernales,  señaladas  hoy  por  Fidelio  Despradel  en  su  escrito publicado  en  el periódico  El  Nacional,  edición del  día diez del  presente mes,  denunciando las  travesuras  malignas del PLD, les  fueron  aplicadas en esa ocasión  a nuestro  Partido del Toro, en  un acto  de  coalición  no  concertada en  la JCE pero sí en  las  mesas, entre los  voraces y beligerantes  candidatos municipales y congresuales de las  dos fuerzas  políticas  mayores  de  ese momento.

Los esfuerzos por hacernos  representar por  un  número  de  delegados acorde con nuestro  trabajo electoral, fueron inútiles  ante el conjunto de avasallantes circunstancias que nos dejaban  tan desarmados  y  desvalidos,  aunque  no  devaluados.  Nuestro  candidato  a senador,  Juan Hubieres, fue trancado en  la fortaleza de la Policía Nacional de Monte  Plata, hasta  que concluyó el "magnífico" hecho electoral  de ese 16 de  Mayo, mientras tanto, durante la  escaramuza  dirigida  a provocar su detención y  con  ello  la  neutralización  o  anulación total de las  estrategias previstas  para paliar las  los  efectos de las consabidas  mañoserías  electorales conducidas  por  los principales  actores  del escenario electoral, se extraviaría el  portafolios contenedor de los valores monetarios con  los que se debía compensarles  los  viáticos a los delegados del Partido  del Toro ante todas  las  mesas electorales de la provincia. Los  votos de nuestros electores,  ya sin nadie que  nos  representara  ni  velara  por su  verificacion,  fueron sorteados en las mesas como  jifa en  baquiní  sureño entre nuestros  contradictores del momento, dos  de las  fuerzas  mejor entrenadas en el viciado  del  alma de la Democracia: las elecciones abiertas  a  todo  el universo  ciudadano.

No  obstante, al  PARTIDO DEL  TORO le fue  asignado,  sin  regateos,  el  uno  y  medio  porciento de  la  votación  nacional. Nosotros, los  miembros y  dirigentes del  Partido del  Toro (PRSD),  saludamos  los avances  electorales de  Alianza  País y sus dignos  candidatos  a  la  Presidencia  y  la Vicepresidencia de  la República, pero  lo cierto es  que  nuesro partido si obtuvo cincuenta mil votos en  su  primera convocatoria electoral del  2006,  muy  a  pesar de  las reparticiones  que  de los  votos de  sus  sufragantes  se  efectuaron en dicha ocasión.

lunes, 11 de junio de 2012

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXXIX, LA BURLA DEL PROCESO DE 1994

Los funestos precedentes que han signado nuestros procesos electorales,  heredados de los tiempos que precedieron la denominada Era de Trujillo, nos han seguido como fantasmas invencibles y sempiternos. El desmérito, la truculencia ilegal y las colusiones antipatrióticas  caracterizaron  los procesos electorales desde el 1966 hasta 1978, hechos de cuyas mascaradas antidemocráticas no duda ningùn analista, polìtico o historiador respetable.


Los procesos de 1986, 1990, 1994 y 1996, fueron todos casos de vergonzosos retorcimientos conspirativos contra la legitimidad democrática, burlas a las leyes nacionales, cuyos detalles incluyen la manipulación de las contradicciones internas del PRD,  hasta llevarlas a que el presidente Jorge Blanco le cediera el Gobierno a Joaquín Balaguer  en  un  insólito  acto  de sumisión y doblez ante los revanchismos  internos, así como la manipulación por el propio  Balaguer sobre las decisiones del PRD, previamente a las elecciones del 1990, provocando que pariera  dos partidos distintos y evitando la participación electoral de la franquicia original  del  PRD.  


La burla del proceso de 1994, por ser  de  conocimiento universal,  no precisa de mucho que explicar,  el candidato ganador, José Francisco Peña Gómez, luego  de que el Dr. Balaguer  reconociera y  aceptara que el  acto electoral fue  toda  una  trapaza contra-democrática, fue  entrampado y conducido a aceptar una extraña negociación que finalmente lo dejó fuera del poder y dio paso al surgimiento del PLD como partido gobernante, tras una serie de negociaciones ingenuas y humillantes contra la democracia vilipendiada y estuprada  a base de  trucos  políticos  seudodemocráticos.


Previo a las elecciones del 2000, las luchas por la precandidatura a la presidencia, diputada internamente en el PLD,  fue marcada por el arrebato propiciado contra Jaime Devid Fernández, para entonces, nada menos que Vice-presidente de La Repùblica  en  plena vigencia,  hecho que mantuvo un  distanciamiento de años entre ambos importantes y altos dirigentes del PLD. 


Ya durante el proceso electoral nacional por la misma Presidencia, el retorcijón dirigido a parar el segundo lugar que  pareciera indiscutible, con el que aventajaba Balaguer al candidato del PLD, Danilo Medina, -paradoja imprevista por los protagonistas de la artimaña-, facilitó el triunfo de Hipólito Mejía en primera vuelta, al ser provocada un disminuciòn muy sensible del universo de votantes, al serle conculcado el derecho al voto a centenares de miles de militantes del Partido Reformista, mediante la compra de sus documentos de votación,  llevando  así  a  subir la porción  relativa de  votantes correspondiente a la  candidatura del  PRD  y sus aliados.. 


Luego, en el 2004, con Hipólito Mejìa como gobernante, se concreta el atropello flagrante a la dignidad nacional mediante la transacción ilegítima que mediante la compra monetaria se doblegó al Poder Legislativo para que deformara la Constitución Nacional y repusiera la legalidad, -pero no la legitimidad-, del derecho a la repostulaciòn presidencial del presidente en ejercicio, hecho que concedió al país un proceso electoral accidentado y amenazado de intenciones inconfesables. 


Una  vez  más, el  PLD,  junto  al  Partido  Reformista,  actuó  diligentemente  para que  fuera aprobada  la  reforma propiciada  por la parte gobernante del  PRD, seguro ya, el  PLD, de que dicha  decisión  aseguraba  la  disidencia  interna de muy  importantes miembros de la alta dirigencia  perredeista, con lo cual, aseguraba  de  nuevo la  manipulación de  las decisiones  a lo interno  del PRD  y su inevitable  debilitamiento,  hecho que  lo  llevó  a  la  irremisible  derrota del  proceso  electoral  del  mismo  año.


Acercada la próxima contienda electoral nacional, los procesos internos fueron caracterizados por los mismos desacreditados ejemplos de manipulaciones de las voluntades de los mismos feligreses de ambos partidos, en el PLD, el precandidato vencido, Danilo Medina, terminó recluido en el silencio y amargado después de pronunciar la frase lapidaria: ¨El Estado me venció". 


 Mientras, por el lado del PRD, Miguel Vargas Maldonado le arrebataba la candidatura a Milagros Ortiz Bosch valiéndose de las mismas malas artes que condujeron al PLD a decidir a quien prefería como candidato presidencial, verificándose su estrategia vaciando sus voluntades para favorecer a Miguel Vargas mediante el padrón abierto que fulminó las aspiraciones de Doña Milagros Ortiz.


Llegado el proceso electoral del 2010, convertido el mismo en un caso de excepción en el que se decidiría el destino de la orientación política del poder legislativo durante los próximos seis años, incluído el período de los futuro cuatro años del próximo gobierno, es decir, un caso de decisiones críticas, el PLD aplicó todo el poder de sus influencias para gravitar sobre el poder electoral cuyos aposentos íntimos se hallaban en reconocidos despachos de la misma Junta Central Electoral, que decidió siempre en un único sentido cualquier caso cuyos resultados parecieran controvertidos o merecedores de alguna mediación. 


Así miso se aplicaron todas las artes harto manidas de valerse del poder económico que facilita el Gobierno de El Estado para pagar a cualquier precio la generalidad de los espacios mediáticos,  la captación de tránsfugas, el soborno de delegados electorales y colegios electorales con lo que se grangeó la obtención de todos los escaños senatoriales y la gran mayoría de los diputados todo a pesar de que el PRD obtendría una votación bastante alta,  por encima del cuarenta por ciento, hasta mayor, como partido individual, que el propio partido oficial. 


Finalmente, arribamos al proceso pre-electoral para la presidencia 2012 - 2016,  Miguel Vargas lucía como el candidato presidencial sin oposición valedera que amenazara sus intenciones, llegádole el momento de decidir en su proceso interno, los perredeístas fueron de nuevo pillados, el PLD, desde El Gobierno, aplicó una vez más su capacidad para decidir, aprovechó de nuevo la debilidad del padrón abierto e hizo inclinar la decisión, a través de sus tácticas políticas bien afinadas y  su magnífico control de su militancia,  en favor del pre-candidato que, según sus apreciaciones, les serviría el pleito más cómodo. 


Siguiendo la secuencia de todos los hechos relatados, hemos de llegar a una conclusión única: El PRD ha sido manipulado por la voluntad de sus contrarios, tanto que, debemos recordar, que la entrega del poder atenuado, en el 1978, sólo se logró después de cederle el control del Senado, que para entonces controlaba el Poder Judicial,  al Partido Reformista. Hoy, una vez más, los mensajeros de las fuerzas externas continúan tomando las decisiones en ese partido de gran vocación democrática,  extendido en la tradición dominicana tanto como una religión oficial de Estado. 


Hoy, cualquier analista político que se respete, sabe, conoce, que el último proceso electoral estuvo viciado de la peor conducta que corroe nuestro sistema de comicios: la compra de documentos para impedir la votación de los posibles concurrentes, sin embargo, estos hechos atraparon al PRD enredado en una serie de diatribas internas tan graves que, una vez más, el PLD, desde su posición de partido gobernante, pudo penetrar todos los flancos debilitados de la estructura corroída por las guerras internas del PRD y evitar que su indiscutida fuerza de masa evitara la conspiración que permitió de nuevo que la ilegitimidad le arrebatara la oportunidad de gobernar.


 Las dudas sobre la legitimidad del gobierno recién electo ha sido señalada por el presidente de nuestro partido, Hatuey De Camps, y  puesta en relieve por el propio Presidente de la Junta Central Electoral en su discurso formal, pronunciado al momento de entregarle los certificados de elección a los candidatos electos para Presidente y Vice-Presidente de La Nación, Don Danilo Medina y Doña Margarita de Fernández, respectivamente. Leamos este fragmento tomado de la publicación oficial del discurso de orden pronunciado por el Sr. Presidente de la JCE, Roberto Rosario: 




"Esta legalidad y legitimidad ha sido ganada palmo a palmo en cada tramo del proceso electoral concluido, tal como establece el artículo 209 de la Constitución, el Presidente y la Vicepresidenta de la República en buena lid obtuvieron “…más de la mitad de los votos válidos emitidos”, siendo innecesaria una vez más la realización de una segunda vuelta el último domingo del mes de junio del año en curso."

“Los dadores de legitimidad” o “los negadores de legitimidad” son los ciudadanos y las ciudadanas que habitan en la República Dominicana y son parte de este Estado social y democrático de derecho y nadie, absolutamente nadie, puede atribuirse la vocería de una voluntad que acaba de ser expresada con total diafanidad, más que los propios electos. "

"Señores Presidente y Vicepresidenta electos, como portadores que son de la legitimidad de origen, corresponde ahora con sus actos ganar día a día la legitimidad de resultados, es decir, sus hechos en la ejecución de las políticas públicas deben ser cónsonos con las promesas y propuestas que ofertaron a los ciudadanos y que éstos libre y voluntariamente aceptaron, esto será lo que determinará que en su momento el soberano los evalúe y él y más nadie determine qué tan legítimas son sus ejecutorias."  (Roberto Rosario).


Esta respuesta, una alusión evidente al señalamiento de ilegitimidad en el que se batirá el próximo gobierno,  hecho por Hatuey De Camps, deja al desnudo la preocupación que esta situación provoca a nivel general en toda la población pensante, consciente de la fragilidad latente en la disponibilidad de respaldos masivos frente a las ejecutorias de el próximo jefe del Poder Ejecutivo,  Don Danilo Medina. 


El PRD siempre ha puesto el mayor grado de sensatez, el mayor grado de sacrificio en favor del fortalecimiento de la democracia, siempre ha aceptado las negociaciones que permitieron la continuación del sistema democrático,  en este momento, donde de nuevo ha puesto su mayor grado de sensatez, buena voluntad y sacrificio. 


El Gobierno por instalarse, encabezado por Don Danilo Medina, ha de procurarse una asociación sana, democrática, inteligente y productiva con los representantes de la oposición política, consensuando sin atropellar, sin buscar aplastar ni matar la cabeza de la Democracia que la constituye el consenso político.  


La tradicional ruta de las truculencias debe ser corregida. Danilo Medina, como organizador político, arreglador de consensos,  teórico del discurso democrático, ha ganado sobresaliente fama,  hemos de esperar que la misma valga para manejar de modo exitoso un proyecto de gobierno que se dirige, según lo prometido, a terminar dentro de cuatro años, un período corto para decir sin hacer, pero largo para hacer lo que se dice que hará.  


La Ruta de los discursos sin hechos, la de los atropellos, la de la corrupción y sus excusas, la de los insultos dirigidos contra todo quien no reconozca aquellos santos que estarían por encima del bien y del mal, tiene que ser corregida en pos de una administración seria, ajustada y de rendimientos sociales óptimos,   


Por su parte, el PRD está obligado a ser sometido a un proceso de reconstrucción, de redefinición de su rol polìtico, de  reorganización de sus estructuras dirigenciales y  la fijación clara de sus ideas, sus grados de flexibilidad, la frontera de sus propósitos y sus rendimientos, -reingeniería interna-, la llamarían los técnicos de la vanguardia gerencial.


La Ruta tiene que ser corregida. Los aportes del Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro, junto a su Presidente, Hatuey De Camps, aportaron las estrategias lógicas que condujeron a la condición de alianza triunfadora, no obstante, el arrebato consumado se impuso.  


La  Ruta  hacia  una  dictadura institucional,  ilustrada de guetos intelectuales al estilo del  mejor  concentrado  fascismo latino,  ha  sido advertida  y  tiene  que ser corregida  a  tiempo, un  liderazgo maduro,  equilibrado,  de prístina  formación  democrática al  tenor  de  la actualización  racional  del sentido de Estado de Derechos  Sociales  enfocados hacia los  centros  de  la sociedad  mayoritaria, alejado de las  aberraciones  extremistas  propias  de los  flujos sociales turbulentos. 


La Ruta  Corregida es la ruta del orden, la  ruta de  la democracia  amplia, la  que  se  extiende  hacia  la  trascendencia  de  los  derechos de  las fuerzas  impulsoras de  la economía  del capitalismo y de sus  instituciones derivadas, El PRD  tiene  que  darse  cuenta de que  sus  decisiones  están  siendo  manejadas  por un titiritero  agudo,  inteligente  y  sagaz:  Leonel  Fernández  junto al  PLD.  La  Ruta tiene que  ser  Corregida.