lunes, 31 de mayo de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, IX....LA RUTA QUE HAN DE SEGUIR LOS PARTIDOS DE OPOSICIÓN

La cercanía del proceso electoral al que nos conducimos los dominicanos para elegir al nuevo presidente que habrá de conducir la administración del Estado, nos conmina a mirar con ojeriza los aprestos gubernamentales que anuncian una inminente jugada política conducente a intentar una vez más la postulación de Leonel Fernández como propuesta a cargo del PLD y sus aliados, cualquiera que sea la variante teórica, legal o ilegal, aunque nunca legítima, que se proponga armar y desarrollar a partir los próximos días.

Puestas a un lado las valoraciones morales, éticas, legítimas y legales, la verdad es que la logística mantenida al alcance de la super-factoría industrial que impulsa la distribución de recursos oficiales y los comprometidos graciosamente mediante colusiones abyectas, estremecen el coraje frente a las posibilidades de enfrentar con éxito a ese atropellante Caballo Troyano.

El gladiador que se elija para hacerle frente a tal capacidad de aplatamiento, ha de traer armadura y arneses resistente, ágil y correctamente instalada. Los candidatos puestos en cartel desde la oposición perredeísta, lucen como embebidos entre los planes gubernamentales y los partidarios del Presidente Leonel.

Otros, los de segunda línea, lucen abochornados por el fantasma reeleccionista que les dejó hechizados como ganado para carnicería popular.

La Ruta que han de seguir los partidos que se consideren de oposición, tiene que ser enderezada, pulida, reorientada hacia los objetivos que conduzcan a la reconquista del poder y la moral política.

Pronunciar un discurso autoflagelante, no bastará para corregir y recobrar la confianza empeñada en torno a los compromisos asumidos y las apologías hechas frente a las consumación del proyecto reeleccionista.

El PRD ha de abocarse a un proceso de autocrítica, abierto, profundo y responsable, capaz de asumir una reflexión sana de desprendimiento y sacrificio personal en busca de medidas equilibradas que permitan la adopción de medidas polìticas coherentes con los principios abandonados y con las estrategias triunfadoras.

Una exploración obligada debe ser la encaminada a presentarle propuestas de integración política, libre de prejuicios y condicionamientos irreverentes, a partidos de confirmada vocación democrática, sobretodo al PRSD, basados en las calidades y capacidades políticas de sus dirigentes.

El Partido del Toro puede aportar la candidatura capaz de enfrentar y derrotar el proceso reeleccionista con el que Leonel Fernández y el PLD, pretenden imponerse por encima de todos los cánones del derecho, de la legitimidad, de la moral política y de la historia de paz social que todos los dominicanos anhelamos.

El PRSD, El Partido del Toro, ha de servir de Ruta de Corrección y constricción que conduzca a la reconquista del Poder Polìtico y al rescate del valor de la institucionalidad democrática conculcada eufemísticamente mediante subterfugios mediáticos que mantienen obnubiladas las reacciones populares, pero que conducen, irremisiblemente a situaciones de riesgos que podemos evitar mediante la selección de una dirección del Estado sabia, experta, comedida, democrática y libre de compromisos espúreos.

Bien haría el PRD llamando a Hatuey De Camps para ser invitado, consultado y ponderado como frente principal para enfrentar desde ya la propaganda dirigida a madurar el proyecto reeleccionista del Partido de Gobierno.

sábado, 29 de mayo de 2010

PRS, LA RUTA CORREGIDA, VIII....MIGUEL VARGAS E HIPÓLITO MEJÍA: AL FRENTE DEL PRD

PRS, LA RUTA CORREGIDA, VIII

En estos momentos, Hipólito Mejía y Miguel Vargas, dentro de las opciones presidenciales que ofrece el PRD, llevan los nombres y las posiciones políticas que con mayor claridad se vislumbran como ostentadoras de las mejores probabilidades para ser uno escogido como candidato a la presidencia sustentado por ese partido para participar en los comicios nacionales presidenciales del 2012.

Sinembargo, los pronunciamientos públicos de éstos, no alcanzan para definir en torno a ellos ninguna otra posición ideológica o política más allá de los extraídos al reconocer sus viejos compromisos con la reelección presidencial y con el intervencionismo militar respaldado con las armas dominicanas en Irak y su repelente asociación con el deshonesto J. Bush, sus festivas apologías trujillistas, así como a las soluciones sociales mediante los "intercambios de disparos" y los arreglos administrativos en materia de impuestos y otras transacciones públicas gubernamentales, como las transferencias comerciales graciosas de inmuebles estatales.

Los aportes en materia de administración del Estado que diferenciarían una gestión gubernamental encabezada por Miguel Vargas o Hipólito Mejía, cabría esperarlos en la gestíón de las relaciones internacionales basadas en los lineamientos deducibles de las conductas e intereses públicos de ambos gestores: sumisión y entrega a los intereses del pensamiento económico que se basa en los más extremos privilegios para los acumuladores de fortunas al estilo de las compañías dedicadas las explotaciones mineras, las comunicaciones no reguladas, los negocios energéticos y los del turismo de desvastaciones ecológicas, es decir, la continuación o extensión de las estrategias comerciales de los gobiernos de Leonel Fernández, caracterizado por el salvajismo en la explotación capitalista.

En materia de ordenamiento interno, el liberalismo exremo en cuanto a la impunidad frente a la criminalidad, la escasez en la inversión para la formación escolar y la salud popular, la corrupción la explotación de la abyección humana frente a la desnaturalización de los procesos democráticos electorales, la tolerancia, la complicidad y la colusión en torno al comportamiento de la banca comercial que extorsiona al consumidor de los servicios de créditos, así como frente al comercio minorista que transgrede cualquier medida de calidad comprometida con la confianza que le sirve el consumidor.

Ninguna señal pública, basada en alguna conducta, algún pronunciamiento, alguna estrategia de proselitismo político o de definición teórica de los procesos económicos o sociales nos muestran o indican que alguno de ellos cuente con propósitos distintos a los del Presidente del gobierno actual: Leonel Fernández.

La ruta anunciada, en el mejor de los casos, sería apenas la misma que han seguido los gobiernos de Leonel Fernández: una ruta desviada de los principios que propugnan por un Estado organizado en torno a las necesidades y demandas de las mayorías, es decir, una ruta desviada de un Estado para el ejercicio de la Democracia, desviada del ejercicio de puesta en práctica de las oportunidades abiertas a las mayorías, desviada del crecimiento consistente de la molécula proteica que incluya a todos los componentes sociales que empuje el sinergismo basado en la sumatoria de las fuerzas de la formación colectiva, desviada de la calidad que requieren los tiempos y las sociedades modernas.

Esta desviada ruta de partida que diseñan, ofrecen y se conducen Hipólito Mejía, Miguel Vargas y Leonel Fernández, precisa de ser corregida hacia los objetivos concebidos por Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez y Hatuey De Camps.

La Ruta Corregida parte de una Organización basada en los propósitos definidos y concebidos por ese liderazgo conceptual de las ideas y las acciones que orientan hacia la Ruta de la Democracia percibida como pensamiento, como principio, como meta de gobierno del Estado. La Ruta Corregida la traza el PRSD, El Partido Del Toro.