El PRSD, El Partido del Toro, orientado bajo las gravitantes experiencias políticas de su Presidente, Hatuey De Camps, se aboca a acometer la urgente lucha que demanda el atropellante y truculento estropicio excretado por los diputados nacionales al violar la Constitución Nacional de modo tan escandaloso que hubo de alarmar al propio Presidente, tanto así, que éste se sintió compelido, por la vergüenza ajena, a devolver, -si, devolver- sin nisiquiera darse los requisitos para cuidar la forma de la "Observación", fijados en la misma constitución para dar cumplimiento a este instrumento de nuestra armadura democrática legislativa.
Esta conducción del proceso, sinembargo, ha devenido en un feo espectáculo antidemocrático que coloca la legalidad de nuestro propio Ordenamiento Legislativo, al Poder Ejecutivo y al al Poder Judicial, en un estado de indigencia moral, hasta tal extremo que todos quedan abocados, a partir de este tropezón gallego, a lucir tatuados por la ilegitimidad de sus actos, frente a la luz de los razonamientos más sensatos de toda la ciudadanía.
No obstante, es el propio poder judicial, representado por su más alta representación: La Suprema Corte de Justicia, el mejor llamado a enderezar el entuerto cosido por nuestros legisladores.
El artículo 46 de nuestra Constitución, prevé, -por suerte-, que "Son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, resolución, reglamento o acto contrarios a esta Constitución.", por cuanto, a cualquier instancia de nuestro ordenamiento, le vale desestimar el valor de lo contenido en documento de marras, el cual pretendía ser la ley que adecuara las reglas para la constitución y operación del Tribunal Constitucional, órgano de trascendencia mayor en materia de nuestro ordenamiento como estado, previsto como nuevo instrumento dedicado a la tutela de la correcta aplicación de las disposiciones constitucionales.
Las violaciones a la mayor regla nacional, cometida conscientemente, discutidas, conocidas y advertidas por todos los sectores políticos, civiles, religiosos, generacionales, profesionales y sociales en general, cometidas por la estulticia colectiva aposentada en los pasillos del liderazgo legislativo nacional, incluida la aprobación cómplice del Senado mismo de La República, al servirle al Estado y presentarle al Presidente, tras un proceso tan espurio, la falsa aprobación de la ley que organiza el susodicho Tribunal Constitucional, mediante votación insuficiente de menos de las dos terceras partes de los votantes presentes al ser conocida dicha ley por los diputados constituidos en asamblea legislativa, contraviniendo un mandato preciso, taxativamente exigente de las condiciones que consagran su validez fundamental.
El PRSD, El Partido del Toro, se propone conducir la ruta de las correcciones contra la trasngresiones a la legalidad. La Ruta tiene que ser La Ruta Corregida.
miércoles, 30 de marzo de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXIII, MAS DIVISIONES DEL PRD
Hoy nos hallamos, una vez como otras tantas, bajo los signos ominosos que anuncian una nueva división en el PARTIDO REVOLUCIONARIO DOMINICANO, PRD.
A quienes estuvieron ligados al que fuera alguna vez uno de los más grandes partidos de masas organizadas, registrado en toda América Latina, no les puede pasar como un fenómeno extraño lo que acontece en ese partido.
Todos los más importantes dirigentes del hoy Partido de Gobierno, el PLD, pasaron ya por esos infiernos, lo mismo que los dirigentes del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, Así como aquellos que pasaron por las escisiones de las que surgieron el BISD y del PRI.
Esta vez los rizos del conflicto acusan una especial condición, pues se trata de que por cualquier esquina que se le mire, el viejo gigante, PRD, se quedará atrapado entre las voluntades de uno de dos dirigentes sin huellas profundas, sin arraigo ideológico ni tradición en el perredeísmo fundacional, mientras se dilucidan las soluciones pasibles de ensalmos milagrosos, el partido de gobierno afila sus hachas y enfila sus cañones para destruir cualquier posibilidad real de que las huestes perredeístas accedan a saborear las delicias de un nuevo triunfo electoral.
Hipólito Mejía, un contrasentido accidental en la lucha democrática por el ascenso de las masas a las torres desde donde se ejercen los derechos del poder político, aparenta haber alcanzado el reconocimiento mayor de la militancia activa del PRD, no obstante, sin contar graciosidades, estropicios ni desprecios por los valores nacionales comprometidos en complicidades con invasiones e intromisiones indecentes contra otros pueblos amigos, cercanos o lejanos, Hipólito Mejía, pintoresco y teatral como Ulises Hereaux (Lilís), ha de convencernos de que ante los empujes que presionan los componentes externos e internos de nuestra economía, están al alcance de su capacidad organizacional para manejarlos sin que se precipiten traumas mayores.
No obstante, como yo no creo que sus virtudes histriónicas alcancen hasta tanto, frente a la seriedad de los complejos momentos que se avecinan, entendemos que lo mejor de su inteligencia se luciría, acudiendo en este momento a una transacción que salve el nombre del PRD, restablezca la confianza popular en sus símbolos y sus dirigentes, levantando la bandera de la unidad total de las fuerzas que se declaran democráticas, sobretodo aquellas que se autoproclaman como Socialistas y Democráticas.
Llamamos, por tanto, a congregar urgentemente a todas las fuerzas Social Demócratas en un Congreso de Unidad Nacional, con un objeto claro, dirigido a enderezar los caminos de la Democracia, a Corregir la Ruta seguida hasta ahora, contraria a las voluntades conscientes de de las grandes mayorías, al respeto del futuro histórico de nuestro habitad natural, y al respeto de los derechos humanos, contra la criminalidad y contra la colusión que apadrina la corrupción social y administrativa, vectores, éstos, que nos conducen a la destrucción de la gobernabilidad y la existencia viable como Nación Soberana Creíble y creyente en su devenir conculcado por traficantes de culturas y conciencias.
A quienes estuvieron ligados al que fuera alguna vez uno de los más grandes partidos de masas organizadas, registrado en toda América Latina, no les puede pasar como un fenómeno extraño lo que acontece en ese partido.
Todos los más importantes dirigentes del hoy Partido de Gobierno, el PLD, pasaron ya por esos infiernos, lo mismo que los dirigentes del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, Así como aquellos que pasaron por las escisiones de las que surgieron el BISD y del PRI.
Esta vez los rizos del conflicto acusan una especial condición, pues se trata de que por cualquier esquina que se le mire, el viejo gigante, PRD, se quedará atrapado entre las voluntades de uno de dos dirigentes sin huellas profundas, sin arraigo ideológico ni tradición en el perredeísmo fundacional, mientras se dilucidan las soluciones pasibles de ensalmos milagrosos, el partido de gobierno afila sus hachas y enfila sus cañones para destruir cualquier posibilidad real de que las huestes perredeístas accedan a saborear las delicias de un nuevo triunfo electoral.
Hipólito Mejía, un contrasentido accidental en la lucha democrática por el ascenso de las masas a las torres desde donde se ejercen los derechos del poder político, aparenta haber alcanzado el reconocimiento mayor de la militancia activa del PRD, no obstante, sin contar graciosidades, estropicios ni desprecios por los valores nacionales comprometidos en complicidades con invasiones e intromisiones indecentes contra otros pueblos amigos, cercanos o lejanos, Hipólito Mejía, pintoresco y teatral como Ulises Hereaux (Lilís), ha de convencernos de que ante los empujes que presionan los componentes externos e internos de nuestra economía, están al alcance de su capacidad organizacional para manejarlos sin que se precipiten traumas mayores.
No obstante, como yo no creo que sus virtudes histriónicas alcancen hasta tanto, frente a la seriedad de los complejos momentos que se avecinan, entendemos que lo mejor de su inteligencia se luciría, acudiendo en este momento a una transacción que salve el nombre del PRD, restablezca la confianza popular en sus símbolos y sus dirigentes, levantando la bandera de la unidad total de las fuerzas que se declaran democráticas, sobretodo aquellas que se autoproclaman como Socialistas y Democráticas.
Llamamos, por tanto, a congregar urgentemente a todas las fuerzas Social Demócratas en un Congreso de Unidad Nacional, con un objeto claro, dirigido a enderezar los caminos de la Democracia, a Corregir la Ruta seguida hasta ahora, contraria a las voluntades conscientes de de las grandes mayorías, al respeto del futuro histórico de nuestro habitad natural, y al respeto de los derechos humanos, contra la criminalidad y contra la colusión que apadrina la corrupción social y administrativa, vectores, éstos, que nos conducen a la destrucción de la gobernabilidad y la existencia viable como Nación Soberana Creíble y creyente en su devenir conculcado por traficantes de culturas y conciencias.
sábado, 5 de marzo de 2011
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXII, PRSD, POR LA RUTA DE CORRECTA CONDUCCIÓN DEL PAIS
En el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, presidido por Hatuey De Camps, -este consagrado dirigente político quien condujera durante años al PRD-, sin embargo, no cuenta participación alguna frente a los acontecimientos electorales internos de esa otra organización política.
Los medios públicos dan a conocer que mañana domingo, 06 de Marzo del presente año 2011, la citada organización hará operar su proceso interno para la selección de su candidato presidencial que presentará al país en las próximas elecciones nacionales prestas a celebrarse el 16 de Mayo del próximo año 2012.
El Partido del Toro ha de observar dicho proceso con mirada telescópica, sin extender parabienes parciales por ninguna de aquellas propuestas. La decisión de descartar cualquier inclinación ha de serle muy fácil a toda la militancia y la dirigencia misma del Partido del Toro.
Los candidatos que encabezan las ofertas del PRD como candidaturas presidenciales, no se diferencian en ningún aspecto político observable, mejor se lucen como socios de sus voluntades empresariales, en extremo conservadoras, uno, ex presidente del gobierno y el otro su ex ministro mejor valorado como compartidor de la sociedad gubernamental que condujeron con tantos estrépitos económicos traumáticos.
Ambos permanecen atados a la obediencia incondicional de los dictados externos del Fondo Monetario Internacional, a la diplomacia del intervencionismo militar unilateral y aplastante de las disidencias ideológicas, ambos promueven sus respectivos liderazgos políticos basándose en el clientelismo monetario o la preventa de posiciones rentables, ambos se han comprometido con los fatídicos proyectos reelectoreros.
Así es como resulta el hecho de que los parciales del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, no tienen ni siquiera una opinión mejor o peor sobre ninguna de las proposiciones perredeísticas, no obstante la evidencia del innegable vínculo histórico que se registra entre la mayoría de los dirigentes de este partido y el viejo PRD.
El candidato presidencial del PRSD, El Partido del Toro, es Hatuey De Camps Jiménez, el dirigente político nacional mejor pulido y preparado para asumir la Magistratura mayor del Estado.
Cualquier esfuerzo de la militancia del Partido del Toro, debe ir dirigida en el sentido de organizar el triunfo electoral del candidato Hatuey De Camps, respaldado por una nutrida representación civil hecha fuerte a través de un frente de organizaciones leales a los mandatos de la auténtica democracia, la que propugna por conculcar las necesidades humanas perentorias para las grandes mayorías, en franca oposición a las colusiones y pactos espurios de la Ruta seguida por el liderazgo perredeísta, contrapuesto al bienestar colectivo.
La Ruta tiene que ser corregida, Hatuey De Camps está llamado a enderezar y corregir esa ruta, conduciendo La Nación por La Ruta de la dignidad, el decoro y la sanidad política del Estado Dominicano.
Los medios públicos dan a conocer que mañana domingo, 06 de Marzo del presente año 2011, la citada organización hará operar su proceso interno para la selección de su candidato presidencial que presentará al país en las próximas elecciones nacionales prestas a celebrarse el 16 de Mayo del próximo año 2012.
El Partido del Toro ha de observar dicho proceso con mirada telescópica, sin extender parabienes parciales por ninguna de aquellas propuestas. La decisión de descartar cualquier inclinación ha de serle muy fácil a toda la militancia y la dirigencia misma del Partido del Toro.
Los candidatos que encabezan las ofertas del PRD como candidaturas presidenciales, no se diferencian en ningún aspecto político observable, mejor se lucen como socios de sus voluntades empresariales, en extremo conservadoras, uno, ex presidente del gobierno y el otro su ex ministro mejor valorado como compartidor de la sociedad gubernamental que condujeron con tantos estrépitos económicos traumáticos.
Ambos permanecen atados a la obediencia incondicional de los dictados externos del Fondo Monetario Internacional, a la diplomacia del intervencionismo militar unilateral y aplastante de las disidencias ideológicas, ambos promueven sus respectivos liderazgos políticos basándose en el clientelismo monetario o la preventa de posiciones rentables, ambos se han comprometido con los fatídicos proyectos reelectoreros.
Así es como resulta el hecho de que los parciales del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, no tienen ni siquiera una opinión mejor o peor sobre ninguna de las proposiciones perredeísticas, no obstante la evidencia del innegable vínculo histórico que se registra entre la mayoría de los dirigentes de este partido y el viejo PRD.
El candidato presidencial del PRSD, El Partido del Toro, es Hatuey De Camps Jiménez, el dirigente político nacional mejor pulido y preparado para asumir la Magistratura mayor del Estado.
Cualquier esfuerzo de la militancia del Partido del Toro, debe ir dirigida en el sentido de organizar el triunfo electoral del candidato Hatuey De Camps, respaldado por una nutrida representación civil hecha fuerte a través de un frente de organizaciones leales a los mandatos de la auténtica democracia, la que propugna por conculcar las necesidades humanas perentorias para las grandes mayorías, en franca oposición a las colusiones y pactos espurios de la Ruta seguida por el liderazgo perredeísta, contrapuesto al bienestar colectivo.
La Ruta tiene que ser corregida, Hatuey De Camps está llamado a enderezar y corregir esa ruta, conduciendo La Nación por La Ruta de la dignidad, el decoro y la sanidad política del Estado Dominicano.
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