El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, encabezado por su Presidente Hatuey De Camps junto a todos sus colaboradores, militantes y demás miembros de la dirección política del Partido, se halla tirado en las calles de las ciudades, pueblos, barrios, secciones, parajes, villas, callejones, cruces y poblados ubicados en los llanos, cerros, faldas de los cerros, laderas, bajos de ríos, patios, etc. buscando los votos necesarios para derrotar el proceso de re-elección partidaria que encabeza el Poder Ejecutivo, convencidos nosotros del sentido de urgencia que nos concierne a todos los dominicanos sometidos a la amenaza flagrante que se cierne sobre la nación dominicana encaminados a consumar los reconocidos propósitos del peledeísmo que se dirige a implantarse en el poder como un régimen de dictadura disfrazada de una legalidad conculcada a través de la manipulación artera y la colusión criminal que protagonizan ciudadanos pervertidos por los opotunismos y vicios políticos propios de las de la corrosión de los sistemas que se baten entre las turbulencias de la Democracia Representativa, valiéndose para ello de que los marcos de nuestra difusa institucionalidad carecen de mecanismos apropiados, firmes y precisos para evitar procesos fraudulentos, dañados por la corrupción aposentada en el poder político ejercido por el gobierno de El Estado Nacional que preside el Dr. Leonel Fernández, quien los abusa impúdicamente al tenor de fuerzas meticulosamente concebidas y diseñadas por el equipo político gobernante para ejercer la manipulación y doblaje de los restos institucionales que aun soportan nuestras noción de Sociedad, Democracia y de Estado.
El andamiaje tejido como estructura electoral, soportada en la propaganda mediática conducida a partir de ductos portadores de voluminosos recursos que fluyen desde las fuentes de los ingresos nacionales, a través de la intrincada e incontrolable red de cuentas bancarias oficiales que hoy exceden a las cuatro mil libretas, según propios datos oficiales, desangran como herida extendida truculentamente sobre las economías de los operadores que las generan, obstaculiza rotundamente la distribución sana, equilibrada, racional y pacífica de los beneficios de derechos implícitos en los rendimientos de sus esfuerzos, sus inteligencias y su ciudadanía.
El PRSD, El Partido del Toro, está dedicado a combatir y se propone vencer los intensos esfuerzos del partido oficial por convenir en una monarquía o dictadura de partido, forzada contra cualquier lógica institucional democrática y apoyada en la única forma posible para lograrlo: defraudando la confianza que pone el pueblo que espera una sana administración de sus ahorros.
Los peligros pueden ser incluso mayores, más que la versión de Monarquía Partidaria puede estarse conviniendo en una pura Monarquía tradicional de sucesión familiar basada en Los Fernández: Leonel-Margarita-Omar. Nuestro PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, (El Partido del Toro), ha fijado posición categórica e institucionalmente establecida en contra de los procesos e intentos de repostulación presidencial, posición basada en el registro histórico del comportamiento de los poderes que se aposentan en el Palacio Nacional.
En todos los casos han devenido en hechos de Gobiernos incompatibles con los intereses de la democracia, de los intereses nacionales, del equilibrio social, siempre contrarios al afianzamiento y consolidación de la ciudadanía y de las instituciones de El Estado. Este último que nos ocurre es uno de los mejor señalados ejemplos de deterioro institucional generado como consecuencia de un proceso de repostulación presidencial. Hoy, ningún dominicano que respete su decir, se aventuraría a desconocer que el secuestro del Poder Judicial, el Poder Electoral, el Poder de los Medios de Comunicación, el Poder Legislativo y el Poder Sobre el Control de las Cuentas Nacionales, ejercido por el Presidente del Poder Ejecutivo, no ha sido una consecuencia directa de la re-elección como presidente que recayó en el Dr. Leonel Fernández.
Hoy, elegir a Danilo Medina y a Doña Margarita de Fernández, como continuadores confesos de las políticas de Estado del presente gobierno, sería lo mismo que re-elegir al mismo Leonel Fernández, lo mismo que afianzar su proyecto para el establecimiento de una Monarquía gubernamental, lo mismo que mantener secuestrados todos los poderes de El Estado y puestos al servicio de intereses particulares a espaldas de los intereses colectivos, los de la gran población trabajadora, generadora de plusvalía, de riquezas, de nuestros valores sociales y humanos.
La Ruta tiene que ser Corregida. La orientación de nuestros valores tiene que ser Corregida. Los hombres y mujeres del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, (El Partido del Toro), encabezados por Hatuey De Camps Jiménez, nos conducimos a respaldar la candidatura presidencial de Hipólito Mejía para detener este proceso de perpetuación política y de gobierno que encabeza Leonel Fernández y así corregir la ruta de desastre institucional total al que trata de conducirnos.
jueves, 19 de abril de 2012
viernes, 6 de abril de 2012
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXXIV, HA SIDO INUTIL ABOGAR POR LA REDUCCIÓN DE LA BRECHA PARA HUMANIZAR EL ESTADO
Han sido inútiles todos los esfuerzos y señales enviados a la administración actual de El Estado dominicano conducida por el Presidente Leonel Fernández, por parte de nuestro partido PRSD, El Partido del Toro, en el sentido de humanizar, modernizar y estrechar la brecha tan ancha existente entre una sociedad de poder ilimitado y la sociedad que aporta la mano en esta obra o proyecto dirigido, supuestamente, a la construcción de una democracia estable y de amplia base legal, ética y plural.
Las deformaciones administrativas que ladean con torpeza peligrosa y amenazas de hundimiento la conducción de la economía pública aplicada, intentando conducirla con los criterios de fórmulas escritas en libros diseñados para dirigir las economías ultraliberales de los estados del post-capitalismo altamente industrializado, han venido convirtiendo a nuestro entorno social, político, económico y educacional, en una Chica da Silva, aquella esclava analfabeta convertida en caricatura de dama colonial brasileña, presumida y mal educada que todo lo adquiere, lo mal usa y lo derrocha como basura mientras su pueblo sufre los peores rigores del infierno social de la esclavitud criminal que le aplican sus colonizadores.
Reconducir La Ruta, corregirla, cuesta sacrificios y expresión de voluntades que los actuales gobernantes no parecen proponerse como lógica de sus agendas en la lucha por la superación de las miserias que padece el pueblo dominicano allanado mayoritariamente en su infelicidad y su común falta de oportunidad para superarla, por el contrario, continúan multiplicando los zarpazos, tanto de la corrupción administrativa que se ha entronizado como poder absoluto, ley, batuta y constitución entre sus ministros, que ha terminado traduciéndose en un vasto e indomable desorden institucional, abuso criminal de poder y criminalidad oficial contra la vida, dirigidos contra los bienes públicos y contra las oportunidades de los sectores sociales más deprimidos para salir de el estado esclavizante de su pobreza extrema.
Para el PRSD, tomar la decisión de salir a respaldar una de las fuerzas políticas que en su momento constituyó el blanco más directo de nuestras denuncias contra la falta de dirección democrática en favor de las reivindicaciones más perentorias y sentidas del pueblo grande, nos resultó en una obligación moral, un inevitable reconocimiento a que lo contrario habría sido asumir el rol de cómplices conscientes de una realidad que se nos avalanzaba aplastantemente peligrosa contra el futuro democrático de nuestra sociedad como nación que busca mantener la paz interna y el crecimiento colectivo de todos sus ciudadanos y habitantes. Nuestra alianza junto al PRD, para asistir a las próximas elecciones del 20 de mayo respaldando a Hipólito Mejía como candidato común cumple con la lógica de la moral y la ética política contra los peores propósitos que amenazan con meternos en un atolladero, una convulsión social de curso y final imprevisibles.
Nuestras opciones no aceptaban dudas: había que proponerse detener el concupiscente propósito de aposentar en El Estado el proyecto vigente de extender esta dictadura de colusiones e ilegitimidades disfrazadas y burlescas contra la ley, el honor y nuestro proyecto de nación fomentada sobre los cánones de la democracia amplia. Esos nefastos propósitos, ya harto denunciados por Hatuey De Camps, presidente del PRSD, tienen que ser parados de golpe mediante una votación masiva contra sus proponentes y pretendidos beneficiarios. La Ruta tiene que ser corregida.
El PRSD así se lo ha propuesto, el freno al continuísmo ha de ser la consigna nacional, dispuestos a parar el ritmo de dilapidación irresponsable de tantos recursos financieros del erario público que provoca la quiebra moral de nuestro sistema educativo, del crecimiento agropecuario y de nuestro desarrollo social general. La Ruta tiene que ser Corregida.
Las deformaciones administrativas que ladean con torpeza peligrosa y amenazas de hundimiento la conducción de la economía pública aplicada, intentando conducirla con los criterios de fórmulas escritas en libros diseñados para dirigir las economías ultraliberales de los estados del post-capitalismo altamente industrializado, han venido convirtiendo a nuestro entorno social, político, económico y educacional, en una Chica da Silva, aquella esclava analfabeta convertida en caricatura de dama colonial brasileña, presumida y mal educada que todo lo adquiere, lo mal usa y lo derrocha como basura mientras su pueblo sufre los peores rigores del infierno social de la esclavitud criminal que le aplican sus colonizadores.
Reconducir La Ruta, corregirla, cuesta sacrificios y expresión de voluntades que los actuales gobernantes no parecen proponerse como lógica de sus agendas en la lucha por la superación de las miserias que padece el pueblo dominicano allanado mayoritariamente en su infelicidad y su común falta de oportunidad para superarla, por el contrario, continúan multiplicando los zarpazos, tanto de la corrupción administrativa que se ha entronizado como poder absoluto, ley, batuta y constitución entre sus ministros, que ha terminado traduciéndose en un vasto e indomable desorden institucional, abuso criminal de poder y criminalidad oficial contra la vida, dirigidos contra los bienes públicos y contra las oportunidades de los sectores sociales más deprimidos para salir de el estado esclavizante de su pobreza extrema.
Para el PRSD, tomar la decisión de salir a respaldar una de las fuerzas políticas que en su momento constituyó el blanco más directo de nuestras denuncias contra la falta de dirección democrática en favor de las reivindicaciones más perentorias y sentidas del pueblo grande, nos resultó en una obligación moral, un inevitable reconocimiento a que lo contrario habría sido asumir el rol de cómplices conscientes de una realidad que se nos avalanzaba aplastantemente peligrosa contra el futuro democrático de nuestra sociedad como nación que busca mantener la paz interna y el crecimiento colectivo de todos sus ciudadanos y habitantes. Nuestra alianza junto al PRD, para asistir a las próximas elecciones del 20 de mayo respaldando a Hipólito Mejía como candidato común cumple con la lógica de la moral y la ética política contra los peores propósitos que amenazan con meternos en un atolladero, una convulsión social de curso y final imprevisibles.
Nuestras opciones no aceptaban dudas: había que proponerse detener el concupiscente propósito de aposentar en El Estado el proyecto vigente de extender esta dictadura de colusiones e ilegitimidades disfrazadas y burlescas contra la ley, el honor y nuestro proyecto de nación fomentada sobre los cánones de la democracia amplia. Esos nefastos propósitos, ya harto denunciados por Hatuey De Camps, presidente del PRSD, tienen que ser parados de golpe mediante una votación masiva contra sus proponentes y pretendidos beneficiarios. La Ruta tiene que ser corregida.
El PRSD así se lo ha propuesto, el freno al continuísmo ha de ser la consigna nacional, dispuestos a parar el ritmo de dilapidación irresponsable de tantos recursos financieros del erario público que provoca la quiebra moral de nuestro sistema educativo, del crecimiento agropecuario y de nuestro desarrollo social general. La Ruta tiene que ser Corregida.
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