PRSD, LA RUTA CORREGIDA, IV....LA VEJEZ NOS AJUSTA LOS PASOS PARA EVITAR IMPRESICIONES
Décadas de expectativas y experiencias políticas han recargado la madurez que conduce la generación que me da signo para expresarme sin temor a las dudas del caminar impreciso de los primeros pasos del infante político que balbucea sus dichos entre los pasillos de las aulas, los gritos de las marchas callejeras y callejoneras, así como entre los acuerdos conspirativos alumbrados en las cocinas de las madrugadas, sin velas y casi en silencio, repletos de orgullos, sin miedos ni cabezas.
La vejez que nos doblega los bríos hormonales y nos ajusta los pasos para evitar las imprecisiones de las caidas estrepitosas que nos romperían las caderas hipercalcemiosas que caracterizan nuestro andar, también nos conduce a reconocer que debemos darnos los baños de fangos en los que chapotean nuestros hijos para protegerlos y asegurarnos de que los salpicones que le llegan a las pestañas, no le dañen los cristales de su visión nueva. Son los fangales sobre los que se yerguen los troncos robustos de nuestras dolidas oportunidades de expresión y organización a las cuales estamos llamados fortalecer sin más miedos, eufemismos ni vacilaciones.
Hemos de labrar, tallar y pulir el madero a partir del tronco tostado y retorcido como nos llega al taller de nuestras artísticas imaginaciones. La ruta de los deslumbrantes idealismos debe mantenerse y cuidarse como meta, mas, para llegar a la misma, precisamos de tallar duro, tratando de cuidar que el tanto afilar los formones nos deje sin el instrumento de tallar.
Nuestro ruta ha venido siendo corregida continuamente, las historias revolucionarias y patrióticas de nuestras luchas nos convencen de que en el PRSD, La Ruta Corregida a fuerza de rechazar las desviaciones más perniciosas de los procesos revolucionarios, como son las posiciones extremistas, las fantasiosas, los apegos mesiánicos y las corrupciones morales y materiales, se halla el germen tallado por la ingeniería biológica y ética del modernismo generacional que nos permitiría reproducir el modelo de una raza política paradigmática, libre hasta ahora de afanes y arraigos a negocios políticos obcenos ni tramposos. Seguimos libres de alianzas incondicionales ni comprometidas con hechos de aplastantes contradicciones con los intereses nacionales de nosotros ni de nuestros hijos.
Somos la valla de corrección de la ruta que nos conduce hacia las metas signadas por la ética política y la revolución moral de nuestro pueblo y nación, bajo un liderazgo cada vez confirmado en la lucha por alcanzar el máximo de la corrección de nuestra ruta.
martes, 30 de marzo de 2010
viernes, 26 de marzo de 2010
PRSD, LA RUTA CORREGIDA III ....LAS FUERZAS DE LA DEMOCRACIA EN NUESTRO PAÍS
PRSD, LA RUTA CORREGIDA III
En nuestro país, Las Fuerzas de la Democracia han perfilado la historia de sus experiencias políticas siguiendo el curso de la racionalidad que enmarca las luchas sociales propias de nuestra idiosincrasia tallada como pueblo organizado políticamente en encomiendas, encomendados y encomenderos.
Las consecuencias de la lógica social ha operado de modo natural, inspirando a los encomendados para que aspiren llegar a ser encomenderos.
En su evolución, esas aspiraciones de los encomendados por llegar a ser encomenderos, han pasado por diferentes estadios y niveles, desde la ascensión al poder por parte de los esclavos en la parte francesa, declarando la abolición de la esclavitud, la declaración de independencia proclamada en la parte española por el esclavista Dr. José Núñez de Cáceres, las posteriores luchas por la independencia y por la restauración de la independencia, las luchas internas por el control de El Estado por parte de las distintas fuerzas que pugnaban por ejercer la hegemonía económica, política y social y, sobretodo, los afanes de de las potencias extranjeras por controlar las ventajas comerciales derivadas de nuestra condición de colonia.
Fuerzas de perfiles democráticos han estado vigentes desde entonces. Desde forjadores de nuestra nacionalidad como Francisco del Rosario Sánchez y Gregorio Luperón, pasando por luchadores de nuestra historia relativamente recientes, como Mauricio Báez, Manolo Tavárez, Barbarín Mojica, Caamaño, Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez, hasta actuales dirigentes de distintas fuerzas que saben asumir y asumen sus obligaciones político-democráticas, morales y revolucionarias, con decoro, voluntad y firmeza de principios, siempre hemos podido contar con algún referente paradigmático al cual adherir nuestros afanes frente al deber ciudadano y político.
No obstante, el debilitamiento de la firmeza de principios o, del mismo modo frustrante, la conducción de ideas cargadas de subjetivismos y fantasías alejadas de las realidades materiales humanas e históricas, cuasi-religiosas, o, simplemente futuristas, ha devenido en la dispersión de fuerzas atomizadas en torno a las ideas políticas pro-socialistas, partiendo de miradores con objetos tan alejados y confusos entre sí, como subjetivos y fantasiosos, desde un Socialismo Pro-Cristiano, harto emulsionado entre fases de distintas naturalezas inmiscibles entre sí, unas veces apuntalando dictaduras fascistas como las de Pinochet hasta los fanatismos inspirados en los proyectos de retorno a la purificación pre-adámica pretendida tratada por los programas divino-comunistas de los camboyanos Kiew Sam Phan y Pol Pot.
Igualmente cierto, es, sinembargo, que muchas veces nos hemos hallado abocados a remontar mediante saltos pragmáticos la corrección de rutas realistas y aparentemente funcionales, truncadas, no obstante la lógica aparente de sus razones, por acciones no previstas o mal calculadas, por las fuerzas del irremisible factismo coyuntural de las la poderosas fuerzas de la reacción interna o la externa, como fueron los hechos desencadenados a raíz de la caída del trujillato, la llegada al poder de Juan Bosch, el aplastamiento de la Gesta Revolucionaria de Abril, la conculcación del triunfo electoral de Peña Gómez, por citar sólo algunos ejemplos.
Una ruta de realismo político revolucionario enmarcado dentro del consenso democrático que se sustenta en la práctica geopolítica regional, parece haberse abierto al arribar a nuestro escenario político el enderezamiento o corrección de la ruta política que conduce hacia las ideas y prácticas de la democracia, la forma de dirección social fundada en los intereses de las mayorías y de todos.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, -El Partido del Toro-, concebido y conducido bajo la dirección de Hatuey De Camps, con sus experiencias históricas forjadas desde las más encumbradas direcciones política juvenil, escolar, universitaria y partidaria, dirección de las distintas funciones de Estado de primeras líneas, dirección desde la Presidencia del mayor partido dominicano de mayorías, la dirección internacional de prestantes organizaciones como la INTERNACIONAL SOCIALISTA, se abre hoy como la ruta ideológica y política corregida y enfocada hacia la consecusión del poder político y administrativo del Estado, mediante el concurso de las fuerzas de las razones democráticas como son el respeto absoluto a los derechos ciudadanos flanqueados por las leyes, el interés colectivo de las mayorías y de todos, el respeto a la dignidad humana concebida por nuestras tradiciones, normas y costumbres y el bienestar social de cada uno y de todos.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, -El Partido del Toro-, como La Ruta Corregida, traza las líneas maestras de la conducción política ética, experimentada y de nuevo cuño, contrapuesta a las obscenidades que radican en la corrupción político-administrativa de los recursos materiales de La República, la alienación moral de la ciudadanía mediante la colusión inducida desde las fuerzas del poder administrativo, y en los atropellos criminales contra la vida y los derechos ciudadanos, dirigidos sobretodo contra los ciudadanos menos protegidos por las desviaciones de nuestro orden económico y social.
En nuestro país, Las Fuerzas de la Democracia han perfilado la historia de sus experiencias políticas siguiendo el curso de la racionalidad que enmarca las luchas sociales propias de nuestra idiosincrasia tallada como pueblo organizado políticamente en encomiendas, encomendados y encomenderos.
Las consecuencias de la lógica social ha operado de modo natural, inspirando a los encomendados para que aspiren llegar a ser encomenderos.
En su evolución, esas aspiraciones de los encomendados por llegar a ser encomenderos, han pasado por diferentes estadios y niveles, desde la ascensión al poder por parte de los esclavos en la parte francesa, declarando la abolición de la esclavitud, la declaración de independencia proclamada en la parte española por el esclavista Dr. José Núñez de Cáceres, las posteriores luchas por la independencia y por la restauración de la independencia, las luchas internas por el control de El Estado por parte de las distintas fuerzas que pugnaban por ejercer la hegemonía económica, política y social y, sobretodo, los afanes de de las potencias extranjeras por controlar las ventajas comerciales derivadas de nuestra condición de colonia.
Fuerzas de perfiles democráticos han estado vigentes desde entonces. Desde forjadores de nuestra nacionalidad como Francisco del Rosario Sánchez y Gregorio Luperón, pasando por luchadores de nuestra historia relativamente recientes, como Mauricio Báez, Manolo Tavárez, Barbarín Mojica, Caamaño, Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez, hasta actuales dirigentes de distintas fuerzas que saben asumir y asumen sus obligaciones político-democráticas, morales y revolucionarias, con decoro, voluntad y firmeza de principios, siempre hemos podido contar con algún referente paradigmático al cual adherir nuestros afanes frente al deber ciudadano y político.
No obstante, el debilitamiento de la firmeza de principios o, del mismo modo frustrante, la conducción de ideas cargadas de subjetivismos y fantasías alejadas de las realidades materiales humanas e históricas, cuasi-religiosas, o, simplemente futuristas, ha devenido en la dispersión de fuerzas atomizadas en torno a las ideas políticas pro-socialistas, partiendo de miradores con objetos tan alejados y confusos entre sí, como subjetivos y fantasiosos, desde un Socialismo Pro-Cristiano, harto emulsionado entre fases de distintas naturalezas inmiscibles entre sí, unas veces apuntalando dictaduras fascistas como las de Pinochet hasta los fanatismos inspirados en los proyectos de retorno a la purificación pre-adámica pretendida tratada por los programas divino-comunistas de los camboyanos Kiew Sam Phan y Pol Pot.
Igualmente cierto, es, sinembargo, que muchas veces nos hemos hallado abocados a remontar mediante saltos pragmáticos la corrección de rutas realistas y aparentemente funcionales, truncadas, no obstante la lógica aparente de sus razones, por acciones no previstas o mal calculadas, por las fuerzas del irremisible factismo coyuntural de las la poderosas fuerzas de la reacción interna o la externa, como fueron los hechos desencadenados a raíz de la caída del trujillato, la llegada al poder de Juan Bosch, el aplastamiento de la Gesta Revolucionaria de Abril, la conculcación del triunfo electoral de Peña Gómez, por citar sólo algunos ejemplos.
Una ruta de realismo político revolucionario enmarcado dentro del consenso democrático que se sustenta en la práctica geopolítica regional, parece haberse abierto al arribar a nuestro escenario político el enderezamiento o corrección de la ruta política que conduce hacia las ideas y prácticas de la democracia, la forma de dirección social fundada en los intereses de las mayorías y de todos.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, -El Partido del Toro-, concebido y conducido bajo la dirección de Hatuey De Camps, con sus experiencias históricas forjadas desde las más encumbradas direcciones política juvenil, escolar, universitaria y partidaria, dirección de las distintas funciones de Estado de primeras líneas, dirección desde la Presidencia del mayor partido dominicano de mayorías, la dirección internacional de prestantes organizaciones como la INTERNACIONAL SOCIALISTA, se abre hoy como la ruta ideológica y política corregida y enfocada hacia la consecusión del poder político y administrativo del Estado, mediante el concurso de las fuerzas de las razones democráticas como son el respeto absoluto a los derechos ciudadanos flanqueados por las leyes, el interés colectivo de las mayorías y de todos, el respeto a la dignidad humana concebida por nuestras tradiciones, normas y costumbres y el bienestar social de cada uno y de todos.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, -El Partido del Toro-, como La Ruta Corregida, traza las líneas maestras de la conducción política ética, experimentada y de nuevo cuño, contrapuesta a las obscenidades que radican en la corrupción político-administrativa de los recursos materiales de La República, la alienación moral de la ciudadanía mediante la colusión inducida desde las fuerzas del poder administrativo, y en los atropellos criminales contra la vida y los derechos ciudadanos, dirigidos sobretodo contra los ciudadanos menos protegidos por las desviaciones de nuestro orden económico y social.
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