miércoles, 28 de diciembre de 2011

PRSD, LA RUTA CORREGIDA. XXXI, CONTRA EL DESORDEN INSTITUCIONAL

Los cambios políticos capaces de trascender el estado de organización de una nación, pueden ocurrir de modo pacífico cuando el liderazgo vigente o emergente es capaz de visualizar coherentemente el devenir progresivo de las funciones que le corresponda conducir.

Otras veces, las transformaciones ameritan de cambios convulsivos, surgidos de procesos dialécticos empujados por las fuerzas potencialmente explosivas, cuando la dirigencia nacional termina enceguecida y sorda ante la razones y demandas de la sociedad que despierta y demanda atenciones a su poder democrático. En muchas ocasiones, los cambios sobrevienen impuestos por la truculencia de la lógica concebida en la voluntad de los imperios.

En nuestro país, los ominosos aires del desorden institucional y social en general, recuerdan el deterioro moral de la sociedad política venezolana pre-chavista. Las reglas de Estado han sido asaltadas por la maña de la falsa legalidad, la vendimia de los derechos humanos se subastan al mejor estilo de las indulgencias contratadas por el Santo Oficio y el atraso económico y el educativo crecen como matorrales húmedos.

El PRSD, El Partido del Toro, desde su fundación en el año 2004, ha venido propiciando el trabajo de cultivar  en la consciencia política nacional la simiente de una corrección de la ruta política por la que se viene conduciendo el ordenamiento social del Estado Dominicano, afectado de una aguda y fortalecida desviación de la función lógica y natural de conducir la sociedad sobre la base y respeto de sus reglas democráticamente servidas con arreglo a nuestras constumbres, tradiciones y consenso local, regional e internacional.

La proliferación del irrespeto criminal contra la vida, contra los bienes públicos, así como el desprecio creciente por los derechos a la dignidad económica, al empleo, la educación y la salud física y social, practicada por los gobiernos que sucesivamente han venido conduciendo el Estado Nacional, amerita una urgente profilaxis.

La colusión convertida en concierto político entre la dirigencia  nacional del PLD y  el PRD para compartirse los  intereses de La Nación, sus instituciones, sus  propiedades públicas, sus derechos y su consciencia política hasta el extremo de habernos degenerado al grado de convertirnos en una sociedad ensombrecida, caricaturezca, caracterizada por encabezar los peores índices mundiales de matanzones humanas callejeras por parte de las autoridades, los peores índices sobre niveles de formación escolar, los peores índices de corrupción en la administración del Estado, los peores índices en el tráfico de negocios ilegales, los peores índices sobre diferencias económicas entre ricos y pobres, etc.

La corrección de la citada ruta de la desviación política y social generalizada, sigue siendo diligenciada por la Dirigencia Nacional de nuestro Partido del Toro, no obstante, nos hallamos enfrascado en una forzosa lucha navegando contracorriente frente a fuerzas inmaduras, tenazmente aferradas a la utopía de un aislado triunfo electoral más allá de cualquier cálculo real, más allá de cualquier lógica o razón práctica.

Nuestro Partido del Toro ha hecho esfuerzos ingentes por lograr un mínimo de desprendimiento de sus ambiciones irracionalmente desmedidas a los actores que han propuesto la integración de una tercera fuerza capaz de dar al traste con el estado de desordenamiento social y político en el que nos hallamos ahogados. Una y otra vez hemos hecho conocer nuestra disposición a lograr una concertación racionalmente creíble, viable, obediente a la praxis histórica y materialmente lógica.

Advertimos bien a tiempo, bien explicado, con firmeza meridiana al Frente Amplio con Julián Serrulle, Dominicanos por el Cambio, con Eduardo Estrella, al Partido Demócrata Independiente, con Ismael Reyes,  a la Alianza por la Democracia, con Max Puig,  a Alianza País, con Guillermo Moreno,  y a todas las demás fuerzas democráticas de todo el espectro político nacional que siguen mostrando interés por la integración de una fuerza política democrática de amplia base, que es preciso que todas las congregaciones partidarias y aun las no partidarias que han buscado este propuesto consenso, han de desprenderse, han de renunciar a sus presunciones de ser cada cual el líder único de toda la coalición.

La adopción consensuada de una propuesta de gobierno de transición capaz de acogerse a una línea de transformación del Estado Dominicano en un gestor de progreso  democrático colectivo, resultaría en un crecimiento económico, social y humano en general en aras del cual  hemos de luchar todos los dominicanos mínimamente sensatos. Seguir pretendiendo asumir el poder político tras la terquedad que conduce a la atomización de las fuerzas electorales, es un absurdo antinómico, anti-histórico, anti-lógico.

Nosotros creemos, sin embargo, que aun hay tiempo para componer una opción electoral viable.

Ojalá así lo comprendamos todos..

miércoles, 21 de septiembre de 2011

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXX, HATUEY DECAMPS: UNO DE LOS LIDERES EXCEPCIONALES

Si al tratar de la historia de las luchas políticas y sociales de los últimos cincuenta años en la República Dominicana tuviéramos que pensar en el nombre de un personaje entre los líderes que aún quedan vivo o coleteando, no habría que rebuscar demasiado credenciales para asegurar que el de Hatuey De Camps Jiménez ostenta la precedencia tanto en materia de hechos políticos de sobresalencia positiva en favor de las más trascendentes causas nacionales así como en todos y cada uno de los acontecimientos decisivos de la democracia dominicana y del Partido Revolucionario Dominicano, PRD, desde sus relevantes relaciones y posiciones políticas que lo llevaron a compartir roles cruciales junto, en primer lugar, a Juan Bosch, Peña Gómez y Joaquín Balaguer, luego, junto a Jorge Blanco, Jacobo Majluta, Antonio Guzmán, Hipòlito Mejìa, Leonel Fernández, el empresariado nacional, todos los partidos políticos de cualquier denominación y sus más altos dirigentes, y todo el conjunto de la sociedad política, religiosa, obrera y empresarial nacional, civil y militar, desde los más bajos estratos hasta los más encumbrados y, finalmente, junto a la más alta diriencia política mundial, desde el extremo oriental hasta las más encumbradas salas de occidente, incluídos los más importantes paises de Europa y América.

Desde los tiempos en los que me tocó asistir a la universidad, durante los que conocí las actividades de aquel joven líder, quien destacaba por su incansable afanar a favor de la lucha nacional por el mejoramiento del presupuesto asignado a la universidad estatal con la finalidad de poder financiar el masivo ingreso de estudiante que ya aceleraba la aceleración generada desde la concesión de la autonomía y fuero universitario, unos años atrás así como los aires revolucionarios y populares despertados tras la guerra cívico-militar de Abril del 65, nunca he visto pasar un acontecimiento polìtico en República Dominicana en el que no haya participado Hatuey De Camps como hacedor de cuando menos uno de los equipos protagonistas, siempre del lado de las causas más nobles de la Gran Democracia, las que defienden a las grandes mayorías.

La conducción exitosa de la entonces más pujante organización política, el PRD, desde esos tiempos ha contado con la participación como actor de primeros planos de Hatuey De Camps tanto para cuidar de su estructura organizativa, como para su orientación política, desde sus primerísimas responsabilidades en el apadrinamiento ideológico de la Internacional Socialista, hasta la dirección de las campañas electorales en la conquista del favor popular y nuevo ascenso al poder del PRD con Antonio Guzmán como presidente de la Nación, como en la subsiguiente campaña para llevar a Jorge Blanco, siendo así el mismo Hatuey De Camps quien rindiera el informe del que se sirviera el PRD para conducir los reclamos a favor del subsiguiente triunfo usurpado a Jacobo Majluta en 1986 por la maquinaria cívico-militar de del presidente Joaquín Balaguer, gobernante del momento.

Fue ese el mismo Hatuey De Camps quien condujera la victoria de Peña de Gómez, igualmente arrebatada por la misma maquinaria maquiavélica del mismo Dr. Balaguer. Por igual, fue ese mismo Hatuey De Camps quien presidiera activa y solidariamente al PRD que condujo a Hipólito Méjía a llegar presidir la República durante el período 2000 – 2004. Fue también ese el mismo Hatuey De Camps quien decidió abandonar las filas del PRD, desde la presidencia misma del partido, para denunciar, enfrentar y combatir el vicioso continuismo encarnado en esos momentos por las intensiones inesperadas del presidente Hipólito Mejía de enquistarse en el poder, en contra de los históricos principios sustentados por el PRD y sus más conspicuos dirigentes de todos los tiempos.

Ese es hoy, Sr. Dr. Jorge Herrera, a pesar de sus reiteradas diatribas conducidas contra su sobresaliente trayectoria polìtica, el mismo Hatuey De Camps que decidió aceptar el respaldo de un numeroso grupo de hombres selectos, de principios éticos y políticos, para conformar un PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, conocido popularmente como El Partido del Toro, el cual ha dado muestra de que no acude a la fomación de sociedades colusivas para tratarse en discusiones de precios, subastas, cambalaches ni tratos espurios. Si bien en este país ha habido involuciones políticas, anecdóticas unas, decepcionantes otras y sobretodo, la más tristes y penosas, las de los que intentas sacarles las víceras a sus congéneres para comérselas hechas pipián sin ni siquiera erutar.

Esos que así se conducen hoy sí son los desconfiables, de los que huyen prestos como los machos de la mamboretá, porque después que la dejan a esta preñada, estas tratan de explotar su instinto de conservación del modo más cruel: descuartizando y comiéndose al que la premiara.

Los hombres y mujeres del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, estamos convencidos de que la evolución política de Hatuey De Camps, ha sido ejemplarmente indetenida, continua y ascendente en todos los intervalos de su hiperbólica ascendencia para el acto relevante, levantada en favor de las mejores causas de la Democracia, la sensatez y la decencia política por la que todos los políticos del mundo dicen abogar y por la que auténticamente, muy pocos, al envejecer sus bríos, al decaer sus hormonas, son capaces de mantener dentro de sus espectros éticos, morales e ideológicos, desgastados y vencidos por el hastío de las frustraciones y las incapacidades humanas que impiden alcanzar a subir a las montañas de los éxitos ajenos.

Si una ruta política corregida, enderezada con la virtud de resistir toda tentación capaz de quebrarnos hemos de seguir, es la Ruta Corregida ejemplarmente por Hatuey De Camps, no la ruta de las derrotas éticas y morales, seguimos la ruta de decencia política, el respeto a los principios y la defensa del Pueblo y su Democracia.

domingo, 11 de septiembre de 2011

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXIX, PRSD POR LA TERCERA FUERZA

Las fuerzas políticas que tercian en el sistema comicial dominicano por obtener el favor de las mayorías votantes y acceder al poder de gobernar y administrar el Estado, se hallan actualmente concentradas en tres estancias electorales: el PLD y sus aliados, el PRD y sus aliados, y un conjunto de partidos y grupos emergentes o de militancia más discreta, los que se mantienen alejados unos de otros, tras insuficientes esfuerzos que logren concitar el apropiado entusiasmo dirigido a configurar una tercera fuerza capaz de lograr ascender a la cima de la confianza popular lo suficientemente determinada a la conquista del poder político a través del recurso de las urnas electorales.

No es temprano ni tampoco es muy tarde para intentar nuclear este conjunto de fuerzas dispersas dirigidas a definir un tercer polo en las opciones verázmente efectivas para luchar por la conquista del poder político administrativo del Estado. Partidos o agrupaciones de partidos, reconocidos o por reconocer formalmente en nuestro sistema, tales como el PRSD o Partido del Toro, la ALIANZA POR LA DEMOCRACIA, FRENTE AMPLIO, ALIANZA PAÍS, PATRIA PARA TODOS, PRI, PDI, MODA, AUTO-CONVOCADOS, MXC,.....y otros, están a tiempo para llamar y aceptar la conformación entusiasmada de esta tercera fuerza.

Los esfuerzos por la congregación de propósitos comunes entre estas fuerzas, no debe cejar en ningún momento, la concertación político-social es una respuesta a los instintos gregarios que fortalecen la existencia en sociedad de la raza humana como organismo viviente de la naturaleza misma.

Hoy, como nunca, dadas la situaciones de interfases altamente peligrosas por explosivas, en las que se mueve la estabilidad social dominicana, situación alimentada por la pobreza extrema de un gran margen de la ciudadanía, la criminalidad y la corrupción de Estado, es preciso redoblar los esfuerzos más sensatos, lo humanamente posible por alcanzar el consenso demandado por la comunidad nacional hastiada de sufrir el atropello, la truculencia de la brecha social y económica que ahoga las grandes mayorias nacionales, así como los abusos constantes contra el derecho a la vida, a la paz social, al trabajo y a la estabilidad emocional y económica de la familia y la ciudadanía común.

Desde el PRSD, el Partido del Toro, seguimos intentando constantemente la agregación de fuerzas y esfuerzos dirigidos contra las dispersiones tradicionales de los que han debido ser esfuerzos conjuntos, dispersiones que tiende siempre a desarticular y desabilitar los reclamos universales por mantener unidos las más sanas aspiraciones políticas de nuestra sociedad de partidos, sin embargo no nos cansaremos, por el contrario, seguimos llamando a todas las fuerzas más sensatas del país político a reforzar su entrega a la búsqueda de la reunión total de todas las acciones dirigidas a la conquista política democrática del gobierno del Estado. La vieja ruta de las dispersiones fútiles tiene que ser corregida y despejada de brumas que impidan la visión de futuro en la búsqueda de una sociedad de avanzada en libertad y democracia funcionales que cuente con toda su masa humana y con fuero real sobre todos sus recursos materiales propios.

domingo, 4 de septiembre de 2011

EL PRSD, El Partido del Toro: La Ruta Corregida, XXVIII, PRSD POR LA CORRECCIÓN DE LA RUTA A SEGUIR

Las desesperaciones que germinan en torno a los prados donde crecen las urgencias por alcanzar el poder de gobernar, han provocado en nuestra sociedad de dirigentes políticos de cualquier orientación o denominación ideológica, una verdadera debacle entre los principios que sustentan la razón ética, política y hasta moral, para fundación y existencia de un gran número de organizaciones surgidas ante el justo pretexto de contribuir al mejoramiento y corrección del pensamiento colectivo de nuestra sociedad vista como país y nación, libre, viable, dueño de su destino ideológico, de sus fueros y de sus riquezas materiales.

La lucha por ese poder para gobernar, ha devenido en una desgracia contraria al cultivo y profundización del pensamiento político, a las tradiciones y constumbres más sanos en función del crecimiento espiritual y el bienestar común, apedreados por las asociaciones colusivas en favor del crimen y contra los bienes colectivos administrados por El Estado.

Nosotros, los miembros y dirigentes del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, (PRSD), El Partido del Toro, tenemos consciencia de que el poder para gobernar El Estado no es la única manera que tienen los hombres que forman un partido para hacer que sus convicciones sobre la administración de El Estado, sean puestas en la agenda pública. El ejemplo servido como conducta política, los mensajes activos extendidos a través de los distintos medios de comunicación escritos y hablados, alcanzan muchas veces tanto poder que superan los que logran imponer los gobernantes cuando éstos carecen de más virtud para ser oídos que la de la compulsión y los desafueros contra los intereses ciudadanos.

Nuestros dirigentes han dado muestras de resistencia mayor ante las propuestas endulzadas con caramelos envenenados. Es así como seguimos resistiéndonos a concertar cualquier forma de alianza, pacto o coalición política en la que no se disponga cumplir estrictamente con principios considerados como irrenunciables, tales como la repostulación de los presidentes en ejercicio, la lucha por el control conjunto entre el El Estado y sus entidades privadas sobre los bienes estratégicos y los subsidiados como son los de la educación escolar, la distribución de la energía eléctrica, el mantenimiento del gobierno democrático, la libertad ideológica y religiosa, la seguridad alimentaria de la población, el control de la criminalidad social, la distribución del agua, etc.... Siempre que estas condiciones no sean satisfechas tácitamente determinadas como regla de la gobernabilidad.

Los órganos dirigenciales de nuestro Partido del Toro, así como nuestro presidente mismo, Hatuey de Camps, seguiremos trillando nuestro propio camino político-electoral solos, convencidos de que nuestra sociedad amerita de nuestra existencia libre e independiente de compromisos espurios, mucho menos concitados por la desesperación y urgencias irracionales en busca del ejercicio del poder.

Nosotros representamos la corrección de la ruta seguida por otros, quienes terminan absorbidos, no obstante sus publicadas buenas intensiones primarias, por el monstuo del somentimiento a los ritos de las fuerzas de la acumulación de bienes materiales. Somos La Ruta Corregida del quehacer político nacional.

martes, 30 de agosto de 2011

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXVII, EL PODER POLÍTICO COMO PODER DE ORIENTACIÓN

Un pensador político convertido en militante de sus ideas, termina conformando una escuela de pensamiento que suele ser acogida por una comunidad, una región o, como en otros casos, por todos los confines mundiales hasta donde lleguen las ideas de los hombres.

El honor del poder político no es tan simple, por ejemplo, como el de un acto militar que se sirve el gobierno de una nación o el que se logra mediante el abuso ejercido aprovechando las debilidades materiales y sociales de una ciudadanía desvalida de su poder de decisión, ni siquiera lo determina el tradicional acto de expresión electoral, simplemente porque se vista de algunas formalidades, atropelladas por la alienación previa de los electores. El poder de orientación, de conducción del pensamiento que luego se convierte en acto patriótico, se cultiva con sabiduría, la acción decidida e inteligente, el sacrificio por la libertad y la democracia de los pueblos, conducida por líderes de auténticas calidades humanas, transparentadas y acrisoladas ante toda prueba material expuesta a la experiencia histórica y presente.

El poder político concedido por mandato de la constitución, las masas votantes y las tradiciones históricas, es un instrumento que facilita la puesta en marcha de programas políticos, administrativos y sociales en general en favor de los pueblos y de toda la humanidad, sin embargo, en muchas ocasiones, los mentores e ideólogos de estos procesos se sobreponen a la imprescindibilidad supuesta de alcanzar a ser entronizado como gobernantes para que la fuerza ideológica y material de sus luchas y conceptos se impongan infaliblemente con el poder de la razón por el bienestar común de los pueblos del mundo, alcanzando así sus metas históricas con crecida virtud.

En nuestro PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, (PRSD), El Partido del Toro, los ideales revolucionarios en favor de la Democracia Social, de la consagración a las luchas por el bienestar colectivo de los pueblos, en especial, por el bienestar colectivo del Pueblo Dominicano, es la fuente que motiva nuestra existencia como sociedad política, como partido que procura alcanzar el poder político y administrativo del Estado Dominicano, valiéndonos del método democrático al que responden los procesos electorales abiertos a todas la manifestaciones ideológicas, convencidos, así, de la necesidad de procurar advenimientos de consensos y alianzas basadas en principios irrenunciables, aquellos que nos identifican como sociedad fundada en los más prístinos valores de la democracia, la libertad de pensamiento, la alternabilidad del poder y la búsqueda irrenunciable del derecho al respeto a la vida, la educación y la salud física y mental de los hombres y su ambiente vital.

Es por ello que nos mantenemos abierto a cualquier asociación electoral que sea capaz de comprometerse y cumplir su compromiso frente a estos principios de innegociables condiciones, mientras, por el contrario, preferimos mantener nuestra total independencia electoral y discursiva, siempre que no sea posible conquistar el advenimiento a esos compromisos que son compromisos de vida, compomisos con la razón de nuestra existencia misma como núcleo político que encabeza la moralidad concebida por nuestras tradiciones familiares y principios sociales por los que hacemos votos y sacrificio de irrenunciabilidad incondicional tal como lo ha expresado el presidente de nuestro PRSD, El Partido del Toro, Hatuey De Camps, un dirigente político que fue capaz de renunciar a la dirigencia de la organización política de militancia más numerosa de nuestro país, para contraponer su convicción democrática contra los intentos de violación a nuestros convencimientos militantes opuestos a los vicios del pernicioso continuismo gubernamental de dirigentes que buscan enviciarse como quistes dañinos en el poder, a cualquier costo, incluidos el desprecio y la criminalidad ejercidos truculentamente contrariando cualquier estado de respeto a la dignidad humana, a los derechos ciudadanos y los abusos conta los bienes colectivos puestos al cuidado de los gobernantes.

En el PRSD, El Partido del Toro, seguimos luchando por corregir la ruta política desviada por los afanes re-electorales, así que representamos La Ruta Corregida del pensamiento y el más sano y correcto hacer político frente a nuestro pueblo, abiertos siempre a la unificación de fuerzas comprometidas con el respeto al bienestar social de las mayorías y de todos, pero sin desesperaciones conducentes a alianzas inapropiadas, indignas o convenidas con vicios criminales contra la libertad, la democracia y los derechos ciudadanos consagrados en su historia y sus leyes.

sábado, 30 de julio de 2011

EL PRSD, El Partido del Toro: La Ruta Corregida, XXVI, PACTAR UN ACUERDO DE CONSENSO NACIONAL

La relación de consensos y alianzas electorales que se articulan en estos momentos en torno a la conquista de la Presidencia de la República, mediante el concurso electoral por celebrarse durante próximo mes de Mayo del año 2012, auguran una división de esfuerzos parejos en tono a las mayores fuerzas políticas del momento.

Sin embargo, es previsible que los disgregados empujes restantes procuren consolidar un auténtico frente de esfuerzos concentrados en torno a la modificación sustancial del rumbo político, económico y administrativo del Estado que contraste con la explosiva situación que acumula cada vez mayor potencial de energías incontrolables capaces de generar un estallido masivo contra el orden democrático establecido, hoy, por demás, fragil, distorsionado y criminalmente atropellado y atropellante contra los sectores de menores capacidades para hacerle frente a las adversidades propias de los desajustes y desbalances económicos y sociales en general que hoy transgreden la tranquilidad pública y privada de la ciudadanía.

Una vez más reitero mis convicciones sobre la urgencia de pactar sobre un acuerdo nacional para que sea implementado y puesto en marcha un programa de recuperación del orden institucional tanto en el restablecimiento del equilibrio económico popular, como en materia de seguridad ciudadana, así como materia de oportunidades frente a la educación general.

Los caldos fangosos en los que la sociedad dominicana se bate hoy, son los feraces prados para cultivar los compromisos materiales y morales que nos llevan a las confrontaciones y ataduras que hipotecan nuestra soberanía como nación, como país y como sociedad libre y propietaria de nuestro destino republicano. La pérdida del respeto internacional así como la pérdida del orgullo nacional, nos conduce a la pérdida de la solidaridad que suelen profesarse los países unidos por circunstancias y vínculos de distintas índoles.

Frente a empréstitos alegres que generan endeudamientos interminables en el tiempo, se debe ser comedido, prudente, sopesado. Actualmente nuestro país se encamina a acumular deudas de difícil redención. La falta de redención de las deudas, nos coloca de rodillas a corto plazo, hecho que nos deja solamente frente a las alternativas consabidas: Rogar o pagar. Un equipo político conducido por un líder capaz, experimentado como ninguno y de recta firmeza y disciplina democrática, preparado para dirigir El Estado, es Hatuey De Camps, presidente del PRSE, El Partido del Toro, formado como ningún otro, el más experimentado, agudo y de firmes principios democráticos confimados tras sus experiencias políticas, harto conocidas reconocidas.

Así es por lo que hemos de llamar a todo el electorado nacional, a sus dirigentes, como a todo el país, a ofrecerle su respaldo, bajo el marco de una verdad de reconocimiento general: La Ruta Tiene que ser Corregida. Hatuey De Camps está preparado para lograrlo. Unamos los esfuerzos necesarios para que logremos hacer lo correcto: Corregir la Ruta.

miércoles, 25 de mayo de 2011

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXV, PRSD NO SE VENDE, NO SE HIPOTECA NI ES OBJETO DE CAMBALACHES

El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, se ha consolidado en la consciencia política y social de la ciudadanía nacional dominicana como una joya cara, una sortija que, sin embargo, no puede ser objeto de transacciones espurias, no se puede comprar porque no se vende, no se hipoteca, mucho menos es mercancía objeto de cambalaches ni endosamientos incondicionales cual letra de cambio al portador. No somos, sin embargo, desagregados patológicos.

En nuestra historia de participaciones electorales, hemos dado muestras fehacientes de voluntad y actitud hacia las congregaciones honrosas, hasta llegar a respaldar, sobre sacrificios difíciles y sentidos, hasta la candidatura presidencial de nuestro propio fundador. Hemos dedicado nuestros esfuerzos políticos coalisionados en condiciones de equilibrados acuerdos electorales, morales y materiales, con fuerzas representantes de diversas orientaciones ideológicas, siempre basados en condiciones sin las cuales no se darían los hechos.

Primera: Interés confeso y firmado de luchar para conformar una sociedad política basada en el respeto y defensa sobre los intereses propios de las mayorías y el respeto irrestricto al patrimonio común. Segunda: Proponerse la instauración de un gobierno de reglas cumplidas. Tercero: Denunciar y combatir los afanes personales dirigidos a retener el poder por parte de los gobiernos en servicio, más allá de un período constitucional. Estas condiciones continúan vigentes y son las mismas que rigen hoy para basar y aceptar cualquier acercamiento con otras fuerzas políticas, sean estas de mayor o de menor fuerza de incidencia electoral y política en general.

Cualquier acercamiento comprometido con las premisas mencionadas será bienvenido, sin embargo, hemos de señalar que que nuestro colectivo político no mantiene compromisos, más allá de los citados, con organización alguna, de modo tal que sólo aquellas que estén dispuestas a dar muestras probadas y convincentes de contar con la calidad de una sociedad política conteste con esos principios nuestros, cultivados y mantenidos bajo la firme dirección del partido y de nuestro presidente, Hatuey De Camps, pueden esperar que abramos algún compás de diálogo para algún tipo de agregación política, sobretodo electoral.

La Ruta política de las alianzas y coalisiones entre las llamadas a concertar fuerzas en procura de dirigir la administración del Estado, tiene que ser corregida, enderezada, El PRSD, El Partido del Toro, es el símbolo y representación de la La Ruta Corregida, en la conducción de la política nacional.

miércoles, 30 de marzo de 2011

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXIV, OBSERVACIÓN DEL PRESIDENTE CONTRA UN ESTROPICIO DEL LEGISLATIVO

El PRSD, El Partido del Toro, orientado bajo las gravitantes experiencias políticas de su Presidente, Hatuey De Camps, se aboca a acometer la urgente lucha que demanda el atropellante y truculento estropicio excretado por los diputados nacionales al violar la Constitución Nacional de modo tan escandaloso que hubo de alarmar al propio Presidente, tanto así, que éste se sintió compelido, por la vergüenza ajena, a devolver, -si, devolver- sin nisiquiera darse los requisitos para cuidar la forma de la "Observación", fijados en la misma constitución para dar cumplimiento a este instrumento de nuestra armadura democrática legislativa.

Esta conducción del proceso, sinembargo, ha devenido en un feo espectáculo antidemocrático que coloca la legalidad de nuestro propio Ordenamiento Legislativo, al Poder Ejecutivo y al al Poder Judicial, en un estado de indigencia moral, hasta tal extremo que todos quedan abocados, a partir de este tropezón gallego, a lucir tatuados por la ilegitimidad de sus actos, frente a la luz de los razonamientos más sensatos de toda la ciudadanía.

No obstante, es el propio poder judicial, representado por su más alta representación: La Suprema Corte de Justicia, el mejor llamado a enderezar el entuerto cosido por nuestros legisladores.

El artículo 46 de nuestra Constitución, prevé, -por suerte-, que "Son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, resolución, reglamento o acto contrarios a esta Constitución.", por cuanto, a cualquier instancia de nuestro ordenamiento, le vale desestimar el valor de lo contenido en documento de marras, el cual pretendía ser la ley que adecuara las reglas para la constitución y operación del Tribunal Constitucional, órgano de trascendencia mayor en materia de nuestro ordenamiento como estado, previsto como nuevo instrumento dedicado a la tutela de la correcta aplicación de las disposiciones constitucionales.

Las violaciones a la mayor regla nacional, cometida conscientemente, discutidas, conocidas y advertidas por todos los sectores políticos, civiles, religiosos, generacionales, profesionales y sociales en general, cometidas por la estulticia colectiva aposentada en los pasillos del liderazgo legislativo nacional, incluida la aprobación cómplice del Senado mismo de La República, al servirle al Estado y presentarle al Presidente, tras un proceso tan espurio, la falsa aprobación de la ley que organiza el susodicho Tribunal Constitucional, mediante votación insuficiente de menos de las dos terceras partes de los votantes presentes al ser conocida dicha ley por los diputados constituidos en asamblea legislativa, contraviniendo un mandato preciso, taxativamente exigente de las condiciones que consagran su validez fundamental.

El PRSD, El Partido del Toro, se propone conducir la ruta de las correcciones contra la trasngresiones a la legalidad. La Ruta tiene que ser La Ruta Corregida.

lunes, 14 de marzo de 2011

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXIII, MAS DIVISIONES DEL PRD

Hoy nos hallamos, una vez como otras tantas, bajo los signos ominosos que anuncian una nueva división en el PARTIDO REVOLUCIONARIO DOMINICANO, PRD.

A quienes estuvieron ligados al que fuera alguna vez uno de los más grandes partidos de masas organizadas, registrado en toda América Latina, no les puede pasar como un fenómeno extraño lo que acontece en ese partido.

Todos los más importantes dirigentes del hoy Partido de Gobierno, el PLD, pasaron ya por esos infiernos, lo mismo que los dirigentes del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, Así como aquellos que pasaron por las escisiones de las que surgieron el BISD y del PRI.

Esta vez los rizos del conflicto acusan una especial condición, pues se trata de que por cualquier esquina que se le mire, el viejo gigante, PRD, se quedará atrapado entre las voluntades de uno de dos dirigentes sin huellas profundas, sin arraigo ideológico ni tradición en el perredeísmo fundacional, mientras se dilucidan las soluciones pasibles de ensalmos milagrosos, el partido de gobierno afila sus hachas y enfila sus cañones para destruir cualquier posibilidad real de que las huestes perredeístas accedan a saborear las delicias de un nuevo triunfo electoral.

Hipólito Mejía, un contrasentido accidental en la lucha democrática por el ascenso de las masas a las torres desde donde se ejercen los derechos del poder político, aparenta haber alcanzado el reconocimiento mayor de la militancia activa del PRD, no obstante, sin contar graciosidades, estropicios ni desprecios por los valores nacionales comprometidos en complicidades con invasiones e intromisiones indecentes contra otros pueblos amigos, cercanos o lejanos, Hipólito Mejía, pintoresco y teatral como Ulises Hereaux (Lilís), ha de convencernos de que ante los empujes que presionan los componentes externos e internos de nuestra economía, están al alcance de su capacidad organizacional para manejarlos sin que se precipiten traumas mayores.

No obstante, como yo no creo que sus virtudes histriónicas alcancen hasta tanto, frente a la seriedad de los complejos momentos que se avecinan, entendemos que lo mejor de su inteligencia se luciría, acudiendo en este momento a una transacción que salve el nombre del PRD, restablezca la confianza popular en sus símbolos y sus dirigentes, levantando la bandera de la unidad total de las fuerzas que se declaran democráticas, sobretodo aquellas que se autoproclaman como Socialistas y Democráticas.

Llamamos, por tanto, a congregar urgentemente a todas las fuerzas Social Demócratas en un Congreso de Unidad Nacional, con un objeto claro, dirigido a enderezar los caminos de la Democracia, a Corregir la Ruta seguida hasta ahora, contraria a las voluntades conscientes de de las grandes mayorías, al respeto del futuro histórico de nuestro habitad natural, y al respeto de los derechos humanos, contra la criminalidad y contra la colusión que apadrina la corrupción social y administrativa, vectores, éstos, que nos conducen a la destrucción de la gobernabilidad y la existencia viable como Nación Soberana Creíble y creyente en su devenir conculcado por traficantes de culturas y conciencias.

sábado, 5 de marzo de 2011

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XXII, PRSD, POR LA RUTA DE CORRECTA CONDUCCIÓN DEL PAIS

En el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, presidido por Hatuey De Camps, -este consagrado dirigente político quien condujera durante años al PRD-, sin embargo, no cuenta participación alguna frente a los acontecimientos electorales internos de esa otra organización política.

Los medios públicos dan a conocer que mañana domingo, 06 de Marzo del presente año 2011, la citada organización hará operar su proceso interno para la selección de su candidato presidencial que presentará al país en las próximas elecciones nacionales prestas a celebrarse el 16 de Mayo del próximo año 2012.

El Partido del Toro ha de observar dicho proceso con mirada telescópica, sin extender parabienes parciales por ninguna de aquellas propuestas. La decisión de descartar cualquier inclinación ha de serle muy fácil a toda la militancia y la dirigencia misma del Partido del Toro.

Los candidatos que encabezan las ofertas del PRD como candidaturas presidenciales, no se diferencian en ningún aspecto político observable, mejor se lucen como socios de sus voluntades empresariales, en extremo conservadoras, uno, ex presidente del gobierno y el otro su ex ministro mejor valorado como compartidor de la sociedad gubernamental que condujeron con tantos estrépitos económicos traumáticos.

Ambos permanecen atados a la obediencia incondicional de los dictados externos del Fondo Monetario Internacional, a la diplomacia del intervencionismo militar unilateral y aplastante de las disidencias ideológicas, ambos promueven sus respectivos liderazgos políticos basándose en el clientelismo monetario o la preventa de posiciones rentables, ambos se han comprometido con los fatídicos proyectos reelectoreros.

Así es como resulta el hecho de que los parciales del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, no tienen ni siquiera una opinión mejor o peor sobre ninguna de las proposiciones perredeísticas, no obstante la evidencia del innegable vínculo histórico que se registra entre la mayoría de los dirigentes de este partido y el viejo PRD.

El candidato presidencial del PRSD, El Partido del Toro, es Hatuey De Camps Jiménez, el dirigente político nacional mejor pulido y preparado para asumir la Magistratura mayor del Estado.

Cualquier esfuerzo de la militancia del Partido del Toro, debe ir dirigida en el sentido de organizar el triunfo electoral del candidato Hatuey De Camps, respaldado por una nutrida representación civil hecha fuerte a través de un frente de organizaciones leales a los mandatos de la auténtica democracia, la que propugna por conculcar las necesidades humanas perentorias para las grandes mayorías, en franca oposición a las colusiones y pactos espurios de la Ruta seguida por el liderazgo perredeísta, contrapuesto al bienestar colectivo.

La Ruta tiene que ser corregida, Hatuey De Camps está llamado a enderezar y corregir esa ruta, conduciendo La Nación por La Ruta de la dignidad, el decoro y la sanidad política del Estado Dominicano.

jueves, 17 de febrero de 2011

HATUEY DECAMPS: UN GRAN CONSTRUCTOR, UNA OPCIÓN INMEDIATA

Conocí a Hatuey De Camps cuando llegué a la Universidad, en Enero del 1969, estimo que el joven de entonces bordearía la edad de los 20 años.

Desde allá a esta parte del tiempo, llama la atención su historial de implicaciones en los más relevantes hechos políticos de la vida nacional.

Su participación como cabeza visible de los esfuerzos militantes que arrastraron a todo el estudiantado nacional, incluyendo el respaldo ofrecido por movimientos estudiantiles surgidos espontáneamente en colegios y universidades privadas, a contrapelo de sus autoridades académicas y ante la sorpresa de los propios familiares, sólo bajo el influjo gravitacional del candente liderazgo estudiantil que se acendraba en las manifestaciones por el reclamo de la asignación, por parte de El Estado de un presupuesto apropiado para cubrir las necesidades crecientes de los recursos que demandaba el explosivo incremento de ingreso de nuevos estudiantes que acusaba la Universidad estatal, tras la masiva apertura operada luego de la Revolución de Abril, lo proyectaba como conductor estudiantil de condiciones excepcionales.

Hatuey De Camps surgió entonces como el líder indiscutido de una nueva expresión estudiantil auspiciada e impulsada desde la dirección política del PRD.

Esta expresión estudiantil, bajo la dirección de Hatuey De Camps, creció explosiva y abrumadoramente, así que se hizo con la dirección de la dirección de la FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES DOMINICANOS, LA FED, y la mayoría de la representación estudiantil en el Co-Gobierno de La Universidad de entonces.

Aquellas luchas estudiantiles, con Hatuey Decamps puesto al frente, llegaron a convertirse en un movimiento tan masivo y de tanto arrastre popular, que muy a pesar de la represión desatada contra todos los dirigentes que se sumaban al mismo, llegando a estremecer tanto la consciencia pública nacional, que finalmente el Gobierno de Balaguer, luego de recibir una comisión de autoridades universitarias, incluida la representación estudiantil en la persona de Hatuey Decamps, resignó su resistencia a atender los reclamos convertidos en demanda nacional y sin más tratos, hizo disponer los arreglos legales y administrativos para que fueran concedidos los fondos reclamados.

A partir de aquel relevante templado del su precoz liderazgo del joven dirigente, en cada uno de los acontecimientos políticos trascendentes que implicaran al PRD, Hatuey De Camps hubo de implicarse del lado positivo del respeto institucional y los mejores intereses democráticos y sociales.

Cuando, luego de los acontecimientos de Playa Caracoles, originados tras la siembra guerrillera encabezada por el Héroe de Abril, Coronel Caamaño, Juan Bosch abandonó al PRD y decidió construir una nueva franquicia política partidaria, Hatuey De Camps fué llamado por Peña Gómez a regresar desde Europa, donde había ido a cumplir misiones políticas puntuales además de aprovechar para completar su formación académica en las más prestigiosas universidades de España y Francia.

Ante tales aprestos, hubo resolver la disyuntiva trascendental que se le presentaba, con firmeza principal decidió seguir respaldando militantemente al PRD, truncando, ante la urgencia política de su partido, otras tareas y propósitos políticos en Europa y Asia.

No obstante, tuvo tiempo para incorporar a su renovada formación cultural, intelectual y política, una extendida e intensa relación con importantes líderes de la Internacional Socialista de Europa, Asia y África, lo que le serviría para completar, acompañado del peso institucional y proverbial talento intelectual para el trabajo político, de Peña Gómez, la introducción e incorporación del PRD al capítulo latinoamericano de la Prestigiosa Institución sustentadora de la avanzada democracia socialista como ideología que cultivamos los pueblos y pensadores con aspiraciones a la igualdad de oportunidades abiertas para toda la humanidad.

Asímismo, junto a Peña Gómez, condujo el afianzamiento y consolidación del Partido con tal éxito, que a pocos meses, se enfrentaría a la construcción de un frente de partidos de oposición llamado a derrotar mediante el proceso electoral que se avecinaba para 1974, tal fué la fortaleza de la estructura organizada, que, una vez más el gobierno balaguerista debió recurrir a tan insoportable represión, que la oposición debió retirarse de la contienda.

Hatuey De Camps dirigió por varios años el programa de orientación radial, tradición del PRD, Tribuna Democrática, a través del cual se mantuvo siempre viva la firmeza ideológica de las masas perredeístas.

Finalmente, en 1978, encabezó la organización del proceso electoral que llevó al partido a triunfar abrumadoramente, acompañó las lides por la defensa del dicho triunfo, finalmente reconocido, no obstante la resistencia opuesta por el trogloditismo militar recalcitrante, aposentado en el en las fuerzas armadas junto a otros cruzados de las cúpulas de la oligarquía civil, la religiosa, sus testaferros, sabuesos y mandaderos.

Precisamente, durante esa ardua carrera de agobiantes enfrentamientos, asumió el protagonismo fundamental al desafiar públicamente al diseñador del truculento "fallo histórico", Don Marino Vinicio Castillo, con el que la Junta Central Electoral hubo de conculcarle al triunfo del PRD, cuatro senadurías, además de varios diputados, con lo cual le arrebataba el control del Senado, y, consecuentemente, el control del Poder Judicial, cuya responsabilidad para nombrar y sustituir los jueces, era prerrogativa absoluta del Senado.

La polémica pública y televisada, fué presentada como un match sin relevo entre gladiadores de categoría mundial.

El joven De Camps pareció surgir como el David de la Biblia, con un triunfo reconocido desde entonces hasta por sus propios contradictores.

Antonio Guzmán, el presidente electo, instalado ya, con graves limitaciones, designó a Hatuey De Camps, -quien además había resultado electo diputado-, al frente de Radio Televisión Dominicana a donde barrería de maleficios y demonios su desastrosa imagen de antro mafioso, dispuso su responsabilidad ejecutiva, al salario único del honor, logrando éste rescatarla de la mugre y la hediondez hechaS quistes durante años entre todos los intersticios de las pingües ventajas económicas, protegidas al estilo de logia como LA COSA NOSTRA por empresarios externos que se la servían a su mero antojo y sin ningún escrúpulo ético.

Luego pasó a dirigir la Cámara de Diputados, dejando tras su administración, un legado de diferenciación única, distanciándose de las doradas y deslumbrantes alforjas divinas de Mercurio.

Sus reconocidos alcances políticos le valieron de nuevo el encargo partidario de coordinar el nuevo proceso electoral que se avecinaba. Hatuey De Camps dirigió entonces la campaña triunfadora que llevó al PRD al triunfo sin discusión del año 1982.

Durante el desarrollo de ese gobierno encabezado por Salvador Jorge Blanco, fue responsable de cuidar la integración Partido-Gobierno que permitió que Jacobo Majluta alcanzara las ventajas electorales sobre Joaquín Balaguer que en 1986 debieron merecerle el ascenso al poder a Jacobo Majluta, no obstante el Hatuey haberse distanciado desde tres meses antes de las elecciones, del Gobierno de Jorge Blanco, tras algunas contradicciones de forma, las que, sinembargo, no menguaron su responsabilidad en la lucha por el triunfo electoral, del cual le habría rendido debido informe al Presidente Jorge Blanco, quien, por razones que el mismo considerara atendibles institucionalmente, aceptó la decisión del árbitro oficial, la Junta Central Electoral.

Antes, sinembargo, habría escenificado un desagradable contredit enfrentado al Dr. Mario Vinicio Castillo, por la defensa de la integridad propia de la Familia Presidencial y de las calidades de la dirigencia partidaria del PRD.

Nadie, nadie más lo hizo. Hatuey De Camps exhibió su voluntad, su arrojo, su capacidad y su decisión de salir a un ruedo para el que era preciso contar con piernas para cargar el peso de sus corajes.

El PRD, tras sus debilidades frente a los ejercicios maestros de la manipulación artera del principado balaguerista, se sumió durante otros catorce años en los miradores de la oposición.

Una de esas debilidades manifiesta fué la lucha residual y, sinembargo, frontal servida al final de los años 80 y principios de los noventa, entre Jacobo Majluta y Peña Gómez como protagonistas, tras la cual, ambos decidieron tocar, cada uno por separado, nuevas partituras políticas al ritmo de las atizaderas de los enemigos políticos del PRD.

Surgieron las franquicias divisionistas del PRD, "La Estructura" y el "BISD", bajo las égidas de Jacobo Majluta y Peña Gómez, respectivamente, Hatuey De Camps permaneció incólume cuidando y preservando los símbolos del PRD, enfrentado a la nefasta parcelación de su partido sin acogerse a fracción alguna.

A partir de ese descalabrado Proceso se iniciaría la reunificación del PRD, los actores debieron ser reconciliados, Hatuey De Camps asumió la ardua tarea, de llamar, recibir y reubicar al liderazgo contrapuesto entre sí, tras la salida de Jacobo Majluta.

Una vez más, la capacidad de constructor, arbitro, mediador y reorganizador, de Hatuey De Camps se impusieron y el partido convino sólidamente reunificado para participar en la justa electoral del 1994, ocasión del gran arrebato auspiciado contra el triunfo electoral indiscutido de Peña Gómez sobre Balaguer.

Ya en el 2000, de nuevo, la dirección política del PRD confió en las experiencias de Hatuey De Camps para asumir la responsabilidad de coordinar la que sería la triunfal campaña que ascendió a Hipólito Mejía a la Presidencia de La República.

La insensatez, los errores de cálculos militares, la desesperaciones políticas y, sobretodo, el atropello truculento de los principios que han conducido las fortalezas éticas e históricas del PRD, lo llevaron a romper con sus esencias, violentando la voluntad popular a través del estupro moral y la violación de principios históricos fundacionales, del congreso y de algunos dirigentes partidarios, quebrados bajo el peso plomizo de una bolsa de falsos doblones.

Así se impuso la desatinada propuesta de repostulación que Hatuey De Camps, junto a un consolidado núcleo de dirigentes históricos, denunció, desafió y enfrentó hasta evitar el truculento protocolo de imposición programado.

Así es como Hatuey Decamps, al denunciar la nefasta corriente contraria a los prístinos principios que sustentan el pensamiento intelectual y popular de los dominicanos opuestos a las colusiones contrademocráticas, mercantiles y espurias de intelectuales adosados a las debilidades de las hambrunas de la significación inmediatas y mediáticas, queda compelido a construir un nuevo instrumento político de lucha, libre de compromisos arrastrados como vicios aposentados en las salas perredeista.

Hoy, por el contrario, Hatuey De Camps es el representante moral y ético de las fuerzas políticas, -menguadas en los números de su militancia, como es natural-, que salvan el coraje humano frente a las mercaderías de la corrupción, el crimen, la colusión política entre diseñadores mediáticos y las licencias para decir de voz en cuello todas las malapalabras intelectuales pagadas a precios de sangre, de complicidades y abyecciones.

Hatuey De Camps puede no alcanzar, -como nunca lo alcanzó José Francisco Antonio Peña Gómez-, a acomodarse en El Solio Presidencial del Gobierno, la Nación y Estado Dominicano, sinembargo, la historia de su ascendencia en la construcción de la democracia dominicana y latinoamericana, es tal que los libros y tradiciones, desde la Tesis universitaria que le dedicara Peña Gómez, hasta los textos de las teorías políticas, no podrían prescindir de sus gravitantes logros como hombre historia colocado en la pendiente positiva creciente de nuestras coordenadas sociales, no obstante, la historia no está terminada de escribir, si bien es cierto que Jorge Blanco y Peña Gómez, no están ya para responder diatribas, Hatuey De Camps, aunque signado por un serio evento de salud del que luce perfectamente superado, no acusa aun los fríos sudores que a la distancia huele La Parca.

Ni está liquidado ni es liquidador. Son otros los aventureros llegados de mataderos con sus artes de jiferos y metidos a banderilleros y picadores dispuestos a desangrar al animal a cualquier precio, caiga quien caiga porque no cuentan con patrimonio de arraigo histórico, sino en parcelas resecas donde no queda más que el polvo de las penas y las lágrimas de la vergüenza.

Hatuey De Camps ha sido, junto a Juan Bosch y Peña Gómez, uno de los dos grandes constructores del PRD, sobretodo del masivo PRD de las grandes jornadas movilizadoras y reivindicativas, un pilar inigualable hasta hoy en el ordenamiento, magisterio y especialización del pensamiento colectivo de ese Partido que pasó a sustentarse ideológicamente en la orientación Socialista Democrática.

Nadie, ninguno de sus fieles más conspicuos de hoy, como ninguno de sus cuadros transpuestos desde las más recalcitrantes y desacreditadas organizaciones traficantes de poder usurpado, pueden reclamar haber construido más que Hatuey De Camps dentro de ese PRD que otros han decidido desviar y desvencijar ideológicamente.

Hatuey De Camps sigue siendo actor de primeros planos con muy bien ganados méritos, quizás como ningún otro, para merecer la dirección principal del Estado, sin lucir desesperado y ni siquiera está rogando esperanzas ni propuestas a precios de ningún proponente, porque en estos momentos, sus experiencias, su formación, su historial de fidelidad a los principios y doctrinas sustentadas en la reciedumbre de su carácter firme y reflexivo, lo presentan como una opción real, viable y deseada por una gran mayoría preferentes votantes.

Hatuey De Camps es hoy, como nunca, desde su Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro, la opción de poder más confiable en términos de experiencias, cultivo ideológico, firmeza de carácter y concepto de gobierno, ya que represente la Ruta de la Corrección Etica, ideológica y modernista en el pensamiento político dominicano.

lunes, 17 de enero de 2011

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XX...EL FRENTE CIUDADANO PROPUESTO

El Frente Ciudadano contrapuesto al proyecto de repostulación presidencial, decidido a frenar cualquier intento de transgredir la legitimidad y calidad democrática de la prohibición taxativamente expresada en nuestra Constitución Nacional Dominicana, deviene en este instante en ser imprescindible, en este momento político de crítica situación organizacional que atenta contra la gobernabilidad de El Estado Nacional, dada la fragilidad de los hilos y nudillos que conforman los cuadros entramados para formar el tamiz político-social y constituyen el equilibrio de la dinámica democratica que nos soporta, gorda y atropellada en demasía.

En este país nuestro, ningún pensador político medianamente, cuando menos, sensato y equilibrado, se aventuraría a no reconocer que todos los escenarios previsibles a corto y mediano plazo, acusan un altísimo grado de caótica incertidumbre, de imprevisible irracionalidad de sus números económicos, de amenazas de intolerancias convulsivas por parte de los distintos segmentos sociales, sobretodo por parte de aquellos constituídos por los agregados humanos que soportan extremas deficiencias en los servicios elementales para su sobrevivencia social: alimentación, salud, educación y seguridad ciudadana ante los atropellos criminales armados contra sus propias vidas desde sectores fuera del control formal de El Estado.

En nuestros pueblos americanos, los procesos políticos democráticos mínimamente creíbles, suelen ofrecer una vía de esperanzas, de alternativas paliativas, un festín de sueños revueltos en la cultura de la fé cristiana en lo prometido, sinembargo, cuando esos artificios del sistema son atacados inmisericordemente por las ambiciones desmedidas de quienes ostentan el poder entre colusiones irremediables de apostadores corrompidos que salen a repartirse cartas marcadas para un consenso delicuencial, el peligro de que se rompan los hilos del equilibrio pasa a convertirse en inminencia obligada, en condición de convulsa erupción sin la cual no es posible sobrevivir, por tanto su estallido sería necesario e inevitable.

Así que, es aconsejable que ese artilugio democrático que encienden los procesos electorales por la Presidencia de La República, sea respetado, sea observaddo y cuidado con veneración religiosa.

Todo proyecto nacional de crecimiento en condiciones de paz, del equilibrio y la estabilidad social, puede ser perjudicado e interrumpido con perjuicio para todos los sectores de la dinamica social nacional.

Los proyectos de repostulación de los presidentes en ejercicio, grafican un curso histórico dramáticamente pernicioso que hoy apunta su ritmo sin variantes visibles, por el contrario, con señales aparentes y puntos recurrentes en la misma línea de los desastres anteriores.

Llamemos a la Corrección urgente y sensata de esa ruta sin retorno hacia una colisión contrademocrática. Ojalá podamos evitar, tanto la repostulación del Presidente en ejercicio, como la de nombres que representen el mismo drama de desesperanzas que hoy vivimos.

Un Consenso Nacional debe coyunturar una candidatura de firmes principios democráticos alejados de ambiciones desmedidas y desesperadas, una candidatura abierta a la reafirmación de la fe en la democracia y en sus virtudes y sus capacidades de autoreparación.

La Ruta por la que se conduce actualmente a El Estado tiene que ser corregida. Nosotros, desde el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, proponemos que Hatuey Decamps, el mejor templado Dirigente Nacional del momento político actual, sea confiado por todas las fuerzas nacionales reunidas en torno al pensamiento que sienta fe en el futuro democrático de nuestra sociedad, sea consensuado como candidato universal a la presidencia de La República.

martes, 4 de enero de 2011

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XIX FRENTE CONTRA LA REELECCIÓN

EL FRENTE CONTRA LA REELECCIÓN

La estrategia de lucha diseñada por dirigentes políticos de toda diversidad, denominación y orientación políticas que tercian en nuestro país por la administración del Gobierno del Estado Dominicano, consistente en esperar, condicionados por las decisiones del Partido Oficial, es decir, sometidos a la voluntad y juego de sus contrarios, es una ingenuidad política, una candidez recostada en la tibieza del lecho ajeno.

La denuncia de las violaciones o los estropicios éticos y morales a la Constitución, no son suficientes para enfrentar las macabras intenciones de corromper todo el Estamento Jurídico Nacional.

Urgen acciones concentradas y coordinadas entre todos los actores políticos y sociales en general que muestren preocupación por los peligros que se generan en torno a los procesos de repostulación presidencial, sobretodo cuando se trata de estropear truculentamente los mandatos constitucionales, en este caso con la especial condición de que la nuestra constitución no llega aun a cumplir más que algunos meses de ser consensuada y votada luego de tortuosos acuerdos entre las fuerzas políticas y otras representaciones mayoritarias de La Nación.

Es preciso posponer las discusiones menudas internas entre las fuerzas patrióticas para asistir con pasos firmes al consenso unitario contra la repostulación presidencial del mandatario en ejercicio.

La oposición debe acrisolar sus fuerzas en un solo cristal de actitudes firmes y efectivas hasta lograr que el Presidente acepte el clamor popular por el respeto a la Constitución y sus leyes.

Llamamos, por lo mismo antes expresado, a todas las fuerzas dispuestas a enfrentar la amenaza de despilfarrar los derechos de la economía popular patrocinando y financiando todas las transgresiones contra el orden económico y monetario y contra los derechos a su seguridad social y alimenticia.

El lanzamiento a la formación del Frente Contra la Repostulación del Mandatario, debe comenzar ya, sin mediación de tiempo alguno, ahora mismo, no sería para competir por las preferencias electorales de los votantes sino para lograr que desista el partido oficial de seguir resistiéndose a acatar el mandato constitucional, y, en cambio, proponiéndose burlarlo mediante sofismas, fábulas y subterfugios pseudolegales.

El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, junto a su presidente, Hatuey Decamps, se aboca a la tarea de lograr sumar todas esas fuerzas que fundan sus existencias en el logro de una República Dominicana armada para un futuro promisorio de ciudadanos escolarizados, sanos y felices de poder contar con instituciones afianzadas en el Respeto a Las Leyes, a la vida y a la dignidad humana de quienes luchan masivamente con sus propias manos por construir el progreso económico y social general que los tiempos nos reclama, haciéndonos protagonistas de nuestros propios logros.

Llamamos a los movimientos políticos de las izquierdas, centro y derechas, a todas las organizaciones sociales moderadas por las fuerzas de la democracia, a manifestar su disposición a construir esta avanzada en favor de la preservación sin traumas de los valores morales, éticos y jurídicos de la democracia, sin tergiversaciones amañadas de los mandatos populares expresados a través de sus expresiones colectivas.

La construcción del Frente Contra la Reepostulación atropellante, la asumimos ya, ahora mismo, como misión obligada dentro del marco de la Corrección de la Ruta política que representan el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMOCRATA, PRSD, El Partido del Toro, encabezado por su presidente, Hatuey Decamps.