lunes, 27 de diciembre de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XVIII.... CONVERTIR EL ESTADO Y LA NACION EN UN PAÍS DE PRINCIPIOS

Lograr convertir La Nación, El Estado y La Sociedad nuestros, en un país de Principios, Leyes, e Instituciones firmes, racionalmente viables, respetadas y de aplicación generalizada, concernientes e implicantes en igualdad de condiciones para toda la ciudadanía, es una tarea de rectitud democrática llamada a ser asumida por líderes formados, maduros, inteligentes, convencidos y experimentados en las tareas políticas de Estado.

Reclamarle militante, permanente e intransigentemente a nuestros dirigentes actuales su obligación legal, moral, histórica y funcionalmente conveniente en el sentido de ajustar su ejercicio gubernamental al respeto de lo concernido en la Constitución Nacional, sus leyes y reglamentos, es nuestro deber y nuestra obligación política y ciudadana, como Organización y como entes fundamentales en la composición del Estado del que somos constituyentes.

Nuestros poderes fundamentales que ordenan nuestra dinámica social general, política, administrativa, legislativa, judicial, electoral, comunicativa, etc., se hallan hoy corrompidos o interrumpidos en grados alarmantes.

El comportamiento cantinflesco del conjunto de los miembros ejercitantes del Poder Legislativo, alcanza, hoy como nunca, al descrédito supino, dados sus actos cargados de posturas de abyectas ridiculeces, sumidos en la corrupción y su total entrega al mandato de intereses inconfesables que rompen todos los referentes históricos peormente reconocidos por deleznables.

En cuanto a la dirección del Poder Judicial, el mismo sigue la línea de las colusiones internas y externas, como rutina que sirve a los intereses atados a los representantes más conspicuos y encumbrados del mismo.

El Arbitraje Electoral se halla completamente obligado con los compromisos políticos previos que lo anidaron en sus funciones como Poder Electoral.

El Poder Ejecutivo, encabezado por El Presidente, Comandante en Jefe de los cuerpos armados y demás funciones ejecutivas del Estado, se halla envuelto en toda clase de desafueros institucionales económicos, miles de crímenes o ejecuciones policiales callejeras y la conducción de la subversión de todas las normas tradicionales, las de ley, las morales, las éticas, y las democráticas.

Nuestro PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, se compromete con el ciudadano dominicano a Corregir la Ruta antes del colapso total, ante ese derrotero de inadmisible irracionalidad humana, el cual nos conduce peligrosamente hacia el abismo de la desaparición como Estado Soberano, hacia su inviabilidad administrativa.

Para lograr la rectificación o Corrección de La Ruta, bien haríamos con ofrecerle a los dominicanos una la opción racionalmente más viable y completa con la que en estos momentos cuenta nuestra sociedad política. La pericia, ordenamiento y convicciones administrativas democráticas del liderazgo que le permitiría lograrlo como nadie más en este momento,

El conductor ideal en la presente circunstancia, puede ser Hatuey Decamps, para orientar la Ruta Corregida que garantiza El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD..

martes, 7 de diciembre de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XVII....MOVIMIENTOS SOCIALES Y POLÍTICOS POR TODO EL PAÍS

MARTES 7 DE DICIEMBRE DE 2010
PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XVII

Los movimientos sociales y políticos que se han regado a través de toda sociedad dominicana, expresando sus reclamos por una asignación presupuestal equivalente a la proporción del cuatro por ciento del producto interno bruto estimado para las operaciones comerciales de todo nuestro ordenamiento económico formal, vienen tomando la fortaleza propia de un plebiscito nacional, más allá, mucho más allá, del simple reclamo racional y consciente para que sean subidos los niveles de atención y corregidos los precarios presupuestos dedicados a la educación básica de nuestros niños y jóvenes, no se contrae a un simple número o cantidad presupuestada, estas manifestaciones implican en mucho, una auténtica alarma popular, masiva, dirigida a advertir sobre las inconformidades generalizadas en torno a la administración nacional de las prioridades sociales.

El reclamo del "cuatro porciento", así nada más nombrado, como lo fuera en su momento el estribillo del "medio millón, a la universidad", o, como mejor es conocida aquella gesta popular: "lucha por el medio millón", se extiende a la necesidad percibida y sentida por todo el ámbito nacional de que la dedicación administrativa del Estado ha descuidado profundamente, por todos los tiempos, su interés por adelantar el crecimiento humano que se mide a través de los índices que permiten conocer la seguridad, la formación y la integración de las grandes mayorías nacionales a las oportunidades que se derivan del crecimiento proporcional y material del Estado.

La denominada "Lucha por el Medio Millón", encabezada desde la la propia UASD por el movimiento estudiantil representado por la Federación de Estudiantes Dominicanos, FED, y su líder más connotado, Hatuey De Camps, trascendía muchísimo más que un simple reclamo en favor de un incremento en los valores asignados al presupuesto de la UASD.

La generalización de aquel reclamo, cuyo precedente en cuanto al involucramiento masivo generalizado sólo habría sido superado por el del carnavalesco festín nacional coreado a nivel nacional al ritmo de "navidad con libertad", exigiendo la finalización formal del mandato trujillista, meses después de su dramático descabezamiento.

Tanto El Gobierno Nacional, los poderes económicos, como los pensadores y diseñadores intelectuales de nuestros procesos sociales, han de percibir, una vez más, estas señales que envían una advertencia subliminal, sobre las inconformidades generalizadas contra los desconocimientos flagrantes del ordenamiento legal constitucional, y, aun peor, los desconocimientos flagrantes de los intereses propios de la gente común que genera con sus manos las riquezas que otros muy pocos explotan a su mero antojo y en forma desfachatada e insolente.

Tal vez no precisemos de un "chaveztazo", pero estamos empeñados insistentemente en provocar uno. No contamos con generosos pozos petroleros que siguen generando riquezas por encima de todos los percances sociales. Precisamos de un ordenamiento jurídico transparente, racional y creíble.

Tal vez, sinembargo, nos valga preservar nuestro Estado de Derecho, aun en el marco de su delicada fragilidad, antes que seguir exponiéndonos a los riesgos de una ruptura catastrófica.

De nuevo el nombre de Hatuey De Camps. Bien haríamos con confiarle la reconstrucción del modelo de Estado que se nos agota, hoy, cuando el desgaste gubernamental que representa el actual orden administrativo da tan claras señales de cansancio e infuncionalidad.

La Ruta de la apatía y del fracaso ante la separación de clases, el acusado menosprecio por las preocupaciones y necesidades de los menos poseídos, tiene que ser corregida.

Desde la plataforma política que enarbola el PRSD, la ruta ha de ser corregida con el concurso de las experiencias administrativas y político-democráticas de Hatuey De Camps, llevado a presidir El Estado.

sábado, 30 de octubre de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XVI.....HATUEY DECAMPS, UNICO DIRIGENTE POLÍTICO DE RELEVANCIA NACIONAL

Hatuey De Camps ha quedado como el único dirigente político de Relevancia Nacional libre de complicidades, presentes e históricas que arrastran las perniciones que en nuestro país son muy propias de los procesos de repostulación presidencial, y, peor aún, cuando logran convertirse en reelección presidencial.

Ningún dirigente, seguidor o simpatizante del Partido Reformista se atrevería a exhibir, sin ridiculizarse, una posición contraria a las "bondades legítimas" de los proyectos reelectoreros, después que su líder fuera el principal mentor de esos proyectos y corruptor empedernido de los procesos que los sustentaron.

Nadie, valiéndose del buen castellano franco y claro, aseguraría que algún proceso de los que condujeron a Joaquín Balaguer hasta la presidencia de la República, estuviera libre de las peores truculencias mediáticas, militares y ahijadas por fuerzas oscuras y malhadadas, protagonistas de los más desproporcionados retorcimientos apadrinados por juntas colusivas de arregladores enquistados en el poder religioso, económico, militar e imperial extrangero.

Por otro lado, los líderes de la tradición perredeísta mejor valorada y respetada, en su momento más crítico y decisivo frente al coraje ético que debió imponerse, fueron incapaces, penosamente, de mantenerse de piés frente al fraguado proyecto reelectorero encabezado por el entonces presidente Hipólito Mejía.

Nombres hasta entonces sagrados y preservados de como referente ético-moral de la más valiosa tradición política perredeísta, afirmada en las patas morales de las ideas y conductas de Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, como es caso de Milagros Ortiz, Jorge Blanco, Ivelisse Pratts, Hugo Tolentino, Tirso Mejía, Miguel Vargas, Ramón Alburquerque, Orlando Jorge, Franco Badía, Guido Gómez, Eligio Jáquez, Rafael Suberbí, Esquea Guerrero, y otros, sucumbieron de cualquier forma ante las ansiedades que generaron los contratiempos del momento político, seriamente conturbado por acontecimietos nacionales e internacionales, por el que atravaesaba el País, tan traumáticos que auguraban una difícil batalla por la retención del poder.

No logró imponerse el muro de los principios cuando cuando el embate de la corriente reelectorera hizo olas.

Fué entonces cuando la agudeza de la lanza que porta el estandarte de los principios que sustentaban la historia de la firmeza política, racional y conceptualmente afirmada en las tradiciones del pensamiento dominicano mejor depurado y acendrado en los principios de la fuerza de la democracia y sus hechos gubernamentales mejor valorados en nuestra historia, fué recogida por Hatuey De Camps junto a un valiente conjunto de dirigentes que se decidieron a enfrentar ese estropicio inaceptable protagonizado en contra de los mejores intereses de la democracia, cara demás, que el PRD ha defendido a fuego y sangre durante unas seis décadas.

Por su lado, en el PLD, más allá del regalo constitucional que le brindara ese intento de Hipólito Mejía, con el respaldo de todos aquellos dirigentes arrodillados ante un torero que los canzó con Pases de Verónica, revertido cual boumerang contra el propio PRD, no titubeó para ir más allá y lograr zarpazo reelectorero contra la constitución, para despejar el camino a los intentos que supuestamente quedaban ceerrados luego de la chapuza reformadora martillada durante el gobierno de Hipólito Mejía, permitiendo así que se abran nuevas ocasiones legales para que vuelvan a ser postulados los presidentes salientes.

Danilo Medina, "vencido por El Estado", hizo mutis ante la repostulación del Dr. Leonel Fernández y lo mismo hace en estos momentos cuando los aires ardientes amenazan con desatar una nueva tormenta política, ética y moral, ante los anunciados propuestos políticos que se dirigen a violentar la propia constitución para conducirnos a otro intento de continuismo impuesto, forzado, ilegal y cuasi violento, contra la Democracia y contra los intereses mínimos y los máximos de la población más desposeída, la que ha salido con peor partida de este gobierno reelecto que hoy nos conduce.

José Tomás Pérez y Franklin Almeida, Francisco Javier, Radamés Segura, otros connotados líderes peledeistas, no han hecho silencio, sino que han anunciado insistentemente sus respectivos actos de sumisión incondicional a las voluntades reelectoreras del Presidente Fernández, condicionando las disposiciones electorales de sus respectivos liderazgo a los deseos de repostulación del Presidente.

Así es que, sin eufemismos, sin retorcimientos, sin acondicionamientos ni excusas maquilladas, el único líder político de este momento, con características cultivadas, desarrolladas, creíbles y tangibles, para afrontar un proceso gubernamental de transcición entre los vicios que han generado los procesosr reelectoreros, no comprometido con la duda de respaldar o intentar gobernar para fomentar un proyecto reelectorero en caso del llegar al poder, es, a nada de dudar, Hatuey De Camps.

Un líder que ha dado señales racionales y firmes de vivir alejado de las colusiones criminales de los sustentados por los poderes del Estado, alejado del nepotismo partidario y familiar, alejado desde sus funciones estatales de la promoción de ventajas económicas familiares ni compromisarias con los desfalcos propios de los ejercitantes del poder cuando se aposentan en las más poderosos e influyentes escritorios del Gobierno de turno.

Fueran quienes fueran los ostentantes de las candidaturas presidenciales que se presentaran en las próximas elecciones, entiendo que sobran razones para entender que siendo necesario, como es en este momento, enderezar la ruta por la que se conduce el ejercicio gubernamental dominicano, atocigado de compromisos espurios de los que no podrían liberarse los pretendientes antes citados, a nuestra sociedad le urge un encamisado político voluntarioso, ético y moral, capaz de enfrentar un proceso de corrección de la ruta de la derrota que como sociedad estamos transitando en estos momentos.

La Ruta tiene que ser corregida. Hatuey De Camps es en estos momentos el referente más firme para iniciar y encaminar un proceso libre para la reconstrucción de nuestra Democracia para llegar a la Ruta Corregida que iniciamos en el PRSD.

viernes, 22 de octubre de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XV... CONSOLIDACIÓN DE LAS IDEAS POLÍTICAS EN EL PRSD

La Consolidación de la ideas políticas, luego de las agudas discusiones que suelen extenderse entre los pensadores, ideólogos, armadores y militantes del partido, en cualquier época de nuestra historia política universal, implica la recomposición de fuerzas, reformulación de las estrategias ideológicas y el rearreglamiento entre los contrarios que luchan por la prevalencia de sus propias concepciones sobre el hecho político y sus razones, las del poder y la conquista del mismo, y sobre la conveniencia sobre quien debe dirigir dichas conquistas.




Las Correcciones hechas sobre la Ruta seguida, obedece siempre, como un hecho dialéctico, a las manifestaciones de las contradicciones que surgen y van aniquilándose como escollos a menores o mayores plazos, tras caídas y subidas del espíritu por convencional que cíclicamente se presenta como onda que resuena entre los oídos de todos los actores y protagonistas en el escenario de beligerancias.



El hecho de procurar los arreglos sociales mediante la conciliación de intereses comunes, es esencialmente humano, sobretodo cuando las diferencias entre los intereses en contradicción no resultan sustancialmente opuestos, sino que se limitan a las ansias de dominación, como fenómeno antropológico.



Los intereses políticos entre los Partidos de nuestra tradición regional, propios de sociedades convulsas, regenteadas por colonos y encomenderos, que son los mismos que los intereses por el dominio o poder en la dirección del Estado y de los beneficios que de este hecho se desprenden, como el de las ventajas materiales y sociales que a partir de ello se acumulan.



No existen visos de luchas de clases promovidas por Partidos como el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Partido de la Liberación Dominicana, (PLD), Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD), Partido Revolucionario Independiente, (PRI), Partido Demócrata Institucional, (PDI), Alianza Social Demócrata,(ASD), Movimiento Unidad y Cambio, (MIUCA),etc., por tanto los intereses profundos son fundamentalmente comunes a sus modos de comprender, aunque muchas veces inconscientes de su poder sinérgico.

No existe una conciencia de clase que los contraponga, ni siquiera desde los magros movimientos obreros, fundamentalmente desvanecidos y absorbidos por la miseria ideológica que cunde en nuestra sociedad política.



Esta coincidencia de conciencia deformada nos muestra que ninguna posición de fondo se opone a un arreglamiento de las posiciones políticas que entre todos conforman y se acogen a este sistema de ordenamiento social y de Estado.



Este hecho nos deja saber sin arrugas, que no existen diferencias de fondo que impidan entre ellos una conciliación formal y directa en el sentido de seleccionar un gobierno abiertamente equilibrado y muy capaz de armonizar entre todos con el fin de desarrollar una agenda de reformas trascendentes.



Todos nuestros líderes mejor cultivados y más influyentes, acrecentarían sus haberes morales y relaciones de poder en la medida que se cristalice una transparente atmósfera de debate político saneado de las truculencias criminales y la barbarie del primitivismo político que hoy se nos aposenta en todos los estamentos de nuestras instituciones públicas y privadas.



Estamos convencidos de que es preciso un acto de reconocimiento de que la conciliación de intereses se favorece con el ajuste civilizado y materialmente muy redituable en favor del ordenamiento productivo nacional, por lo que, los mayores beneficios de un arreglamiento institucional general tiende a favorecer a todo el sistema. Para todo ello es de prioridad seleccionar un gobierno con respaldo universal, bajo una agenda consensuada por las experiencias de éxitos y sobre las frustraciones reconocidas.



Una cabeza política experimentada, firme y capaz de lidiar con los tiempos de hoy signados por el discernimiento intelectual en materia de Economía y el manejo de la metodología científica en la investigación social, con experiencias fundadas en las luchas populares, el ejercicio docente intelectual, la dirección de Estado en diferentes fases del poder legislativo y administrativo, la conducción y de consensos internacionales, libre de desgastes provocados por las complacencias inevitables que doblegan a los ejercitantes de la Presidencia del Gobierno, sería la llamada a la conducción más racional de las reformas progresistas del Estado en favor de las mayorías grandes, es decir, en favor de la Democracia Grande, la Democracia incluyente dirigida a beneficiar a grandes distribuciones humanas.



Uno de esos dirigentes privilegiados por el espíritu de trabajo, la sagacidad política, la inteligencia administrativa y la firmeza en su liderazgo, puede ser Hatuey De Camps, sin dudas el dirigente mejor tallado, forjado y templado con el que en estos momentos cuenta la estructura política dominicana para lograr enderezar los entuertos administrativos de nuestras tradicionales máculas tales como la desidia por la educación popular, la corrupción generalizada y la indiferencia con respecto al crecimiento precipitado de la criminalidad.



Una presidencia sin aspiraciones reelectorales, con capacidad de ejercer el equilibrio entre las distintas fuerzas sociales que componen y dirigen nuestros ordenamientos tradicionales, religiosos, obreros, políticos, empresariales, e ideológicos de cualquier denominación que asocie a la ciudadanía dominicana de buena voluntad.



El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, ofrece como herramienta de consenso nacional, un candidato libre de vicios de poder como lo son el continuísmo, las colusiones y el nepotismo partidario o familiar, por estar el mismo en la inmejorable situación de no cargar sobre sus espaldas políticas con compromisos espurios.



El Partido Revolucionario Social Demócrata, PRSD, El Partido del Toro, propicia la corrección recta de las rutas desviadas del progreso distribuido como principio de la institucionalidad democrática concebida al estilo de José Francisco Peña Gómez, Juan Bosch y Hatuey Decamps, este quien hoy se erige como el último gran sustento de la interpretación social de la democracia como fundamento del bienestar y el progreso colectivo en un marco de consenso abarcador de los beneficios sinérgicos de la sociedad moderna como una familia grande y de compromisos humanos.

sábado, 31 de julio de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA XIV....PEÑA GÓMEZ, JUAN BOSCH Y HATUEY DECAMPS, DIRIGENTES PARADIGMÁTICOS

Cuando aquellos dirigentes políticos paradigmáticos: Peña Gómez, Juan Bosch y Hatuey De Camps, fueron fraguando y forjándose, bajo la contundencia y tenacidad del calor y del martillo de las más rudas experiencias políticas tras los gobiernos de Trujillo y luego los de Balaguer, marcados éstos por las imposiciones de la permanencia en el poder usurpado mediante los procesos que implicaron sus respostulaciones electorales sin observar la prudencia aconsejadora sobre las buenas venturas de una sana alternancia política en la administración del Estado, lo hicieron convencidos de que nuestra sociedad política sigue el trillo de la historia material y espiritual que siguen todos los procesos de ordenamiento que se corresponden con las sociedades políticamente inmaduras, porque tampoco cuentan con una economía apropiadamente reglamentada, pero sí con unos niveles de hambre de alimentos, de hambre de conocimientos, de hambre de salud administrativa y de salud física.

La selección de equipos de hombres gobernantes, capaces y probos, dispuestos a servir como trabajadores sociales sus roles de profesionales, es una tarea de responsabilidad ciudadana muy delicada, difícil y cargada de contraposiciones y desavenencias humanas y de posiciones ideológicas. No obstante, cuando se lograra la madurez necesaria para alcanzar de modo consensual a seleccionar ese equipo, lo mínimo deseado habría de ser garantizar su continuidad por todo el tiempo que lo demandaran las circunstancias.

Sinembargo, esa experiencia acumulada por aquellos líderes y dirigentes, los hizo convencerse de que las reglas éticas por las que se mide Nuestra Sociedad Política Dominicana, carece del peso de una fuerte tradición de respeto a los principios concebidos como normas de nuestros arreglos jurídicos y sociales en general, en consecuencia, esas normas no alcanzan a valer para detener el empuje de las asociaciones criminales que se constituyen para desprestigiar, menospreciar, violar o simplemente desconocer esas normas desde dentro del mismo tren administrativo estatal, en un contubernio con las más altas instancias de la sociedad comercial, empresarial y profesional que tiende a doblegar cualquier intento encabezado por cualquier pensamiento que se le contraponga.

Esa, ninguna otra, es la razón por la que cualquier análisis de los proceos pro-democráticos republicanos que se aplique a nuestro proceso político democrático, ha de concluir sobre la necesidad de condenar cualquier proyecto de repostulación que procure sustentar la continuación de un mandato presidencial, más allá de un período constitucional.

En nuestro país no existe una referencia histórica re-eleccionista que no haya concluido con un balance nefasto para la democracia dominicana. Sobre los casos de re-elecciones anteriores al presente gobierno, poco dejan ya para motivar la descripción de sus trágicas consecuencias, sinembargo, en un período de elasticidades políticas tan cómodas como resulta ser el que le ha tocado encabezar al actual Presidente, Dr. Leonel Fernández, las consecuencias de desobedecer los consejos de la prudencia política histórica, no se han hecho esperar y se aboca El Presidente Fernández a echar al mar cualquier brillo que pudiera exhibir atribuíble a sus ejercicios presidenciales, como virtud de sus talentos políticos, todo como consecuencia de un ejercicio presidencial signado por los cuestionamientos legítimos sobre las artes aplicadas para retener el poder en la administración presidencial del Estado.

Hoy, frente a los escarceos mediáticos a los que se sigue sometiendo la voluntad política del Dr. Fernández, nada es políticamente más aconsejable para él, que descartar ese caramelo envenenado, el cual podría intoxicar de modo irremediable su historia y su futuro político, constantemente recalentado por el deterioro constante de las variables más sensibles para el mantenimiento de una sana perspectiva de la transmisión democrática del poder.

No obstante, si finalmente, ante los reclamos y presiones de la corte de acólitos que insisten en empujarlo por esa ruta, convocados por los vicios propios que son el motivo por el que condenamos los procesos continuistas, lograra doblegar sus inclinaciones democráticas, imponiéndose el proceso de repostulación, nos queda, sinembargo, el deber de luchar a brazos partidos, para oponernos a dicho proceso, incluyendo en esta lucha, a otros dirigentes democráticos de las propias denominaciones de las que hasta ese momento lo hayan respaldado, conscientes todos, de que ello sería la mejor decisión, la más sana medida de la democracia para evitarle al país cualquier desastre en su ordenamiento económico, político o democrático.

Este alerta, ha de servir, asimismo, para que el la propia oposición, incluido el Partido Revolucionario Dominicano, PRD, advierta el peligro de sus desarreglos internos, debilitantes, arriesgados e imprudentes, propiciadores, sin dudas, de su penoso historial de derrotas, no obstante el lograr mantenerse como el partido de mayor y más firme arraigo, social, -cuasi-religioso-, de la historia de la República Dominicana, no obstante, no obstante el haber sido la cuna de los dos partidos que le siguen en el interés de la ciudadanía: El PLD y el PRSD, El Partido del Toro.

Ante la difusión creciente de las promociones que tienden a asentar la idea de que el proceso de repostulación presidencial por parte de Leonel Fernández, serían un hecho invariable, salvo la postulación de su misma esposa, Doña Margarita de Fernández, el candidato de la oposición debe alcanzar a ser un candidato capaz de consensuar todas las fuerzas democráticas conscientes de lo pernicioso que sería para el orden del Estado Nacional, una nueva repostulación del presidente Fernández.

El costo para el estado de ese proceso, sería tal que nos atrevemos a predecir que un colapso económico catastrófico sería inevitable.

A toda la oposición y a todos los sectores que alcancen a ver nuestras consideraciones como enmarcadas en la realidad social dominicana del momento, los llamamos a mirar hacia la experiencia de Estado del dirigente Hatuey De Camps, el dirigente que, junto a Peña Gómez y Juan Bosch, desde los tiempos de Balaguer, ha vencido la tentación, una y otra vez, de doblarse frente a cualquiera de los intentos de propuestas re-eleccionistas que haya sido ojeada desde de cualquier mirador, incluidos aquellos sectores internos que en el propio PRD, se atrevieron a intentar movimientos en favor de obcenos proyectos re-eleccionistas, durante los gobiernos de Antonio Guzmán, de Salvador Jorge Blanco, de Hipólito Mejía y que hoy procuran la re-postulación del Dr. Fernández, aun sea humillando la constitución.

La Ruta de los procesos re-eleccionistas, tiene que ser corregida, el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, nos conduce por la Ruta Corregida, la ruta de las precisiones de los pincipios de la Democracia Social, libre de colusiones.

lunes, 12 de julio de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XIII ....PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, EL PARTIDO DEL TORO SALVA EL PROYECTO DE FORMACIÓN POLÍTICA

La formación intelectual aplicada al ejercicio teórico y práctico de las ciencias políticas, apreciadas estas como ciencias de la administración del Estado, en los últimos años ha merecido una muy precaria atención por parte de las distintas organizaciones concernidas en el sistema partidario de nuestra cultura política democrática.

La Excepción del momento, sinembargo, la salva el proyecto de formación continua que ejecuta el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, encabezado y orientado por los conceptos teórico prácticos desarrollados y puestos en escena por Hatuey De Camps, cuyo liderazgo se ha forjado tras una larga experiencia trabajando junto a José Francisco Peña Gómez y Don Juan E. Bosch, quienes han sido los mentores más sobresalientes de la dedicación a la educación política.

Los programas de consolidación ideológica, organización partidaria, dirigencia y liderazgo, conducen al PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA hacia el reforzamiento de un nutrido y sólido núcleo de dirigentes, incluida una selección de jóvenes profesionales de distintas disciplinas científicas y administrativas, llamados a conformar un estratégico staff de hombres capacitados y entrenados para ejercer las funciones administrativas del Estado basados en criterios decisivos sobre equilibrio distributivo de las oportunidades para el ejecicio digno de la vida moderna, bajo el respeto a las convenciones deontológicas del derecho y la moral social.

Hoy, el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, deviene en ser la única gran escuela de formación en materia de ejercicio ético del trabajo político capaz de garantizar la línea de respeto y acreditación al compromiso ciudadano para asumir una sana administración del gobierno del Estado y de la República.

La Ruta del desinterés formativo que se venía expresando desde hace años, extendido sobre el conjunto sociopolítico dominicano como consencuencia de las frustraciones ensilladas en las avalanchas de la degeneración de las formas en la conducción política y la conducción administrativa, comienza a revertir su derrotero de esas frustraciones desesperanzadoras.

El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, ofrece, sirve y garantiza la oportunidad de un ejercicio formativo revolucionario, acendrado en valores ciudadanos del más digno perfil patriótico y respetuoso de nuestras tradiciones y particularizaciones históricas.

La Ruta de las dispersiones de nuestro pensamiento central como proyecto de Autenticidad Social Demócrata, sigue la Ruta Corregida por las postulaciones ideológicas y el pragmatismo táctico orientado por Hatuey De Camps, como Presidente del partido y director de la formación de los cuadros partidarios, responsable de la conducción y corrección permanente. Esta Ruta Corregida signa al PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, El Partido del Toro, como la bandera de la cultura de la democracia abierta y amplia, como sistema político aplicado, en la República Dominicana.

miércoles, 23 de junio de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XII ...EL GOBIERNO DE LEONEL FERNÁNDEZ EN LA PRESIDENCIA DEL PLD

Leonel Fernández, Presidente del del Gobierno Dominicano y presidente del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, ha venido acumulando muy merecidos reconocimientos como conductor de relaciones internacionales, así como responsable último de los logros atribuibles a la estabilidad económica y social general de nuestra supervivencia como Estado, no obstante, las redes tejidas por su partido en torno al propósito reeleccionista en el que terminó atrapado, lo condujeron a cumplir con compromisos políticos que hoy han devenido en esta vorágine de despropósitos administrativos que amenazan con deslucir todos los logros alcanzados, dados los costos de la impunidad y de la permisividad que aposenta el crimen de distintas etiologías sociales.

Por Otro lado, Miguel Vargas, exitoso y próspero dirigente empresarial, convencido del valor social de su entrega personal a la sana administración del Estado, involucrado en la dirección administrativa del Partido Revolucionario Dominicano, PRD, desde hace años, ha pasado a la Presidencia misma de la organización, imprimiéndole a ésta, un carácter disciplinario harto centralizado, impropio, sinembargo, de los tradicionales liberalismos enraizados entre las disidencias internas de este partido.

Esas raíces que soportan esa libertad de acción, diversidad de criterios polícos, y, -muy importante-, las reales oportunidades de ascender y de presentarse a cualquier candidatura, han anclado las siglas y la escencia política, social y cultural del PRD en la mente y el subconsciente colectivo de la ciudadanía dominicana, saberse bautizado de perredeísta deviene en sentirse libre de ataduras fundamentalistas, es como sentirse un cristiano con derecho a bailar, cantar y vestir pantalones modernos ajustados a sus medidas.

Hatuey De Camps, por su lado, como administrador de múltiples procesos políticos, ha tomado distancia de los compromisos que suelen ser arrebatados sin contar con las razones jurídicas y la sensatez política.

Hipólito Mejía, con su acendrada experiencia de administrador de consensos, hoy reivindicada y reconocida como caso atípico de razones inéditas en los procesos económicos de contingencias, Milagros Ortiz, abanderada de la frugalidad y transparencia administrativa, Hugo Tolentino Dipp, Tirso Mejía Ricart e Ivelisse Pratts, paradigmas de enterezas y dedicaciones a la construcción de los valores de nuestra nacionalidad, Ramón Alburquerque, ejemplo de capacidad al servicio del Estado y de los más caros intereses nacionales, Guido Gómez Mazara, fenómeno de la nueva inteligencia política que surge como valor de tenacidad y lealtad, Luis Abinader, ejemplo de la formación en las capacidades y calidades administrativas, entre otros, han de escrutar la realidad de lo necesario que viene a ser convocar a un Consenso Nacional, que permita la reconducción política de Nuestra Nación, de sus instituciones, de sus hechos políticos, sobre el que entendemos nosotros que Hatuey Decamps reúne el conjunto de experiencias, confiabilidad, y valores oportunos para dirigir una reconducción política con la firmeza propia que demanda el tiempo que nos acontece.

Además de sus experiencias de Estado probadas, estas constituyen un par lógico de convincetes razones para convocarlo a un proyecto de consenso interpartidario, con el respaldo de las múltiples categorías de organizaciones activas en nuestra sociedad, para que nos propongamos un consenso político que dé al traste con los inconvenientes generados por los compromisos impropiamente ilegítimos, desbordantes del equilibrio económico, desestabilizadores de la paz social, corruptores de la sana administración de los intereses públicos generales, antivalores que hoy hacen olas tormentosas en la sociedad dominicana y cuyo control, de no ser armado un proceso de ajustes consensuados entre las distintas entidades políticas y sociales en general que orientan y conducen los truculentamente diezmados intereses colectivos de nuestro conjunto social más sensitivo, ante las desavenencias económicas del momento, semilla esta que a su vez genera y extiende e irradia sin límites la onda de inseguridad y de contagiosa criminalidad que impulsa al administrador del Estado a practicar este nivel de represión sin medidas, convertido en vorágine incontrolada.

Una administración basada en un diálogo sin exclusiones, sin prejuicios, libre de intereses encontrados, libre de amenazantes propulsiones de retaliaciones políticas, puede reconducirnos a un proceso seguro de recomposiciones y ajustes capaces de garantizar la estabilidad social, económica, institucional y política que ameritamos en este momento en el que nuestro país se halla enrutado sobre una muy frágil estabilidad, amenazada por perturbaciones anunciadas y prestas a fermentarse explosivamente, como vinos infestados de contaminaciones fungosas indeseadas.

La Ruta tiene que ser Corregida, debe ser Corregida, el PRSD, El Partido del Toro, aporta la Fuerza de la Corrección, Hatuey De Camps representa el Equilibrio Sin Compromisos que no sean otros que los contraídos con los intereses de La Patria, sin ambiciones, probado en la administración de Estado, sin nepotes, sin amarres, sin temor, sin deudas sociales con ningún sector político o social sean estos de la vanguardia o de la sana tradición histórica y moral. El Consenso Nacional, Hatuey De Camps lo puede garantizar.

miércoles, 9 de junio de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, XI ...LA RIESGOSA REELECCIÓN QUE BUSCA LEONEL

Leonel Antonio Fernández Reyna, como José Francisco Antonio Peña Gómez, ambos iniciaron su escalamiento social a partir de sus respectivas vocaciones por el aprendizaje escolar, ambos muchachos iniciaron sus crecimientos entre los límites de la pobreza.

Mulatos inteligentes y sobresalientes en su formación, capaces de llamar la atención por distinguirse por donde quiera que les tocó llegar y que se dejara conocer alguna señal del virtuosismo de sus razonamientos, unas veces dejando fijados comportamientos anecdóticos o simplemente separándo sus reacciones intelectuales de la edad correspondiente.

Ambos incursionaron en la vida política precózmente, ambos se hicieron abogados, ambos han destacado por sus capacidades discursivas, ambos fueron detectados y privilegiados por la sabiduría y la confianza de Don Juan Bosch, ambos les sobrepasaron por muchos codos a los viejos dirigentes, intelectuales, prácticos, ricos, revolucionarios y teóricos del partido, ambos han sentado cátedras de organización exitosa de sus estrategias polìticas, ambos han sido fanaticos exitosos de las relaciones y consensos internacionales de dirigentes mundiales muy importantes, mereciendo toda suerte de respeto y reconocimientos.

Ambos hubieron de tomar distancias de los afanes por acumular fortunas propias.

Ambos han alcanzado a conquistar el carisma popular y la confinza de la oligarquía.

La historia de éxitos de Leonel Antonio Fernández Reyna, hoy parece amenazada por la voces que en todos los tiempos exaltan por encima de la realidad a los reyes y faraones, sinembargo, Leonel puede crecerse una vez más, desoyendo voces enrarecidas.

La presidencia de República es una posición que concede un título que honra, pero que puede ser manchado y hasta achicharrado por el calor de la luces rojas que advierten los peligros, pero su mensajes de vida son despreciados buscando seguir y seguir sin hacer las prudentes paradas.

La historia de Leonel Antonio Fernández Reyna como presidente de República Dominicana, ya tiene sitio reconcido en cualquier definición pública del mundo moderno concensuado.

La historia de José Francisco Peña Gómez no precisó de que él alcanzara a presidir el gobierno de Repùblica Dominicana para alcanzar a colocar su dignidad entre las de más alto rango en la monarquía de la historia de los pro-hombres dominicanos y americanos al dejar bien afirmadas sus contribuciones políticas, sociales, y culturales frente al pueblo y frente a la consolidación democrática del Estado Dominicano, de su cultura política así como entre los hombres de la historia mundial de los consensos políticos regionales, continentales e intercontinentales.

Sinembargo, Leonel Antonio sigue al frente del escenario mundial con tanto tiempo futuro para acumular éxitos, como el de un exitoso grandes ligas al momento de iniciar los contratos multi millonarios comprometido a alejarse militantemente de los anabólicos, de los escándalos e irregularidades de cualquier índole capaces de trastornar sus records, de los excesos festivos, de las veladas nocturnas en lugares inseguros, de los acompañamientos que puedan afectar su buen nombre, el de su familia, el de sus demás compatriotas, el de su equipo, el de la liga y el de sus patrocinadores.

Leonel Antonio Fernández Reyna tiene hoy mucho que perder puesto en manos de decisiones tan arriesgadas como la de una imprudente nueva postulación a la presidencia de La República, contraviniendo lo legítimo, lo sensato, lo sabio y lo sano. A Leonel Antonio Fernández Reyna lo invitamos a cuidar su ruta, a preservar sus logros, su historia y su nombre.

Lo invitamos a respaldar un nuevo canditato capaz de reconocer sus merecimientos como dirigente político y como gobernante, capaz de señalarle las imperfecciones de su modelo de gobierno, -muchísimas, sin dudas-, conservador del Estado Rancio y Desequilibrado, y capaz de reconocerle, por ejemplo, sus inclinaciones democráticas tendentes a respetar, en la buena lid internacional, el derecho de los pueblos a su autodeterminación.

Quizás sea Hatuey De Camps Jiménez, junto a Leonel Fernández y José Francisco Antonio Peña Gómez, la tercera y pareja pata de la mesa de la Historia Política Dominicana heredera de de los principios, de la formación, de los métodos y de los valores patrióticos heredados de Juan Emilio Bosch Gabiño, quien logre reunir en un consenso nacional, el respaldo de todas las fuerzas políticas para encabezar un gobierno de reajustes políticos, que den al traste con los históricos vicios electorales que impiden reconstruir la credibilidad moral de los de esos procesos que son recursos democráticos dignos de mejores consideraciones frente al ciudadano, espectador y actor aguzado que descree hoy de cualquier verdad conceptual sobre sus instituciones más legítimas.

Hatuey De Camps puede Corregir La Ruta de la Reconstrucción de la confianza en Nuestra Democracia.

sábado, 5 de junio de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, X ...DESESTABILIZACIÓN DE LA INSTITUCIONALIDAD POR LOS GOBERNANTES

Los efectos desestabilizadores que conllevan los procesos eleccionarios en los cuales se postula para presidir el Gobierno del Estado al Presidente en vigencia, no se han hecho esperar.

El escaso respeto que históricamente le han profesado los gobernantes dominicanos a la isntitucionalidad estatal, hace prever con suma certeza que los arrebatos del poder intentarán imponerse mediante cualquier suma de desafueros a las reglas constitucionales.

El último proceso, fué más allá de lo previsto hasta por la dirigencia del Partido Oficial, es decir, se les fué de la mano el control del poder de los actores y las acciones que éstos, prevalidos de los recursos puestos a su disposición, pudieron ejecutar, quebrando cualquier record histórico, atribuíble a cualquier gobierno o partido, en materia de truchimanerías pseudolegales o ilegales, menospreciando así la legitimidad protolegal de una sociedad dominicana herida por los históricos abusos de poder, hoy exacerbados por las distorsiones que a la democracia le generan los acomodamientos graciosos que hace El Estado a las fuerzas económicas cuando se siente compelido a retener el poder "a jacha y machete".

Nada nos indica, sinembargo, que sólo un cambio de nombre en la Presidencia del Estado, vaya a corregir la inestabilidad surgida tras el recien celebrado proceso comicial.

Precisamos de cambios en la confianza que se diluye y se gasta, afectada de procesos de repostulaciones, fallidas o no, en cuanto a sus inmediatos propósitos de poder. Las propuestas que procuren enderezar los entuertos generados, deben ser nuevas, equilibradas y convincentes. Un proyecto de ajustes económicos, políticos e institucionales, deberá estar encabezado por un dirigente con capacidad de equidistancias, respetable, enérgico y libre de sospechas con respecto a los impenitentes deseos de repetir o acomodarle a algún alterno complaciente el asiento presidencial.

Un acuerdo mayoritario, de consenso, que busque el reencausamiento del perfil arreico de nuestra democracia, incapaz de regar con rendimientos sus virtudes sociales, tras el estrangulamiento de que viene siendo objeto por los vicios de las imposiciones y sumisiones de la colusión que la mantiene infestada.

Una solución apropiada que queremos proponerle a toda la sociedad dominicana, incluyendo a todos los partidos políticos que así reconozcan la verdad incólume de las obsevaciones que acabamos de hacer, es que para las elecciones del 2012 sea convocado un candidato de consenso, capaz de respetar los espacios democráticos adquiridos de todos los participantes, capaz de garantizar un claro rechazo a la formación de un gobierno cargado de nepotes políticos.

El Sujeto cargado con esas propiedades, quizás sea posible hallarlo entre las experiencias de Estado acumuladas por uno que otro político con formación y capacidad para las demandas de estos tiempos.

Nosotros pensamos que el conjunto de argumentos mejor formulados para desarrollar una experiencia democrática de ese calibre, son los que cargan las alforjas políticas de Hatuey De Camps, quien, hoy por hoy, luce ser el dirigente político mejor pulido, de formación fundada en experiencias de estado, de organización y de firme convicciones frente a un equilibrio que respeta el dinamismo de los tiempos, los conciertos nacionales y una vastísima experiencia como organizador internacional.

Creemos sinceramente en la solución que proponemos, la cual garantizaría una sólida estabilidad democrática ante un clima de distensión general que facilitará el curso de los ajustes sociales que hoy se balancean sobre una frágil y movediza línea de equilibrio metaestable, una Ruta que puede y debe ser corregida.

lunes, 31 de mayo de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, IX....LA RUTA QUE HAN DE SEGUIR LOS PARTIDOS DE OPOSICIÓN

La cercanía del proceso electoral al que nos conducimos los dominicanos para elegir al nuevo presidente que habrá de conducir la administración del Estado, nos conmina a mirar con ojeriza los aprestos gubernamentales que anuncian una inminente jugada política conducente a intentar una vez más la postulación de Leonel Fernández como propuesta a cargo del PLD y sus aliados, cualquiera que sea la variante teórica, legal o ilegal, aunque nunca legítima, que se proponga armar y desarrollar a partir los próximos días.

Puestas a un lado las valoraciones morales, éticas, legítimas y legales, la verdad es que la logística mantenida al alcance de la super-factoría industrial que impulsa la distribución de recursos oficiales y los comprometidos graciosamente mediante colusiones abyectas, estremecen el coraje frente a las posibilidades de enfrentar con éxito a ese atropellante Caballo Troyano.

El gladiador que se elija para hacerle frente a tal capacidad de aplatamiento, ha de traer armadura y arneses resistente, ágil y correctamente instalada. Los candidatos puestos en cartel desde la oposición perredeísta, lucen como embebidos entre los planes gubernamentales y los partidarios del Presidente Leonel.

Otros, los de segunda línea, lucen abochornados por el fantasma reeleccionista que les dejó hechizados como ganado para carnicería popular.

La Ruta que han de seguir los partidos que se consideren de oposición, tiene que ser enderezada, pulida, reorientada hacia los objetivos que conduzcan a la reconquista del poder y la moral política.

Pronunciar un discurso autoflagelante, no bastará para corregir y recobrar la confianza empeñada en torno a los compromisos asumidos y las apologías hechas frente a las consumación del proyecto reeleccionista.

El PRD ha de abocarse a un proceso de autocrítica, abierto, profundo y responsable, capaz de asumir una reflexión sana de desprendimiento y sacrificio personal en busca de medidas equilibradas que permitan la adopción de medidas polìticas coherentes con los principios abandonados y con las estrategias triunfadoras.

Una exploración obligada debe ser la encaminada a presentarle propuestas de integración política, libre de prejuicios y condicionamientos irreverentes, a partidos de confirmada vocación democrática, sobretodo al PRSD, basados en las calidades y capacidades políticas de sus dirigentes.

El Partido del Toro puede aportar la candidatura capaz de enfrentar y derrotar el proceso reeleccionista con el que Leonel Fernández y el PLD, pretenden imponerse por encima de todos los cánones del derecho, de la legitimidad, de la moral política y de la historia de paz social que todos los dominicanos anhelamos.

El PRSD, El Partido del Toro, ha de servir de Ruta de Corrección y constricción que conduzca a la reconquista del Poder Polìtico y al rescate del valor de la institucionalidad democrática conculcada eufemísticamente mediante subterfugios mediáticos que mantienen obnubiladas las reacciones populares, pero que conducen, irremisiblemente a situaciones de riesgos que podemos evitar mediante la selección de una dirección del Estado sabia, experta, comedida, democrática y libre de compromisos espúreos.

Bien haría el PRD llamando a Hatuey De Camps para ser invitado, consultado y ponderado como frente principal para enfrentar desde ya la propaganda dirigida a madurar el proyecto reeleccionista del Partido de Gobierno.

sábado, 29 de mayo de 2010

PRS, LA RUTA CORREGIDA, VIII....MIGUEL VARGAS E HIPÓLITO MEJÍA: AL FRENTE DEL PRD

PRS, LA RUTA CORREGIDA, VIII

En estos momentos, Hipólito Mejía y Miguel Vargas, dentro de las opciones presidenciales que ofrece el PRD, llevan los nombres y las posiciones políticas que con mayor claridad se vislumbran como ostentadoras de las mejores probabilidades para ser uno escogido como candidato a la presidencia sustentado por ese partido para participar en los comicios nacionales presidenciales del 2012.

Sinembargo, los pronunciamientos públicos de éstos, no alcanzan para definir en torno a ellos ninguna otra posición ideológica o política más allá de los extraídos al reconocer sus viejos compromisos con la reelección presidencial y con el intervencionismo militar respaldado con las armas dominicanas en Irak y su repelente asociación con el deshonesto J. Bush, sus festivas apologías trujillistas, así como a las soluciones sociales mediante los "intercambios de disparos" y los arreglos administrativos en materia de impuestos y otras transacciones públicas gubernamentales, como las transferencias comerciales graciosas de inmuebles estatales.

Los aportes en materia de administración del Estado que diferenciarían una gestión gubernamental encabezada por Miguel Vargas o Hipólito Mejía, cabría esperarlos en la gestíón de las relaciones internacionales basadas en los lineamientos deducibles de las conductas e intereses públicos de ambos gestores: sumisión y entrega a los intereses del pensamiento económico que se basa en los más extremos privilegios para los acumuladores de fortunas al estilo de las compañías dedicadas las explotaciones mineras, las comunicaciones no reguladas, los negocios energéticos y los del turismo de desvastaciones ecológicas, es decir, la continuación o extensión de las estrategias comerciales de los gobiernos de Leonel Fernández, caracterizado por el salvajismo en la explotación capitalista.

En materia de ordenamiento interno, el liberalismo exremo en cuanto a la impunidad frente a la criminalidad, la escasez en la inversión para la formación escolar y la salud popular, la corrupción la explotación de la abyección humana frente a la desnaturalización de los procesos democráticos electorales, la tolerancia, la complicidad y la colusión en torno al comportamiento de la banca comercial que extorsiona al consumidor de los servicios de créditos, así como frente al comercio minorista que transgrede cualquier medida de calidad comprometida con la confianza que le sirve el consumidor.

Ninguna señal pública, basada en alguna conducta, algún pronunciamiento, alguna estrategia de proselitismo político o de definición teórica de los procesos económicos o sociales nos muestran o indican que alguno de ellos cuente con propósitos distintos a los del Presidente del gobierno actual: Leonel Fernández.

La ruta anunciada, en el mejor de los casos, sería apenas la misma que han seguido los gobiernos de Leonel Fernández: una ruta desviada de los principios que propugnan por un Estado organizado en torno a las necesidades y demandas de las mayorías, es decir, una ruta desviada de un Estado para el ejercicio de la Democracia, desviada del ejercicio de puesta en práctica de las oportunidades abiertas a las mayorías, desviada del crecimiento consistente de la molécula proteica que incluya a todos los componentes sociales que empuje el sinergismo basado en la sumatoria de las fuerzas de la formación colectiva, desviada de la calidad que requieren los tiempos y las sociedades modernas.

Esta desviada ruta de partida que diseñan, ofrecen y se conducen Hipólito Mejía, Miguel Vargas y Leonel Fernández, precisa de ser corregida hacia los objetivos concebidos por Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez y Hatuey De Camps.

La Ruta Corregida parte de una Organización basada en los propósitos definidos y concebidos por ese liderazgo conceptual de las ideas y las acciones que orientan hacia la Ruta de la Democracia percibida como pensamiento, como principio, como meta de gobierno del Estado. La Ruta Corregida la traza el PRSD, El Partido Del Toro.

miércoles, 21 de abril de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, VII ...SELECCIÓN DE CANDIDATOS EN EL PRSD

La selección de candidatos propuestos e inscritos por el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, (El Partido del Toro), para participar en este concierto electoral del próximo día 16 de Mayo, armoniza de modo ejemplar con las directrices propias de la Corrección de la Ruta política que ha seguido esta organización.

Los candidatos a Senadores, Alcaldes, Diputados y Regidores, en cualquier provincia, municipio o distrito, que participan en la propuesta del PRSD, La Ruta Corregida , constituyen una selección ejemplar en la composición social dominicana en cuanto a conducta, prestigio social, formación general y liderazgo comunitario.

Sacerdotes, Ministros Cristianos, Dirigentes Comunitarios, Organizaciones No Gubernamentales, locales y hasta internacionales, manifiestan sus respetos y respaldos a las posiciones y a las propuestas de candidatos presentadas, exhibidas y anunciadas por El Partido del Toro.

El Ing. Luis Felipe Cartagena en Nagua, Lic. Yesica Sosa, en Dajabón, Dr. Severo Mercedes, en San Pedro de Macorís, Dr. Rafael Gamundi Cordero, Dr. Rafael Vallejo, Ing. Nelson Colón, Ing. Felvio Rodríguez, Lic. Gertrudis Torres, Dr. Miguel Angel De Camps, Ing. Ricardo Polanco, Dr. Jaime Fernández Lazala, Dr. Carlos Porchela, Dr. Nelson Kingsley, Dr. Luis Miguel De Camps García, Dra, Nereida del Rosario, Dr. Berto Batista, Arq. Zoila Beltré, Lic. Miguel Urraca, Gral. Luis Damián Castro, Vicente R. Peña, Dr. Berto Batista, Dr. Humberto Arias Almonte, Ing. Hipólito del Rosario, Vivian Jacobo, Dr. José Díaz, Arq. Hana Vázquez, Guarionex Gautreaux Lugo, Miguel David del Rosario, David Constanza, Lic. Blas Peralta, Dra. Diana Contreras, y mil etcéteras, que son ejemplos de la sociedad política que en estos momentos se construye a través del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMOCRATA, PRSD, (El Partido del Toro), La Ruta Corregida, liberada de los vicios mercantiles que hoy tienden a infectar todo el sistema político nacional.

Los candidatos del PRSD, los candidatos que siguen la Ruta Corregida, no reciben, no procuran, ni esperan prebendas que buscan comprometer sus libertades de pensamiento, sus proyectos éticos y sus convicciones ideológicas fraguadas en los crisoles de su moralidad familiar, social y ciudadana.

El proyecto electoral presentado por El Partido del Toro, PRSD, La Ruta Corregida, se exime de proponer compras o ventas de candidaturas, de votantes, de menbresías, de respaldos electorales, de alianzas o gracias frente a ninguna organización partidaria, persona o medio alguno.

La verticalidad de las posiciones exhibidas por el PRSD, como La Ruta Corregida, ha sido hasta ahora, incompatible con las alianzas propuestas por cualquiera de los partidos de mayorías electorales como el PLD y el PRD, ya que los reclamos para que esos partidos se acojan a la Corrección de su ruta política demandada por el PRSD, no han sido acogidas con demostrada firmeza e integridad frente a los principios discutidos.

La corrección de La Ruta de las negociaciones políticas exigida por el PRSD, descarta los tratos sobre cantidades de candidatos, sobre respaldos materiales, o tratos sobre candidaturas inicuas. Los tratos prpuestos por el PRSD tratan sobre el respeto a los Principios Políticos, conductas ideológicas frente a la administración del Estado, y sobre compromisos con La Democracia y con Los Derechos Humanos.

La historia personal, social y política de cada uno de los candidatos que siguen la Ruta política Corregida por el PRSD, es un ejemplo del PARADIGMA POLÍTICO NUEVO que conduce Hatuey De Camps por medio del PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMOCRATA, PRSD, (El Partido del Toro).

sábado, 17 de abril de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, VI ...LA HIEROFANÍA MÍSTICA DEL PRD,

EL PRSD, LA RUTA CORREGIDA, VI
Milagros Ortiz Bosch, Hugo Tolentino Dipp, Ivelisse Prats y Tirso Mejía-Ricart, constituyen la cuarteta ideológica que aún hoy se esfuerza en cuidar, mantener y cultivar el númen, la hierofanía o escencia mística de lo que fuera el PRD, así, PRD, más que Partido Revolucionario Dominicano, pues el peso significante de esas tres letras, leídas y pronunciadas como "perredé", concentraron mucho más que el contenido literal de los estatutos, membresía, poder mediático, organización adminstrativa, descripción nominal o denominación ideológica teórica, fué el símbolo nacional de la democracia polìtica, de las aspiraciones y ansiedades de toda una sociedad que organizada como Estado Republicano, repleto de iconos religiosos y patrióticos, se procuraba una salida abierta al ruedo ideológico de avanzada, una democracia incluyente para todas las clases, cuando menos, expandiendo los niveles de oportunidad colectiva a los medios de formación y crecimiento de la conciencia nacional del derecho a la dignificación del trabajo, la familia, la espiritualidad y el pensamiento.

Las desviaciones comerciales, las ambiciones de poder y las sumisiones incondicionales a las directrices torcidas por el empírico inmediatismo que alcanzó su vértice más encumbrado durante la dirección gubernamental de Hipólito Mejía, han distorsionado la ruta ideológica del otrora PRD de tal forma y hasta tales pendientes de la geometría política nacional, que en estos momentos esa organización se halla colocada ideológicamente en las afueras de todo concurso del poder popular para la toma de decisiones, y, aún más, de toda capacidad de aquellos líderes que aún se empeñan en cuidar, cuando menos, la memoria histórica del otrora partido De la Esperanza Nacional, para decir o controlar ni sus propias sillas en las mesas de los arreglos internos.

La ruta precisaba de una corrección obligada a partir de un azimut enrutado sin desviaciones.

Enderezar la ruta ha costado esfuerzos mayores, calor de antorchas como de llamas oxigenadas, mas, la ruta ha sido corregida. El PRSD, EL PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÒCRATA, (El Partido del Toro) ha venido a rescatar el espíritu popular, democrático y de libertades conculcadas, la Esperanza Nacional se rescata como proyecto de reivindicación de las aspiraciones generales de las clases menospreciadas por las desviaciones de la ruta nacional de la acción y lucha por la democracia efectiva, la democracia que se extiende a la economía popular, a los derechos a la formación, a la salud, a la educación y a la libertad de pensamiento.

El PRSD, La Ruta Corregida, es la mateterialización del rescate de la Ruta Perdida o Abandonada por lo que fuera alguna vez el Partido de la Esperanza Nacional. El PRSD, conducido por Hatuey De Camps, es la nueva ruta de La Esperanza Nacional.

lunes, 5 de abril de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, V....NARCISO ISA CONDE Y FIDELIO DESPRADEL SIGUEN EN SUS LUCHAS

Desde las orientaciones desarrolladas con posterioridad a la caída del trujillato que buscaban proyectar transformaciones revolucionarias, conducidas por Manuel Aurelio Tavárez Justo y otros no menos conspicuos dirigentes en los que comenzaban a fraguarse las más claras y refinadas ideas del pensamiento político de la vanguardia ideológica del momento, una cantera de jóvenes repletos de inquietudes intelectuales, noblezas de espíritu, voluntades e inspiraciones patrióticas, buscaron formarse, proyectar y procurarse desarroyar cambios trascendentales tras el nuevo paradigma socioeconómico y moral que se hacía explosión como una bomba del pensamiento filosófico democrático que habría de barrer con el viejo paradigma de las tradiciones democráticas liberales capitalistas heredadas del feudalismo.

No obstante, las fuerzas de la idiosincracia que impulsan el paradigma que sustenta el Capitalismo, se mantienen aun en el estadio primario de su proceso evolutivo y por tanto su desplazamiento hacia una transformación trascendente de las estructuras erigidas a su efecto no se vislumbra ni puede esperarse como hecho inmediato permanente en ninguna región social de nuestra organización humana.

El Capital, como torre que nos acerca al poder divinizado, se vuelve la meta que pulula e impulsa los sueños de todos y de cada uno convertido en aspirantes a ocupar el reino divino. Reconocida esta verdad del pensamiento reactivo al consenso del tiempo en el que se moldea la experiencia sociopolítica, en la República Dominicana, como sociedad de formación generalizada inserta en los días de colonización ideológica española, cualquier proyecto político concebido como instrumento para la consecución del polder administrativo del Estado, se ve abocado a ajustar los arneses de las lógicas de sus estrategias a esta realidad fáctica de los niveles de la conciencia nacional.

Narciso Isa Conde, Fidelio Despradel, entre algunos otros nombres de dirigentes de la historia reciente que no han resignado sus posturas morales frente a la lucha por impulsar cambios mentales en el colectivo de las tradiciones sociales que signan el pensamiento cultivado y retroalimentado por las estructuras hegemónicas que nos conducen, así lo han debido reconocer y aceptar, so pena de quedar completamente aislados de los hechos políticos del hoy digital y global en el que navegamos.

Hatuey De Camps se propuso reconducir La Ruta del pensamiento y del hecho político dominicano, a través de las fuerzas consensuadas en torno a la corrección oportuna de las desviaciones obsolescentes que tienden a retrasar los procesos lógicos de las transformaciones que conducen hacia la mayor eficiencia del crecimiento social colectivo. El PRSD, La Ruta Corregida, rescata el Socialismo Democrático de la inercia y el acostumbramiento improductivo de las ideologías ubicadas en los bordes unilaterales e inestables de la izquierda que se niega a hacer valer los recursos convertidos en instrumentos de cambios deseables.

El valor de los aportes históricos de los luchadores y formadores del pensamiento revolucionario, merecen nustros respetos y reconocimientos como iconos de la lealtad a los principios y valores sociopolìticos que gallardamente han sostenido, idealismos que han inspirado luchas patriótióticas de simbolismos incuestionables.

Mas, La Correción de la Ruta es obligación de todo proceso revolucionario que reconoce la necesidad de avanzar junto al tiempo y a los métodos que evolucionan.

El PRSD, es el instrumento que hoy conduce la corrección de la Ruta ideológica de desviaciones futiles, sean estas de izauierda como de derecha. El PRSD, representa el paradigma de La Ruta Corregida.

martes, 30 de marzo de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, IV .LA VEJEZ NOS AJUSTA LOS PASOS PARA EVITAR IMPRESICIONES

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, IV....LA VEJEZ NOS AJUSTA LOS PASOS PARA EVITAR IMPRESICIONES

Décadas de expectativas y experiencias políticas han recargado la madurez que conduce la generación que me da signo para expresarme sin temor a las dudas del caminar impreciso de los primeros pasos del infante político que balbucea sus dichos entre los pasillos de las aulas, los gritos de las marchas callejeras y callejoneras, así como entre los acuerdos conspirativos alumbrados en las cocinas de las madrugadas, sin velas y casi en silencio, repletos de orgullos, sin miedos ni cabezas.

La vejez que nos doblega los bríos hormonales y nos ajusta los pasos para evitar las imprecisiones de las caidas estrepitosas que nos romperían las caderas hipercalcemiosas que caracterizan nuestro andar, también nos conduce a reconocer que debemos darnos los baños de fangos en los que chapotean nuestros hijos para protegerlos y asegurarnos de que los salpicones que le llegan a las pestañas, no le dañen los cristales de su visión nueva. Son los fangales sobre los que se yerguen los troncos robustos de nuestras dolidas oportunidades de expresión y organización a las cuales estamos llamados fortalecer sin más miedos, eufemismos ni vacilaciones.

Hemos de labrar, tallar y pulir el madero a partir del tronco tostado y retorcido como nos llega al taller de nuestras artísticas imaginaciones. La ruta de los deslumbrantes idealismos debe mantenerse y cuidarse como meta, mas, para llegar a la misma, precisamos de tallar duro, tratando de cuidar que el tanto afilar los formones nos deje sin el instrumento de tallar.

Nuestro ruta ha venido siendo corregida continuamente, las historias revolucionarias y patrióticas de nuestras luchas nos convencen de que en el PRSD, La Ruta Corregida a fuerza de rechazar las desviaciones más perniciosas de los procesos revolucionarios, como son las posiciones extremistas, las fantasiosas, los apegos mesiánicos y las corrupciones morales y materiales, se halla el germen tallado por la ingeniería biológica y ética del modernismo generacional que nos permitiría reproducir el modelo de una raza política paradigmática, libre hasta ahora de afanes y arraigos a negocios políticos obcenos ni tramposos. Seguimos libres de alianzas incondicionales ni comprometidas con hechos de aplastantes contradicciones con los intereses nacionales de nosotros ni de nuestros hijos.

Somos la valla de corrección de la ruta que nos conduce hacia las metas signadas por la ética política y la revolución moral de nuestro pueblo y nación, bajo un liderazgo cada vez confirmado en la lucha por alcanzar el máximo de la corrección de nuestra ruta.

viernes, 26 de marzo de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA III ....LAS FUERZAS DE LA DEMOCRACIA EN NUESTRO PAÍS

PRSD, LA RUTA CORREGIDA III

En nuestro país, Las Fuerzas de la Democracia han perfilado la historia de sus experiencias políticas siguiendo el curso de la racionalidad que enmarca las luchas sociales propias de nuestra idiosincrasia tallada como pueblo organizado políticamente en encomiendas, encomendados y encomenderos.

Las consecuencias de la lógica social ha operado de modo natural, inspirando a los encomendados para que aspiren llegar a ser encomenderos.

En su evolución, esas aspiraciones de los encomendados por llegar a ser encomenderos, han pasado por diferentes estadios y niveles, desde la ascensión al poder por parte de los esclavos en la parte francesa, declarando la abolición de la esclavitud, la declaración de independencia proclamada en la parte española por el esclavista Dr. José Núñez de Cáceres, las posteriores luchas por la independencia y por la restauración de la independencia, las luchas internas por el control de El Estado por parte de las distintas fuerzas que pugnaban por ejercer la hegemonía económica, política y social y, sobretodo, los afanes de de las potencias extranjeras por controlar las ventajas comerciales derivadas de nuestra condición de colonia.

Fuerzas de perfiles democráticos han estado vigentes desde entonces. Desde forjadores de nuestra nacionalidad como Francisco del Rosario Sánchez y Gregorio Luperón, pasando por luchadores de nuestra historia relativamente recientes, como Mauricio Báez, Manolo Tavárez, Barbarín Mojica, Caamaño, Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez, hasta actuales dirigentes de distintas fuerzas que saben asumir y asumen sus obligaciones político-democráticas, morales y revolucionarias, con decoro, voluntad y firmeza de principios, siempre hemos podido contar con algún referente paradigmático al cual adherir nuestros afanes frente al deber ciudadano y político.

No obstante, el debilitamiento de la firmeza de principios o, del mismo modo frustrante, la conducción de ideas cargadas de subjetivismos y fantasías alejadas de las realidades materiales humanas e históricas, cuasi-religiosas, o, simplemente futuristas, ha devenido en la dispersión de fuerzas atomizadas en torno a las ideas políticas pro-socialistas, partiendo de miradores con objetos tan alejados y confusos entre sí, como subjetivos y fantasiosos, desde un Socialismo Pro-Cristiano, harto emulsionado entre fases de distintas naturalezas inmiscibles entre sí, unas veces apuntalando dictaduras fascistas como las de Pinochet hasta los fanatismos inspirados en los proyectos de retorno a la purificación pre-adámica pretendida tratada por los programas divino-comunistas de los camboyanos Kiew Sam Phan y Pol Pot.

Igualmente cierto, es, sinembargo, que muchas veces nos hemos hallado abocados a remontar mediante saltos pragmáticos la corrección de rutas realistas y aparentemente funcionales, truncadas, no obstante la lógica aparente de sus razones, por acciones no previstas o mal calculadas, por las fuerzas del irremisible factismo coyuntural de las la poderosas fuerzas de la reacción interna o la externa, como fueron los hechos desencadenados a raíz de la caída del trujillato, la llegada al poder de Juan Bosch, el aplastamiento de la Gesta Revolucionaria de Abril, la conculcación del triunfo electoral de Peña Gómez, por citar sólo algunos ejemplos.

Una ruta de realismo político revolucionario enmarcado dentro del consenso democrático que se sustenta en la práctica geopolítica regional, parece haberse abierto al arribar a nuestro escenario político el enderezamiento o corrección de la ruta política que conduce hacia las ideas y prácticas de la democracia, la forma de dirección social fundada en los intereses de las mayorías y de todos.

El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, -El Partido del Toro-, concebido y conducido bajo la dirección de Hatuey De Camps, con sus experiencias históricas forjadas desde las más encumbradas direcciones política juvenil, escolar, universitaria y partidaria, dirección de las distintas funciones de Estado de primeras líneas, dirección desde la Presidencia del mayor partido dominicano de mayorías, la dirección internacional de prestantes organizaciones como la INTERNACIONAL SOCIALISTA, se abre hoy como la ruta ideológica y política corregida y enfocada hacia la consecusión del poder político y administrativo del Estado, mediante el concurso de las fuerzas de las razones democráticas como son el respeto absoluto a los derechos ciudadanos flanqueados por las leyes, el interés colectivo de las mayorías y de todos, el respeto a la dignidad humana concebida por nuestras tradiciones, normas y costumbres y el bienestar social de cada uno y de todos.

El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, -El Partido del Toro-, como La Ruta Corregida, traza las líneas maestras de la conducción política ética, experimentada y de nuevo cuño, contrapuesta a las obscenidades que radican en la corrupción político-administrativa de los recursos materiales de La República, la alienación moral de la ciudadanía mediante la colusión inducida desde las fuerzas del poder administrativo, y en los atropellos criminales contra la vida y los derechos ciudadanos, dirigidos sobretodo contra los ciudadanos menos protegidos por las desviaciones de nuestro orden económico y social.

domingo, 28 de febrero de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA II El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, EL PARTIDO DEL TORO, SE ERIGE COMO LA RUTA CORREGIDA

Después de haber estado ocupando el Solio Presidencial en dos ocasiones, en el año 1924, sucediendo a los gobiernos sustentados por la ocupación impuesta por el gobierno estadounidense a partir del 1916, el Presidente Horacio Vázquez llegó a asumir la Presidencia de la República, lográndolo esta vez mediante el voto popular, tras las elecciones organizadas por el Gobierno de Transición, -aún estando el país intervenido militar administrativamente-, dentro del marco de la constitución entonces vigente, que fijaba el período del ejercicio presidencial en seis años.

Una nueva constitución fue votada durante el período de transición, la cual introdujo el cambio de vigencia del período presidencial de seis a cuatro años. Juristas como don Apolinar Henríquez, propusieron el derecho del Presidente Vázquez a mantenerse acogido a las estipulaciones contenidas en la Constitución vigente durante el proceso electoral mediante el cual fuera proclamado presidente electo.

Tal vez las difusas fronteras del derecho que aún hoy contraponen las opiniones esgrimidas por juristas de todas las latitudes histórico-culturales, sirvan a la validez para aquellas proposiciones, encontradas con la de otros que asumen la vigencia inmediata de lo concertado, aprobado como cambios de los textos constitucionales.

Sinembargo, ante el valor político, histórico y racional prudencia de los criterios de legitimidad antepuestos frente a las dudas y convicciones generales de la ciudadanía, sostén fundacional del criterio de Estado, las imposiciones forzosas se convierten en temeridad y arrogancia generadoras de efervescente inestabilidad y desequilibrios sociales.

Así fue como aquellas ganancias de la argumentación jurídica, contrarias a la legitimidad que se asentaba en el sentir general, elevaban olas de de rechazo y despertaban de nuevo las semillas de las conspiraciones y los levantamientos pausados durante los últimos años, luego de las rígidas imposiciones militares escenificadas por la administración de ocupación militar impuesta por Estados Unidos.


Aún más allá de estos motivos expuestos, el presidente Horacio Vázquez también se aprestaba a buscar arreglos para ofrecerse a la repostulación para un nuevo período presidencial. La semilla de la contradicción y el disgusto popular ya estaban sembrados, antes de que el proceso electoral tomara curso irreversible, sobrevino la rebelión cívico-militar que dio al traste con el ejercicio presidencial de Horacio Vázquez.


Se abría así la brecha facciosa que propició la asunción de Rafael Trujillo a la presidencia de La República, precedido y seguido de una entusiasta y fanática admiración que respondían a las ansiedades que se extendían tras los fracasos de la administración de la economía que languidecía ante la caída de los precios de las exportaciones agrícolas, con las consecuencias histórico-políticas-sociales que todos conocemos: un régimen de miedo, latrocinio oficial, abusos y conculcación de derechos, generado en gran medida, por las ambiciones reeleccionistas y retorcimientos jurídico-electoreros de los políticos en quienes el pueblo habría puesto su fe.



Luego de la caída abrupta del régimen de Trujillo, nos sobrevino un período de acentuada inestabilidad política. La Oligarquía profesional y económica que había denunciado al régimen trujillista, se congregó en torno a organizaciones que actuaban cargadas de entusiasmos y fanatismos, sin ideologías ni proyectos con metas claras u homogéneas.

Una multitud de siglas y nuevos anuncios políticos improvisados terminaron nucleándose alrededor de la Unión Cívica Nacional, que luego devino en el partido de la oligarquía que no logró la cohesión necesaria para evitar ser derrotados en las urnas, tras el primer proceso electoral nacional que signaba la nueva era.

Las contradicciones internas y los errores discursivos, pronto colocaron a la nueva organización en la ruta del precipicio político, tanto como que, desesperados por asumir al poder político, terminaron involucrados de modo abierto en la trama que dio al traste con la breve permanencia de sólo siete meses del primer gobierno elegido libremente por los dominicanos luego de la era de Trujillo. El desastre político de la organización fue total. Los que le habían seguido con tantas esperanzas de construir una organización política ejemplar, habían tomado una ruta equivocada, una ruta incorrecta.



Mientras se organizaba el desmantelamiento de la maquinaria gubernativa del régimen de poder del poderoso trujillato, regresaron al país los miembros directivos y fundadores del Partido Revolucionario Dominicano, cuya vigencia sólo se expresaba entonces como un partido que representaba la voz del extendido movimiento de exiliados dominicanos.

Este partido contaba con las orientaciones políticas de varios dirigentes de acendrada formación política y cultural, eran militantes con experiencias marcadas por la lucha patriótica organizada. Dirigidos por Juan Bosch, lograron atrapar la confianza popular, expresada en un sentimiento de confianza y propiedad total al derecho de expresión que se inauguraba en el contexto político nacional. gente otrora signada como afecta al trujillismo, jóvenes sindicados como socialistas, antitrujillistas, estudiantes, obreros y campesinos, fueron subyugados por ese sentido de identidad total con su idiosincracia que le generaran las alocuciones que a diario les dirigía Juan Bosch con su consigna de de "borrón y cuenta nueva", sumada a su proverbial y bien cultivada capacidad histriónica para comunicarse con cada uno de los dominicanos según sus propias maneras de entender.

El PRD y Juan Bosch, con sus enseñanzas, sus valores democráticos, su identificación con la cultura y las costumbres populares, sus promociones propagandísticas y educativas basadas en la consigna de "Vergüenza contra dinero", la exaltación al nacionalismo y a las calidades morales de los pueblos y los ciudadanos, la defensa del patrimonio nacional, el derecho de todos los ciudadanos a la igualdad ante la ley así como sus proyectados programas de popularización de la educación y de combate a la abyección social que se enquista en la pobreza de recursos educativos, se convirtieron en La Ruta a Seguir por la gran mayoría de los dominicanos.

Luego de conducir una exitosa campaña electoral, Juan Bosch fue elegido presidente y promovió que se votara una Constitución, valorada la misma como no superada aún por ningún otro documento de igual categoría, en la historia dominicana. Juan Bosch fue derrocado por iniciativas generadas por el contubernio alimentado por oscuras fuerzas políticas nacionales y los militares trujillistas siguiendo orientaciones del disgustado poder extranjero estadounidense, este que resentía el carácter populista del estilo de gobierno de Juan Bosch, en cuya "desviación" percibía alguna nota de insubordinación a la égida de su tradicional gravitación en la administración del poder en Republica Dominicana.

Tan convencido estuvieron los dominicanos de que en materia de política de gobierno la Ruta Correcta era la trazada por Juan Bosch, que a apenas un año y medio de su derrocamiento se produjo una revuelta revolucionaria con carácter de sublevación popular para reclamar su regreso a dirigir los destinos del gobierno dominicano, revuelta ésta que llegó a alcanzar categoría de guerra patriótica generada como respuesta contra la invasión militar norteamericana que llegó para aplastar la triunfante revuelta que repondría a Juan Bosch en la dirección del gobierno constitucional interrupto.

El PRD y Juan Bosch siguieron, sinembargo, capitalizando el favor del sentimiento y el reconocimiento popular, muy a pesar de las acciones represivas y de la proliferación, institucionalización y extensión de la corrupción generalizada en los gobiernos dirigidos por Joaquín Balaguer, quien, respaldado por la tutela imperialista, pudo y supo maniobrar para someter bajo su control todas las fuerzas fácticas para el control absoluto del poder gubernamental, bajo un supuesto estado de derecho incapaz de organizar unas elecciones mínimamente decentes.

Así las cosas de nuestra situación política, el pueblo le siguió profesando su fé política, militante y moral a Juan Bosch y al PRD, tanto así que, aun aquel habiendo abandonado las filas del partido, siguió mereciendo una elevada cuota de consideraciones y respaldos, manifiestas, sobretodo, cuando en el 1990, una división interna del PRD, consciente su militancia de que le era imposible ya recuperar la debida unidad partidaria interna, Juan Bosch recibió el respaldo de la población para ser votado de modo claro como ganador seguro de las elecciones del momento, triunfo que, sinembargo, le fue escamoteado mediante subterfugios protolegales, una vez más escenificados por la maquinaria balaguerista entonces en el poder.

Por su lado, el PRD, ya sin Juan Bosch, pero bajo las orientaciones de sus alumnos mejor aprovechados, Peña Gómez, Hatuey Decamps y otros, mantuvo siempre su gran respaldo popular, basado en en esa confianza que se generaba en la esperanza nacional de que PRD propiciaría la llegada de un gobierno interesado en mejorar la situación de miseria y desigualdad aberrante que signa las conquistas democráticas y las relaciones económicas entre las clases dominicanas.

En 1978, tan pronto como lo permitieron los poderes que mantenían trabado el acceso al poder del PRD, bajo la firme e inteligente dirección encabezada por Peña Gómez, este participó en las elecciones presidenciales obteniendo un masivo respaldo popular, reconocimiento que volvió a expresarse en 1982, y que, francamente merece reconocerse, que lo mantuvo hasta el momento en el que fue puesto en marcha un desajustado y malopinado proyecto de repostulación presidencial propiciado por fuerzas internas enquistadas en el poder, durante la presidencia del Sr. Hipólito Mejía. Hasta entonces, ha de reconocerse, nunca las fuerzas populares le negaron su respaldo masivo al liderazgo perredeísta y un gran reconocimiento a sus líderes.

Este cuadro político marcó la desviación definitiva de la Ruta de la calidad política moral y popular del PRD histórico. De Peña Gómez, vale recordar, que tras la fatídica modificación constitucional, aviesamente armada para impedir su ascenso al poder, obtuvo un trastornado reconocimiento electoral tan masivo como jamás antes se registrara en unas elecciones libres, cuyos resultados, sinembargo, no sirvieron en ese momento para ascender al solio presidencial, pues se acababa de aprobar el proyecto de elecciones que exigía un 50 % de las votaciones para ganar el derecho a presidir el gobierno, una trampa diseñada con los hilos de la perspicacia balaguerista.

El ascenso del PLD, con el Dr. Leonel Fernández como presidente, ha provocado que las otrora líneas de formación y consolidación del pensamiento boschista prevalecientes en la mente y la conducta de la militancia peledeísta hayan desaparecido para dar paso a una Ruta de las incertidumbres ideológicas y confusos mensajes neoliberales por un lado y francamente fascistas por otro.

Las calidad de las correcciones inspiradas en las enseñanzas y prácticas auspiciadas por la acendrada formación política de su militancia, se desvanece de modo irreversible tras una ruta de desafueros políticos signados por la corrupción administrativa. la colusión y el crimen. La Ruta Boschista ha sufrido una desviación fundamental que se forja como irremisible tramo de una Ruta que nos dirige hacia los abismos de la desaparición como Estado que merezca el respeto de su ciudadanía.

Hoy, tras el desvanecimiento de la Ruta Boschista que otrora se propusiera seguir el PLD y tras el desmoronamiento de las ideas que condujeran las motivaciones para la existencia y vigencia políticas del PRD, la corrección de una ruta política capaz de recoger y reordenar las virtudes de las enseñanzas boschistas, sus principios éticos, sus formulaciones para la implementación de un régimen merecedor del respeto nacional de todos sus ciudadanos y el respeto y reconocimiento internacional de todo el mundo, así como el orgullo y la satisfacción de cada ciudadano de sentirse dominicano, El PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, EL PARTIDO DEL TORO, se erige como La Ruta Corregida.

La Ruta hacia la que se conducen todos los pensamientos de los dominicanos que aspiren a obtener, mantener y cuidar las reivindicaciones de la ciudadanía dominicana que reclama una conducción política ética y capaz, más allá de eufemismos mediáticos, una conducción administrativa basada en la histórica conducta que registra la probada capacidad técnica, calida moral y respaldo popular de sus líderes y dirigentes. El PRSD, El Partido del Toro, representa La Ruta Corregida del pensamiento político, capaz, ético y moral de su liderazgo y militancia.

lunes, 1 de febrero de 2010

PRSD, LA RUTA CORREGIDA, I...INTENTO DE REELECCIÓN POR HIPÓLITO MEJÍA, UNA CHAPUCERÍA POLÍTICA

PRSD, La Ruta Corregida.

Hatuey De Camps presidía el partido político dominicano que entonces contara con la mayor firmeza en el arraigo social de la dominicanidad, arraigo expresado y signado en el cultivo de una conducta organizacional basada en los procesos concebidos y definidos universalmente como democráticos, es decir abiertos al pluralismo expresional de las ideas, abierto a las oportunidades para acceder escalonada y continuamente a la dirección de los organismos de dirección de la organización, así como a sus proposiciones de candidaturas para la dirección del Estado.

Las distorsiones propias que generan las luchas humanas impulsadas por los instintos que nos conducen a hacer prevalecer nuestro poder social aplastando la eficacia de las estrategias diseñadas para imponer sus mismas razones, condujeron a ese partido a retorcer sus propias reglas, las que por más de medio siglo hubieron de afirmarlo moral, histórica y emocionalmente como el icono mayor que se imponía en la cultura política dominicana.

Una chapucería política convenida desaprensiva y truculentamente para denegar aquellas conquistas que como diamante mayor adornaran los símbolos de ese instrumento representante de los más prístinos matices democráticos del pueblo dominicano, estupró la virginidad de esa tradición democrática inherente al pensamiento del colectivo popular asentado en el alma de ese partido, propiciando un proceso de repostulación presidencial armado en torno al entonces Presidente del Gobierno, Don Hipólito Mejía.

La Ruta de la Democracia transitada por los dominicanos durante toda la última mitad de siglo pasado, siempre a cuesta “Del Buey que más Jala”, fue asaltada, obstruida y corrompida de forma artera por quienes no tuvieron el pudor de mirar hacia los principios y fines históricos y morales en los que se enmarcaban la voluntad y los sentimientos de la pluralidad que constituía esa sociedad convencionada como partido político para los fines de organización y participación en las luchas por las reivindicaciones populares, pero mejor que todo ello, una organización social cuasi-religiosa, que ya se volvía parte importante de la tradición cultural del pensamiento dominicano.

Hatuey De Camps, con su voluntad fraguada y templada en esas luchas populares, no obstante haber alcanzado a ostentar los más encumbrados honores en la dirección política y de estado, se arriesgó a iniciar la lucha por la corrección de la ruta democrática que abandonaba aquella gran asociación política de otrora. Así fue como La Ruta Democrática fue Corregida y asumida como nueva sociedad política democrática y moral.

La Ruta Corregida vino a emerger y hacerse visible con el lanzamiento de la renovada organización constituida por una selección condensada de militantes y dirigentes que llegaron para integrar el PARTIDO REVOLUCIONARIO SOCIAL DEMÓCRATA, PRSD, (Partido del Toro). Esta Ruta Corregida ha caracterizado sus procederes políticos y sociales en general, en el afianzamiento del pensamiento y las teorías democráticas interpretadas y seguidas localmente tanto por Juan Bosch y por Peña Gómez como por Hatuey De Camps.

En el PRSD, como La Ruta Corregida, se imponen los conceptos políticos que signan la ruta universal del pensamiento Social Demócrata asumido el mismo con la flexibilidad propia que se impone ante las circunstancias implicadas en la tradición política de cada país, cada cultura, cada marco económico, cada precisión histórica.

El PRSD, como La Ruta Corregida, ratifica su convicción histórica y moral oponiéndose a las repostulaciones de los presidentes en ejercicio, a las negociaciones para concertar alianzas políticas impúdicas, a la asunción de cargos públicos en la administración del Estado comprometidos con las venalidades de la impunidad frente a la corrupción y frente a los procesos jurídicos, de los atropellos a salud popular, la conculcasión de los derechos a la sindicalización obrera, los derechos a la educación, alimentación y la salubridad general sustentada por El Estado.

El PRSD, como La Ruta Corregida, rescata y sustenta la lucha por el derecho a vivir en una sociedad libre de prejuicios de clase, raciales e ideológicos, opuesto siempre a toda truculencia política propiciada desde las fuerzas prepotentes del Estado.

El PRSD, como La Ruta Corregida, procura un Estado de Derechos, en reclamo de la legitimidad que se revierte frente los eufemismos conductuales que contraponen las voluntades populares con resultados electoreros viciados, engañosos y corrompidos que hoy nos proponemos corregir mediante la lucha por las conquistas electorales respaldadas por las fuerzas sanas del pueblo que viene a seguir La Ruta Corregida bajo la conducción clara, sana y segura del PRSD, presidido por Hatuey De Camps.